¿Y qué proponen?

fotos6En Argentina Elections seguimos sumando voces de especialistas y académicos destacados. Hoy es el turno de Sergio De Piero. Politólogo. Doctor en Ciencias Sociales. UBA. UNAJ. FLACSO.

Por Sergio De Piero

Viene la tanda publicitaria y se suceden, interminablemente en nuestra percepción, propagandas de los 6 candidatos a Presidente de la Nación. Gestos, mensajes, propuestas, poses, se mezclan sin demasiado tiempo para ser procesados. Es lógico. Los candidatos le deben hablar a millones de personas en unos pocos segundos y allí están obligados a condesar un conjunto de ideas para cautivar, y luego convencer, a ese heterogéneo conjunto de votantes.

Allí el primer rasgo a señalar y que como sabemos no es nuevo: las razones por las cuales cada ciudadano opta por un candidato pueden ser harto variadas. En realidad creo que sabemos bastante poco, a ciencia cierta, respecto a cuáles son los elementos decisivos a la hora de definir la elección final del candidato. Esta, por otra parte, es una pregunta propia de nuestros tiempos, que difícilmente se la hicieran 50 años atrás. El peso ideológico y de las identidades partidarias nos explica mucho de la conducta electoral entre 1946 y 1973. (Claro con el “inconveniente” de la proscripción y ni que decir de los golpes de Estado). Pero llevamos 32 años de democracia sin interrupciones. Vamos a elegir por voto popular a 9º presidente en forma consecutiva. Esta rutinización (sana) impacta también en el tono de las campañas y en las propuestas electorales: no estamos ante un cambio abrupto ni en términos económicos ni políticos. Quienes anunciaron esta elección como el fin de una era, debieron menguar su afirmación por el de “cambios en la agenda” y el aún menor “nuevo estilo”. Solo las crisis pueden plantear escenarios electorales que propongan giros drásticos en la orientación política (la hiperinflación de 1989, los hechos del 2001, fueron expresiones que propiciaron cambios profundos), y no es el del presente. De este modo las propuestas y los discursos deben apelar a diferentes dimensiones para llegar a un electorado, no siempre entusiasmado con la instancia electoral.

En primer lugar señalar un aspecto interesante, mencionado ya por diversos analistas: en la sociedad argentina la discusión política ocupa un lugar importante; esto es en la vida cotidiana la cuestión política está presente y si lo tomamos en el nivel televisivo, por ejemplo, se habla de política en programas que no fueron pensados originalmente como “programas de política”. Esto habla en un sentido de la penetración que la cuestión política ha logrado y que se traduce en la sensación que se discute mucho sobre la misma. Por eso mismo pareció desmedido, el llamado al debate televisivo entre candidatos que propuso, y consiguió parcialmente, una ONG. La propuesta fue presentada como una ruptura histórica en la política argentina. Peor para que algo sea histórico, no alcanza con que sea único; debe por sobre todo, lograr un nivel de impacto en el área que se presenta, y este no parece ser el caso; a días del debate, no quedaba ni rastros de su desarrollo. Fue en todo caso un aporte más, a un debate electoral mucho más amplio y diversificado en diferentes medios de comunicación y actos políticos.

Por ello, si tradicionalmente la campaña electoral se sostenía centralmente en la plataforma electoral (que los partidos siguen presentando ante el Poder Judicial, como marca la ley) en la actualidad los espacios en donde los partidos y candidatos manifiestan sus intenciones de gobierno y los modos en que lo hacen son diversos, ayudados, también por las nuevas tecnologías. Y allí ¿qué es lo que cada uno dice?. Comencemos con quienes obtuvieron el menor caudal en las PASO. El espacio de Adolfo Rodríguez Saa, sostiene su discurso, como en otras ocasiones, en las políticas que se desarrollan en su provincia, San Luis. EL discurso es básicamente una extrapolación, lo cual transparenta también su objetivo, que es el de triunfar en su provincia, para mantener el liderazgo de su espacio allí.

El FIT, con Del Caño y Bregman, en parte han transformado su discurso claramente de izquierda que este sector presentó en otras elecciones por uno algo más amplio (han buscado el voto progresista, algo inédito para el troskismo) y han puesto énfasis también en su condición de jóvenes, como un valor.

Se ha hablado en estos días de la campaña de Margarita Stolbizer y su espacio, Progresistas. El partido ha tenido problemas para contener a los diferentes espacios que lo pueblan (Por caso Binner irá con boleta suelta en su candidatura a senador por Santa Fe). Y enarbolando una bandera de centro izquierda llama a votar “por vos”, anulando la posibilidad de pertenencia a algún colectivo. La honestidad, como en la vieja tradición del Partido Socialista, sigue siendo su bandera principal.

Sergio Massa parece retener el caudal que obtuvo en las PASO, y quizás esa buena señal lo ha llevado a encarar una campaña claramente agresiva hacia los dos candidatos que lo superan en intención de voto. Presentándose como el “tercero amenazante” lanza propuestas audaces para lograr estar todos los días en los medios de comunicación. Esas “audacias” (como la intervención de las FF.AA. en las villas contra el narcotráfico) las presenta un candidato que con todo, se encuentra muy lejos siquiera de la posibilidad de un balotaje, peor que a fuerza de golpes de efecto, quizás le permitan crecer en algunos sectores. Más que presentar un programa, Massa ha sido eficaz en presentar propuestas que apuntan directamente hacia sectores del electorado (jubilados, productores agropecuarios, etc.). Veremos el 25, si esa estrategia le resulta exitosa.

Mauricio Macri, inició su campaña, hace ya 4 años, afirmando ser el referente del país que los argentinos querían cambiar. En 2011 decidió bajar su candidatura, ante los números que mostraba la figura de Cristina Fernández. En esta ocasión la ha sostenido, pero ha bajado las pretensiones, al menos en términos de campaña, del cambio que desea encarar: de un PRO que proponía volver al sistema de las AFJP, privatizar Aerolíneas Argentinas y en general optar por políticas pro mercado, lavó su discurso, afirmando en algunas ocasiones que se mantendría la actual orientación (YPF por caso) o bien presentando un discurso que apela a otros factores como el cambio, el diálogo, la concordia, etc. Generalidades que en términos de políticas públicas no poseen ningún significado en particular.

Finalmente quien aparece hasta hoy como en el primer lugar de las encuestas: el oficialismo con Daniel Scioli y Carlos Zanini. Si durante 2014 el gobernador bonaerense, mostró algunos signos de diferenciación del kirchnerismo, la campaña actual se apoya centralmente en la continuidad. Scioli se preocupa por expresar que su gobierno trabajará para garantizar todos los “derechos ganados”, acrecentar el mercado interno, no volver al FMI, como algunos de los signos claros, respecto a cuál electorado le está hablando. Ha mantenido también, elementos propios del peronismo, como actos numerosos y un fuerte discurso ligado a la obra pública. El nombramiento de posibles miembros de su gabinete, también es otra cuota en la generación de certidumbre, en la misma orientación.

Como vemos, más allá de las publicidades televisivas y radiales, corren en estos días varios discursos para interpelar al electorado, en una campaña que puede definirse como muy tranquila, quizás, porque las alternativas de cambios parecen menores.