Martín D’Alessandro: “Hay que fortalecer el valor y contenido de las etiquetas partidarias”

En diálogo con Elecciones Argentinas, el presidente de la Sociedad Argentina de Análisis Político respaldó los proyectos de ley dirigidos a elevar el número de diputados nacionales, y aplicar la paridad de género respecto a la conformación de listas. Además, promovió una modificatoria de la normativa que regula el financiamiento de las campañas políticas.

Elecciones Argentinas. Con vistas a los comicios legislativos de 2017, el Gobierno nacional acepta que la boleta electrónica sea utilizada en un máximo de doce provincias. Por su parte, los demás distritos seguirán valiéndose del sistema actual, algo rechazado por un Frente Renovador tendente a la adopción de la boleta única en papel. ¿Percibe que Mauricio Macri cederá al reclamo massista?

Martín D’Alessandro. La actitud presidencial frente a las demandas de los bloques parlamentarios va a estar sujeta a una evaluación política que desconozco. Sin embargo, conviene analizar la incorporación de la tecnología, por un lado; y la implementación de la boleta única, por otro. Entiendo que el Poder Ejecutivo se encuentra interesado en modernizar las etapas de emisión del sufragio y recuento de votos. El debate ligado a la eliminación de la vieja lista partidaria, soslaya cuán poca experiencia poseen las autoridades designadas, lo cual origina escrutinios erróneos. En tanto el Gobierno buscara prevenir esto, la aplicación gradual de la boleta única podría constituirse en una alternativa aceptable, incluso cuando no fuese la primera preferencia. Ahora bien, si Macri quisiera debilitar a los aparatos partidarios clásicos, convendría que tome la propuesta del Frente Renovador.

EA. Días atrás, Gerardo Scherlis publicó un artículo en el cual se expresa de modo favorable a la sanción de un régimen de PASO por agrupaciones, que impulsaría “una oferta electoral más clara”, y mitigaría el “carácter exclusivamente personal” registrado por las actividades proselitistas. ¿Acuerda con tal idea, o se encuentra proclive a mantener el esquema vigente?

MD. Quizás resulte exagerado sostener que la posibilidad ciudadana de cortar boleta y elegir postulantes de distintos partidos o alianzas lleva a la personalización de la campaña. En rigor, los partidos tienen bastante control, incluso sobre las precandidaturas, y el fenómeno descripto depende en gran medida de otros factores, como la crisis de las ideologías, las regulaciones legales y el auge del marketing político. Sin embargo, comparto el argumento de fondo propuesto por Scherlis: para que la oferta electoral sea más ordenada, prolija y accesible, hay que fortalecer el valor y contenido de las etiquetas partidarias, aun cuando ello signifique acotar algún margen de acción al ciudadano. En ese sentido, la propuesta oficial de PASO por agrupaciones resulta adecuado.

EA. Luego del importante reclamo por que las listas electorales incorporen la paridad de género, numerosos diputados buscan elevar el número total de legisladores que conforman la Cámara Baja. ¿Considera que es éste el momento oportuno para sancionar tales iniciativas, o las mismas sólo alteran la discusión sobre el instrumento de sufragio?

MD. No estoy seguro de que ambas propuestas deban permanecer asociadas. Tal vez sea así en referencia al encadenamiento de los temas que se debaten, pero lo correcto sería diferenciarlas conceptualmente. Así como permite cumplir con un mandato constitucional, el aumento del número de diputados nacionales mitiga el problema del “malaporcionamiento” vinculado a la sobrerrepresentación parlamentaria de algunas provincias, a costa de la subrrepresentación de otras, lo cual replantea tanto la relación de fuerza entre los distritos, como el principio democrático básico “un hombre, un voto”. Por su parte, la paridad de género atiende a otra dificultad: la lógica misógina instalada en nuestra cultura, que perjudica a un grupo históricamente postergado. Ya que ambas modificaciones mejorarían la representación política en nuestro país, son bienvenidas. No obstante, pueden convertirse en temas capaces de desvirtuar el debate específico sobre el instrumento de votación.

EA. Hacia octubre, funcionarios de Casa Rosada presentarían un proyecto de ley destinado a regular mecanismos de financiamiento de las campañas electorales, que volverían a percibir fondos provenientes de empresas privadas ajenas a procesos de licitación pública. Según su criterio, ¿cuáles puntos deberían ser considerados en una normativa destinada a controlar el dinero que reciben diversas estructuras políticas?

MD. Las actuales regulaciones sobre financiamiento partidario se han mostrado ineficaces en la búsqueda de transparencia. Bajo tal diagnóstico, resulta venturosa una reforma. De hecho, brindar a entes jurídicos la posibilidad de efectuar aportes con topes bajos y bien monitoreados sería muy positivo. Además, ayudaría una modificación del artículo 38 de la Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos, mediante el cual aquellos fondos destinados a campañas electorales son asignados en un 20% para las organizaciones partidarias nacionales, siendo que el 80% restante corresponde a las filiales provinciales. Un cambio en la distribución de recursos fortalecería a las primeras, e incluso las campañas podrían ofrecer alternativas multinivel más homogéneas en términos programáticos. Todo ello, sumado a los cambios que señalamos anteriormente, derivaría en una verdadera mejora para el funcionamiento del sistema, e incluso beneficiaría a los ciudadanos: cuanto más claras y nítidas las opciones de carácter nacional, disminuye la “territorialización” del sistema partidario, es reducida la distancia que separa a los representantes de sus representados, y aumentan las posibilidades de ejercer un control democrático sobre los funcionarios electos.