Cambio o continuidad: dos campañas, dos resultados

Toda la historia de la sociedad humana hasta la actualidad, es una historia de lucha de clases, decían Karl Marx y Friedrich Engels. La historia de todas las elecciones es también la historia de una lucha entre dos clases de electores: los que quieren que las cosas cambien y los que quieren que las cosas sigan igual. En todo proceso electoral lo que está en juego es la posibilidad de un cambio versus el mantenimiento del status quo. 

En ese sentido, si bien el domingo pasado en Río Negro sorprendió el segundo lugar de Cambiemos y más aún la ubicación de Juntos Somos Río Negro, dado que jamás un gobierno provincial había terminado en tercer lugar en una elección, la clave fue el amplio triunfo del Frente para la Victoria, que duplicó al segundo en la carrera.

María Emilia Soria, ganadora de las PASO, fue la candidata que más se identificó con el electorado. Su alta exposición y visibilidad como legisladora nacional a partir de su defensa de los rionegrinos y su interpelación al jefe de Gabinete, Marcos Peña, la posicionaron como la alternativa para el electorado.

En la narrativa electoral el principal protagonista es el elector, son ellos quienes deciden el resultado de una elección. Saben qué quieren y esperan de aquellos que se postulan para una candidatura.

Los principales temas de la campaña electoral de María Emilia Soria fueron el posicionamiento como defensora de los intereses provinciales en la Cámara de Diputados de la Nación, la defensa del río Negro, la oposición a la instalación de la planta nuclear, la defensa de la fruticultura en el alto valle, el fuerte reclamo por las tarifas y la crítica tanto hacia la gestión del gobernador Alberto Weretilneck, como del presidente Mauricio Macri a quienes incluso mencionó como socios políticos.

Mientras tanto, la estrategia de Juntos Somos Río Negro se sustentó en la figura del gobernador como principal vocero de la campaña, dejando en un segundo plano al candidato Fabián Gatti. El gobierno provincial intentó repetir la estrategia de 2015, pero cada campaña es diferente y esta vez el resultado fue adverso.

Al final, la elección de los votantes se sustenta en sus propios intereses y no en el que los candidatos o los dirigentes le quieren imponer (“esta es una elección en donde se juega lo provincial”, se refirió durante toda la campaña el gobernador Weretilneck).

Distinto al caso del gobernador fue el del intendente de la ciudad de General Roca y pretendiente a la gobernación de la provincia, Martín Soria, quien acompañó a su hermana, pero dándole a ella mayores niveles de exposición de cara a elecciones venideras (¿la intendencia de General Roca en 2019?), además con la importancia que tiene que sea el propio candidato quien pueda transmitir su mensaje a los electores.

Fue la actual diputada nacional quien tuvo mayor despliegue en la campaña electoral, lo que se mostró como un acierto de los estrategas del FpV a la vista de los resultados. Algo similar a lo que sucedía el 25 de septiembre de 2011, cuando un peronismo con fuerte anclaje en la ciudad de General Roca lograba multiplicar sus fuerzas a toda la provincia.