“Es positivo el diálogo iniciado por el gobierno nacional”


blando mejorOscar M. Blando. Doctor en Derecho. Profesor y Director del Departamento de Derecho Público de la Facultad de Derecho de la UNR y del Seminario de posgrado de “Derecho Electoral y Político” de la misma Facultad. Actualmente es Director de Reforma Política y Constitucional de Santa Fe y participó en la reunión que el gobierno nacional mantuvo con los ejecutivos provinciales. En entrevista con el Coordinador General de Argentina Elections, habló sobre la viabilidad y los alcances de las propuestas de Nación y además enumeró, de manera puntillosa, ventajas y desventajas que nota de la Boleta Única en su experiencia de Santa Fe.

 Nicolás Cereijo: ¿Qué balance hace de la reunión con el gobierno nacional?

 Oscar Blando: Como parte del Gobierno de la Provincia de Santa Fe que encabeza el Ing. Miguel Lifschitz, hacemos un balance positivo del diálogo iniciado por el Gobierno nacional con los Ministros de Gobiernos Provinciales y luego con los partidos políticos en torno a debatir una reforma electoral. Creemos que constituye el inicio, una apertura y no un cierre de las discusiones, en el sentido de que si bien hubo significativos acuerdos generales, se debe profundizar ese diálogo.

De las reuniones realizadas -en lo personal acompañé al Ministro de Gobierno y Reforma del Estado de Santa Fe, Pablo Farías- advierto una Argentina federal compleja y diversa que contiene provincias con diferentes sistemas electorales, de partidos y de formas de votación que requiere de un debate público nacional profundo y racional, y que a la vez, respete las reglas autonómicas provinciales.

NC: El Gobierno Nacional ha planteado tres ejes de debate sobre una reforma electoral: el sistema de votación, el cronograma electoral y los organismos electorales. ¿Cuáles son sus impresiones al respecto?

De las reuniones surge que en el primer tema es el que más acuerdo hubo: parece que se han alcanzado opiniones favorables en cuanto a abandonar las boletas múltiples o partidarias y adoptar el sistema de boleta única papel o digital/electrónica. Esto significa un salto cualitativo importante ya que Argentina junto a Uruguay, son los únicos países en América Latina, que conservan las boletas partidarias.

Me parece relevante también la apertura del debate a nivel nacional y provincial del tema de los organismos electorales. Es decir, de cómo y quiénes deben diseñar, organizar, administrar, gestionar y resolver las controversias en la competencia electoral. No es un tema menor. Es de lo que se ocupa la denominada gobernanza electoral, que en definitiva, trata de administrar la incertidumbre y en casos, la desconfianza electoral mediante reglas consensuadas, previsibles y equitativas.

NC: Y aquí cómo sería la injerencia de los dos poderes – ejecutivo y provincial –?

OB: Justamente, sobre este tema hay distintos modelos en la región y en el mundo. Sólo como un avance, me atrevo a decir que no comparto aquellos que ubican todas las actividades citadas del proceso electoral en organismos exclusivamente judiciales, que concentren funciones de administración electoral y a la vez jurisdiccional (que sean jueces y parte del proceso electoral). Prefiero fórmulas que permitan la administración y la organización de las elecciones en instancias políticas con mayor o menor independencia y/o autarquía de los poderes ejecutivos y dejar las tareas esencialmente controversiales en un tribunal independiente, especializado y profesionalizado.

NC: ¿Y sobre el cronograma electoral?

OB: En principio te diría que prefiero no hablar de “unificación” sino de coordinación y simplificación de fechas electorales entre nación y provincias.

