Fundamentalismo tecnológico en la Reforma Electoral

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La primera etapa de la reforma electoral impulsada por Cambiemos que ya tiene media sanción de la cámara baja, se debate actualmente en las comisiones del Senado.
A pesar de la reunión del Presidente Macri con nueve gobernadores para lograr destrabar la discusión sobre la utilización de la boleta electrónica, ciertos sectores del peronismo (PJ no kirchnerista y FPV) no están del todo convencidos sobre la implementación del nuevo instrumento de votación y demoran su pase a recinto para la aprobación.

Diversos expertos informáticos y representantes de los departamentos de computación de Universidades Nacionales y del CONICET, se han manifestado en contra de la tecnología propuesta para la emisión del sufragio, presentando sólidos argumentos y demostraciones prácticas toda vez que fueron convocados tanto por los diputados como por los senadores en las reuniones de comisión correspondientes.
La principal preocupación que surge al escucharlos (aunque no es la unica), es sobre la violación del secreto del voto que implicaría la utilización del sistema que pretende el oficialismo.
¿Hace falta algo más para buscar una alternativa realmente superadora de la boleta tradicional, que nos permita no sólo votar de forma ágil, sino que asegure la integridad de nuestra elección, sin posibilidad de adulterar la misma?. Porque este es el principal valor que debemos preservar. ¿Desde cuándo celeridad es sinónimo de transparencia? O lo que es peor, ¿sinónimo de mejor democracia?.

Desde el oficialismo se hace una endeble defensa de un sistema que aún no fue siquiera definido por el Congreso Nacional. No sabemos quién ni cómo va a desarrollarlo pero escuchamos a funcionarios de alto rango hablar de que cuentan con la “aprobación técnica” cuando en verdad no hubo hasta el momento NINGUNA voz experta que apruebe el sistema de votación con el que pretenden hacernos votar a partir de las legislativas del próximo año, señalando incluso como un acto de “mala fe” aquellas opiniones que piden prudencia en un tema tan sensible como es la herramienta de selección de nuestros representantes.
Comparto una reflexión de José Pérez Corti, abogado y docente, con amplia experiencia en administración y justicia electoral: “Si lo normal para cualquier aparato es que respete estándares de certificación. ¿Por qué entonces en el voto electrónico ni hablamos de eso?”.

Tal como ya se ha mencionado en este sitio, no debemos caer en la farandulización del debate.
El actual sistema de boletas partidarias que hoy es demonizado por el gobierno de Cambiemos, fue el mismo que lo puso en Balcarce 50. ¿Es un sistema agotado?. En parte, si. Pero ¿por qué no trabajar sobre sus debilidades (robo de boletas, negociados en la impresión, conflictos por la ubicación dentro del cuarto oscuro, etc.), manteniendo sus fortalezas (auditabilidad, no trazabilidad, no conocimiento técnico previo específico, etc). O acaso, ¿debemos modificar todo, incluso lo que funciona bien?.

El principal desafío del Gobierno es darnos la MEJOR herramienta de sufragio para 2017, ni “la más rápida”, ni “la más cómoda” para el electorado, porque tal como afirma el ex titular de la Dirección Nacional Electoral Alejandro Tullio, la reforma puede naufragar obviamente si no se aprueba, pero también si se aprueba sin correcciones o si se aprueba y se implementa mal y de forma apresurada.

Y sería imperdonable.

Patricia De Vita