Elecciones CABA: el tortuoso camino de la Boleta Electrónica

Mañana debutará en las elecciones porteñas un sistema que, en carácter personal, considero puede solucionar algunos de los principales problemas de nuestro sistema de boletas múltiples (la clásica boleta de papel que seguiremos usando para elegir presidente), pero la forma de su implementación podría implicar el debut y despedida del mismo. Por Javier Tejerizo.

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Cuando hablo de los problemas que viene a solucionar la Boleta Única Electrónica (BUE), me refiero más específicamente a que este sistema permite contar con todas las opciones a la hora de sufragar (dilema proveniente del robo de boletas), evita el voto en cadena y la posibilidad de cambiar boletas oficiales por adulteradas. Estos son males que nuestro sistema tradicional arrastra y que afectan directamente a los partidos y votantes.

Asimismo, la BUE tiene otra serie de ventajas, pero las más destacada es que permite un conteo provisorio muy veloz que elimina gran posibilidad de los errores humanos (involuntarios e intencionales) que suelen haber en los mismo, siendo la maquina la encargada de realizar la sumatoria de los votos. Asimismo, al mantenerse la boleta de papel impresa y el certificado de escrutinio impreso, a la hora de realizarse el escrutinio definitivo se puede contrastar de manera sencilla posibles errores en la máquina de conteo o modificaciones en la transmisión de los datos.

Como notarán en el párrafo precedente hago mención a un tema que ha explotado en las redes estas las últimas horas, la maquina puede cometer errores o romperse, mañana cualquier porteño puede estar votando y sufrir este problema (el cual está contemplado); asimismo, se ha demostrado que se puede interferir la frecuencia de la trasmisión de los datos del conteo provisorio y de esta manera afectar los resultados que se difundan tras la elección.

Estos dos problemas podrían ser solucionados con una simple explicación, esta previsto que si uno está votando y la maquina se rompe o imprime algo diferente a lo que votó, la misma se reemplaza por otra; en segundo lugar, explicar de manera pública y clara que el conteo provisorio tiene como función adelantar a la ciudadanía los posibles resultados de una elección, pero solamente el conteo definitivo que realiza la justicia es el que determina el verdadero resultado. Este conteo definitivo se hace a partir de los certificados de escrutinio impresos que cada presidente entrega al correo el día de la elección.

El objetivo de la BUE era mantener lo mejor de los dos mundos, la velocidad y precisión que puede brindar una máquina para realizar el conteo y transmisión de datos para el conteo provisorio, el cual exige inmediatez, pero mantener el respaldo del papel para que la justicia y los fiscales partidarios cuenten con una herramienta de control ante posibles errores o manipulaciones de las máquinas.

Lamentablemente el modo de aplicación por parte de las autoridades de la Ciudad hace que este debut se vea teñido de suspicacias.  Desde la aprobación del sistema boleta única y la incorporación de tecnología a la misma en diciembre de 2013, impulsado por el PRO con el apoyo de UNEN (hoy principales detractores del sistema) se han cometido una serie de errores sucesivos: la demora en la reglamentación y en la designación de competencias; errores en la licitación; la suspensión de la aplicación en las PASO y la tardía capacitación para las generales son tal vez los más graves.

Mañana lo que veremos es una moneda en el aire, la aplicación al 100% del sistema a un distrito tan grande sin realizar pruebas o introducción gradual (como en Salta) no tiene precedentes. Puede que todo salga bien ya que la maquina es bastante intuitiva y en CABA la mayor parte de la población tiene acceso o utiliza elementos como un cajero automático o un celular táctil; asimismo, la amplia presencia de fiscales y autoridades electorales capacitadas ayudaría a saldar posibles errores de la máquina. Pero también puede salir todo mal, amplias demoras para votar, ausentismo de autoridades de mesa que no podrán ser reemplazas y la posibles interferencias en la trasmisión de datos provisorios que los hagan nulos, son los más probables.

Este último panorama sería un golpe irreversible a la legitimidad del sistema, y lo que fue un intento de poner a la Ciudad capital a la vanguardia en materia electoral terminará condenándola al sistema de boletas múltiples, sistema arcaico que sólo nuestro país y Uruguay mantienen.

El debate es mucho más amplio como verán, esperemos que la elección quede libre de sospechas, para de cara al 2017 la ciudadanía porteña, sus partidos, organizaciones sociales y autoridades avancen en un trabajo más serio sobre el sistema electoral que nos queremos dar, empezando con lo más mínimo y vital que nos debemos, un Código Electoral propio.