Los primeros 100

macri

Los primeros cien días de todo gobierno funcionan como una primera impresión. Es el momento durante el cual el Presidente comienza a delinear su liderazgo, transmite confianza y capacidad de gestión a la ciudadanía, el momento donde se ordenan las prioridades y donde se comienza a desplegar el plan de gobierno.
Cambiemos está próximo a cumplir sus primeros cien días al frente de la administración del Estado. Este artículo pretende hacer un recorrido de ese período, poniendo el foco sobre aquellos momentos que han tenido mayor impacto político.

Actuar y actuar ahora
Eso dijo Franklin Roosevelt, luego de asumir la presidencia de los Estados Unidos en 1933, en un contexto de crisis económica mundial luego de la gran Depresión del ´29.
En los primeros cien días de su gobierno, Roosevelt logró la aprobación en el Congreso de un paquete de quince leyes fundamentales que lograron encauzar la economía norteamericana, situación que le permitió mostrar un gran liderazgo no sólo ante los ciudadanos sino también ante los mercados y el mundo.
A partir de aquí, la historia moderna marcará que los primeros cien días se vuelven fundamentales porque nos permiten analizar y proyectar el desempeño del nuevo gobierno.

Traspiés republicanos. Decretos y DNU´S.
Habiendo asumido el 10 de diciembre de 2015 y encontrándose el Congreso Nacional en su período de receso, el Presidente Mauricio Macri hizo uso (y abuso?) de decretos durante los primeros días de gobierno.
Es importante destacar que un decreto y un decreto de necesidad de urgencia son dos cosas bien distintas. Los primeros son los que habitualmente se utilizan para designaciones, renuncias, y/o declaraciones de duelo, que no requieren revisión del Congreso Nacional. Los segundos, sí requieren de dicha revisión porque tienen peso de ley y tal como reza el Artículo 99, Inc. 3 de nuestra Constitución, el Poder Ejecutivo, solamente en circunstancias excepcionales que no puedan esperar el trámite ordinario previsto, “podrá dictar decretos por razones de necesidad y urgencia, los que serán decididos en acuerdo general de ministros que deberán refrendarlos, juntamente con el Jefe de gabinete de ministros”. Como vemos, ambos recursos son legales y el Presidente puede hacer uso de ellos.
Al 30 de diciembre de 2015, 20 días después de la asunción, Mauricio Macri ya había firmado 261 decretos, de los cuales sólo 4 eran del tipo DNU, a saber: la reforma de la ley de ministerios (13/2015), la modificación del presupuesto nacional (211/2015), la transferencia del departamento de interceptación y captación de comunicaciones, poniéndolas bajo la órbita de la Corte Suprema de Justicia (256/2015) y el DNU que postergaba la entrada en vigencia del recientemente sancionado Código Procesal Penal (257/2015).
¿Es una señal de debilidad o de fortaleza por parte del Presidente, apelar a esta herramienta?.
¿El republicanismo se relega ante cada nuevo decreto publicado en el boletín oficial?.

¿Es o no es un Presidente débil?
Hay quienes sostienen que el Presidente rifó su capital político en los primeros días de gobierno al no convocar al Congreso Nacional a sesiones extraordinarias por ejemplo, para el tratamiento de los pliegos de los dos candidatos a la Corte Suprema de Justicia ó en el caso de la disolución de la AFSCA. El Ejecutivo optó en el primer caso, por la designación en comisión de dos jueces para cubrir dichas vacantes y en el segundo, dictó un DNU para crear el Ente Nacional de Comunicaciones, dejando bajo su órbita al AFSCA y a la AFTIC, encestándole un tiro de gracia a la polémica ley de medios, caballito de batalla del ahora opositor, Frente para la Victoria.
¿Tenía que “actuar y actuar ahora”?. Dado que el oficialismo no controla la cámara alta y en la cámara baja el panorama es igual de (des)alentador, el camino decidido por el Ejecutivo fue hacerles el per saltum y no exponerse a un posible embate opositor a pocos días del desembarco en Balcarce 50.
Julia Pomares en un interesante artículo publicado, reflexionó sobre cómo el nuevo Presidente concibe el ejercicio del poder, concluyendo que la unilateralidad no otorga fortalezas, sino que mina la construcción de un acuerdo de gobernabilidad a largo plazo.
Paula Clérici, sostiene sin embargo, que apelar al uso de decretos en esta etapa inicial apuntó básicamente a golpes de efecto, que le permitieron a la actual administración, desarticular la gestión saliente. “Estas movidas muestran que el PRO no es Heidi, globos y frases bellas, llenas de esperanza. Gobernar un país es ocupar posiciones y eso están haciendo”, afirmó la politóloga en una entrevista concedida a este portal.
Con el correr de los días, esa unilateralidad que menciona Pomares, se vió aplacada con el acercamiento del Presidente y los gobernadores de todo el arco político, para trabajar en una agenda conjunta de temas. La gobernabilidad no se da per se en el momento de asumir el cargo, sino que se va construyendo a medida que avanza la gestión.

