La ley primera

Vistos los resultados provisorios de las elecciones con la inédita situación de que la provincia de Buenos Aires dejará de ser gobernada por el peronismo y con un Cambiemos muy bien posicionado de cara al balotaje del 22 de noviembre, ha llegado el momento para el peronismo de hacer un mea culpa sobre sus batallas internas y reagruparse o caer derrotado y mirar la política nacional desde afuera como no ocurre desde el alfonsinismo.

El kirchnerismo como cabeza del Partido Justicialista, y con más énfasis la vertiente cristinista dentro del kirchnerismo, ha confrontado no sólo con las fuerzas no peronistas del arco político sino también hacia dentro del partido. Esto ha dejado un gran caudal de votos librados a la pesca de otros candidatos.

Hagamos un repaso. Por Juan M. Harán

Confrontación con el peronismo no kirchnerista

Durante los dos mandatos de Cristina Fernández, muchos dirigentes y funcionarios que se encontraban dentro o en alianza con el kirchnerismo han salido de esas filas tanto por decisión propia como por verticalismo. Esta situación afectó la relación de provincias muy relevantes en materia productiva y en cuanto a su caudal de votos con el Gobierno Nacional y con el propio PJ.

La provincia de Córdoba es tal vez el ejemplo más claro, donde el gobernador De la Sota fue castigado desde la Rosada por no conciliar con algunas medidas de Cristina. En tierras cordobesas, a pesar del apoyo público de De la Sota a Sergio Massa, Cambiemos superó el 53% de los votos, dejando a Scioli relegado al tercer lugar con el 19,21%.

En Santa Fe la unión de Carlos Reutemann (quien salió del FpV luego de votar en contra de la Res. 125) y Cambiemos le dio a la fuerza comandada por Mauricio Macri (35,50%) 4 puntos de ventaja sobre Scioli (31,77%), pero además hubo una muy buena elección de Massa con 24, 81%.

La pelea con Paco Pérez en Mendoza por las listas, que también se cargó a Juan Carlos Mazzón, no sólo dejó al peronismo sin gobernador, sino que también llevó a la victoria al macrismo con 9 puntos por encima de Scioli en las nacionales.

Por otro lado, esta política de pelea dentro del peronismo ha logrado que Sergio Massa coopte votos de ese signo en todo el país, debilitando así al Frente para la Victoria. Esos son los casos de Córdoba donde UNA obtuvo el 20,40%, Buenos Aires con 22,40%, la ya nombrada Santa Fe y la victoria en Jujuy, donde el massismo se impuso con 4 puntos de ventaja sobre el FpV.

Vale destacar que son todas provincias donde Cristina había logrado sendos triunfos en las últimas elecciones presidenciales.

A esto hay que sumarle la división de la CGT que terminó ubicando al poderío de Hugo Moyano detrás de Mauricio Macri, cuando en la campaña pasada era parte de las filas del PJ.

Confrontación interna del kirchnerismo

Los bunkers fueron termómetro de esta situación. Los candidatos a la Rosada en el Luna Park y los candidatos de la Rosada (Aníbal Fernández, Martín Sabatella, Axel Kicillof, Andrés Larroque, etc.) en el Hotel Intercontinental.

La batalla entre cristinismo y sciolismo restó puntos a la candidatura presidencial. Los nombres seleccionados por Cristina sufrieron el corte de boleta por parte del electorado: en la provincia de Buenos Aires Scioli obtuvo casi 400 mil votos más que Aníbal (más de un 2% de diferencia) y en la Ciudad los que eligieron a Scioli pero no a Kicillof fueron cerca de 40 mil electores (poco menos de un 2 %).

También algunas voces del cristinismo acusaron a los intendentes de hacer campaña para sí mismos y no para Aníbal gobernador. Esto lo retrató Aníbal cuando enfrentó los micrófonos esta mañana: “Lo que sucedió no fue una casualidad. Detrás de esa expresión en el programa yo ya les he contado que había fuego amigo, que creyó que me hacía algún agravio a mí y me paraba. Pero no se dio cuenta que se hacía daño a sí mismo”.

Tal vez a ciertos sectores del peronismo les convendría repasar el Martín Fierro:

Los hermanos sean unidos
Porque esa es la ley primera
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea
Porque si entre ellos se pelean
Los devoran los de afuera.

El 22 de noviembre está cerca y el kirchnerismo tiene el futuro en sus propias manos. Veremos si actúan como hermanos o si los devoran los de afuera.

About Juan Manuel Harán

Periodista. Estudiante de Ciencia Política (UBA).