Daniel Arroyo: devolver a la gobernación su rol institucional es la premisa

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Entrevistas Electorales por Lic. Laura Mor.  

El equipo de EleccionesArgentinas.com viene realizando entrevistas a candidatos nacionales, provinciales y municipales. En esta ocasión, Laura Mor conversó con el candidato a Vicegobernador del frente Unidos por una Nueva Alternativa – UNA por la Provincia de Buenos Aires.

Daniel Arroyo es Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires y Diplomado en Control y Gestión de Políticas Públicas en FLACSO. Fue Secretario de Políticas Sociales y Desarrollo Humano del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en el período 2003-2007, Viceministro de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires en el período 2007- y consultor externo de CEPAL en 2003. A su vez, es Presidente del Fondo de Capital Social S.A. y es autor de varias publicaciones referidas a la temática de políticas sociales y desarrollo local, además de ejercer como docente en temas relacionados.

 

AE: ¿Cuáles son los principales desafíos que tendrá el próximo gobernador de la Provincia de Buenos Aires y las propuestas de UNA para enfrentarlos?

DA: Los desafíos que tiene el próximo gobernador de la Provincia de Buenos Aires son tres: conducir la policía bonaerense, cortar la venta y el narcotráfico y hacer las obras de infraestructura necesarias.

Lo primero es crear una fuerza especial por fuera de la Policía para cortar la venta de droga en los barrios, 2000 hombres más preparados y 200 centros de atención a adicciones.

Una segunda medida, como contracara a esta, es derecho a primer empleo, que implica que una empresa que toma a un joven durante los dos primeros años tenga el 75% del salario mínimo cubierto. El joven cobra en blanco el salario que le corresponde y a la empresa la compensa el Estado porque tenemos 700 mil jóvenes que no estudian ni trabajan en la Provincia de Buenos Aires.

Una medida también rápida y que completa este círculo es el tema de créditos: nosotros vamos a crear un gran sistema de crédito y microcrédito para máquinas y herramientas para el gasista, para el plomero, para la gente que trabaja, que esencialmente hoy está tomando créditos en Efectivo Sí, Crédito a tasas altísimas.

AE: Usted es un especialista en políticas sociales ¿cuál es la agenda prioritaria para la Provincia en la materia?

DA: Una es un empalme entre planes sociales y trabajo; o sea que la persona que tenga un plan social pueda tomar un trabajo formal (cosa que hoy no puede porque se le cae el plan) y mantenerse dentro del plan por dos años; es construir esta idea de que la mejora viene por parte del trabajo y el estudio. Y junto con eso un cambio en la escuela secundaria, un sistema dual para que los últimos dos años un chico además de estar en la escuela pueda hacer pasantías.   Por otro lado, las obras de infraestructura.  Nosotros vamos a tomar un crédito del BID y el BM por 6 mil millones de pesos para el Río Salado y el Río Luján para descentralizar recursos para los caminos rurales y para hacer ya las obras que son necesarias hacer que tienen que ver con las rutas troncales.  Respecto del tema seguridad, vamos a subir la capacitación. Hoy el gobierno ha subido de 60 mil a 80 mil los efectivos policiales, policías que se han formado en 6 meses la mayoría. Nosotros lo que vamos a hacer es subir un año y medio más, completar dos años de capacitación que es el estándar mínimo internacional.

AE: Al respecto, ¿cómo evalúa que impactarían estas políticas en el tema de primer empleo y desarrollo local de la Provincia?

DA: La Provincia está trabada porque el Gobierno paga salarios y aguinaldos y después ve, paga muy poco a los comedores, no hay insumos en los hospitales, no ha pagado los micros en las escuelas. Una idea es crear un millón de puestos de trabajo entre el empleo joven, el empalme entre planes sociales y trabajo, los 250 mil empleos que debería crear el sector agrícola-ganadero (sacando retenciones, simplificándoles la vida) y lo que tiene que ver con el plan de vivienda –nosotros apostamos a construir 600 mil viviendas en 4 años que además de un derecho, implica un gran plan de empleo-.  Hoy tenemos 30% de pobreza en la Provincia de Buenos Aires. Yo aspiro a que por lo menos, en cuatro años la reduzcamos a un dígito, creciendo la economía, una pobreza por debajo del 10% real (no ficticia como hoy). De ese total de pobreza los tres grupos más afectados son los jóvenes, los mayores de 45 años que se quedaron sin trabajo y ahora cuando quieren volver les cambió la tecnología y no están preparados, y las mujeres. El cambio estructural más fuerte es el que tiene que ver con primera infancia, es hacer obligatorias a sala de 3, 4 y 5 años y que existan vacantes en jardín maternal.  Todo eso va a empezar a igualar la situación.

