Ivana González: “Aún persisten importantes desigualdades de género en la Argentina”

Ivana González tiene 41 años y trabaja en la Auditoría General de la Nación. Fue precandidata a Diputada Nacional por Adelante Ciudad y es delegada de la convención del radicalismo porteño. Vive y milita en Caballito. Es licenciada en Ciencia Política y también en Sociología por parte de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Realizó sus estudios de posgrado en España, donde obtuvo el máster en Alta Dirección Pública. Trabaja temas de género, el funcionamiento del Estado y la Administración Pública.

En esta entrevista brindada a Julián Álvarez Sansone para Argentina Elections, la politóloga analiza la brecha de género entre varones y mujeres dentro del Estado y también dentro del sector privado. Reflexiona sobre la composición paritaria en la administracion publica, y en la necesidad de cerrar brechas de genero en el ambito de las ciencias, tecnologias, informática e ingenierias.

AE: ¿Cómo se conforma la estructura de la administración pública nacional en términos de la brecha de género?

IG: La administración pública nacional argentina ha realizado importantes avances para garantizar dotaciones paritarias, según el último Informe Trimestral de Empleo Público de 2021, en la actualidad el 50,2 % de los puestos de trabajo del personal civil de la administración nacional y los entes públicos son ocupados por mujeres.

Sin embargo, aún persisten importantes desigualdades a medida que ascendemos en la escala de decisión.

En el Estado Nacional en los cargos de carrera o intermedios, como los cargos de direcciones nacionales simples, generales o coordinaciones hay una brecha chica, pero que todavía existe.

La brecha se profundiza y demuestra que el techo de cristal empieza a operar en el caso de los cargos de mayor jerarquía, especialmente en el nivel de las autoridades ministeriales y otros cargos más altos hasta el nivel de Direcciones Nacionales.

Esta brecha que opera en la denominada Alta Dirección Publica es hoy de 10 puntos porcentuales ( 55% varones vs 45% mujeres), lo cual se amplia a medida que se asciende en la escala. Fijate que si consdieramos  20 ministerios y la Jefatura de Gabinete, se observa que con el reemplazo de Frederic en Seguridad, solo quedan en funciones ministeriales solo 2 funcionarias: Elizabeth Gómez Alcorta, en Mujeres, Género y Diversidad; y Carla Vizzotti, en Salud.

Existen diversas razones que tratan de explicar esta situación asociadas a sesgos de género en el reclutamiento por parte de los varones, la presuposición de que las mujeres tendrán menos tiempo para ocupar estas responsabilidades porque deben dedicar tiempo al cuidado y la crianza de los hijos, y el hecho que ocupen lugares de menos jerarquía y responsabilidad hace que también reciban menor remuneración.

Esta brecha salarial que no debería operar especialmente en el ámbito público, donde el principio rector en la carrera es la objetividad, hace que las mujeres ganen menos porque no ocupan puestos de jerarquía.

AE: Con respecto a la ejecución del presupuesto de género. ¿Qué programas se diseñaron y a dónde va a parar el dinero público?

En relación al avance y evolución de las políticas públicas de género. ¿Qué tan bien o mal parada está la Argentina? ¿Cómo se insertan culturalmente las normativas en la población?

IG: Con datos del 4to. trimestre de 2021, podría decirse que existen 3 programas mediante los cuales se desarrollan las politicas que lleva adelante el ministerio de Género y Diversidades.

El programa que mayor partida presupuestaria tiene es el de Formulación de Políticas contra la Violencia por Razones de Género (PPG), que en el periodo mencionado indica crédito vigente de $ 6.602.510.652. Este programa se focaliza en talleres de prevención integral de la violencia, asistencia a instituciones de Fortalecimiento de Hogares, Refugios y Dispositivos Territoriales de Protección Integral, apoyo a familiares de victimas de femicidios, transfemicidios y travesticidios, y el desarrollo de sistemas tecnológicos de atención a las victimas.

Con una partida presupuesta bastante menor en proporción, existe el programa de Formulación de Políticas de Igualdad y Diversidad (PPG), , política publica que se propone garantizar la Mesa de trabajo Interministerial, es decir que buscar articular el trabajo de los distintos ministerios en materia de genero y la Asistencia a Personas LGTBI+ para el Pleno Acceso a Derechos e Igualdad (PPG).

