Son las finanzas provinciales, estúpido! Ah no, todavía no

En esta oportunidad nuestra invitada es Gabriela Almaraz, politóloga, quien aborda la influencia de los incentivos fiscales para explicar el comportamiento de los legisladores, así como indirectamente de los Gobernadores, en la votación de la reforma jubilatoria. 

 

El 19 de Diciembre el tratamiento de la ley de reforma previsional culminó con una votación teñida por la represión. A pesar de que resulte incomprensible lo que sucediera afuera del Congreso, el objetivo aquí es analizar las dinámicas dentro del recinto ya que la aprobación de la ley permite discutir nuevamente los determinantes del comportamiento de los legisladores. Esta discusión se revitaliza especialmente cuando las votaciones son cercanas a la firma de acuerdos fiscales con los gobernadores que, por movilizar votos en el territorio y bancas en el congreso, se postulan como aliados necesarios para los presidentes con minoría legislativa.

En los días previos a la sesión, no sólo la firma del acuerdo fiscal con las 24 provincias sino también la foto con los 12 gobernadores, sugerían que los ejecutivos subnacionales ajustados en sus cuentas provinciales podrían ceder legisladores a cambio de un alivio fiscal en el 2018.

Sin embargo, una revisión sobre el rol de los gobernadores no oficialistas (al menos no explícitamente) y su contribución a la victoria en la votación ponen en duda que sea aquella la razón del desenlace. El cuadro a continuación muestra la cantidad de diputados que votaron a favor de la ley de reforma previsional, distinguiendo por provincia y por pertenencia o no al interbloque oficialista. Sólo las provincias en amarillo son gobernadas por la alianza CAMBIEMOS.

Como el cuadro lo indica, las provincias que no controla CAMBIEMOS y que contribuyeron a la aprobación de la ley movilizando legisladores por fuera del interbloque oficialista ascienden a 9: Misiones, Córdoba, Salta, Catamarca, Entre Ríos, Tucumán, Chaco, Neuquén y Santiago del Estero. Ahora bien, si la hipótesis sobre las crisis fiscales provinciales fuera cierta, deberíamos esperar que estas provincias tengan el peor desempeño en sus respectivas finanzas públicas. Para analizar esto último, en el cuadro siguiente se muestra el resultado financiero por provincia para el año 2017. En este caso, están resaltadas en azul las provincias que sumaron votos afirmativos de diputados opositores al oficialismo y con otros colores la situación fiscal para distinguir las provincias con superávit (verde) de aquellas con déficit altos (rojo) o medianos (naranja).

Como los datos lo indican, el desempeño financiero de las provincias contribuyentes a la reforma previsional es variado. En este sentido, el apuro fiscal no parece haber impulsado homogéneamente la eficiencia de los gobernadores para movilizar diputados propios (y ajenos al oficialismo) en la cámara baja. Además, la evidencia sugiere varios contrapuntos.

En primer lugar, las provincias reconocidas por sus problemas fiscales y que ocupan un lugar preocupante en cuanto al resultado financiero por su escasa autonomía para autofinanciarse, entre otras Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chubut, no aportaron legisladores opositores a la coalición de gobierno.

El caso de Tierra del Fuego pone en evidencia la “foto” que no fue: la alianza con una gobernadora que no contribuyó a la votación porque la disciplina partidaria de los legisladores opositores primó en el recinto (los otros 3 diputados fueguimos pertenecen al FPV). En segundo lugar, los casos de Tucumán y Santiago del Estero, ambas provincias con superávit en el corriente año, sugieren que, en caso de haber disciplinado a los diputados de sus provincias (2 y 1 respectivamente) para que apoyen el proyecto oficialista, fueron otros los motivos (y no el déficit fiscal) de tal impulso. La lógica del gobernador y los diputados tucumanos parece responder a las negociaciones sobre el impuesto a las bebidas azucaradas que integra el paquete impositivo del proyecto de reforma tributaria que obtuvo media sanción al otro día en la cámara baja. Por último, los casos de Salta, Entre Ríos, Misiones y Catamarca ponen en evidencia que el comportamiento de los diputados sigue respondiendo a la lógica partidaria y especialmente a la fragmentación entre el peronismo no K y el Kirchnerismo.

En suma, este breve análisis sobre la aprobación de la reforma previsional resalta la debilidad de los incentivos fiscales para explicar el comportamiento de los legisladores y anticipa que, de mantenerse las condiciones fiscales, la resolución de la interna dentro del amplio peronismo podría blindar en el futuro la fuga de diputados y senadores opositores.

En otras palabras, si bien el presidente podrá ajustar aliados con la zanahoria fiscal[1], la persistencia de la fragmentación al interior del peronismo continua siendo la principal fuente de recursos legislativos para el oficialismo. Podría decirse que el apuro por la unidad y su fracaso en la arena electoral ahora se traducen en la arena legislativa con otra urgencia: realinearse bajo un liderazgo integrador antes que las presiones fiscales de las provincias marquen otro tempo.

[1] El tratamiento en el Senado de la reforma tributaria podría activar nuevos reclamos locales por reducciones de impuestos, como el tabaco en Misiones.

 

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