Análisis sobre el balotaje

A continuación se publica la columna de Nicolás Cereijo para la revista mexicana Strategia Electoral.

Fuente:  Primer balotaje argentino en un escenario parejo con síntomas de negociación más que de confrontación

Por Nicolás Cereijo[i]

aaaaaaaaaabalotaEl próximo 22 de noviembre se llevará a cabo el primer balotaje presidencial de la historia argentina. Los contendientes serán Daniel Scioli y Mauricio Macri. Mucho se especula en torno a los resultados pero… ¿cómo se distribuirán los apoyos? ¿cómo migrará el voto de aquellos ciudadanos que en primera vuelta eligieron otra opción?

Desde la Reforma Constitucional del año 1994, Argentina cuenta con la figura del Balotaje con mayoría relativa. Para ganar en primera vuelta resultará electa la fórmula que obtenga más de 45 % de los votos afirmativos válidamente emitidos o, en su defecto, aquella que hubiere obtenido el 40 % y además existiere una diferencia mayor de 10%  sobre el inmediato perseguidor.

Durante los últimos meses, y particularmente en el último, muchas encuestas estimaban la victoria de Daniel Scioli en primera vuelta, al considerar que superaba el 40% y que Mauricio Macri no superaba el 30%.

Pero en las elecciones generales del 25 de octubre los siguientes resultados fueron:

 Cuadro: Resultados en la categoría Presidente-Vicepresidente

Agrupaciones políticas Votos
FPV 9.002.242 36,86%
CAMBIEMOS 8.382.610 34,33%
UNA 5.211.705 21,34%
FIT 798.031 3,27%
PROGRESISTAS 619.051 2,53%
COMPROMISO FEDERAL 407.202 1,67%
En blanco 596.028 2,36%
Nulos 188.663 0,75%

Fuente: Dirección Nacional Electoral

Como se puede observar, si bien hay un 92,5% del electorado que eligió a las tres fuerzas mayoritarias, también es cierto que alrededor de un 29% (casi 8 millones de personas) no votó ni a Scioli ni a Macri y, por ende,  tendrán que ser seducidos. Dentro de este universo, hay un porcentaje que se maneja con el voto anti, esto es, que no está dispuesto a que gane uno entonces vota al otro. Pero en un espacio político en particular, UNA, hay una mezcla de clivajes que hace difícil determinar el destino del voto. Allí, se superponen peronismo-antiperonismo con continuidad-cambio (o voto netamente opositor). La incertidumbre de las consultoras pasará por pegarle a este dato, algo que parece imposible y que muchos de los votantes lo definirán horas antes del comicio.

Por su parte, también quedó establecido el nuevo mapa político. Por un lado, en el Congreso Nacional, el FPV tendrá mayoría propia en el Senado pero no así en Diputados. Aquí, la oposición incrementó considerablemente sus representantes. De un total de 257 diputados, 98 son del FPV, los tres partidos que componen CAMBIEMOS (UCR, PRO, CC) suman un total de 84 y el FR tiene 27. Los restantes 48 lugares se distribuyen entre partidos minoritarios, alguno de ellos provinciales, cuyo comportamiento es variado.

En lo que respecta a los ejecutivos, las provincias de mayor peso no serán gobernadas por el FPV: Buenos Aires, CABA y Mendoza por Cambiemos, Santa Fe por el Frentes Progresista Cívico y Social. El caso de Córdoba es particular debido a que el frente triunfante Acción por Córdoba, formó parte del PJ disidente aunque no queda claro el rol del gobernador electo Schiaretti debido a su afinidad con Scioli, sumado a que Macri aquí sacó el 53% y Scioli terminó tercero con el 19%.

La gran sorpresa se dio en la Provincia de Buenos Aires, donde el PJ perdió luego de 28 años. Con casi 12 millones de electores, es el principal distrito electoral clave para definir la suerte del presidente. Aquí, lo curioso fue que en la categoría a Presidente Scioli sacó el 37,13% sobre el 32,92% de Macri, pero para la categoría de gobernador se registró un corte de boleta histórico, dándole el triunfo a la candidata de Cambiemos María Eugenia Vidal sobre Aníbal Fernández por un score de 39,49% a 35,18%. Además, Cambiemos cosechó una importante cantidad de intendencias, incluso en municipios donde el PJ gobierna desde el retorno de la democracia en 1983.

Este fue efectivamente el cimbronazo, la gran advertencia al FPV y al PJ en general que por primera vez en su historia ve correr el riesgo de perder una importante base de apoyo. Scioli, curiosamente actual gobernador bonaerense, tiene la difícil tarea de tomar el barco en el medio de la tormenta de “legitimidad”.

En términos de la campaña propia del balotaje hay algunas cuestiones a considerar. Un cambio en la visión de Scioli se dio en que ahora sí participará en un debate presidencial televisivo junto a Macri. Vale decir que para las elecciones generales, el candidato oficialista se bajó a último momento del debate con el resto de los candidatos, hecho que algunos analistas y, hasta el propio equipo de Scioli, consideró luego que le jugó en contra. Ahora, el debate será organizado nuevamente por la ONG Argentina Debate y se llevará a cabo el 15 de noviembre en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Otra cuestión es que la campaña entró en un momento tenso. Muchas acusaciones cruzadas entre ambos espacios de apoyo pero poco contenido concreto de ideas. Desde organizaciones como el Movimiento Evita o JP Descamisados, salieron con la campaña: “Patria o Macri” (cuyo nombre está pintado con los colores de la bandera de los EE.UU). Este argumento viene de los inicios del peronismo, allá por la décadas de 1940-50 en aquella ocasión “Braden o Perón”, y siempre resurge en ella el componente nacionalista y antiimperialista de dicho partido. Por el lado de Macri, suelen identificar a Scioli con la figura del ex líder venezolano Hugo Chávez. Por ello, desde el kirchnerismo emparentan al actual jefe de gobierno porteño con la figura de Henrique Capriles.

También desde el oficialismo acusan que con Macri se vuelve al neoliberalismo de la década de 1990 donde las privatizaciones sucumbieron la visión estatista. Lo curioso de esta denuncia es que quien llevó adelante las privatizaciones y todo un conjunto de medidas neoliberales fue el ex presidente peronista Carlos Menem, con quien Scioli no solo se inició como dirigente político sino que además simpatizó y lo sigue haciendo.

Vale decir que en torno a estas contradicciones es que desde la mayoría de los partidos de izquierda se llama a votar en blanco, considerando que tanto Scioli como Macri son los “candidatos del ajuste”.

En fin, en medio de una campaña un tanto turbulenta, lo que sí se ve con claridad es un escenario distinto al de los últimos años. Todo parecería indicar que gane quien gane habrá que adecuarse a reglas pluralistas más que a las tradicionales de mayoría. Para los analistas, el tema de la gobernabilidad será eje de análisis luego de la asunción del nuevo presidente. Por el momento, se observa una extrema paridad con un electorado poco previsible. El escenario está abierto y dependerá mucho que los candidatos logren seducir los votos restantes para ganar el balotaje.

[i] Licenciado en Ciencia Política UBA. Maestrando en Ciencia Política y Sociología FLACSO. Coordinador en Argentina Elections. Investigador de GICP UBA “Coaliciones políticas en América Latina”. Twitter: @NCereijo