NUBARRONES DE INTERNA EN EL PJ TUCUMANO

 

La simple designación del Defensor del Pueblo generó la semana pasada una disputa interna en el bloque oficialista del PJ provincial que terminó con la ruptura del mismo. De esta forma, 11 legisladores liderados por Geronimo Vargas Aignasse, constituirán un espacio denominado “ Lealtad Peronista” que responden al gobernador Juan Manzur, los otros 22 integrantes de lo  que hasta una semana se llamaba Bloque Justicialista de Todos, son lo que responden al vicegobernador Osvaldo Jaldo.

Parece irrisorio que el nombramiento de un cargo menos generara tal revuelo, lo cual revela la existencia de una interna que venían “ cocinándose” desde hace tiempo y encontró en esta disputa un “ punto de ebullición” para sacar a la luz lo que era un secreto a voces, la fórmula que gobierna la provincia desde 2019, hace tiempo que no es tal. Juan Manzur, actual gobernador, transita su segundo mandato y la constitución provincial le impide ir por 4 años más, en ese sentido, su vice, Osvaldo Jaldo, viene preparando desde hace tiempo su intención de llegar al máximo cargo provincial y lo que parece una interna más de poder, también obedece a un largo historial rupturista en el PJ tucumano.

En 1987, el partido designó como candidato a gobernador al Presidente del Senado, Institución que existió hasta la reforma de la constitución provincial de 1990, Jose Domato. Sin embargo, Jose Cirnigliaro, ex ministro de economía del gobierno de Pedro Riera(1983-1987) decidió romper con la estructura y presentar una fuerza propia denominada Frente de Acción Provincial(FAP). Como resultado de ello, el candidato de la UCR fue el más votado de forma individual, solo el sistema de elección indirecto con colegio electoral y el posterior acuerdo de las facciones peronistas, impidió la derrota en ese momento del PJ.

Con el nuevo sistema electoral, sancionado por la constitución de 1990, el peronismo ganó las elecciones provinciales, salvo en 1995, cuando Antonio Bussi y Fuerza Republicana rompieron el histórico bipartidismo provincial. Si bien, ese año, el PJ no tuvo oficialmente rupturas, la candidata Olijela del Valle Rivas, no contó con todo el apoyo del partido. Con la llegada del Kirchnerismo al poder en 2003 y la alineación del PJ provincial a Néstor y Cristina, comenzó la etapa de Jose Alperovich, gobernador entre 2003-2015, previa reforma constitucional en 2006, que permitió la reelección. En esos años el peronismo se mantuvo unificado, logrando triunfos históricos en la provincia.

La sucesión en el poder cayo en manos de su vicegobernador Manzur y solo dos años después, el fantasma de la interna rupturista se posó sobre el partido, dadas las intenciones del Alperovich de retornar al poder. En ese contexto, el ex gobernador se presentó por fuera de la estructura del partido en 2019 de forma fallida, terminando en tercer lugar, aunque restándole votos a la formula oficialista Manzur-Jaldo.

Si bien para las elecciones a gobernador falta mucho, las piezas ya empezaron a moverse. Jaldo buscará su ansiada llegada a la gobernación, Manzur podría buscar imponer un candidato. La reciente elección de autoridades en el club San Martín, uno de los dos grandes de la provincia, le dio espacio a Carlos Cisneros, dirigente sindical bancario y actual diputado nacional, el guiño de Manzur, podría venir por allí, aunque si de internas se trata, hasta un clásico tucumano se podría dar, ya que otro de los diputados nacionales, con apetencias ejecutivas, es Mario Leito, presidente de Atlético Tucuman.

 

El escenario de torna más complejo si se tiene en cuenta que el actual intendente de San Miguel de Tucuman, Germán Alfaro, hoy vinculado al Juntos por el Cambio, pero de histórica trayectoria peronista, podría apuntar a una candidatura a gobernador o incluso se llegó a hablar en los “ pasillos” de una posible formula con Jaldo. Los jugadores comenzaron a mover sus piezas, no se sabe aún quien jugara a que cosa, pero si se advierten nubarrones de interna en el PJ tucumano.

 

Imagen: Ceferino Mazzoleni