Digamos que en línea general a los tres tópicos en cuestión, diré que de mi parte y como lo expresaron los representantes del Socialismo, Hermes Binner y Alicia Ciciliani en la reunión con los partidos políticos, preferiría ampliar el horizonte de reformas e incorporar a las propuestas electorales del gobierno, las que corresponden a una verdadera reforma política: el sistema de partidos y alianzas, los sistemas electorales, el financiamiento de la política y los partidos, la paridad de género, la eventual limitación de los mandatos tanto ejecutivos como legislativos; la conversión de los votos en escaños y el problema de la sobre representación, etc. Lo que debiera ponerse en discusión también en una reforma política en Argentina son los acuerdos en torno a las reglas de juego en la competencia electoral que evite “la cancha inclinada” en favor de los distintos oficialismos. Esto se da, por citar ejemplos provinciales, en aquellos casos donde concentran poder político, con mayorías legislativas automáticas; control del poder judicial y especialmente, con competencia electoral y en casos, también cooptación de medios de comunicación.

NC: Hay autores que sostienen que los comicios separados permiten que los ciudadanos prioricen en concreto los cargos de esa elección, evitando así el “efecto arrastre” que suele suceder cuando hay una elección simultánea. Pero en la última elección se registraron casos como el de la Provincia de Buenos Aires, donde el corte de boleta fue notorio y rompió, al menos en la práctica, con este idea. ¿Cómo lo ve?

En primer lugar, hay que partir de la idea de que no es posible “unificar” el calendario electoral porque por mandato constitucional, las provincias, según nuestro régimen federal, conservan el poder no delegado y por tanto, tienen la facultad de fijar autónomamente sus reglas electorales, convocatorias y formas de elección de sus autoridades (arts. 121, 122 y 123 de la C.N.). Es más, las Constituciones provinciales tienen fijados plazos (en casos fechas) de convocatoria y celebración de las las elecciones que imposibilitarían una unificación del cronograma.

Lo dicho anteriormente es central. Sí se puede, simplificar  y coordinar fechas, por ejemplo, acordar elecciones provinciales en fechas distintas a las elecciones nacionales. Y esto es posible y deseable. De lo contrario podría darse una contradicción: por un lado, se `pretende un nuevo sistema de votación (la boleta única) tendiendo a evitar la llamada “boleta sábana” pero por otro lado al pretender “unificar” elecciones y hacerlas simultáneas nacionales con las provinciales y los municipios, se estaría propiciando una “lista sábana horizontal”, en donde el Presidente de la Nación “arrastra” hasta el último diputado, concejal o comisión comunal de una provincia.

NC: Santa Fe es pionera en el uso de la Boleta Única (BU). ¿Cree necesario el paso previo por la BU papel antes que la electrónica como desea el gobierno nacional?

Pensando en la Argentina federal, considero que depende de las circunstancias políticas -y reitero- el grado de legimitación/deslegimitación de los organismos electorales y de los actores políticos. En casos, puede ser necesario transitar primero la boleta única papel que ha dado excelentes resultados en Santa Fe y Córdoba y otros no.

Pero sugiero reformular el planteo: una reforma política y electoral debe centrarse en especificar los problemas que desea resolver y luego buscar los instrumentos adecuados para solucionar los mismos. Y no a la inversa.  Por eso, un proceso reformador debiera comenzar por hacerse estas preguntas y luego, proponer los instrumentos políticos electorales para resolverlos: “por qué la reforma” (identificar lo que no funciona); “para qué la reforma” (cuáles son su objetivos); “qué reformar” (que incluya coherencia en la reforma); y por último identificar y evaluar (antes y no después) los efectos positivos y especialmente negativos o no queridos de una reforma.

NC: Para finalizar, a grandes rasgos… ¿qué aspectos positivos y negativos de la BU se visualizaron con su aplicación?

En Santa Fe tuvimos desde 2011, que implementamos por primera vez en el país la boleta única de papel, tuvimos una experiencia positiva.

Existen, principalmente, dos grandes tipos de diseño de boleta única que organizan de manera diferente la presentación de las candidaturas. Un modelo consiste en una única boleta en la que figuran todas las categorías a elegir (Caso Córdoba) El otro gran modelo ofrece una boleta por categoría a elegir. Por ejemplo, de elegirse simultáneamente presidente, diputados y senadores, en una hoja figurarán los candidatos presidenciales, en otra los candidatos a diputados y en otra los senadores. (Caso Santa Fe).

