Brenda Austin: “Las mujeres radicales han interpelado las estructuras del partido”

Brenda Lis Austin ocupó el cargo de diputada nacional por Córdoba entre 2016 y 2021. Integró la Comisión de Educación y fue secretaria parlamentaria del Bloque UCR; vicepresidenta de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano y de la Comisión de Ciencia y Tecnología. Abogada, egresada de la Universidad Nacional de Córdoba. Master en Estudios Políticos Aplicados, doble titulación, Universidad Internacional Menéndez Pelayo e Instituto Universitario de Investigación José Ortega y Gasset. Tesista en la Maestría en Administración Pública, mención políticas públicas, del Instituto de Investigación y Formación en Administración Pública, Universidad Nacional de Córdoba. Docente de Derecho Constitucional y Administrativo en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC y de Redacción y Técnica Legislativa en la Licenciatura en Administración Pública de la Universidad Siglo XXI; docente de “Problemática Universitaria I”, de la Licenciatura en Gestión Universitaria, Facultad de Ciencias Económicas; docente de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la UNC.

Antes de asumir su banca en el Congreso Nacional fue Secretaria de Educación de la Municipalidad de Córdoba (2014); integrante del Consejo para la Planificación Estratégica de la Provincia de Córdoba en el área de educación (2010); presidenta de la Federación Universitaria de Córdoba (2005) y presidenta del Centro de Estudiantes de Derecho-UNC (2003).

En esta entrevista concedida a Julián Álvarez Sansone para Elecciones Argentinas, la referente radical nos cuenta sobre sus inicios en la militancia estudiantil y partidaria, los motivos que llevan a los jóvenes a acercarse a partidos como la Unión Cívica Radical, y de cómo el partido centenario pasó de “expulsar” a promover liderazgos femeninos. También, defiende la inclusión de las mujeres en puestos de decisión y plantea la necesidad de tomar una postura similar orientada hacia una mayor integración de las juventudes.

 AE: ¿Cuándo y por qué comenzaste a militar en el radicalismo?

BA:Empecé a militar en el radicalismo en el año 2000, en la militancia universitaria. En ese momento, en Franja Morada y desde allí con mis primeros vínculos con la militancia partidaria de la provincia de Córdoba.
Sin embargo, me crié en una casa con una militancia política vinculada a Alfonsín. Empecé de adolescente a acompañar los procesos electorales, las caravanas de campaña, las recorridas de la provincia.

AE: En general, ¿Qué crees que lleva hoy a que los jóvenes se involucren en política? En particular, ¿Qué crees que influye a la hora de que algún joven decida afiliarse a la UCR?

BA: Los motivos que llevan a los jóvenes a militar en política son variados. Muchas veces influye el entorno familiar, otras veces las organizaciones sociales o entidades de la sociedad civil. Quienes crecen en familias politizadas, cuyos integrantes están dispuestos a destinar parte de su tiempo a acciones que tienen como fin el bien común.

También creo que hoy se está produciendo un cambio, que es el interés de los jóvenes por ciertas causas. Antes había identidades políticas más nítidas, ahora creo que hay temas de agendas que mueven mucho más que otras cosas, como las acciones del movimiento de mujeres feministas y las demandas por acciones ambientales que hagan frene a la crisis climáticas.

Con respecto a los afiliados, creo que ahí se produce una combinación de aspectos. Por un lado, la militancia universitaria con convicción y la defensa de la educación como herramienta central de transformación del país.

Creo que es importante recuperar los debates al interior de las universidades y al interior de los partidos.

Los jóvenes militan por cosas tangibles, como las mejoras en los planes de estudios, en la oferta formativa y en la profesionalización del estudiantado. Esas cosas promueve la franja, y las convierte en la agrupación estudiantil más grande de Latinoamérica.

En el mismo sentido, creo que la militancia partidaria tiene cuestiones socialdemócrata y progresista que reivindica los valores de la igualdad y la libertad. Hay razones que inspiran cuando son bien representadas. Son banderas que tienen que estar presentes y convocan a los jóvenes y las jóvenes a militar en el radicalismo.

AE: Siendo un partido con fuertes referentes mujeres, como Florentina Gómez Miranda, ¿Qué explicación le da a que muchas mujeres relevantes que se fomaron en el radicalismo hayan tenido que abandonar el partido para tener mayor proyección? Pienso en Carrió, en Stolbizer, en Oliveto Lago, entre otras.

BA: El radicalismo ha tenido mujeres muy importantes, protagonistas de grandes hitos, como Florentina Gómez Miranda.  Aquí en Córdoba tuvimos a María Teresa Merciadri de Morini, que fue muy importante porque además de ser presidenta del Comité Provincia y fue legisladora nacional, fue una militante que demandó a su partido ante la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ella buscó que la Argentina garantice la participación de las mujeres.

Las mujeres radicales han interpelado las estructuras del partido. Hay mujeres que revindican la defensa de los derechos de las mujeres, desde sus comienzos, como Elvira Rawson. ¿Por qué algunas mujeres en alguna parte de la historia deciden irse del partido? Bueno, eso es una pregunta para hacerles a ellas. De todos modos, creo que hay una necesidad del partido de reflexionar sobre algunas de sus prácticas, entendiendo que estamos frente a una realidad que va cambiando, frente a una percepción y concepción de la democracia distinto.

