La mesa, engalanada con calamares y salmón, tenía tres cartelitos que marcaban el lugar de sus ocupantes: Ricardo López Murphy, Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti. El primer comentario en la cena í¢â‚¬â€œde la que el Bulldog era anfitrióní¢â‚¬â€œ era si se presentarían las dos principales espadas del macrismo. Los dos aparecieron; pero, claro, ninguno trajo el apoyo del jefe Mauricio Macri, quien antes de viajar a México le pidió que se baje. En respuesta, López Murphy se comparó con el almirante Guillermo Brown: í¢â‚¬Å“En lo peor de la batalla, se ató al mástil para que nadie se rindiera. Corre en mí esa sangre… í‚¡Del que no se retira nunca!í¢â‚¬Â. Pero el futuro jefe de Gabinete porteño no podía escucharlo: Horacio Rodríguez Larreta se había ido, poco antes de que empezara a hablar.