Entre las ventajas del nuevo sistema y tomando como experiencia Santa Fe podemos señalar:

  • Es el Estado (y no ya los partidos) el que asume la responsabilidad de diseñar, imprimir y distribuir las boletas electorales.
  •  Garantiza una oferta electoral completa, y por lo tanto garantiza el derecho a elegir y a ser elegido. Se acaba la práctica de robar u ocultar boletas en el cuarto oscuro, ya que será el presidente de mesa el encargado de entregar una boleta a cada elector. De esta forma se garantiza al votante que encontrará todas las opciones de candidatos, y se garantiza a todos los candidatos que sus candidaturas estarán disponibles para los votantes.
  • Ataca las prácticas clientelares Al dejar de contar con ejemplares oficializados de boletas con anterioridad a los comicios, los partidos no podrán utilizar las boletas para el intercambio de favores por votos, por ejemplo, a través del llamado “voto cadena”. La posibilidad de presionar al votante, haciéndole saber (o creer) que se podrá conocer si efectivamente ha sufragado por la opción “correcta” practicamente desaparece. La existencia de una única boleta oficial, accesible únicamente en el lugar de votación, elimina asimismo la posibilidad de distribuir boletas falsas o adulteradas de los adversarios para perjudicarlos, práctica que ha venido crecido en los últimos años.
  • Termina con el negocio de la impresión de las boletas. Muchos pequeños partidos en los últimos tiempos fueron especialmente creados para obtener y quedarse con el dinero que el estado aporta para la impresión de las boletas electorales. Dado que con la Boleta Única es el Estado quien se ocupa de la impresión de las boletas, dicha práctica se termina definitivamente.
  • Garantiza equidad entre los competidores El sistema no sólo asegura que todas las candidaturas estarán disponibles para los votantes. También garantiza que todos los partidos y alianzas tengan un espacio y visibilidad equivalentes. Es que al fijar un espacio dentro de cada boleta para cada partido o alianza, se limita la posibilidad de hacer uso de prácticas que los partidos han desarrollado en los últimos años para alcanzar mayor espacio y visibilidad en el cuarto oscuro. Evita la posibilidad que algunos partidos confundan al electorado: presentando boletas con apellidos impresos muy visibles y nombres muy pequeños tratando de engañar al votante sobre la verdadera identidad del candidato o utilizando la sigla de partidos conocidos idénticas a la de partidos y candidatos desconocidos. También se acaba la disputa entre los fiscales de los partidos para poner la boleta de su partido en el lugar más visible dentro del cuarto oscuro.  El orden en que se presentan resulta, según el caso santafesino, de un sorteo realizado por el Tribunal Electoral Provincial
  • Otorga mayor autonomía al elector para decidir. Con el método de las boletas partidarias es lo corriente que se incluyan en una misma boleta varias categorías de cargos, pegadas entre sí conformando lo que se da en llamar una “lista sábana horizontal”. Si las elecciones nacionales son simultáneas con las provinciales, la boleta suele incluir siete u ocho categorías (presidente, senadores nacionales, diputados nacionales, gobernador, legislador provincial, senador provincial, intendente y concejales). Cuando esto ocurre, es habitual que una mayoría de votantes se concentre en la categoría que considera más relevante (habitualmente la de presidente), votando a los candidatos para el resto de las categorías sin prestar mayor atención a quiénes son sus postulantes. Con la boleta única por categoría, los candidatos a diputados provinciales o a concejales, por ejemplo, ya no serán elegidos por “colgarse” de una candidatura conocida para gobernador o intendente, sino que lo serán a partir de la decisión autónoma de los votantes. La boleta única permite al elector identificar más fácil y rápidamente en qué tipo de elección vota (presidencial, legislativa, provincial, municipal, etc.) y por cuáles partidos y candidatos. Es decir, permite que los ciudadanos elijan con máxima autonomía por cada una de las categorías de voto.

