UNEN construyendo puentes: Discurso de lanzamiento de la campaña “Pino Senador”

pino“Hoy comienza la campaña Pino senador”: Pino analiza el presente electoral y la conformación de UNEN para ganar las legislativas. “el ciudadano porteño sabe que su voto no se pierde si lo pone en  UNEN. Porque UNEN tiene la potencialidad de ganar”; “por supuesto todas esas fuerzas comparten la idea que la causa suprema que tiene que estar por encima de todas, es la defensa del medio ambiente y del agua.”

 

 

 

 

 

 

 

 

Construyendo puentes
Pino Solana, 10 Septiembre 2013

El candidato a Senador por UNEN, Fenando Pino Solanas, analiza el presente electoral y la conformación de UNEN para ganar las legislativas.

Estamos viviendo una época de crisis en el país, ustedes lo saben. Nosotros vinimos caracterizando correctamente que, ya desde el 2012, empezó a verse claro que el gobierno nacional avanzaba hacia su ocaso. Caracterizamos que estábamos ante el cambio y el fin de un ciclo político.
Por supuesto que estas cosas, no es que terminan de un día para el otro. El ciclo político del kirchnerismo acaba en el 2015, no acaba en el 2013. Muy difícil que esto no sea así, si la fuerza que gobierna el país nos acaba de demostrar que ha perdido nada menos que la mitad de sus votos en dos años. Del 54 por ciento pasaron al 27. No recuerdo en democracia que ningún gobierno haya perdido la mitad de su apoyo en una elección intermedia como es ésta, a dos años de la elección presidencial.

En consecuencia estamos en una situación objetiva y externa lamentable, por todas las incapacidades, los errores, las políticas equivocadas, a donde nos ha llevado el oficialismo. Su sordera, su falta de vocación democrática para debatir en serio la problemática nacional. Como contraparte estamos ante un momento extraordinario que hay que celebrarlo.

Ese momento extraordinario es la preparación de lo que va a venir. Esta preparación de lo que va a venir empieza con estas elecciones del 27 de octubre. Por eso agradezco muchísimo esta feliz iniciativa que han tenido los compañeros de La Plata, Mario Cafiero, Aberto Aramouni, Elido Veschi y todos los compañeros que están acompañando. Porque este acto es el primer acto, la primera manifestación de la campaña hacia el 27 de octubre. Mejor dicho, después del 11 de agosto, este es el primer acto político de relanzamiento de la campaña.

Es curioso que se realice acá, porque en la ciudad de Buenos Aires todavía no lo hicimos, seguramente porque como el próximo sábado 7 se cierran las listas para legisladores, todas las fuerzas están metidas hacia adentro con los debates de la construcción última para cerrar la lista que faltaba, que es la de legislador.

De todas maneras hay que celebrar esta iniciativa porque una elección en la CABA es inseparable de su rebote, en primera instancia, en la región metropolitana. Nosotros trabajamos para encarar conjuntamente la problemática de CABA con la de la región metropolitana, esa es la real CABA, no solo hay ciudad de Bueno Aires hasta la General Paz, no termina allí, es algo mayor. Pero además como la elección es en la Capital Federal, y por ser la Capital Federal y estar allí los medios nacionales, todo esto da una proyección nacional que las otras provincias no cuentan. Entonces hay un plus de esta vitrina nacional, que un gesto de Capital Federal rebota en todas partes.

Para esta fuerza y este espacio, que fue la primera que salió en septiembre del año pasado a decir -vamos a jugar fuerte por la senaduría-, que habíamos sufrido un buen retroceso en el 2011, no diría tanto en la ciudad de Buenos Aires porque salimos terceros, pero perdimos un caudal de votos. Nosotros caracterizamos bien la situación del país y frente a la resignación o al descreimiento que es algo muy generalizado, inclusive en las militancias, quienes se desmovilizan fácilmente, más el aparato mediático adversario que es muy fuerte y te hacen creer que son invencibles. En aquel momento pareció esto demasiado extemporáneo, que uno saliera en septiembre. Era plantar bandera, era decirle a los compañeros que no está todo perdido- sino que es al revés, en la medida que avancemos hacia el 2013, se van a acrecentar las posibilidades para ganar. Porque en la ciudad de Buenos Aires quienes gobiernan lo están haciendo muy mal, no han resuelto los principales problemas y requerimientos de los vecinos. Y ni que hablar de la seguridad porque hay ligazones muy extrañas, como bien lo ha denunciado la Fundación Alameda, en prostitución, etcétera, con la ciudad.

