Andrés Malamud, terminar el mandato de Cristina será uno de los desafí­os postelectorales

En una nueva serie de entrevistas a reconocidos académicos de Argentina y del mundo, Argentina Elections busca escuchar la opinión de ellos en vistas a las elecciones nacionales legislativas de 2009. En esta ocasión entrevistamos a Andrés Malamud, Investigador Adjunto del Instituto de Ciencias Sociales (ICS) de la Universidad de Lisboa. Malamud considera que uno de los principales desafí­os de la administración nacional luego de las elecciones será lograr terminar su mandato.Por Hugo Passarello Luna


Andrés Malamud tiene un doctorado en Ciencias Sociales y Polí­ticas otorgado por el Instituto Universitario Europeo (IUE), con sede en Florencia, Italia. Ha sido profesor en varias universidades europeas y americanas, desempeñándose actualmente como Investigador Adjunto del Instituto de Ciencias Sociales (ICS) de la Universidad de Lisboa. Es autor de numerosos estudios sobre integración, presidencialismo y sistemas de partidos polí­ticos, así­ como de numerosos artí­culos sobre el proceso de democratización argentino.
Cuestionario Elecciones 2009

1. Luego de dos años de presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el conflicto con el campo y con la derrota electoral en Catamarca en marzo de 2009 í‚¿Cree usted que el panorama electoral ha cambiado desde las elecciones presidenciales de 2007 siendo ahora desfavorable al kirchnerismo? Si es así­ í‚¿Cuál cree usted que fueron las principales causas que llevaron a esta situación? De no ser así­, í‚¿Cuál cree usted son las razones de la fortaleza del movimiento kirchnerista?

Sí­, el panorama electoral ha cambiado y ahora es más desfavorable para el gobierno. Las razones son cuatro: 1) ésta es una elección intermedia y no se eligen cargos ejecutivos, lo que tiende a fragmentar el voto; 2) el gobierno cometió una serie de errores graves y no forzados; 3) la crisis económica deterioró el principal recurso del gobierno, el superavit fiscal; 4) los peronistas huelen el fin de época y se posicionan para el post-kirchnerismo, complicando la campaña y la gestión.
2. En las últimas elecciones nacionales la oposición no pudo brindar una alternativa que convenciera a la ciudadaní­a ante la propuesta kirchnerista y se mostró desunida formando alianzas que duraban lo que dura una campaña í‚¿Cuáles han sido, —a su juicioí¢â‚¬â€ las claves para entender la imposibilidad de formar una oposición fuerte? í‚¿Cree que en estas elecciones el escenario opositor será diferente?
La territorialización (desnacionalización) de la polí­tica argentina perjudica las chances de aglutinar a la oposición, y esto se agudiza en elecciones intermedias. Notablemente, el debilitamiento del gobierno también ha llevado al partido oficial a «desagregarse» provincialmente. El resultado electoral de 2009 dependerá más de las interpretaciones post-electorales realizadas en los medios que de la suma de votos, salvo que el gobierno pierda en la provincia de Buenos Aires (en cuyo caso la derrota será la única lectura posible).

3. La última elección nacional estuvo signada por varias alianzas partidarias (Frente para la Victoria, Coalición Cí­vica, Una Nación Avanzada) compuestas ellas por varios miembros de partidos polí­ticos tradicionales. í‚¿Cree que esta elección presentará el mismo escenario partidario? í‚¿Cuál cree que será el futuro de los partidos polí­ticos tradicionales (PJ, UCR)?

A diferencia de 2007, en 2009 no hay una elección nacional (de presidente y vice) sino 24 provinciales. La oferta partidaria variará de una provincia a otra, aunque en la mayor parte de los casos se prevén dos candidaturas fuertes (una peronista y otra no) y, en otros, la división significativa de al menos uno de los campos (vgr. Buenos Aires ciudad y provincia). Los partidos tradicionales cristalizaban divisiones sociales que no se han modificado demasiado; lo que ha variado es la organización interna, que no volverá a ser centralizada. El PJ y la UCR (o los sucesores que ocupen el mismo espacio) se mantendrán como confederaciones de partidos (y caudillos) provinciales.
4. Luego de las dificultades para votar que se tuvo en la ultima elección nacional, con electores votando hasta dos horas después del cierre, se discutió a nivel nacional y provincial la necesidad de hacer una reforma electoral (en el caso de la provincia de Córdoba efectivamente se realizó) en la que se incorporen, entre otras cosas, la boleta única, el voto electrónico, el voto no obligatorio, y la creación de un ente electoral que no dependiera del Poder Ejecutivo. í‚¿Considera usted factible y necesario la posibilidad de una reforma electoral? í‚¿Cuáles serian a su juicio los principales elementos que debieran ser debatidos en una posible reforma?
La reforma electoral es factible, pero una mala reforma (o una reforma no consensual) serí­a peor que el status quo. Los elementos a debatir son: 1) creación de un ente electoral independiente (al estilo de México), 2) mecanismos de votación que eliminen la necesidad de reclutar a miles de fiscales por partido (voto electrónico u otros), 3) limitación de colectoras, listas-espejo, lemas y otros recursos que engañan al votante y distorsionan su voluntad. Sin embargo, más importante es diseñar mecanismos que regulen el comportamiento de los legisladores una vez electos, tales como: 1) imposibilidad de formar bloques parlamentarios con menos de n miembros, 2) reducción del número de comisiones y profesionalización de la labor legislativa, 3) profesionalización del cuerpo de asesores parlamentarios, especialmente en el área presupuestaria.
5. En lí­neas generales í‚¿Cuáles cree serán los principales desafí­os de esta administración luego de las elecciones legislativas?
1) Terminar el mandato, 2) no caer en default, 3) revertir la destrucción del exiguo aparato institucional del estado (INDEC, etc.), 4) acolchonar la violencia que la crisis, su mala gestión y la crispación polí­tica generarán en las calles, 5) enfrentar la instalación de mafias violentas vinculadas con el narcotráfico. Aunque es difí­cil definir como un desafí­o algo que para funcionarios del gobierno es un objetivo, tal como erosionar instituciones o hacer negocios con petroestados.

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