Sobre la posible modificación del traspaso presidencial

Por Nicolás Cereijo

crisbaston

La transición viene siendo tan compleja al punto de poner en discusión uno de los momentos más emotivos, termómetro del respeto y la tolerancia: la asunción del nuevo presidente. Lo que podría ser una fiesta de la democracia, se torna para algunos “fanáticos” una derrota.

Repasemos dos cuestiones, la normativa y la tradicional. ¿Qué dice la Constitución? Clarito: Artículo 93.- Al tomar posesión de su cargo el presidente y vicepresidente prestarán juramento, en manos del presidente del Senado y ante el Congreso reunido en Asamblea, respetando sus creencias religiosas, de “desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de Presidente (o vicepresidente) de la Nación y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina”.

Como la Ley Suprema solo habla de la jura, tenemos que recurrir a la tradición para referirnosa al traspaso entre mandatarios. Teniendo en cuenta que, independientemente del resultado, en democracia los ciudadanos debemos justamente festejar que vivim
os en democracia; desde la serie de gobiernos sin interrupción por golpes de estados – iniciadas por Raúl Alfonsín – hasta el 2003 con Néstor Kirchner, se realizaba la jura con posterior ceremonia en la Casa Rosada. Ésta consiste en la entrega de la Banda Presidencial, el Bastón de Mando y se entonaba la Marcha de Ituzaingó.

Pero la actitud de Cristina Kirchner junto a su núcleo duro de militancia, mayormente concentrados en La Cámpora, de “despedir” del poder  en la Plaza de Mayo puso en duda  la ceremonia en la Casa Rosada por temor a posibles disturbios. Realmente habla de una inmadurez político-institucional a gran escala. Lo paradójico es que el FPV siempre se jactó de que se respete la mayoría popular (cuando Cristina ganó con el 54% de los votos en el 2011) y así cualquier manifestación contraria era tildada como “golpista” o “desestabilizadora”. Justamente, ahora está promoviendo lo que bastardeaba. Así son las vueltas de la vida.

A modo de cierre, solo espero que el próximo 10 de diciembre tengamos una asunción en paz.