macri congreso

Vengo a proponerles una hoja de ruta
Esta frase fue parte del primer discurso de Mauricio Macri en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional, el 1 de Marzo de 2016.
Fueron 1 hora y 1 minuto de alocución, utilizados por el Presidente para hacer una descripción somera del estado de situación heredado, luego de 12 años de gobierno del Frente para la Victoria.
“Hay que reconocer que no estamos bien”. “Encontramos un Estado desordenado, plagado de clientelismo”. “Faltan documentos. No hay estadísticas”. “Pagamos más impuestos que en la década del ´90 y no se reflejó en educación ni en salud”. “Aumentó el empleo público pero sin mejorar los servicios. Nos mintieron camuflando el desempleo con empleo público”. “Tenemos un déficit histórico, 7% del PBI”. “No ahorramos en épocas de vacas gordas. Nos comimos el capital”. “La corrupción mata. Lo vimos en Once y en Cromañón. Estas fueron algunas de las referencias que hizo el Presidente a la herencia kirchnerista, comprometiéndose a publicar los datos de todas las áreas, para que conozcamos cómo estaba la Argentina al 2015. Aún no lo hizo.
Ya en la segunda parte de su exposición, habló del futuro, de los objetivos de su gobierno y de las leyes que quiere que sean sancionadas para “hacer crecer al país, generar empleo y bajar la pobreza”. Para lograrlo, propuso ante la Asamblea que se trabaje en la devolución del IVA para la canasta básica, instó a dar una respuesta sobre el 82% móvil, asegurar un ingreso universal para la niñez, la creación de un instituto de evaluación educativa, la ley del arrepentido y extinción de dominio, una ley de acceso a la información pública, una ley de compras públicas para “romper con los bolsones de corrupción”. Llevar adelante ademas, una reforma de la Justicia: subrogancias, Consejo de la Magistratura, Ministerio Publico Fiscal, justicia federal, código procesal. Designación de los jueces para la Corte Suprema. Y una reforma política para que en el 2017 se pueda implementar la boleta única electrónica, la creación de un nuevo organismo electoral y la simplificación del calendario de votación, entre otros ítems.
Habrá que estar atentos y ver cuántos de estos proyectos se convierten finalmente en ley.

Los únicos privilegiados son los ricos
Esta es la conclusión a la que llegan algunas de las voces más críticas al gobierno, luego de las primeras medidas tomadas por el equipo económico encabezado por el Ministro de Hacienda y Finanzas Publicas, Alfonso Prat Gay.
Reconocen que fue “exitosa” la salida del cepo cambiario porque el dólar no trepó a los $20 como predijeron algunos gurúes económicos y funcionarios del gobierno anterior, pero los principales cuestionamientos a casi 100 días de iniciada la presidencia de Cambiemos, apuntan a las grandes sumas de dinero transferidas a los sectores más concentrados de nuestra economía como consecuencia de la devaluación por la unificación del mercado cambiario y producto de la eliminación de las retenciones al agro, la quita de los impuestos de exportación a las compañías mineras y la quita gradual de los subsidios a la luz, con el consecuente aumento de tarifas en beneficio de las compañías proveedoras.
El gobierno confía que en el mediano y largo plazo estas medidas permitirán generar miles de puestos de trabajo, atraer inversiones, disminuir los subsidios estatales a traves de una mayor focalización de los mismos, que ayuden a bajar los 7 puntos del déficit sideral heredado del kirchnerismo y reactivar una economía que lleva 4 años de estancamiento.
Mientras esperamos el “efecto derrame”, en el cortísimo plazo, buena parte de estas medidas impactaron negativamente en el bolsillo del sector trabajador que vienen padeciendo la pérdida del poder adquisitivo, el aumento (injustificado) de precios de la canasta familiar y como ya mencionamos, el incremento de las tarifas de servicios, con una inflación que sigue mostrándose, sin cepo ni techo.
A esta situación, se agrega el creciente número de despidos no sólo en dependencias públicas sino también en el ámbito privado, que generan un clima de malestar social que puede ser caldo de cultivo para manifestaciones más radicales.
El gobierno parece tomar nota de esta delicada coyuntura, cuando anuncia medidas que intentan “compensar” aquellos descalabros: implementando una tarifa social para el servicio de luz (tanto para jubilados como para beneficiarios de planes sociales), aumentando el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias y ampliando la Asignación Universal por Hijo para todos los trabajadores, eliminando asi las inequidades que se producían con el viejo sistema de asignaciones familiares.
Por el momento, sabor a poco.

