Pañuelos verdes, con o sin federalismo

En medio del debate por el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y del fallo de la Cámara Nacional Electoral que insta a la Cámara baja a adecuar su representación de acuerdo al CENSO 2010, nos preguntamos con el colega Sebastián Gruz ¿Qué hubiese pasado con el proyecto de IVE con una correcta representación en la Cámara de Diputados? Compartimos la nota originalmente publicada en la Secretaria de Comunicación (CECSO).  

El aborto pasó con más holgura de la esperada en Diputados, pero se anticipa una votación más complicada en el Senado.

Desde el primer momento, analistas y referentes políticos anticiparon que la Cámara Alta sería la instancia más difícil. Como la cantidad de diputados de cada provincia depende de su población, era probable, como afirma buena parte de la literatura, que tuvieran un mayor peso en la Cámara Baja las provincias densamente pobladas, urbanas, que tienden a un voto más progresivo.

Sabiendo que estos distritos se encuentran subrepresentados en el Congreso, se podría pensar también que una corrección de la subrepresentación y sobrerrepresentación presentes haría que este tipo de medidas alcancen más fácilmente su aprobación: las provincias demográficamente pequeñas donde predominan los sectores conservadores no tendrían tanto peso en las votaciones. Pero, ¿hubiera pasado eso con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE)?

De representantes y representados

Durante la última dictadura cívico-militar y de cara a la transición democrática, el último presidente de facto, Reynaldo Bignone, promulgó el Decreto – Ley 22.847, que estableció que cada provincia obtiene un diputado por cada 161.000 habitantes (o fracción no menor a 80.500), con un mínimo de 5 legisladores.

El primer efecto de esta ley fue la sobrerrepresentación: distritos con mayor cantidad de representantes que los que deberían tener por su cantidad de población. El caso paradigmático es la provincia de Tierra del Fuego. Con una población de 127.205 habitantes, sin el plus establecido por la ley tendría un único diputado.

El segundo fue la subrrepresentación: distritos cuya población creció, pero no así la cantidad de representantes. Emblema de este fenómeno es la Provincia de Buenos Aires, que concentra cerca de 40% de la población del país y elige solo 23% de los legisladores de la Cámara Baja (70).

Si se corrigieran estas distorsiones, la Cámara de Diputados pasaría a ser de 327 miembros[1], mientras que la provincia de Buenos Aires alcanzaría 100 diputados (+30), Chaco 10 (+3); Córdoba, 24 (+6); Corrientes, 9 (+2); Entre Ríos, 11 (+2); Formosa, 6 (+1); Jujuy, 7 (+1); Mendoza, 14 (+4); Misiones, 10 (+3); Neuquén, 6 (+1); Río Negro, 7 (+2); Salta, 11 (+4); San Juan, 6 (+1); San Luis, 6 (+1); Santa Fe, 23 (+4); Santiago del Estero, 8 (+1); y Tucumán, 12 (+3). El resto de las provincias no modificaría su cantidad de representantes: la Ciudad de Buenos Aires recibiría 25; Catamarca, 5; La Pampa, 5; La Rioja, 5; Santa Cruz, 5; y Tierra del Fuego, 5.

Si consideramos a las provincias de Buenos Aires, CABA, Córdoba, Santa Fe y Mendoza como provincias urbanas/metropolitanas que tienden a adoptar posiciones progresivas, la inclusión de 44 nuevas bancas para estos distritos debería redundar en un aumento significativo de votos a favor del proyecto de IVE.

Bajo este supuesto, los votos afirmativos deberían superar incluso con mayor facilidad el mínimo necesario para la sanción de la ley en la nueva cámara (164 votos), incluso si todos los nuevos representantes de las provincias no urbanas con representación corregida (25) votaran en contra. ¿Se cumple este postulado teórico?

Más representantes para las provincias metropolitanas, ¿más votos a favor del IVE?

Si corregimos la representación en la Cámara, efectivamente la cantidad de votos totales a favor del proyecto aumentaría, pero no sería abrumadora: de 129/254[2] votos a favor, pasaría a 165/323. Es decir, que la media sanción se lograría con 5 votos a favor más que los necesarios y el quórum se obtendría por apenas 2 votos.

La explicación es sencilla. Tal como está compuesta la cámara hoy, las provincias urbanas acumulan 83 de los 129 votos a favor (64%), mientras que con la nueva distribución las metropolitanas acumularían 109 votos sobre 165 (66%). Pero a pesar de ver aumentada la cantidad de sus representantes y de sumar unos cuantos votos en favor de la legalización, las provincias metropolitanas también incorporan otros tantos votos negativos. Los 56 votos afirmativos sobre los 125 (49%) originales se convertirían en 72 sobre 152 (44%) en nuestra simulación. El Gráfico 1 muestra la diferencia entre los votos favor y los votos en contra que se sumarían en cada provincia a partir de la corrección en la representación.

Solo la provincia de Buenos Aires aumentaría de manera significativa los votos a favor del proyecto, mientras que el resto de las provincias metropolitanas suman más votos en contra que a favor (Córdoba) o la misma cantidad de unos y otros (Santa Fe y Mendoza).

Gráfico 1: Diferencia en cada provincia entre los votos a favor y en contra del proyecto de IVE a partir de la corrección en la representación y la simulación del posible voto por provincia[3].

Fuente: Elaboración propia en base a datos de www.andytow.com

En resumen, si se adaptara la representación como en el modelo planteado, ésta sería indiscutiblemente más democrática, entendiendo que uno de los valores fundamentales del gobierno del pueblo implica la premisa de “una persona un voto”.

Sin embargo, democracia y progresismo no parecen ir de la mano. El foco en la IVE muestra que si bien la cantidad de votos a favor aumenta, estos son traccionados por pocas provincias; principalmente a partir de una densamente poblada y metropolitana, Buenos Aires, y de las pequeñas (en términos demográficos) y patagónicas Neuquén y Río Negro. El resto de las provincias contrarresta el potencial crecimiento, al sumar en todos los casos a los votos negativos.

[1] En la simulación solo se adicionan diputados a las provincias subrepresentadas. Si bien existen algunas provincias sobrerrepresentadas por encima de los cinco diputados, como la Ciudad de Buenos Aires, la normativa también establece que la representación no podrá ser menor a la existente el 23 de marzo de 1976, por ende podrían aumentarse la cantidad de representantes pero no reducirse. Es también pertinente destacar que la quita de representantes a un distrito es una posibilidad políticamente poco factible.

[2] Total de votos: 254; 129 a favor, 125 en contra y 1 abstención (María Alejandra Vigo – Córdoba), 1 Ausente Julio De Vido (Buenos Aires), Emilio Monzó (Presidente de la Cámara – Buenos Aires). En el modelo simulado el número de diputados que no votan ni a favor ni en contra sería de 4 (cuatro), dotando un total de 323 votos.

[3] La variación de las también corregidas provincias, Corrientes, Entre Rios, Mendoza y Santa Fe, es de 0.