A nivel nacional estamos planteando medidas muy duras como la cadena perpetua para narcotraficantes.  El tema de narcotráfico es un delito federal. Hoy las fronteras son un colador.  Yo sí creo en la “ley de derribo”, que no es andar tirando aviones, sino que efectivamente un avión que ante seis llamados y alertas no para, está claro que algo raro está haciendo. La otra parte es cortar con el lavado de activos. La fuerza especial no es crear otra policía, es sacar los 2000 hombres más preparados en investigación que ya existen en la Bonaerense y concentrarse exclusivamente en esa tarea, sin superponerse con ninguna otra actividad más que el narcotráfico.

AE: Ya que hizo referencia al nivel nacional, ¿cómo vislumbra el escenario electoral después de las PASO?

DA: Las PASO nos dieron dos indicadores muy claros. El primero es visibilidad pues no quedaba claro si había dos o tres candidatos en juego, después del 9 de agosto quedó claro que hay tres que pueden ser Presidente o Gobernadores. Algunos errores previos, más la tendencia de la polarización más ficticia de algunos analistas no habían dejado claro esto. Sacamos un porcentaje de votos razonable –que es el 20%- y que es muy bueno en ese contexto de poca visibilidad.

Lo que se suponía después de las PASO era que el primero pegara un salto – que es el efecto espuma del que suele ganar- y no pasó por errores del gobierno, le está costando subir. Tampoco pasó lo segundo que iba a pasar que es que polarizaba el otro, el que salió segundo; ha bajado el PRO y objetivamente el caso Niembro en adelante les ha ido bajando. Y pasó algo extraño, que es lo tercero, que somos nosotros que empezamos a crecer cuando la teoría diría que íbamos a quedarnos al costado. Nosotros tenemos dos objetivos: que Sergio Massa entre al ballotage el 25 de octubre y lograr llegar a la gobernación con Felipe Solá.

AE: ¿Cuál es el panorama que vislumbra en un eventual escenario de ballotage?

DA: Apuntamos a que Sergio Massa entre al ballotage, creemos que es el único que le puede ganar a Scioli.  Nosotros estamos creciendo en base a las propuestas y las ideas, pero mucha gente lo va a pensar en términos de “voto útil”: no le gusta el gobierno y ve el que le puede ganar a Massa, esa es nuestra chance de llegar al ballotage.

AE: ¿En qué instancia se encuentra la denuncia realizada por Felipe Solá ante la diferencia de votos entre el conteo provisorio y el definitivo?

DA: Nosotros recuperamos 105 mil votos sin abrir ninguna urna. Muchos tenían cero para la categoría gobernador. Cero quiere decir, 70 votos Massa para Presidente, más o menos lo mismo para Parlasur, cero para gobernador y volvía 70 para intendente. Nosotros queríamos que se abrieran las urnas –que es lo que hay que hacer cuando las actas no concuerdan- pero la Justicia no las abrió.   La explicación tiene cierta racionalidad, es decir, igual todos pasan en las PASO y esto es simplemente un previo, pero si hubiesen abierto las urnas hubiésemos tenido, a nuestro entender, más votos que Aníbal Fernández y haber salido segundos en la categoría nuestra.

La lectura que tenemos es que el sistema está agotado, que hay que hacer otro sistema. No se pudo cambiar para el 25 de octubre por falta de voluntad política porque hace una boleta única de papel era lo más simple que había. En ese contexto vamos a poner fiscales informáticos y una serie de requisitos más para que no pase esto en las generales.

 

AE: Atendiendo a los debates sobre la necesidad de reforma del sistema, ¿apuestan por un sistema de boleta única o un sistema electrónico? ¿Considera que sería útil cambiar el sistema con tan poco tiempo de acondicionamiento?

DA: El puro voto electrónico sin papel no funcionaría en la Argentina. Sí creo en el modelo de boleta electrónica, si hay un problema con el conteo tenemos la urna. Eso para mí es el siglo 21.  Ahora lo que se podría haber hecho es la boleta única de papel, no hay justificativo técnico para no haberlo hecho. Evita el robo de boletas, es fácil de identificar. Yo no tengo dudas a la capacidad de la población a adaptarse a un nuevo sistema, pero sí entiendo que las máquinas requieren un proceso previo. La boleta única era muy sencilla, era armarla y listo, pero el gobierno no quiso.  Es una pena porque nos hubiese acercado un poco más al siglo 20; igualmente esta elección va a ser más simple ya que hay solo 5 boletas a gobernador, lo cual simplifica el corte de boleta, el conteo, el elegir entre un mar de boletas.

Este sistema como está pensado tiene un nivel de corrupción del 2 o 3%. Cuando la diferencia es muy grande no pasa nada; cuando ocurre como en este caso que Frente para la Victoria tenía dos candidatos a gobernador, con una interna muy fuerte, o en el caso de Tucumán con el sistema de acople que termina siendo una locura, ahí sale lo peor de este sistema.

