¿Voto Electrónico?. No nos caigamos del Mundo!

Apenas habían cerrado los comicios y ya el Jefe de Gabinete; Marcos Peña declaraba desde el comando de campaña en Costa Salguero: Desde Cambiemos propiciamos la modernización del sistema electoral y esperamos que esta sea la última elección con boleta de papel. Ya no se usa en ninguna parte del mundo”.
El mensaje fue claro. Luego de la elección, el oficialismo insistiría con el proyecto de refoma electoral aprobado el año pasado por Diputados y congelado en el Senado, justamente por las resistencias que provocó el cambio del instrumento de votación.

Pero ¿cómo vota el Mundo?. 
Adivinen. Con boletas de papel. Increíble, no?.
Actualmente sólo 7 (sí, siete) utilizan alguna variante de voto electrónico.

En Europa → Bélgica y Estonia

En Asia →India y Filipinas

En América→ Brasil, Venezuela y EEUU

Como vemos, la mayor parte “del Mundo” utiliza para la selección de sus representantes lápiz y papel. Y lo hace, no porque no conozca los sistemas de votación electrónicos, al contrario. Por haber transitado esa experiencia y evaluado sus riesgos y debilidades técnicas, decidió regresar al papel. Sí. El mundo hace 5 décadas que viene utilizando computadoras para votar. Y dijo basta!. Lo que a nosotros se nos presenta como novedoso, ya es vintage en las democracias modernas.

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Rapidez y Agilidad
Estas son las principales fortalezas que presentan los sistemas de votación electrónicos y tal vez las únicas. ¿Alcanzan para reemplazar al papel?. No, definitivamente.
Si bien ningún instrumento es infalible, no se puede improvisar  y sobretodo no se puede mirar para otro lado frente a la cantidad de evidencia acumulada por otros países.
Nuestro actual instrumento, la boleta de papel, no está agotado ni para el electorado ni para la mayoría de los partidos y/o agrupaciones que lo utilizan. Claro que, es perfectible. Frente al recurrente reclamo de faltante de boletas, ya sea por robo, problemas de impresión y/o distribución, el Estado a esta altura de los acontecimientos, debe asegurar que toda la oferta electoral esté disponible dentro del cuarto oscuro.
¿Por qué no avanzar entonces en alternativas como la Boleta Única en Papel probada y utilizada en Córdoba o Santa Fe, por ejemplo?.¿O por qué no implementar la misma que se utiliza para sufragar en el exterior o en el sistema penitenciario?. ¿Por qué cerrase a una única opción (BUE) que no cuenta con el aval de ningún especialista ni experto informático y que la experiencia ya mostró los riegos de intrusiones, trazabilidad, falta de transparencia, peligro de multivoto, etc?.

Modelo utilizado en la provincia de Córdoba
Modelo utilizado en la provincia de Santa Fe
Modelo utilizado en Embajadas y Consulados argentinos en el exterior
Modelo utilizado para los electores privados de su libertad

¿Arcaico?
El pasado domingo 22 de octubre y a raíz de las medidas adoptadas por el Gobierno frente a los reclamos generados por la carga de datos durante la elección Primaria de agosto, el sistema de carga de telegramas y su publicación funcionó muy bien.
A las 21hs., tal como había anunciado el titular de la Dirección Nacional Electoral; Fernando Álvarez, conocimos los primeros guarismos que correspondían al 30% de las mesas escrutadas en Provincia de Bs. As., ese monstruo que representa casi el 40% del padrón electoral nacional. A las 22hs. la carga alcanzó el 70% de las mesas y a las 00:12 ya teníamos cargadas el 98%. Nadie reclamó secuestro de votos. Algunos festejaron, otros asumieron la derrota. Nos fuimos a dormir temprano, sin estar hasta altas horas de la madrugada esperando que entren los benditos votos de La Matanza. Inédito.

Sí, se puede!
Podemos tener un sistema de boletas de papel como lo tiene el mundo moderno, acorde a nuestro sistema político-electoral, que no requiera un saber especial por parte de los actores que intervienen en el proceso, que sea transparente, auditable, seguro, que respete el secreto y la libertad de elección, tal como lo establece el artículo 37 de nuestra Constitución. El domingo quedó demostrado. Era cuestión de hacer un buen diagnóstico, ajustar la logística y destinar más recursos en determinadas partes críticas del proceso electoral.
Sería un error por parte del Gobierno insistir en la implementación de la Boleta Única Electrónica porque en la última elección quedó demostrado que si algo funciona, no hace falta reemplazarlo.
En lo que sí se debería insistir es sobre el control del financiamiento de la política toda (no sólo en año electoral). Sobre la creación de un organismo electoral autónomo. Sobre regular la conformación de alianzas frente a la fragmentación del sistema de partidos, discutir si PASO sí ó PASO no, revisar umbrales, insistir con la paridad de género para romper con el cupo vigente que limita nuestra inserción en la actividad política. Eliminar todos aquellos artilugios que distorsionan la oferta electoral, como son las listas colectoras y las candidaturas múltiples, lemas, etc.

Tenemos por delante un año no electoral, propicio para intentar una reforma más integral y de fondo que el simple cambio de la herramienta de votación.
Ojalá los cantos de sirena sean aplacados por el profesionalismo y el sentido común y no nos hagan caer del mundo, una vez más.

Patricia De Vita