“Existían las condiciones para que el PJ perdiera una elección en la Provincia de Buenos Aires”, Gervasoni

20150415_2349Entrevistamos a Carlos Gervasoni, Doctor en Ciencia Política, para consultarlo sobre temas de actualidad. Remarco la estabilidad a nivel subnacional de los indices de democratización; detallo aspecto que explican la victoria de Vidal; destacó la importancia de solucionar la sobrerepresentación de ciertas provincias en el Congreso Nacional y analizó el panorma del sistema de partidos.

  1. Hace más de 10 años iniciabas un índice de democratización a nivel subnacional en la Argentina, nos contarías las bases del mismo. ¿Cuál es el estado actual del índice?

Para contextualizar, como bien mencionás el índice es un trabajo que cumple 10 años y cabe destacar que para la realización del mismo utilicé dos estrategias. En primer lugar, una encuesta de expertos (politólogos locales) que codificaban una serie de características de sus provincias (como limpieza de las elecciones, pluralismo mediático, independencia judicial, entre otras). Una segunda estrategia fue aplicar los indicadores objetivos que proponen autores como Przeworski o Vanhanen, entre los que se destaca analizar con detenimiento aquellas unidades donde el oficialismo nunca pierde, tiene gran predominancia electoral y legislativa, bajo el muy razonable supuesto que allí donde nunca hay rotación, donde el oficialismo controla el 95% de los diputados, entre otros indicadores, hay un nivel de ventaja del oficialismo incompatible con una verdadera democracia.

Este segundo índice lo he ido actualizando periódicamente, pudiendo detectar cambios, pero también continuidades. Provincias como Formosa, Santiago del Estero, La Rioja, San Luis, Santa Cruz, tienden a mostrar consistentemente niveles bajos de competitividad; al contrario de distritos como CABA, Córdoba, Entre Ríos, Mendoza Santa Fe, Tierra del Fuego, mucho mejor. De la última actualización, se destaca el caso de Jujuy, provincia que en la última elección vivió su primera rotación de partido gobernante desde 1983.

  1. El índice también se relaciona con tu trabajo relativo al “rentismo fiscal” y sus consecuencias en las elecciones. La derrota del FpV en provincia de Buenos Aires, ¿es un síntoma de reducción de la fortaleza de los oficialismos y su ventaja?

Buenos Aires siempre calificó relativamente bien en mis índices de democratización a pesar de la ausencia de rotación en el partido de gobierno desde que Cafiero derrotó a la UCR en el 1987 hasta la victoria de Vidal en 2015. Esto se debe principalmente a que el PJ tuvo dificultades en repetidas ocasiones para retener la provincia e inclusive perdió varias elecciones intermedias legislativas (Chiche Duhalde contra Graciela Fernández Meijide en 1997, Néstor Kirchner contra Francisco De Narváez en 2009, Martín Insaurralde contra Sergio Massa en 2013). Estos elementos revelan real competencia electoral y, desde mi punto de vista, determinaba que existían las condiciones para que el PJ perdiera nuevamente una elección en la Provincia de Buenos Aires (PBA).

Entonces no, no creo que sea un síntoma de menor ventaja oficialista en la PBA, sino una expresión de una ventaja que nunca fue tan grande allí. Recordá que desde el punto de vista de la teoría rentista que propongo, PBA es la provincia menos rentísta por lejos: subsidia a las demás vía coparticipación y no goza de regalías petroleras.

  1. Al respecto, la falta de actualización de la distribución de bancas en Diputados, ¿fomenta la tendencia estudiada?

No creo que contribuya a fomentar ciertas tendencias autoritaristas a nivel subnacional, pero si contribuye a que tengamos una peor democracia a nivel nacional. De esta forma, no rige el principio de una mujer/un varón un voto, ni en el Senado (por disposición constitucional) ni en Diputados (por un decreto-ley clarísimamente anticonstitucional emitido por la dictadura militar). Una tragedia desde el punto de vista normativo.

Hace unos días nos horrorizábamos de que un candidato con menos votos en Estados Unidos le ganó la elección presidencial a la que sacó más, pero nosotros tenemos un sistema esencialmente igual en el congreso donde no importa quién saca más votos, sino quien saca votos en los lugares que importan: las provincias sobre-representadas.

En este sentido, una de las principales falencias de los distintos proyectos de reforma nacional es no contemplar la actualización de la distribución de los Diputados de acuerdo a la población de cada provincia, como manda la Constitución Nacional en sus artículos 45 y 47.

Otras deudas pendientes son que aún no contemos con una agencia electoral autónoma para administrar las elecciones y el reemplazo de las boletas “partidarias” por herramientas como la boleta única y electrónica.

  1. Finalmente, ¿nos encontramos ante la reconfiguración del sistema político, de dirigentes y de partidos?

Sí y hay mucho para decir sobre este tema, pero lo principal es remarcar el ascenso por primera vez desde 1983 de un tercer partido que ha tenido éxito en conquistar la presidencia.

Sobre todos estos temas he escrito bastante, inclusive un capitulo para un libro que Scott Mainwaring está editando sobre Sistemas de Partidos de América Latina y que se publicará a la brevedad. En el mismo observo un fuerte proceso de desinstitucionalización del sistema de partidos argentinos desde 1993, sin embargo remarco que partidos históricos como el PJ y la UCR continúan siendo actores principales (aunque este último ha decaído en preponderancia en relación con el PJ) y se mantiene cierta estabilidad en los sistemas de partidos de las pequeñas provincias que han evitado un colapso total del sistema.

Finalmente, sea el futuro con PRO o con Cambiemos, si esta tercera fuerza se consolida representará un cambio importante en el sistema de partidos argentino. Asimismo, es una incógnita como responderá el peronismo o los peronismos. El Frente Renovador es también un elemento muy importante, especialmente si se consolida en el futuro como fuerza diferente del PJ.

Carlos Gervasoni es Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Notre Dame, y posee dos Master, en Ciencia Política y en Estudios Latinoamericanos, por la Universidad de Stanford. Se especializa en estudios sobre la democracia, federalismo, política subnacional, opinión pública y metodología de la investigación social. Es Regional Manager del proyecto Varieties of Democracy (V-Dem) y parte del equipo investigador que lleva adelante el Argentine Panel Election Study (APES). Sus artículos han aparecido en América Latina HoyComparative Political StudiesDemocratizationJournal of Democracy en Español, Journal of Politics in Latin America, Journal for the Scientific Study of Religion, Party Politics y World Politics. Ha co-editado (con Enrique Peruzzotti) los libros ¿Década Ganada? Evaluando el Legado del Kirchnerismo (Debate, 2015) y (con Alberto Porto) Consecuencias Económicas y Políticas del Federalismo Fiscal Argentino (Económica, 2013). Ha sido profesor en las universidades Católica Argentina, del CEMA, de San Martín y de San Andrés, y profesor invitado en las universidades de Brasilia, de la República (Uruguay), ORT (Uruguay) y de Texas at Austin. Ha obtenido becas de la comisión Fulbright, la National Science Foundation y del Kellogg Institute de la Universidad de Notre Dame.