Caracterizado por el diálogo, el Congreso sancionó 100 leyes en 2016

En esta oportunidad invitamos a Javier Romano -consultor legislativo- quien realiza una evaluación del pasado año de labor parlamentaria de las Cámaras de Diputados y Senadores nacionales.

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Javier Romano

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2016 fue un año de profundos cambios en la dinámica legislativa, mientras que, hasta el año anterior se consideraba al Congreso como una “escribanía” del Poder Ejecutivo, este año destacó el diálogo de los bloques políticos, para muchos debido la buena voluntad del gobierno con la oposición, para otros, por el simple hecho de que el oficialismo no tiene una mayoría propia y esto lo obliga a realizar acuerdos en cada ley que quiera aprobar.

De una u otra forma, los números muestran un gran avance en la cantidad de veces que se reunieron las cámaras. Con un total de 44 sesiones, se duplica la cantidad de reuniones de 2015 donde los legisladores se reunieron 22 veces. En este aspecto, el Senado fue la cámara que más veces se reunió, siendo 23, mientras que Diputados se juntó 21 veces.

A pesar de la gran cantidad de sesiones, la sanción de leyes disminuyó un 18%. Mientras que en 2015 se aprobaron 122 normas, este año se alcanzaron a aprobar solo 100, siendo también el Senado la cámara donde más iniciativas concluyeron su trámite legislativo, habiendo sido 71 y en Diputados 29 las leyes sancionadas.

Contrario a lo que se podría pensar, la disminución de la aprobación de normas a pesar de que hubo más sesiones se puede explicar debido que no en todas las reuniones se trataron leyes. Por ejemplo, la primera sesión del Senado se aprobó la renuncia de Gabriela Michetti como senadora, ya que asumió como vicepresidente. En otras ocasiones, solo se aprobaron proyectos de acuerdos para designar jueces, embajadores o miembros de las fuerzas armadas.

Además, el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, brindó cuatro informes de gestión, más que su antecesor, Aníbal Fernández, que no se presentó ni una vez al Congreso. Asimismo, la cámara de Diputados se reunió en una ocasión con el solo objetivo de brindar un homenaje. Sin embargo, principal motivo es sin duda que el año pasado se trataban paquetes de leyes más grandes en una sola reunión, mientras que en 2015 aprobaban 5.5 leyes por sesión, este año se aprueba la mitad (2,3).

A pesar de que las leyes son las iniciativas que más puede afectar a la vida de la gente, no son los únicos proyectos que se tratan. Este año, se han aprobado en las dos cámaras, 2469 proyectos distintos. De los cuales, 1499 fueron de Declaración, 366 de Comunicación, 327 de ley (100 con sanción definitiva y 227 con media sanción), 213 de resolución, y 64 Acuerdos del Senado. Esto significa que, del total de los proyectos, solo el 13,2% son de ley.

Mientras que en años anteriores veíamos que los proyectos que se aprobaban eran los del gobierno y del oficialismo, en 2016 estos proyectos son minoría. De las 100 leyes 65 son del arco opositor, mientras que 27 son del Poder Ejecutivo. Tan solo 8 son del bloque oficialista del congreso. Como mencionamos anteriormente, esto se debe a la nueva dinámica legislativa. El gobierno no tiene una mayoría y debe acordar constantemente con la oposición lo que genera que Cambiemos deba ceder ante los pedidos de otros bloques. El oficialismo aquí genera un papel muy importante al ser el nexo que debe conseguir el apoyo opositor, a costa de acompañar los proyectos del PEN y dejar de lado sus propios proyectos.

Por último, podemos comprobar una disminución en la publicación de leyes en el Boletín, además de que Mauricio Macri desempolvo una de las atribuciones que posee el presidente y que se había dejado de lado hace ya unos años, el veto. Macri ya veto cuatro leyes, 3 relacionadas a temas laborales y una sobre salud. Además, se promulgaron 102 leyes, 55 con firmas del presidente y 47 de hecho.

2017 va a ser un año con grandes desafíos para el Gobierno, no solo mantener unido su bloque, sino aumentar sus bancas en las próximas elecciones. A pesar de que, es probable que disminuya la producción de leyes en relación a 2016, debido a la campaña política, es seguro que los acuerdos se tendrán que intensificar y fortalecer las alianzas ya que las victorias legislativas, traducidas en sanciones, se harán eco en el desempeño electoral.