buitre

No tenemos Plan B. Ajuste ó Hiperinflación
Para evitar el ajuste, es necesaria la corrección de una delicada situación fiscal y para eso necesitamos el acceso al crédito”. “Si tenemos acceso barato al crédito como tienen todos los países podremos financiar obras de infraestructura que son tan necesarias, y esto no es una necesidad del gobierno nacional sino de los gobernadores”. “Es una cuestión de Estado que necesitamos resolver, porque eso nos impide volver a crecer”.
Estas fueron algunas de las declaraciones de Prat Gay durante su exposición en el plenario de comisiones de Presupuesto y Hacienda, con motivo de las negociaciones retomadas con los fondos buitres.
Por estos días esta parece ser nuestra principal preocupación: que el Congreso Nacional apruebe el Proyecto de Normalización de Deuda presentado por Cambiemos para llegar a un acuerdo con los tenedores de bonos que no entraron a los canjes de deuda de 2005 -2010 y que ya ganaron todas las instancias judiciales interpuestas en los tribunales norteamericanos, jurisdicción elegida por nuestro país para dirimir el conflicto. No resolverlo le costó y le cuesta al país no sólo millones de dólares en concepto de intereses y punitorios, sino que nos dejó sin acceso al financiamiento internacional a tasas razonables y con una mala calificación en los organismos internacionales de crédito, a pesar de estar al día con el FMI, el CIADI y el Club de Paris. Somos malos pagadores seriales.

Media sanción
La cámara de Diputados, en una maratónica sesión de debate, le dio finalmente media sanción al proyecto de normalización de deuda enviado por el oficialismo, que incluye la derogación de las llamadas ley cerrojo y de pago soberano (tal como fue solicitado por el propio Juez de la causa, Thomas Griesa) y la autorización para la emisión de deuda para cancelar dicho compromiso. Ni un peso mas.
Primer triunfo legislativo de Cambiemos, quien contó con el apoyo del bloque del Frente Renovador, del PJ disidente, de Progresistas, del Socialismo, del Frente Cívico por Santiago, de Juntos por Argentina (Giustozzi) y del puntano Compromiso Federal. Votaron también a favor como monobloque: Alfredo Olmedo, Claudio Poggi y Julio Raffo.
Del Frente Para la Victoria, fueron 6 los diputados que votaron distinto a su bloque y acompañaron al oficialismo: 3 legisladores por Misiones (incluido Maurice Closs), 1 por Córdoba, 1 por San Juan y 1 por Tucumán.
La votación se cerró con 165 votos positivos vs. 85 votos negativos. Ahora será el turno del tratamiento del proyecto, en el Senado.

Desafíos
Sin dudas que el tema de la deuda con los bonistas es un tema que Argentina debe resolver porque el desacato, como ya mencionamos anteriormente, nos cuesta caro en todas las acepciones del término. Pero tal como manifestó Marcos Lavagna, hijo del ex Ministro de Economía: “Argentina tiene muchos problemas de índole interna en su economía, que no dependen del tema buitres. Haber solucionado este tema lo que da son más herramientas para encarar los problemas internos. No es que mañana va a ser todo color de rosa”. Con respecto a la inflación, sostuvo: “Por arte de magia las cosas no se dan. Hace falta tomar medidas y todavía no tenemos una claridad de cuál es el programa inflacionario”.
Mauricio Macri tenía dos grandes pruebas que superar. En lo político, construir gobernabilidad desde el minuto cero de su asunción, luego del ajustado balotaje que lo puso en el sillón de Rivadavia, por no contar con mayoría parlamentaria propia. En lo económico, ordenar la macroeconomía, atraer inversiones, crear empleo privado, bajar la inflación y llenar el BCRA de reservas, para salir de este cuello de botella en el que estamos desde hace 4 años.
En estos primeros 100 días, su obsesión por lograr el primer objetivo, parece rendirle sus frutos.
El segundo viene un poco más rezagado. Aún no se concretó.

 

Patricia De Vita