Pasado y presente: del cupo a la paridad de género en las provincias argentinas

La participación equivalente de géneros, también conocida como paridad, se ha instalado en la agenda legislativa tanto nacional como provincial. Tal como informa la Red Internacional de Información sobre Mujeres y Política, se va en línea a lo planteado en las últimas Conferencias Sobre la Mujer de América Latina y el Caribe donde la meta regional consiste en cambiar la idea de porcentaje mínimo por la de paridad de género. Dado que las cuotas son medidas correctoras y, por lo tanto, consideradas temporarias; en cambio la paridad es un principio permanente que representa de mejor manera la igualdad en el ejercicio del poder.

A continuación te mostramos los avances registrados a nivel subnacional y su correspondiente tratamiento en los diferentes recintos.

Antecedentes

El primer país del mundo en incorporar el cupo femenino fue Argentina mediante la sanción de la ley 24012 en el año 1991, cuyo contenido establece que las listas de partidos políticos para cargos electivos nacionales deben tener como mínimo un 30% de candidatas mujeres. A partir de ese entonces, otros países como Brasil, Costa Rica, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Panamá, Perú, República Dominicana, Honduras, México y Uruguay aprobaron leyes de cuotas nacionales.

A modo de superación, la participación femenina ha aumentado satisfactoriamente y esto lleva a pensar en mejoras normativas. Como se dijo al principio, el desafío está en superar al “cupo” con la “equidad” de género, sumando un plus: debe asegurarse la vigencia de la ley nacional de identidad de género, la cual debe garantizar la voluntad de la persona a elegir su género – que estará determinado por su Documento Nacional de Identidad (DNI) –, “independientemente de su sexo biológico”.

La equidad en las provincias

La primer provincia en aplicar la equidad de géneros fue Santiago del Estero, en el mes de septiembre del año 2000 (Ley 6.509). Tres meses más tarde fue el turno de Córdoba (Ley 8.901). En ambos casos, la iniciativa correspondió a los oficialismos y más aún, de las cónyuges de los gobernadores:  Olga Riutort (Córdoba – José Manuel De La Sota –) y de Mariana Aragonés de Juárez (Santiago del Estero – Carlos Juárez). Es interesante hacer notar que sectores opuestos a su implementación utilizaban como argumento el “oportunismo político”.

En febrero de 2003 se suma la provincia de Río de Negro (Ley 3.717), con una diferencia: la iniciativa surgió de la oposición al difunto gobernador radical Pablo Verani. Aquí, el debate en el recinto fue muy fuerte al punto de registrarse incidentes como los huevazos que recibió Olga Massaccesi, quien se había opuesto al proyecto.

Hubo que esperar trece años para que la participación equitativa de género se insertara de lleno en el debate legislativo. Así, tres provincias ya lo incorporaron: Buenos Aires, Salta y Neuquén.

En el caso bonaerense, tuvimos la cobertura en vivo por parte de nuestra investigadora Paula Cáceres.

Votación y modificación

Buenos Aires: La Ley 14.848 modificó el artículo 32 de la Ley Electoral, que establece que las “listas de candidatos deberán respetar para los cargos de cuerpos colegiados en todas las categorías una equivalencia de 50 por ciento del sexo femenino y otro 50 por ciento del sexo masculino”. También determinó que el género del candidato estará determinado por su Documento Nacional de Identidad (DNI), “independientemente de su sexo biológico”.

El resultado de la votación en la Cámara de Diputados  fue de 88 votos afirmativos, 2 negativos (Guillermo Castello – Cambiemos – y Guillermo Kane Cáceres –FIT -); y dos abstenciones por parte del Bloque Justicialismo Bonaerense (Mario Giacobbe, Mario y Hugo Oroño).

Salta: Ley Nº 7955 de Paridad de Género. El resultado de la votación fue de 54 votos afirmativos, uno en contra (Carlos Zapata –Presidente del Bloque Salta Nos Une) y cinco abstenciones (todo el bloque del Partido Obrero).

Neuquén: Aquí, a diferencia del resto de los casos, su tratamiento se dio en un contexto más amplio, esto es, como una de los puntos de la reforma política impulsada por el oficialismo, cuyo eje principal fue la implementación de la Boleta Única Electrónica. Es por eso que la votación fue un tanto polémica con retiro de la mayoría de los partidos de la oposición, quienes denunciaron la falta de diálogo (Frente Para la Victoria, Libres del Sur, FIT, NE –FG y FPN –UNE). El tratamiento duró una hora y obtuvo los votos positivos del Movimiento Popular Neuquino, el PRO, el Frente Renovador, la UCR y el Nuevo Compromiso Neuquino, llegando a la suma de 22 votos, logrando la aprobación del proyecto. Vale decir que se trata de modificaciones al Código Electoral y que las mismas comenzarán a funcionar para las elecciones del 2019.