Entre las desventajas y específicamente referidas al modelo Santa Fe, pueden señalarse:

  • El sistema de boleta únicas por categoría tiene el reconocido efecto de la posible fragmentación del voto, es decir, este modelo favorece el llamado “voto cruzado”. A mi juicio, no es determinante, pero ciertamente propicia la posibilidad de votar a una legislatura de un color político y un gobernador de signo político contrario. Esto es lo que pasó en las elecciones generales de 2011 en la que resultó electo el Gobernador Antonio Bonfatti. El gobierno tuvo las dos cámaras en contra y por tanto, minoría en la Asamblea Legislativa que, ente otras atribuciones, tiene la de dar acuerdo a todos los jueces y a los integrantes de los organismos de control, como el Tribunal de Cuentas. Este modelo de boleta por categorías favorece este efecto: las ventajas o desventajas serán evaluadas por los propios actores políticos, partidos, académicos. Si propugnamos un gobierno que puede ser “dividido” esta fórmula lo estimula. Si pretendemos un poder ejecutivo con mayorías y gobernabilidad, este modelo no lo favorece.
  • Otra de las críticas fue dirigida a señalar que la boleta única y este modelo en particular, permite la fragmentación partidaria, la pérdida de identidad de los partidos favoreciendo la personalización de la política (por ejemplo con las fotos de los candidatos en las boletas). Creo que la crisis de los partidos y su pérdida de identidad se deben a razones más profundas: vaciamiento ideológico de los partidos, incumplimiento de los mandatos electorales, corrupción de muchos de sus representantes y funcionarios que os deslegitima socialmente, trasvestismo político, etc. Sin embargo, algunas de las críticas a la BU pueden resolverse dentro del modelo: eliminar la foto de los candidatos y privilegiar la identificación de los partidos; evitar el voto cruzado con propuestas que permitan al electora entre optar por el partido o frente en forma de lista completa (como Córdoba o similar: boletas que contengan dos categorías juntas: gobernador y diputados provinciales, etc).
  • Una de las consecuencias advertidas en Santa Fe fue la elevación de lo voto nulo. Según las evaluaciones realizadas y que fueron expuestas en un libro editado por la Provincia de Santa Fe[1] , advertimos que el mayor porcentaje de voto nulo se debió a que el elector no marcaba ninguna opción, lo que hizo pensar en que ese elector quería votar en blanco, ya que existía un casillero específico para votar la opción en blanco. Por ello, en la reforma electoral de 2014, se eliminó esa opción, y ahora, se considera voto en blanco quien no marcar ninguna opción electoral. Esta reforma disminuyó el voto nulo en las elecciones de 2015 en la misma proporción que se elevó el voto en blanco. Sin embargo, todavía luce como un problema a mejorar.
  • Otros de los problemas surgidos de las elecciones de 2015, fue la gran cantidad de actas mal confeccionadas por las autoridades de mesa y la relativamente lenta transmisión de resultados a los centros de cómputos, fenómeno que se da cuando hay elecciones provinciales con cinco categorías y especialmente, en las PASO con decenas de candidaturas en cada categoría.
  • Tomando en cuenta entre otros, estos factores, el Diputado socialista Eduardo Di Pollina presentó a fines del año pasado un proyecto que pretende digitalizar algunas fases del proceso electoral pero con diferencias con los modelos de CABA y Salta, especialmente uno: en el proyecto que tiene estado parlamentario, el Estado (y no una empresa privada) será quien administrará la elección e incorporará la tecnología en la convicción que las elecciones no deben tercerizarse ni privatizarse.

[1]     “Democracia y boleta única en Santa Fe. Implementación y evaluación institucional. Reseña normativa”, Blando, O. y Echen Diego, Coordinadores, Santa Fe, 2015.