Costa Rica, rumbo a unas elecciones muy competitivas e inciertas

El país centroamericano tendrá elecciones presidenciales el próximo 4 de febrero, y no podemos dejar de subrayar el parecido con el panorama electoral argentino del año 2015.

Tres candidatos en pugna
En primer lugar, se destacan tres candidatos: Juan Diego Castro, Antonio Álvarez y Rodolfo Piza. Según diversos analistas, las elecciones serían las más competitivas e inciertas de los últimos años.

El candidato Juan Diego Castro, del Partido de Integración Nacional (un nuevo partido que pretende quitarle el poder a los dos partidos tradicionales), viene primero en las encuestas con un digno 18%. Es abogado y nunca disputó una elección (había sido Ministro de Seguridad Pública y de Justicia durante los años noventa). Pertenece a un partido chico y nuevo, que sólo ha obtenido un diputado nacional, pero encabeza las encuestas de cara a las elecciones presidenciales. ¿Cómo logró este candidato liderar las encuestas? En base a dos criterios: algo de carisma y una imagen dura: es abogado penalista, con bigote de comisario, y se presenta siempre con una escoba; la misma con la que pretende barrer el país de la corrupción y el crimen. A pesar de liderar las encuestas, este candidato se mantiene en empate técnico con los candidatos de los partidos tradicionales.

El Partido de Liberación Nacional (PLN), el más antiguo del país, postulo a su exministro y exdiputado, Antonio Álvarez como presidente.

Por otro lado, el otro partido tradicional de la política costarricense, el Partido por la Unidad Social Cristiana (PUSC) tiene como candidato al abogado Rodolfo Piza, hijo del ex juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Rodolfo Piza Escalante.

Una de las últimas encuestas de diciembre realizada por el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) señaló que el 34% de la muestra se mantiene indecisa sobre a quién votar. Uno más reciente, de enero de este año, muestra que el 27% del electorado aún se mantiene indeciso. Si bien la cifra ha bajado un 7%, aún se mantiene alta (incluso más alta que la cifra de quien lidera las encuestas).

En diciembre, Castro lideraba las encuestas con un 18%, seguido por Antonio Álvarez (del PLN) con un 14%, y luego Piza (del PUSC) con un 13%. Los restantes diez candidatos a la presidencia, aparecían con menos del 10%.

Pero este mes, nuevas encuestas lograron certificar nuevos cambios en la intención de voto: el Diputado y pastor evangélico Francisco Alvarado dio un sorprendente repunte, al pasar del 3% en intencionalidad de voto a un 17% que lo empareja a Castro, quien lideraba las encuestas. El propio Alvarado admitió que su repunte se explica por su ferviente postura en contra de las leyes de matrimonio igualitario, la cual preocupa a buena parte de la población costarricense. Los candidatos de los partidos más tradicionales, como Álvarez y Piza, perdieron intencionalidad de voto a menos de dos semanas de las elecciones. El candidato del PNL bajó a un 11%, mientras que el candidato del PUSC descendió al 9%.

Las distintas encuestadoras presentan pequeñas diferencias no muy sustanciales sobre quién lidera las encuestas, pero todas parecen indicar que el nuevo presidente de Costa Rica sería uno de estos cuatro candidatos que pican en punta.

Podría suceder que se repita lo que aconteció en 2014. En ese año, se rompió el bipartidismo imperante entre el PLN y el PUSC, con la elección del actual presidente del país Luis Guillermo Solís, del centrista Partido Acción Ciudadana (PAC). En esa ocasión, Solís llegó a la recta final de la elección con menos del 10% de apoyo en las encuestas, y emergió como una alternativa a los partidos electorales. Varios analistas de distintas encuestadoras consideran que en este 2018 podría darse una elección similar, con alguna sorpresa. “En la elección pasada (del 2014), casi el 40% de los votantes decidió a quién votar en los días previos a los comicios. Muchos de ellos eran jóvenes, y es muy probable que en esta oportunidad suceda lo mismo”, declaró Alberto Cortés, catedrático y analista político de la UCR. Este mismo analista, de todos modos, expresó que, según su criterio, Castro tiene pocas opciones de ganar por ser un candidato poco moderno que no conecta con la agenda de los votantes jóvenes, que son los que más podrían definir la contienda electoral. De todos modos, casi todos aseguran que la votación se definirá en una segunda vuelta.

¿Por qué Costa Rica tiene tantos candidatos?
Estas elecciones habrá 13 candidatos presidenciales, esto implica casi el doble de los 7 que se presentaron en 2014. Sin embargo, para un electorado de apenas más de 3 millones de votantes y siendo un país relativamente homogéneo (no tiene muchas etnias ni colectividades), no debería suceder que tantos partidos busquen representar al electorado. Pero esta situación no debería sernos ajena, Argentina desde la vuelta de la democracia suele tener siempre más de 10 candidatos a presidente, llegando al pico de 18 tras la crisis de 2001, para las elecciones del año 2003. Una de las explicaciones tiene que ver con que en Costa Rica las leyes para formar partidos políticos y presentar candidaturas son demasiado laxas, como en nuestro país.

Ante lo dicho, nos surgen algunas preguntas y algunas conclusiones: ¿Quién ganará? ¿Quién será el flamante nuevo presidente de uno de los países institucionalmente más desarrollado y democrático de la región? Al analizar la coyuntura electoral de Costa Rica una cosa sí se sabe: las elecciones serán muy competitivas, y su resultado aún es incierto.

Julian Alvarez Sansone