El ascenso del conservadurismo religioso agita la campaña en Costa Rica

Este domingo se han desarrollado elecciones presidenciales y legislativas en el país centroamericano. En éstas, el predicador evangélico Fabricio Alvarado ha sido el ganador de la primera vuelta de las elecciones en Costa Rica. El candidato conservador se enfrentará en la segunda vuelta al oficialista Carlos Alvarado tras unos comicios en los que la abstención ha estado cerca del 36%, la segunda cifra más alta en 60 años en una primera ronda electoral.

Con más del 80% de los votos escrutados, el resultado está claro: Alvarado, representante del conservadurismo religioso como candidato de Restauración Nacional (RN), logra el primer lugar con el 24,8% de los votos. En el segundo lugar lo sigue el aspirante del Partido Acción Ciudadana (PAC) con el 21,6%, casi tres puntos arriba del empresario del Partido Liberación Nacional (PLN), Antonio Álvarez Desanti. En cuarto lugar quedó el abogado Rodolfo Piza (Partido Unidad Social Cristana, PUSC) y en quinto, Juan Diego Castro, el candidato de discurso incendiario que aboga por la “mano dura” y por la política sin partidos.

Pese a sus diferencias, estos dos candidatos que irán al balotaje presentan similitudes: Fabricio Alvarado Muñoz y Carlos Alvarado son periodistas de profesión. Aún así, representan posiciones muy diferentes en el tema que centró el cierre de la campaña electoral: el conservadurismo religioso.

El predicador, de 43 años, representa a grupos “defensores de los valores cristianos” y su adversario, de 38, fue el único que llevó la bandera progresista en la discusión que se desató con el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, tres semanas antes de los comicios.

Aunque el ascenso del predicador fue súbito en los días posteriores a ese fallo, la escalada del oficialista se aceleró después, quizás gracias a los cientos de miles de indecisos que las encuestas registraban aún dos semanas antes de los comicios.

La campaña demostró el peso de la tradición religiosa en Costa Rica. En ella se produjo una alianza entre grupos evangélicos y católicos, además de una reconfiguración profunda del terreno político. Si bien es la tercera vez que el país acude a un balotaje (segunda vuelta), es la primera vez que quedan excluidos los dos partidos que protagonizaron las décadas bipartidistas finalizadas en 2014 con el triunfo de Luis Guillermo Solís (del PAC).

EL PLANO LEGISLATIVO

Este domingo también quedó definida la composición de la Asamblea Legislativa, marcada por el notable ascenso de la bancada de Restauración Nacional. Su único diputado actual es su candidato presidencial, pero en el período 2018-2022 podría tener hasta 13 escaños, solo superados por el PLN, con 15, según datos preliminares que proyectaban las cadenas de televisión locales.

La tercera bancada sería el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y la cuarta, el PAC, lo que abre interrogantes sobre las negociaciones políticas, sobre todo para enfrentar la crisis fiscal que enfrentará el nuevo presidente de la República. Dado que ningún partido tendría una mayoría legislativa clara, será importante analizar de qué forma se establecerán alianzas o coaliciones interpartidarias dentro del Poder Legislativo con el fin de garantizarle cierta “gobernabilidad” al partido que triunfe en la segunda vuelta.