Dilemas de candidatos que no tienen internas

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Análisis de coyuntura electoral a más de un año de las próximas elecciones nacionales.

Por Mariano Pérez de Eulate

 

 

 

Dilemas de candidatos que no tienen internas

Diario El Día

Miércoles 25 de Junio de 2014

Sergio Massa y Mauricio Macri comparten un dato político: por las características de liderazgo unipersonal de sus espacios, al menos hasta ahora ninguno de los dos deberá afrontar una elección interna –entiéndase las Primarias Abiertas- para definir sus respectivas candidaturas presidenciales. Eso genera algo que, a más de un año de las P.A.S.O, los asesores de uno y otro advierten como desventajoso: se tornan mucho más atractivas, y por lo tanto más movilizantes, las definiciones en el Frente para la Victoria, donde se vislumbra como mínimo un duelo entre dos, y la del Frente Amplio-Unen, un poco más poblada. Así, tanto en el PRO como en el Frente Renovador estiman que los ganadores de las Primarias en el FPV y en el FAU podrían llegar a la elección general de octubre del año próximo con ese “plus” que les dará la convalidación de sus postulaciones dos meses antes. Una suerte de “efecto victoria” que no tendrían ni el tigrense ni el porteño. El propio Massa gozó de esa suerte de empujón imaginario cuando el año pasado logró ubicarse como el candidato más votado en las primarias legislativas, convirtiendo ese comicio en una suerte de encuesta previa de lo que sería la elección posterior, que terminó ganando en la provincia de Buenos Aires.

 

DUDAS Y CERTEZAS

Respecto a 2015, el panorama en la alianza de centroizquierda que contiene al radicalismo, el socialismo, Proyecto Sur de Pino Solanas, el ex ARI de Lilita Carrió y demás, aún es difuso pero en el massismo y el macrismo casi nadie duda de que el candidato del peronismo oficial terminará siendo el bonaerense Daniel Scioli, luego de una pelea interna con otro postulante claramente identificado con el Gobierno. Hoy todos sindican al ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, como el mejor posicionado para esa pulseada. La expresión de deseo del Frente Renovador es conseguir finalmente una suerte de “sparring” para Massa. Alguien que, aún sabiendo que es tarea imposible vencer al creador y líder del espacio, se anime a revitalizar la cuestión interna. Por ahora, el nombre que ha sonado es el del gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, que tiene aspiraciones presidenciales y que es uno de los jefes provinciales más enfrentados a la Casa Rosada. Se especuló internamente, incluso, con un escenario en el que luego de una derrota interna en el Frente massista se podría acordar con el cordobés su incorporación en un cargo expectante a un eventual gobierno encabezado por el ahora diputado nacional. Pero el problema para aquellos optimistas que pergeñaban esta estrategia es que De la Sota anunció hace poco su intención de separar las elecciones provinciales de su distrito de las nacionales. En Córdoba, pues, los comicios para cargos provinciales serían en agosto o septiembre y no en octubre junto con las presidenciales. Así, sin el empujón que implicaría pegar los calendarios electorales completos, se estaría diluyendo la posibilidad de un acuerdo de ese tipo. En el Frente Renovador, de todos modos, confían en que el gran factor movilizante de su fuerza será la orden que impartió Massa de celebrar internas abiertas para todos los cargos en disputa, en especial en lo referido a las candidaturas a la gobernación de Buenos Aires y a las intendencias de cada uno de los 135 distritos de la Provincia. La expresión de deseo del Frente Renovador es conseguir finalmente una suerte de “sparring” para Massa Confía Massa en que ese será el verdadero motor que le dará a la interna de su partido el suficiente atractivo mediático y, sobre todo, político. Incluso como para tentar a dirigentes que terminen descontentos con el kirchnerismo, sea porque sientan que son excluidos de las decisiones o porque deban soportar la imposición de listas de candidatos confeccionadas inconsultamente desde los despachos de Balcarce 50. En este sentido, fuentes indiscretas comentan que en Tigre hay una lista de jefes comunales bonaerenses que actualmente permanecen en el FPV, de excelente diálogo con Massa, y que podrían terminan compitiendo en la primaria abierta del Frente Renovador para buscar sus reelecciones. Por cierto, no es una buena noticia para los referentes del massismo que, hoy por hoy, son la oposición de cada uno de esos intendentes mencionados en el búnker del candidato presidencial. El PRO, por su parte, parece en otro nivel de discusión porque le está costando armar fuerza propia en el interior profundo del país y hacer pie en la estratégica provincia de Buenos Aires. Allí, en la última elección, el macrismo coló candidatos en las listas del Frente Renovador y su no participación directa le valió la pérdida de personería. Una gafe que los letrados del partido están tratando de solucionar creando otro sello propio que pueda teñirse de amarillo. Macri, a diferencia de Massa, no busca un sparring sino una representación más o menos digna en la mayor cantidad posible de provincias. El jefe porteño acaba de trenzarse en una discusión sin sentido -o al menos eso parece en la superficie- con Scioli respecto a una posible alianza entre ambos. Los dos gobernantes salieron a desmentir un acuerdo que ninguno planteó realmente y que nunca se planteará porque políticamente no le conviene a ninguno. Cada uno busca representar cosas distintas. El bonaerense, desde el peronismo, la continuidad de las “cosas positivas” que hizo el kirchnerismo con algunos cambios de formas y de modos; y el porteño la contra cara de la década K, bien alejado del PJ y claramente con el cartel de opositor por excelencia.

 

MESA DE TRES

Salta a la vista que el problema para ellos es Massa, que irrumpió el año pasado como una propuesta no kirchnerista, multisectorial pero con un anclaje muy fuerte en el peronismo, en especial el que se siente más alejado de la Presidenta. Massa, además, lidera las encuestas en un cabeza a cabeza con Scioli. Pero Macri aparece muy cerquita, en ascenso según la mayoría de los sondeos. Tanto a Scioli como a Macri le conviene que esa mesa de tres –donde el FAU aún no se sienta porque tiene más de un candidato- sea de dos. Tal vez eso explique porqué los dos viejos amigos que gobiernan los dos distritos más importantes de la Argentina buscan dejar en claro y meter como tema de agenda que pelearán electoralmente en veredas opuestas.