La ruptura de Alperovich confirma una interna peronista abierta en Tucuman

 

Cuando hace apenas 3 meses analizamos en un informe que una interna peronista asomaba en la pelea por la gobernación de Tucumán para 2019, considerábamos esta posibilidad en la intención manifestada, aunque no confirmada, del ex gobernador Jose Alperovich de aspirar a volver al cargo que ostentó durante 12 años. Los acontecimientos de las últimas semanas, con su ruptura al bloque del PJ incluida, confirman esas conjeturas.

Si bien Alperovich eligió a Manzur, su vicegobernador durante 8 años, como sucesor al cargo, era un secreto a voces que era su intención retornar al cargo, no tuvo en cuenta entonces que su ex compañero de fórmula comenzó a construir poder de forma territorial con la misma intención: la reelección. Quien acompaña en la fórmula a Manzur es Osvaldo Jaldo, quien durante el gobierno de Alperovich se desempeño como Ministro del Interior provincial, un cargo clave a la hora de manejar el interior de Tucumán, las secciones electorales Este y Oeste, donde el PJ es imbatible.

La decisión de Alperovich de romper con el bloque que lidera el senador Pichetto, muestra su clara intención de acercarse al espacio que lidera la ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner y desde ese lugar orquestar un espacio con bajo el sello de Unión Ciudadana o Frente para la Victoria o la denominación que surja tratar de convertirse nuevamente en gobernador, aunque por primera vez desde 2001 por fuera de la estructura peronista que lo cobijó, tras haber sido legislador provincial por la UCR(1995-1999).

No obstante, a diferencia de lo sucedido con Cristina Fernández de Kirchner cuando enfrentó a Chiche Duhalde en 2005 que llevaba el sello del PJ o cuando conformó Unión Ciudadana y se llevó los votos del electorado peronista, a Alperovich se le presenta un escenario más complejo dado que desde hace 3 años el aparato partidario es manejado por Manzur-Jaldo, los legisladores que en su mayoría responden al gobernador y los intendentes del interior que son fuertemente dependientes del poder central, hoy ejercido por Manzur.

Para analizar una ruptura del PJ tucumano, debemos remontarnos hasta las elecciones a gobernador de 1987. En ese momento José Cirnigliaro, organizó el Frente de Acción Provincial y le sacó votos al PJ que encabezó Jose Domato. No obstante, en esa oportunidad, el sistema de elección indirecto con colegio electoral (luego reformado en 1990) generó que el candidato más votado fuera Jose Chebaia de la UCR, aunque sin la mayoría necesaria para ser consagrado en el colegio electoral. Tras dos meses de negociaciones internas, los sectores del PJ decidieron sumar sus electores y elegir a Jose Domato gobernador. Sin embargo, el escenario actual merece alguna observación.

Para intentar subsanar esas internas, entre 1988 y 2004 se aplicó para las elecciones legislativas, la ley de lemas. Pero el sistema mostró graves de fallas de funcionamiento y la multiplicación de listas que confundían más al electorado. Para evitar el conflicto generado por el colegio electoral, la Constitución provincial fue reformada en 1990 y se estableció para la elección a gobernador la elección por mayoría simple. Lo más controversial apareció con la Constitución de 2006, creada por Alperovich, que consagró constitucionalmente los llamados “acoples” o “listas colectoras”.

De acuerdo a la carta magna provincial de 2006, en su articulo 43 que se refiere a las bases del sistema electoral, inciso 12 establece que : “ Los partidos políticos, frentes o alianzas electorales podrán celebrar acuerdos para apoyar a un único candidato a Gobernador y Vicegobernador y/o Intendente de un partido político, frente político o alianza distinta, pudiendo unir la boleta diferentes categorías de candidatos con la categoría de Gobernador y Vicegobernador y/o de Intendente de otra lista distinta, sumándose la totalidad de los votos obtenidos por las listas en cada categoría. La unión en una boleta de listas distintas necesita del previo acuerdo por escrito de los respectivos partidos políticos, frentes o alianzas electorales”.

Es decir, que si bien no hay sub-lemas, que eran pequeñas agrupaciones dentro de un mismo partido, hay expresiones partidarias minúsculas que van con la llamada boleta corta, o sea solo legisladores o concejales, según corresponda, con un mismo candidato a gobernador o intendente, lo que lleva a una lucha electoral atomizada donde ejercen un fuerte poder de arrastre hacia el candidato principal el trabajo de punteros en dosis pequeñas, por un lado y por el otro la intención de estos punteros de apoyar a un candidato que les permita alcanzar el nivel de votos necesarios para acceder a la banca.  Consiente de que este sistema, que el mismo impulsó, ahora lo perjudica, Alperovich declaró hace unos meses que los acoples eran un error.

La ruptura de Alperovich con el oficialismo provincial, en los hechos con su alejamiento del bloque de senadores del PJ provincial y en los gestos con los revocación por parte del gobernador de su cargo de asesor ad honorem, incrementa las posibilidades de una elección que se convierta en una interna peronista abierta entre el oficialismo provincial y los sectores identificados aún con el kirchnerismo, pero que a diferencia de otras provincias no le genera más chances a Cambiemos, por el contrario le complejiza aún mas el escenario actual en el cual no tienen aspirantes definidos al cargo.