Entonces avanzamos nosotros y a la vez dijimos, ya entrado este año, que había que construir un grandísimo espacio, que no bastaba con participar, que para ganar era condición inevitable, ineludible, construir un gran espacio, reunir una gran mayoría, que era lo que la ciudadanía en la calle estaba pidiendo. ¿Qué fue el 13 de septiembre, el 11 de noviembre y lo reiterado el 18 de abril?

El principal reclamo fue la unidad de los sectores opositores. Nosotros nos hicimos cargo de esto, y empezamos a explorar una construcción conjunta con otra fuerza, que también había naufragado en el 2011. En esa noche oscura del naufragio, que nos daban por ahogados, nos encontramos con Lilita Carrió.

Mario Cafiero fue uno de los puentes de esa construcción y empezamos a explorar una alianza. La Coalición Cívica, en la Capital Federal, estaba fuera de los otros armados de centro izquierda, no participaba del FAP, era un desprendimiento que había nacido como fuga del radicalismo, Carrió y el ARI original. Y empezamos a explorar esa alianza.

Nosotros ya habíamos tenido un acercamiento muy serio a fines del 2001 al 2002. Tanto es así que en el 2003, Lilita me propuso que yo fuera candidato a Jefe de Gobierno por el ARI. Bueno, eso no concretó, sobre todo porque yo no estaba decidido a dar un paso hacia la política electiva. Yo empezaba a filmar en ese momento “Memoria del Saqueo”. Estaba decidido a hacer un gran fresco sobre la Argentina, creía que ya había cumplido mi ciclo político en los años noventa cuando fui diputado, no tenía mentalizado dar el paso a la política electiva, y no acepté ser candidato a Jefe de Gobierno en las elecciones del 2003.

Pero digamos nuestra relación viene de lejos y en muchas causas. Ella me acompaño, inclusive en el año 95, a visitar la represa de Yaciretá. Yo encabecé el movimiento para impedir la privatización de Yaciretá y Salto Grande, nadie creía que se le podía ganar a Menem, que había privatizado todo y que acababa de ganar su reelección con el 51 por ciento de los votos. Nos movimos mucho, yo fui a Asunción, a Montevideo, hicimos varios viajes en la región y conseguí llevar treinta y tantos diputados, entre ellos Elisa Carrió a conocer Yaciretá, pasamos tres días en Yaciretá, se convirtió eso en un núcleo de defensa de Yaciretá y Salto Grande muy fuerte y Menem no las pudo privatizar. Se lo derrotó a Menen en un momento de gran poder como tenía él.

Volviendo al presente, nosotros dijimos en ese naufragio en el cual estábamos -hay condiciones para ganar en la ciudad, ¿por qué no construimos algo conjuntamente?- Y ahí empezamos a andar. El primer acto público lo hicimos el 12 de marzo, encarando el tema de la violencia, que es el reclamo generalizado. Planteamos cuatro proyectos legislativos, entre ellos la “imprescriptibilidad de los delitos contra el patrimonio público”, “el juicio por jurados”, “juicio oral y público a los funcionarios acusados de corrupción, según la convención latinoamericana de la OEA contra la corrupción”. Empezamos a andar.

Por supuesto viniendo de una Argentina tan dividida y sectorizada, una Argentina de la cultura de la derrota, varias derrotas hemos vivido. Y eso tira para atrás al compañero, tira para atrás la conciencia, -eso no se va a poder ganar-. Cada uno se refugia y se hace fuerte en su cuevita, -che pero estás en una cueva-. Si bueno pero yo me siento seguro, -si pero esto es una cueva testimonial y nada más-. Acá tenemos que salir para torear y ganar, y prepararnos para derrotar al gobierno.