AE: La incorporación de las PASO al sistema electoral, ¿considera que ha logrado un avance hacia la democratización y transparencia o no?

DA: Hay que pensar un poco más las primarias en este plano. Creo que sí debe haber primarias simultáneas.  No tengo tan claro que tenga que ir a primarias quien no tenga internas, no veo cual es la razón. En ese sentido podría pensarse en que no sean obligatorias.   Lo del umbral sería debatible también. Habría que encontrar un sistema en donde no fuese necesario un umbral para pasar, que no se resuma todo a eso.

 

AE: Usted ha dicho en muchas ocasiones que el actual gobernador de Buenos Aires ha pasado de un rol institucional a un rol político. ¿Qué sería lo problemático en ello y de acuerdo a eso que sería necesario para que la gobernación vuelva a tener ese rol institucional?

DA: Cuando uno gobierna lo hace colectivamente y tiene que hacer determinadas cosas porque ese le toca ese rol. Si gobernás a 16 millones de personas tenés una responsabilidad colectiva. El gobierno no reclamó los fondos al gobierno nacional, que tiene que reclamar.  Por supuesto que no los reclamó para no entrar en conflicto, para que se viera políticamente, para que ayudara y ha salido bien porque Scioli es candidato y es un candidato muy potente; pero objetivamente cuando alguien tiene una responsabilidad colectiva tiene que poner por encima esa responsabilidad colectiva de lo que le conviene. Ese es mi principal cuestionamiento. El valor que tenemos Felipe Solá y yo es que nos queremos dedicar a gobernar, no usarlo de trampolín para otra cosa.

 

AE: Supongamos un escenario en donde la gobernación de la Provincia la obtenga Felipe Solá y la Nación Daniel Scioli ¿cómo se equilibraría esa posible tensión entre dos fuerzas políticas claramente diferentes?

DA: Lo que hay que hacer en Argentina es armar un fondo de pobreza urbana independientemente de que partido gobierne la Nación y la Provincia, descentralizar parte de los recursos que hoy están en el área social y con eso empezar a equilibrar las condiciones, lo que le serviría claramente a la Provincia de Buenos Aires.  Discutir la Ley de Coparticipación es complicado, pero tengo fe que se va a hacer.

AE: ¿Valora positivamente alguna política del gobierno de Daniel Scioli a mantener o profundizar o ninguna?

DA: Es una buena medida la ley de fertilización asistida que ayuda a familias que no estaban en condiciones, que lo haga el hospital público es bien significativo; creo que eso es un avance, un avance muy sentido por las mujeres y su familia.  Hay que fortalecer lo que está pasando con las escuelas técnicas y el séptimo año en escuelas técnicas donde hacen prácticas preprofesionales, vinculado con fábricas y el mundo del trabajo. También es un avance el tema de las policías comunales, con problemas de formación y dificultades, pero es mejor que haya policías comunales a que no.  Yo diría que esas tres medidas me parecen sanas y que hay que mantenerlas, que hay que mejorarlas,

AE: En AE consideramos un valor importante la institucionalidad y la transparencia, que el ciudadano crea en esas instituciones.

DA: Para eso hace falta resguardar el capital. Yo me planteé por una cuestión religiosa y familiar que tenía que ser honesto. Mi capital es mi nombre y yo no quiero que nadie hable mal de mí, entonces tengo que cuidar mi capital, porque mi nombre está en juego. Si además generamos mecanismos de control, penas claras ante el delito de corrupción terminamos haciendo algo distinto.

AE: Existen mecanismos de control, auditorias que no funcionan. ¿Qué propone UNA para controlarlo?

DA: A mí me parece que Argentina ha avanzado en términos formales pero poco en controles reales. Tres amigos se juntan, se presentan a un presupuesto, acuerdan quien lo gana, está dado el tema de la legalidad, establecido el tema de la formalidad entonces no hay corrupción. Entonces lo que hay que hacer es organismos de control autónomos que más allá de la formalidad se metan en los procesos…lo que pasó con Niembro; pero más allá de Niembro, como esquema, es valerse de un sistema para hacer otra cosa. Claramente no es así la idea y por eso yo creo que tenemos que tener órganos de control más profesionales, que se metan en los procesos y más autónomos que puedan hacerlo con claridad.

AE: ¿Se refiere a autonomía de los partidos políticos?

DA: Del poder político.  Hay organismos que por su propia naturaleza tiene que ser así. El PAMI tiene que ser profesional, tiene que estar organizado por personas que sepan obras sociales y que sepan de salud, yo no podría estar en el PAMI porque no es mi campo en los órganos de control tienen que tener una característica parecida.