Las mujeres, bajo esta lógica de la democracia paritaria, merecen tener una representación al igual que los varones.

Cada ámbito de decisión tiene que eliminar las inequidades que subyacen. Donde no hay leyes de cupo, la participación de las mujeres no ha crecido.

Cuando aprobamos la Ley de Paridad en el Congreso, no sólo eso se tradujo en las listas legislativas, sino también en la paridad que debe reinar en los órganos partidarios, en las mesas ejecutivas. Debe haber una participación igualitaria y paritaria, que represente toda una transformación cultural.

El radicalismo debe poder exponer figuras nacionales y provinciales femeninas para llevar a las candidaturas para presidente, vice y gobernadores. Hay todo un trabajo colectivo para hacer. Creo que hay grandes mujeres, como María Luisa Storani, Alejandra Lorden, Inés Brizuela y Doria y Roxana Reyes, entre otras. El desafío es abrir aún más el juego para permitir que esa visibilidad crezca, incluso pensando en un modo para refrescar y vincular la propuesta política del radicalismo a los tiempos que corren.

AE: Algunos analistas sostienen que el partido centenario parece ser más un expulsor que un formador e impulsor de carreras de militantes mujeres. Como mujer que supo llegar a ocupar una banca en el Congreso Nacional, qué opinión te merece esa reflexión?

BA: Creo que sin duda nuestro partido tiene que tener una estrategia política encaminada hacia una representación plural y diversa. No sólo con las mujeres y las diversidades, sino también con las juventudes. Hoy tenemos presidentes en el mundo con menos de 40 años, y nuestro partido exige que para jugar en roles predominantes hay que recorrer un camino demasiado extenso que deja por fuera espacios de representación parlamentaria o legislativo.

Nuestro partido tiene figuras y nombres. Pero tiene que alinear la estrategia y el acompañamiento de la formación política para encaminar a los liderazgos emergentes para darle espacio a candidatos y candidatas que puedan desempeñarse en distintos roles a lo largo y ancho de la Argentina.

AE: Poco a poco, parece que los correligionarios varones van entendiendo que no hay posibilidad de tener un partido competitivo, moderno y adecuado a las necesidades de la sociedad si no es en igualdad de condiciones y sin discriminaciones de género. Recientemente, se logró que la UCR de CABA le de la presidencia del partido a una mujer joven como Mariela Coletta. En la misma línea, la Juventud Radical decidió que la correntina Valeria Pavón sea la flamante presidenta. ¿Crees que esto representa el inicio de un cambio que podrá sostenerse en el tiempo? ¿O es sólo un signo de un cambio de época que podría no ser perdurable?

BA: Creo sin duda que algunas de estas transformaciones vienen ocurriendo al interior del radicalismo. Tenemos una presidenta mujer de la Juventud Radical, en Córdoba ocurre lo propio. En la Ciudad de Buenos Aires la presidenta del partido también es mujer. En la Federación Universitaria Argentina Josefina Mendoza fue la primera mujer presidenta de la historia.

Es necesario interpretar los tiempos que corren y poder construir un partido moderno y representativo, que abrace las ideas, los valores del partido, pero resignificando los tiempos que vivimos.

El radicalismo no tiene que ser un espejo retrovisor que mire hacia el pasado. Tenemos que pensar los desafíos de este tiempo, de nuestro tiempo. Creo que el mayor esfuerzo es ese, el de resignificación de las ideas en el contexto que vivimos.

AE: ¿De qué modo crees que las desigualdades de género permean al interior de la UCR? ¿Qué chances hay de tener una Presidenta del partido que logre el mismo poder y capacidad de liderazgo que figuras masculinas como Sanz, Cornejo y Morales?

BA: Creo que todavía el radicalismo tiene que seguir mirando para adentro y pensar qué aspectos tienen que ser rediscutidos. Pienso en una decisión reciente que tomó el Comité Provincia, en donde se estableció una regla en relación a los paneles, como pasa en los organismos internacionales. Allí los voceros tienen vedado participar y expresarse en paneles donde no haya presencia de mujeres. Algo similar se hizo en la provincia de Buenos Aires y creo que habría que replicarlo en otros distritos. Hay una consigna que se tomó que es “sin mujeres no”.

Habría que denunciar esta idea de las mesas de disertantes y de conducción sin poner representación femenina.

Hay que poner eso en jaque, y también poner a la juventud, porque tienen una forma diferente de vincularse con el partido y con la democracia. Tienen una visión diferente de la política y eso nos enriquece.

AE: Por útlimo, los grandes referentes políticos de Córdoba (sean del espacio que sean) son todos masculinos: Schiaretti, Juez, Negri, Mestre, De Loredo, Santos, Baldassi. ¿Por qué crees que a las mujeres de Córdoba les cuesta tanto llegar a ocupar los espacios de decisión más relevantes?

BA: Creo que hay que trabajar para que más mujeres puedan liderar en todos los ámbitos, no sólo en las estrucuturas del partido. También deberían encabezar las boletas en cambios electivos.

Hay toda una transformación cultural que hay que tener en cuenta.

Este va a ser el siglo de las mujeres, y los partidos deben protagonizar la lucha por la ampliación de derechos.

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