Desmenuzando la “sorpresa”: el balotaje en CABA

balotajeEl resultado ajustado del balotaje fue sorpresivo para muchos. Pero si al analizar no nos quedamos únicamente con lo que dicen dos o tres encuestas sino que apelamos a la investigación politológica, evidenciaremos que lo que pasó no fue tan sorprendente. De eso se trata el siguiente artículo. Por el Lic. Nicolás Cereijo

En la Ciudad de Buenos Aires se comenzó a elegir al Jefe de Gobierno en 1996 y desde 2003 que se hace mediante el balotaje. El PRO participó en todas sus ediciones. Luego de perder en 2003, ganó consecutivamente en las siguientes oportunidades.

A continuación se muestra un cuadro con lo ocurrido en primera y segunda vuelta desde 2003:

Año Fórmula 1° Vuelta % Balotaje %
2003 Ibarra – Telerman* 590.051 33,54 928.056 53,48
Macri – Rodríguez Larreta (PRO) 660.748 37,55 807.385 46,52
2007 Macri – Michetti (PRO) 798.292 45,76 1.007.729 60,94
Filmus – Heller (FPV) 414.205 23,75 645.779 39,06
2011 Macri – Vidal (PRO) 836.608 47,07 1.090.389 64,27
Filmus – Tomada (FPV) 495.339 27,87 606.126 35,73
2015 Rodríguez Larreta – Santilli (PRO) 832.619 45,56 860.802 51,64
Lousteau – Sánchez (ECO) 465.583 25,47 806.057 48,36
Fuente: Datos extraídos del Blog de Andy Tow: http://www.andytow.com/blog/
*Compuesto por: ALIANZA FUERZA PORTEÑA; DE LA CIUDAD; y DE LA REVOLUCION DEMOCRATICA

Nótese que tanto en el 2007 como en el 2011 los números alcanzados en primera vuelta fueron similares a los de la reciente elección. Pero la gran diferencia se da luego. El incremento de votos de la primera a la segunda vuelta fue del 15,18% en 2007 y 17,2% en 2011. En cambio, en el 2015 el incremento fue solo de un 6,08%.

Otro dato interesante es que el porcentaje obtenido por Lousteau fue el mejor conseguido por el “segundo”, incluso superando a la reñida elección del 2003. Así, éste pasó a ser el balotaje más parejo con un diferencia de 3,28 %. Llama la atención que mientras Rodrigruez Larreta recibió 28.183 más que en las generales, el candidato de ECO recibió una afluencia de 340.474 votos.

El cuadro 2 se observa el nivel de votos que el PRO obtuvo en cada balotaje:

Cuadro votos pro

Fíjese que la última elección registra por primera vez una caída de 229.587 votos con respecto al 2011. Siempre en términos estimativos, se pueden agrupar en dos a los votantes del PRO. El primero es más bien ideológico y está conformado mayormente por el sector conservador de la Ciudad, los que en el arco del pensamiento se ubican del centro hacia la derecha. El otro grupo se define por su posición opositora al gobierno nacional.

Justamente, en este segundo grupo en donde puede hallarse la caída de popularidad. Más allá de que también influye el desgaste que genera estar ocho años en el poder, en este caso el competidor del balotaje fue también una figura de la oposición al FPV.

De esta manera, hay aproximadamente un 15% de los electores que venían votando al macrismo, pero que al aparecer otra figura opositora, con atributos como la juventud, mudó su voto a ECO. Esta “volatilidad” fue una de las grandes características de la elección.

Además, si se suman los votos en blanco, más de la mitad de los electores le dio la espalda al partido de Mauricio Macri. A simple vista se puede decir que una figura como Rodriguez Larreta no tiene la misma capacidad de atraer votos que, por ejemplo, Michetti. Pero creo que la debilidad más grande que tiene el pro es que no termina de sentar sus bases como un partido político. Su trascendencia se basa en la individualidad, en remarcar nombres por encima de estructuras.

Y si lo miramos de cara a las futuras elecciones, esta debilidad estructural sumada a la dificultosa nacionalización de la campaña, siguen siendo una muestra de la vigencia de los partidos políticos, tal como lo sostienen Andrés Malamud y Miguel De Luca, en un reciente artículo en el Diario El Estadista.

Para terminar, una vez más la realidad nos enseña que las lecturas no deben ser lineales y que es peligroso caer en la tentación de pronosticar resultados sin fundamentos sustentables. El artículo pretendió demostrar que la “sorpresa” no fue tan “sorpresa” sino más bien correspondió a factores poco considerados por el análisis “mundano”.

Para el PRO fue un duro golpe, a pesar de haber sido el triunfador de la contienda. Perdió en cantidad de votos en relación al 2011 pero fundamentalmente, de cara a las elecciones nacionales, mostró una importante debilidad en el distrito donde creyó tener una hegemonía eterna. Ahora, en el corto plazo, deberá sobreponerse a la adversidad si quiere efectivamente llegar al balotaje nacional.