El Frente Renovador comienza a definir su estrategia de cara a Octubre.

El Frente Renovador trata de sellar su alianza con Progresistas, aunque hay diferencias en este último interbloque. Además, Felipe Solá será candidato a diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires. Por Mariano Soler

Las elecciones legislativas de este año comienzan a adquirir cada vez mayor presencia en la provincia de Buenos Aires, faltando aún seis meses para las elecciones que definirán tanto senador como diputado nacional. Son 127 el número de diputados nacionales que en este 2017 finalizan su mandato. Dentro de ese número tan grande, el Frente Renovador UNA pone en juego 20 de sus actuales 37 diputados a nivel nacional, de los cuales 10 corresponden a la provincia de Buenos Aires. Estos diputados a quienes se les termina el mandato son: Sergio Massa, Mirta Tundis, José Ignacio de Mendiguren, Héctor Daer, Gilberto Alegre, María Ehcosor, Horacio Alonso, Felipe Solá, Mónica Litza y Liliana Schwindt.

Si bien las elecciones son en Octubre, el Frente Renovador ya atraviesa tiempos de definiciones. A medida que se aproxima la fecha para el cierre de listas, las posturas de alianzas comienzan a sufrir diferencias. Esto fundamentalmente en el GEN, espacio conducido por Margarita Stolbizer, quien ya se ha mostrado en sintonía con el líder del espacio renovador, Sergio Massa, en distintas conferencias y en un trabajo conjunto de labor legislativa durante el 2016. Pero no todo es viento de cola para dicha sintonía. Un sector de la alianza Progresistas ya mostró su disconformismo con la posible alianza Massa-Stolbizer por considerar que el Frente Renovador es un espacio de derecha, y que por ende, no representa la idiosincrasia de centroizquierda imperante en Progresistas. El sector en cuestión es nada mas ni nada menos que el Partido Socialista, quien amenaza así con la posible fractura del interbloque progresista de llevarse a cabo finalmente esa alianza. Al respecto, la secretaria general del PS, Gabriela Troiano, comentó: “Tenemos que mantener nuestra identidad como socialistas, y por eso entendemos que no podemos ir hacia una alianza con un partido de derecha, como es el Frente Renovador”. Tajante.

Pero no son todas malas noticias para la líder del GEN, ya que dentro del mismo PS no hay uniformidad en lo sostenido por Troiano, viéndose esto por parte del eventual apoyo a una alianza entre Massa y Progresistas del lado de dirigentes del Partido Socialista del Conurbano Bonaerense. Van a “acompañar a Margarita como progresistas” dicen.  Queda entonces por verse que sucederá en la interna del PS bonaerense.

Mas allá de la eventual alianza con Progresistas, el  Frente Renovador comienza a mostrar certezas, siendo que Felipe Solá ya ha declarado públicamente que formará parte de la boleta a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, finalizando la disyuntiva entre si su  participación sería en la provincia o en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Dicha candidatura surgió de una conversación que el ex gobernador bonaerense mantuvo con el conductor de su espacio político, Sergio Massa. Se especula con el piso no poco envidiable del 19% que Solá obtuvo en las elecciones para gobernador bonaerense en el 2015. Y además, formaría parte de una buena estrategia discursiva para combatir la retórica oficialista de considerar al Frente Renovador y al Frente para la Victoria como dos espacios similares dado el pasado en el anterior gobierno de muchos dirigentes renovadores. A esto se le podría retrucar que Felipe Solá ya se opuso al kirchnerismo en dos ocasiones, tanto en las elecciones legislativas de 2009 y en las de 2013, en éstas últimas con Massa a la cabeza. En las dos elecciones, salió airoso.

Lo que llama la atención de la candidatura de Solá, son las declaraciones que Malena Galmarini realizó el pasado 17 de marzo, donde planteaba que le “encantaría ir en una misma lista con Vicky Donda” para diputados nacionales, argumentando que así podrían darle a la ciudad capital la candidatura de Solá. Se ve que esto ya no será así y que será el propio ex gobernador el que ocupe la boleta a la que Galmarini aspiraba ir acompañada por la diputada de Libres del Sur. Por ahora entonces, la secretaria de Política Sanitaria y Desarrollo humano de Tigre deberá esperar para jugar electoralmente.

Semejante escenario, donde el FR deberá renovar la mitad de sus bancas, trajeron la necesidad de concretar una alianza con un espacio que le sume en diferentes aspectos. En definitiva, consolidar un espacio de centroizquierda, opositor a Macri pero aislándose completamente de lo expresado por los sectores del kirchnerismo más duro. Con una fuerte impronta o búsqueda de un discurso de transparencia y honestidad con Stolbizer como baluarte de dichos elementos, y con un Massa intentando defender políticas relacionadas al desarrollo del mercado interno y de defensa a los trabajadores.

El espacio renovador sabe que se juega mucho en estas elecciones, y no exclusivamente en términos de escaños, sino también en términos de posibilidades para lograr hacerse con la presidencia en el 2019. En relación a esto, cabe recordar que el líder del bloque peronista en el Senado, Miguel Angel Pichetto, había manifestado en el 2016 que si Massa ganaba las elecciones para senador en el 2017, sería el “líder del peronismo para el 2019”. Todo dependerá entonces de la estrategia del Frente Renovador para este 2017, saben que las proyecciones de su espacio están estrechamente ligadas al resultado de esta elección. Y si Massa quiere por fin dejar atrás el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner en el peronismo,  deberá imponerse este año, dado el nivel de liderazgo plebiscitario que las elecciones a senador implican. En definitiva, si quiere llevar un proceso de renovación justicialista, deberá ganar, como lo hizo Antonio Cafiero en las elecciones legislativas de 1985, aunque a éste tampoco le alcanzó, dada su derrota frente a Carlos Saúl Menem en la interna para las presidenciales de 1988. Eso sí, Massa todavía se lamenta el no haber podido aprovechar el envión que las elecciones legislativas del 2013 le dieron para llegar a presidente en el 2015. No pretende cometer el mismo error para 2019, no puede permitirse quedar a mitad de camino a la presidencia como le sucedió en los pasados comicios que ungieron a Mauricio Macri como Jefe de Estado. No desea correr la suerte de Cafiero. Y para eso, no sólo es importante concentrar el liderazgo del peronismo para 2019, sino también ampliar el espacio a través de alianzas.