Finalmente, existes otros dos programas más, destinados  a Acciones de Formación, Investigación y Políticas Culturales para la Igualdad (PPG) y el Apoyo a la Implementación de Políticas de Género (PPG), donde se incluye la articulación con organizaciones de la sociedad civil, campañas de comunicación y difusión, capacitación de funcionarios en el marco de la ley Micaela, y fortalecimiento institucional con áreas de genero a nivel provincial y municipal.

Lo que muestran los datos es que si bien se observa una ejecución importante del presupuesto destinado, lo cierto es que la mayor parte de él esta destinado a financiar acciones de política pública que operan sobre las consecuencias del problema de la violencia de género y no sobre acciones preventivas.

En este sentido, y siguiendo la línea sostenida internacionalmente por ONU MUJERES podríamos decir que es necesario cambiar el enfoque, hacia un la prevención porque la violencia contra las mujeres y niñas tiene sus raíces en la discriminación basada en el género, en normas sociales que aceptan la violencia y en estereotipos de género que la perpetúan. La prevención consiste justamente en abordar las causas estructurales y los factores de riesgo y de protección asociados con la violencia.

Si bien es cierto que desde el punto de vista del avance normativo, la lucha de las mujeres ha ganado muchísimo en derechos, el problema está intrínsecamente relacionado con pautas culturales que antes se naturalizaban y hoy están socialmente cuestionadas, y hay que seguir profundizando en ese sentido,

Por otra parte hace falta trabajar más y destinar mayor financiamiento en las políticas de cuidado, la generación de espacios educativos de niveles iniciales, que prevean la posibilidad de que las mujeres puedan aún siendo madres desarrollarse laboral y profesionalmente.

AE: ¿Cómo se puede hacer para mejorar la inserción de las mujeres en sectores estratégicos de la economía, como las áreas de ciencia, técnica, ingenierías y matemáticas?

Los estereotipos que antes mencionaba también operan en los distintos sectores de actividad de manera diferencial, ello hace que esto se refleje en brechas salariales entre varones y mujeres mayores o menores según el sector de actividad, y en el caso de las disciplinas CTIM la brecha es mayor que en áreas que tradicionalmente han sido feminizadas.

La particularidad de estos ámbitos, sobre todo el  tecnológico, es que se tratan de ámbitos fuertemente masculinizados, y de practicas rígidas donde las mujeres se enfrentan a barreras y limitaciones desde que son niñas.

Por ejemplo, el mundo gamer, es un mundo fuertemente masculinizado, y desde pequeñas se incentiva mucho mas a los varones para insertarse en estos ámbitos que a las niñas.

Existe un problema de base por donde se podría empezar que es el incentivo para que mas mujeres ingresen y opten por estas carreras, hoy existen algunos programas orientados en este sentido pero hay mucho camino por delante.

Otra cuestión es que aquellas que logran ingresar y graduarse, no siempre ocupan los lugares de dirección, la evidencia muestra que aun cuando las mujeres demuestran mas tasas de graduación en relación a los varones en estas carreras, y muchas veces mas credenciales académicas, eso no correlaciona con puestos de jerarquía.

Esto se observa en distintos ámbitos, tanto en el privado como en el publico, aunque en este ultimo se observan mejores tasas de inserción de mujeres investigadoras por ejemplo, aunque la brecha persiste,

Por lo tanto a mi entender es fundamental que tanto el sector publico como el privado, definan acciones especificas de retención del tales femenino en estas áreas.

AE: Tanto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como en el interior se vislumbra un bajo porcentaje de encabezamiento de listas para cargos electivospor parte de mujeres. Al mismo tiempo, se podría pensar que las mujeres son relativamente invisibilizadas al interior de los organos partidarios. ¿Qué crees que se debe hacer para cambiar estos patrones?

En relación a los partidos, la situación es muy disímil, entre organización y aún entre distritos. En el caso del partido político al que yo pertenezco, el radicalismo de la Ciudad de Buenos Aires, se han hecho avances importantes, y el radicalismo en general ha avanzado mucho en materia de paridad al interior de sus órganos, en 2019 la UCR incorporó la paridad de genero en carta orgánica nacional.

Sin embargo, el encabezamiento de las listas sigue siendo un problema porque aún con ley de paridad, no tenemos cuerpos legislativos paritarios precisamente por ese motivo.

Si los primeros lugares están sistemáticamente ocupados por varones y se eligen pocos cargos, resultan electas menos mujeres por no ocupar posiciones expectantes.

Si bien es cierto que muchas legislaturas provinciales han avanzado en leyes de paridad, la batalla aún persiste y eso depende del compromiso real que las conducciones partidarias tengan para alcanzar una verdadera igualdad.

 

 

 

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