Un 2017 tranquilo en Catamarca

Durante 2016 los principales partidos políticos de la provincia, el peronismo –en el poder- y el radicalismo, acordaron la necesidad de reformar la constitución provincial, cuyo último retoque se realizó en 2016.

Aun acordando que el proceso es necesario, persistieron puntos a negociar que postergaron la definición. Por caso, el radicalismo puso como razón para no aprobar el llamado a la Convención Constituyente que se definieran la fecha de las elecciones provinciales.

Finalmente, la gobernadora Corpacci no hizo uso de la prerrogativa constitucional que le permite llamar a los comicios provinciales en marzo, lo que hubiera desembocado en una clara victoria de su partido: la alianza Cambiemos se halla en proceso de organización y no tiene figuras competitivas.

Las elecciones provinciales coincidirán entonces con las PASO y las generales nacionales, en agosto y octubre, aunque la decisión sobre realizar elecciones a convencionales constituyentes no está claro.

Por el lado del peronismo gobernante, es destacable la buena imagen pública de la gobernadora Lucía Corpacci, del 68% según encuestas encargadas por el gobierno nacional.

La dificultad se encuentra en la inexistencia de figuras convocantes que puedan sucederla: el intendente de la ciudad capital, Raúl Jalil, apenas tiene un 20% de imagen positiva, según el mismo sondeo. El ex vicegobernador Dalmacio Mera –primo del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey- fue desterrado al Senado de la Nación.

Esto hace presagiar un escenario favorable al peronismo en las elecciones a diputados nacionales, que conquistaría dos de las tres bancas en juego, un escenario inverso al ocurrido en 2013. Hace cuatro años, con una ínfima diferencia (40.01% del Frente Cívico y Social contra 38.69% del Frente para la Victoria), el radicalismo obtuvo dos bancas.

Por el lado de Cambiemos, el 7 de octubre se formalizó la Mesa Provincial de Cambiemos, en la cual participan los presidentes de 6 partidos provinciales. El escaso lugar que recibió el radicalismo, que gobernó por 20 años la provincia, despertó variadas críticas.

Justamente el ex gobernador en dos mandatos Eduardo Brizuela del Moral y luego derrotado por Corpacci en 2011 y 2015, parece ser la única carta de la oposición: su imagen positiva es del 46%.

Esta falta de contundencia electoral hace imaginar a algunos la posibilidad de un acuerdo provincial entre el PJ y el PRO, sostenida en la buena relación institucional que poseen el oficialismo nacional y provincial.

Asimismo, genera dudas la postura del intendente Jalil, quien es vicepresidente del PJ local pero fue referente para el NOA del Frente Renovador y tiene diversos gestos de acercamiento con el gobierno nacional. El siempre gravitante Luis Barrionuevo o sus seguidores, hoy estarían más cerca de Corpacci que de generar una alternativa propia.

El PRO Catamarca ha tratado de engrosar su presencia a través de un proceso de internas entre las distintas líneas, la cual fue convocada para el pasado domingo 4 de diciembre de 2016.

Las listas habilitadas fueron tres: “Cambiemos Catamarca”, referenciadasen el diputado provincial macrista Carlos Molina; “Unidad”, del delegado de Desarrollo Social de la Nación Carlos Martínez y “Juntos Podemos”, de la coordinadora del NOA de Asuntos Municipales de la Nación, Agustina Walther.

Sin embargo, antes del proceso eleccionario se fusionaron las listas Unidad y Juntos Podemos, a priori cercanas al dirigente radical y ex gobernador entre 1999 y 2003 Oscar Castillo. A dos días de la elección, el Consejo Federal del PRO decidió la intervención del distrito, nombrando a Clodomiro Risau como responsable para lograr elecciones internas antes del 23 de abril.

por Hernán Aruj