Nuevo congreso, viejas disputas

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Por Lic. Laura Virginia Mor

El mundo político argentino se reconfigura luego de las elecciones del domingo, donde tras la renovación de las bancas de 127 diputados y 24 senadores, el Frente para la Victoria logró ratificar su supremacía en las dos cámaras del Parlamento; lo cual lleva a que exista una modificación leve en su composición actual, aunque sin variar la correlación de fuerzas que juega a favor del kirchnerismo, ya que  mantendrá la capacidad para reunir -con aliados- el quórum necesario para sesionar en ambas Cámaras. Así, pese a la derrota obtenida en 12 provincias -dentro de las cuales se ubican los distritos electorales más caudalosos del país- y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el oficialismo continúa siendo la primera minoría en las Cámaras, luego de haber logrado superar los 115 diputados con los que ya contaba por un total de 132 bancas en la nueva composición de la Cámara Baja (con un 33,15% de votos a nivel nacional).

Por su parte, la oposición continúa dividida y sin conformar una única alternativa superadora que logre apoyo popular a nivel nacional. La Unión Cívica Radical – UCR mantiene su rol de segunda fuerza en el marco de la alianza que se generó en algunas provincias, y en la que confluyen con el socialismo y otros aliados menores que sumarán 54 escaños en total (con un 21,38% de votos). De esta manera, tanto esta fuerza como el interbloque del Frente Amplio Progresista (FAP) mantendrán la conformación de sus bloques en ambas cámaras; aunque si bien muchos de los candidatos de este frente se han manifestado a favor de conformar una única bancada, por el momento parece difícil que eso pueda concretarse.

El bloque de De Narvaez y Unión Por Córdoba quedan limitados a una mínima expresión con tan sólo tres bancas en su poder.  Por su parte PRO ha crecido como fuerza política dentro de este complejo escenario;  ya que de 13 bancas en diciembre ocuparía 18; mientras que el peronismo disidente se ubicó detrás del Frente Renovador con 19 bancas; lo cual sin dudas dará lugar a cierta reconfiguración con la llegada de Sergio Massa a la Cámara Baja.

El interbloque que el Peronismo Federal había constituido en Diputados se encontraba dividido entre quienes decidieron mantener su apoyo a Francisco de Narváez, quienes se reagruparon en Compromiso Federal -bancada que responde a los hermanos Rodríguez Saá- y quienes apoyaban implícitamente al Frente Renovador especulando con el posible triunfo del massismo en la Provincia de Buenos Aires.

El contundente triunfo que obtuvo el Frente Renovador en la provincia de Buenos Aires -bastión originario del Partido Justicialista y una de las grandes apuestas del Frente para la Victoria- permitió al actual intendente de Tigre acceder al Parlamento; pero sumará 13 bancas solamente,  puesto que si bien su fórmula obtuvo 16 escaños, Soledad Martínez, Christian Gribaudo y Gladys González anticiparon que una vez asumidos como Diputados Nacionales se integrarán al bloque del PRO.

Una gran sorpresa en este nuevo Congreso fue la izquierda trostkista -quienes se presentaron por fuera del armado electoral del FpV, a diferencia de otros sectores de la izquierda argentina- que con un 5,11% de votos a nivel nacional acceden por primera vez al Parlamento. Esto fue posible debido al caudal electoral obtenido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Mendoza -donde se presentaron como Frente de Izquierda y los Trabajadores FIT- y en Salta, donde el Partido Obrero logró convertirse en la tercera fuerza a nivel provincial, quedando a un minúsculo margen del oficialista Frente Popular Salteño, y consagrándose así en una elección histórica para las fuerzas trostkistas.

En el Senado el escenario político es similar.

El oficialismo contará con 39 senadores entre propios y aliados, uno más que los necesarios para dar quórum y sesionar.  Esto sucede porque el Frente para la Victoria obtuvo un triunfo clave en cinco de las ocho provincias donde se elegían senadores.  Así, el Frente para la Victoria ganó 11 bancas propias (con un 32,13% de votos) y sus aliados le sumarán otras tres, lo que le permitirá alzarse con un quórum propio de 39 legisladores, compuesto por 31 dirigentes del propio riñon kirchnerista y 8 aliados.

Otro gran ganador fue PRO que logró sus primeros tres escaños en el recinto gracias a los dos lugares que obtuvo con su triunfo en la Ciudad de Buenos Aires (con un 14,23% de votos a nivel nacional) y el segundo puesto cosechado por Alfredo De Ángeli en Entre Ríos.  En tanto, la UCR consiguió dos escaños de los cuatro que debía renovar. Esto fue posible sólo por los segundos puestos que lograron el chaqueño Ángel Rozas y el rionegrino Miguel Saiz.

Fernando Solanas, líder de Proyecto Sur -quien hace unos años fuera aunque con críticas cercano al FpV- debutará como Senador Nacional por UNEN al quedarse con la banca porteña por la minoría (con un 10,04% de votos a nivel nacional) dejando afuera a Filmus, quien fuera uno de los grandes derrotados de las elecciones. Los radicales, junto al socialismo y otros aliados, llegan entonces, a 18 escaños.

La gran incógnita que se presenta es pensar cómo influirá en la Cámara Alta la gran elección que realizó Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires, a poco tiempo de desvincularse del riñon del kirchnerismo.

Otro interrogante que surge es cómo jugarán los dos dirigentes opositores electos por el hasta hace poco kirchnerista Movimiento Popular Neuquino, así como el papel que jugará el Movimiento Popular Fueguino, quien de la mano de Jorge Garramuño fue un frecuente aliado del oficialismo en los últimos años, pero que en los últimos meses hizo público su alejamiento, dejando entrever ciertos puntos compartidos con el Frente Renovador que lidera Sergio Massa.

Los tiempos que vienen serán definitorios. Cuando asuman los nuevos legisladores, una multiplicidad de intereses estarán en juego y los obligará a reacomodarse.  Esta elección si bien posicionó al kirchnerismo como la primera fuerza a nivel país, dejó entrever lo que parece ser un quiebre en su hegemonía.  La pérdida de tres millones de votos no constituye  en sí misma una importante pérdida electoral, pero sí transluce una pérdida política de gran alcance a tener en cuenta.congreso

El oficialismo tendrá la inmensa tarea de mantener el proyecto político nacional de cara al 2015, y dejar entrever la menor cantidad de las miradas dispares que surgen desde su propio seno, que no tardarán en salir públicamente. Otros intereses extraparlamentarios trabajarán para conducir a la oposición de manera tal que les permitan recuperar los privilegios perdidos. Se perfilan nuevos candidatos opositores presidenciables, impulsados por el caudal de votos obtenidos en la contienda electoral del domingo; donde Sergio Massa se presenta como aquel candidato que podría competir por la Primer Magistratura con Daniel Scioli, quien hasta ahora es el candidato perfilado como continuador del “modelo kirchnerista” de gestión una vez -aparentemente- descartada la posibilidad de Reforma Constitucional.

Este nuevo escenario de contienda hace necesario que el gobierno logre reconstruir la hegemonía política que permitió la implementación del modelo propuesto por el kirchnerismo, restaurando la legitimidad política que logró la reelección a Cristina Fernández de Kirchner, legitimidad que sólo el apoyo popular es capaz de garantizar.

El Congreso Nacional se transformará entonces, en un escenario de fuertes disputas, tanto al interior del oficialismo como de la oposición, desde donde cada uno intentará posicionarse popularmente en miras de ser el nuevo Presidente de los argentinos.

 

* Fotos: Tomadas de Diario La Nación.