3 mapas sobre las PASO

Para matar la ansiedad hasta octubre y seguir sacando jugo de la información de las Primarias, compartimos un análisis de Matias Tarillo respecto a la distribución geográfica de voto en la Ciudad y Provincia de Buenos Aires, así como también una distinción de la performance de los oficialismos sub-nacionales.

La Ciudad de Buenos Aires mostró consenso, pero no tanto

El PRO tiene como uno de sus caballitos de batalla en la campaña la mejora del sur de la Ciudad de Buenos Aires. El objetivo, sostienen, es equipararlo con el norte. Sin embargo, la alianza oficialista Vamos Juntos no obtuvo los mismos porcentajes en una y otra región. Su triunfo en el agregado fue aplastante (ganó todas las comunas) y el bastión del norte/este de la Ciudad se mantuvo firme,  pero la zona sur/oeste aún no la acompañó con la misma fuerza. Esta dinámica puede darse tanto por la percepción de falta de gestión como por desacuerdos ideológicos que no se modificarán. Lo mismo aplica para el resultado de la comuna 15 (situada en el centro de la Ciudad; incluye los barrios de Chacarita y Villa Crespo, entre otros).

La provincia de Buenos Aires ya está dividida… ¿O no?

Las discusiones sobre la necesidad de dividir la provincia de Buenos Aires en dos o más jurisdicciones son prácticamente permanentes. Habitualmente, los argumentos a favor de esa postura se apoyan en la heterogeneidad de actividades productivas (y, por lo tanto, de intereses) que ésta cobija. Esa idea parece tener sustento en los resultados de las PASO. La única región en la que Unidad Ciudadana se impuso con relativa comodidad fue el conurbano bonaerense, que es – valga la redundancia – un área netamente urbana con una economía de servicios e industria. Eso, no obstante, le alcanzó para ganar aunque Cambiemos haya obtenido la mayoría de los votos en 101 de 135 distritos. Algunos son predominantemente urbanos (General Pueyrredón es el caso más importante), pero muchos tienen ciudades más bien pequeñas y orientan su economía a la actividad rural. Quizás, entonces, haya que pensar en dividir la provincia para que ambas expresiones se vean representadas como mayorías regionales en el Senado de la Nación.

El sur del país, la pesadilla de los oficialismos

Como bien se describe en sendos trabajos de CIPPEC – por ejemplo, “El efecto cancha inclinada” (2012) – las ventajas de los oficialismos en las provincias argentinas son notables. Esto podría también reflejarse en las elecciones legislativas nacionales porque, si bien no son provinciales, sí se eligen distintos candidatos en cada distrito (e inclusive distintos partidos y alianzas). Cada uno de ellos es un mundo diferente. Sin embargo, una tendencia que se observó en estas PASO fue la derrota de los oficialismos en el sur del país y su victoria en el norte. En líneas generales, los oficialismos ganaron en 14 provincias y perdieron en 10 para la categoría Diputados Nacionales. Mayormente, obtuvieron la victoria en el norte, en CABA, en Buenos Aires y en Mendoza, y cayeron derrotados en el sur y en el centro (Santa Fe, Córdoba y San Luis). Si bien cada caso es particular, en muchas de las derrotas tuvo que ver la buena elección de Cambiemos en la mayoría de los distritos del país (particularmente en Neuquén, San Luis y La Pampa, históricos bastiones de sus respectivos oficialismos provinciales). No obstante, hay un dato que muestra que ser oficialismo no es una posición desdeñable: en la provincia en la que el oficialismo ganó por mayor margen (Santiago del Estero) éste fue de 49,9%, mientras que en aquella donde perdió por mayor margen (Río Negro) éste fue de 22,6% (es decir, menos de la mitad).