Nuevo Orden

En uno de mis recientes artí¬culos publicado en este sitio, realicé una sintética opinión con pié en la forma de construir su propio poder de las cinco fórmulas que competí¬an para la Presidencia de la Nacií²n y también, en una muy rápida descripción, de las posturas de los espacios de poder polí­tico partidario de la Argentina, con el objeto de intentar adentrarnos a la realidad en ciernes que se producirá a partir del 11 de diciembre con el “primer equipo” de gobierno, como lo ha calificado el ex Presidente Mauricio Macri ví­a redes sociales y, se dice, un articulador en la primera lí­nea de este nuevo armado.

Antes de ello querrí­a rebatir un concepto que he repetido en numerosas oportunidades, la garantí­a del proceso electoral argentino la constituye el apotegma “Ningún ganador terminó perdiendo, ni ningún perdedor terminó ganando”. Y esto, tal vez, como premisa de un “Nuevo Orden”, no sea así­, al menos por ahora.

En efecto las fórmulas que obtuvieron el tercer y cuarto lugar, hoy participan activa, elocuente y eficazmente en la conformación del nuevo Gabinete de Ministros y, razonablemente debo suponer en los restantes cuadros que conforman las diversas áreas del nuevo gobierno constitucional.

Veamos, solo a modo de ejemplo, los integrantes de la fórmula de «Juntos por el Cambio» (conformada por UCR, PRO, GEN, Coalicií²n Cí¬vica,etc.)  asumirán como Ministros de Seguridad y Defensa. 

La alianza electoral que obtuvo el cuarto lugar con fuerte respaldo en la provincia de Córdoba, “Hacemos Unidos por Córdoba”, cuya columna vertebral es el justicialismo local, ha sido destacada al designar a su saliente Ministro de Economí­a al frente del ANSES, desplazándose así­ a una histórica de la naciente fuerza libertaria como lo es la ex candidata a gobernadora bonaerense.

Ahora el Nuevo Orden aparece, como principio, un tanto anárquico  puesto que no queda claro aún cuál será el rol de las diversas fuerzas polí­ticas dentro del sistema republicano de gobierno. Esencialmente el rol opositor u oficialista de las mismas. Y no es este un dato menor pues existen muchas normas que requieren un rol especí­fico para ello, como por ejemplo la designación del Presidente de la Cámara de Diputados en donde el futuro Presidente, a mi modo de ver en forma acertada, ha reservado ese sitial a un diputado electo de su propia fuerza. Pero no queda muy claro, al menos por ahora, respecto tanto de la segunda, tercera y cuarta fuerza, habida cuenta los resultados y representantes electos el pasado 22 de octubre.

En efecto la candidata de Juntos por el Cambio, presidenta del partido PRO a nivel nacional que integrara la alianza Juntos por el Cambio, asumirá la cartera de Seguridad,  pero no se sabe con exactitud si esa aceptación cuenta con el beneplácito de su partido, aunque el lí­der de ese espacio la ha felicitado por esa designación. Por la descripción ya hecha pareciera que el resto de las agrupaciones que integran la alianza y algunos sectores de su propio partido no apoyarí­an enfáticamente al menos, dicha aceptación. Los legisladores pertenecientes a esas fuerzas con mandato vigente o que asumirán el próximo 10 de diciembre, ¿asumirán el rol de oficialistas u opositores?.

El candidato a vicepresidnete de Juntos por el Cambio y perteneciente a la UCR, recalará en el Ministerio de Defensa, ¿con anuencia o a espaldas de su frente o de su partido de origen?.  Igual consideración. Ello aparece, en principio, claro habida cuenta de lo expresado por el Comité Nacional de la UCR en relación a su postura para la  segunda vuelta.

Habida cuenta esa actitud inconsulta, las autoridades partidarias, siempre tan apegadas a su doctrina y carta orgánica ¿procederán a aplicarle una sanción que nos sirva para delimitar el futuro accionar de sus correligionarios?

Igual suerte corre el Partido Justicialista, fuerza mayoritaria de Unión por la Patria que obtuvo la segunda colocación. Pareciera que esta fuerza polí­tica asumirá un rol eminentemente opositor al nuevo gobierno, con epicentro en una suerte de resistencia peronista en la provincia de Buenos Aires y a la cabeza del recientemente reelecto gobernador. Pero debe seí±alarse que el Partido Justicialista esta conformado por un partido nacional y 24 de distrito según el estatuto vigente y otros tantos partidos provinciales regidos por la legislación que en forma autónoma dictan los Estados Provinciales. Como he  dicho más arriba pareciera que el PJ Cordobés ya ha designado un representante en el Gobierno Nacional y el gobernador saliente y ex candidato presidencial habrí­a dicho que para él serí­a un placer desempeí±arse como Embajador.

Ahora bien dado que el PJ no es una Federación de Partidos, en la cual sus integrantes tienen derecho de secesión , la conducta partidaria mediterránea habrí­a sido dictada en abierta contradicción, cuanto no de alzamiento, a las disposiciones orgánicas del Partido Nacional. ¿Nos encontramos ante una posible intervención del PJ Cordobés o se mantendrá esta suerte de zonas grises en nuestro funcionamiento institucional?

Obvio, todo ello bajo el amparo que las asunciones y/o compromisos asumidos en estos dí­as, algunos efí­meros, lo han sido “a tí­tulo personal”. Manifestación esta que suena, excúseme el término, a una suerte de fraude o hipocresí­a de los que así­ actúan.

Resta ver si el  Presidente “Efecto” llevará adelante su audaz plan de gobierno, si cumplirá con los acuerdos pre segunda vuelta (de los cuales poco se ha dicho o se sabe pero queda claro que se están cumpliendo) o pondrá en práctica el Modelo Cordobés.

Sea como sea, así­ como sostuve que el candidato Milei habí­a desarrollado una construcción de poder impecable, insisto más allá de adhesiones o no, pareciera que en estos momentos está en búsqueda de resultados, de efectos inmediatos y con ayuda de Neptuno, según indican algunos astrólogos.

¿Es este un Nuevo Orden efí­mero o permanente?

En cualquier circunstancia muchos nos abocaremos a nuevas normas o reglamentaciones o propuestas para mantener así­ la garantí­a y respeto irrestricto de la voluntad popular, pero teniendo en cuenta la plataforma e ideario liberal y libertario que ha sido apoyado mayoritariamente por la ciudadaní­a, parece poco probable que desde el Gobierno Nacional se propongan normas en tal sentido y, como quedí², dicho, en esta suerte de confusión de oficialistas, opositores o neutros no se sabe  a ciencia cierta qué es lo que sucederá.

Los representantes de la ciudadaní­a deberán en consecuencia definir este NUEVO ORDEN.

 

Emilio Augusto Raffo

Consultor Electoral

 

Imagen: Diario El Pais

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