Este discurso, no se creía y tampoco se comprendía, que para ganar en las democracias contemporáneas, las mayorías se forman no disolviendo a las fuerzas políticas, sino construyendo puentes sólidos de comunicación y unidad con las fuerzas amigas, estableciendo un proyecto, un programa básico de coincidencias. Cuando digo fuerzas amigas quiero decir aquellas fuerzas con las cuales tenemos núcleos básicos de coincidencias y también tenemos muchas diferencias, pero no son diferencias antagónicas, eso es lo que hay que comprender. Diferencias secundarias, esto lo haríamos así y no de esta manera, las seguiremos discutiendo. Pero no tenemos diferencias antagónicas.

Por supuesto esta alianza con la Coalición Cívica y sobre todo con Lilita Carrió, símbolo de la denuncia descarnada y fuerte. Muy castigada, muy cascoteada por los medios de comunicación kirchneristas, que eso ha prendido en muchas capas, pero en muchas otras no era cierto que había perdido su caudal de votos, como lo acaba de demostrar. Esta alianza causó un gran remolino, un gran remolino interno, y nos costó, todavía nos cuesta esa polémica interna, de compañeros que no comprenden que el primer llamado y obligación del ahora es construir unidad, eso hay que comprenderlo.

No amontonamiento sobre cualquier cosa, ya sabemos bien cuáles son las fuerzas más amigas, son aquéllas con quien además hemos venido construyendo o empujando proyectos parlamentarios en estos cuatro años. Casi todos nuestros proyectos, los de Proyecto Sur en la Cámara de Diputados, tienen firma de la Coalición Cívica, como también tienen buena parte de ellos firmas de compañeros radicales y por supuesto de los compañeros del FAP. Entonces, quienes hemos o estamos en la tarea parlamentaria nos hemos habituado al trabajo en las comisiones y al trabajo con los demás colegas, porque en cada sesión se vota, y los grupos y los bloques se intercomunican y consultan lo que van a hacer, es una relación que ya veníamos manteniendo.

En definitiva estamos persuadidos que se podía ganar la ciudad y que además para ganarla había que construir una gran unidad. Primero fue con la Coalición Cívica, un mes después constituimos la Coalición Sur, 22 de abril, donde se incorporó el Partido Socialista, el Partido Socialista nacional, el de Binner cuyo referente en la ciudad de Buenos Aires es Roy Cortina. También se incorporó, por supuesto nuestro aliado histórico, el Partido Socialista Argentino de Mazzitelli y Dabrantes. Pero algunos otros bloques o fuerzas que nos acompañaron en otros momentos no comprendieron esto, quizás porque nunca llegamos a discutir en serio con ellos, cómo se avanza para construir poder y cómo se avanza hacia el gobierno, cómo se hace esto.

Son temas que las fuerzas testimoniales, como se ven muy lejanos esos objetivos, no se tocan nunca. Este espacio, independientemente de cuando le llegue el año o la era en que pueda acceder a gobierno o parcelas de gobierno o compartir gobierno, trabaja para ser una opción, que es lo que quiere el ciudadano, que haya una opción que los represente cabalmente. El que lo comprende rápido es el poder dominante, que es capaz de inventar un candidato en cuatro o cinco meses o tres, lo estamos viendo, y asegurar continuismo.

Entonces se debe cambiar el registro de la radio interna, para que los compañeros o sectores comprendan que hay que encerrar con un candado el sectarismo y el prejuicio. Hay que conocer. El primer deber que tenemos nosotros es conocer, acercarnos a las fuerzas aliadas, conocer su pensamiento, discutir y explorar la construcción conjunta. Cosa que no se hace. No se hace la política sólo manifestando, pintando una pared o tirando volantes. Es una manifestación de nuestra presencia en el espacio público, pero sólo con eso no alcanza. Hay que prepararse.

Después avanzamos en una construcción mayor. No nos contentamos con construir Coalición Sur. Teníamos vocación de ganar en la ciudad. En todos los territorios hay una enorme parte de la ciudadanía que está expectante y coloca su voto en aquél que cree que tiene posibilidades, de que su voto sea útil, que sirva para dar solución. En la ciudad de Buenos Aires hay un 25, 30 por ciento así, que se mueve. Al incorporar también, varias listas con fuerte composición del radicalismo, finalmente se construye UNEN.

Nosotros propusimos hasta ese nombre, UNEN. Convencidos que ese bloque tenía todas las chances para ganar en la ciudad de Buenos Aires. No lo creían los comunicadores. Tanto lo negaban y tan enganchados los grandes medios estuvieron con el macrismo, que en las semanas anteriores al 11 de agosto, los grandes diarios explicaban como había que cortar boleta en detrimento nuestro, con flechas y todas las explicaciones. Nadie preguntaba si había o no que cortar boleta. Y el día de la elección, desde las seis de la tarde hasta las doce y media de la noche, se obstinaron en dividir los votos de UNEN.

No salían los votos de UNEN, salían los votos de Terragno, los votos de Pino, los votos de Lilita. Una estafa informativa. Porque no existía en la Justicia Electoral, en el Ministerio del Interior una fuerza que se llamara Proyecto Sur, ni Unión Cívica Radical, ni Coalición Cívica. Existía UNEN. Una sola boleta. UNEN. Una sola fuerza.

Crearon una enorme confusión, pero por supuesto nosotros a las diez de la noche ya sabíamos que habíamos ganado por un punto la ciudad. En el corazón del macrismo, en el mismo centro de Mauricio Macri que aspira a encabezar un proyecto presidencial. Este espacio, con dos meses y medio de construcción, le pegó fuerte en la cabeza. Demostrando a todos los comunicadores y al mundo político, la endeblez del proyecto macrista, pero sobre todo la potencialidad, el coraje cívico y la transparencia, que quienes encabezaron la construcción de este espacio, demostraron hacer el primer espacio que convocara una interna abierta y obligatoria.

Nosotros sabíamos que sí. Las internas y enfrentar grandes aparatos políticos. La pobre Coalición Sur frente al aparato de uno de los dos grandes partidos nacionales, es pobrísimo. Pero no importaba el cálculo, lo que nos importaba a nosotros era el gesto, nacer con grandeza. Demostrar nuestra vocación democrática, que el ciudadano elija a quien y componga la lista. Porque se pactó que la lista se debía componer siguiendo el sistema D’ Hont, que es el sistema nacional, proporcional. Y se estableció un piso, en este caso del 22 por ciento, y eso se respetó a rajatabla. Y el ciudadano compuso una lista e intercaló a los diputados.

Hoy estas fuerzas están abulonadas en una sola lista de diputados y de legisladores. Y el ciudadano porteño sabe que su voto no se pierde si lo pone en UNEN. Porque UNEN tiene la potencialidad de ganar, y por ello es absolutamente legítimo pensar que vamos a obtener del 27 por ciento que no votó, vamos a ganar a esos escépticos, que no van a votar, los vamos a recuperar, una parte por supuesto, hacia nosotros.

Y como éste es un espacio plural, éste es un espacio que elige. No somos todos iguales, tenemos diferencias, etcétera, pero estamos bien unidos en un núcleo de valores y principios, el respeto irrestricto a la Constitución Nacional, el NO a la reelección, la independencia de los poderes, mayor calidad institucional; pero también compartimos la reconstrucción de los ferrocarriles, la reconstrucción de las industrias estratégicas de la Argentina, parar el saqueo de los bienes comunes y patrimoniales, lucha firme contra la corrupción y las mafias. Compartimos la idea de la reforma tributaria progresiva. Compartimos la idea de que en simultáneo hay que abrir una nueva ronda de la coparticipación federal. Compartimos la idea de llamar a una gran concertación económica social para establecer un nuevo pacto económico social. Un compromiso público de fuerzas sociales, las fuerzas económicas y las fuerzas del trabajo, y los partidos políticos para consolidar un pacto que permita la gobernabilidad en un gobierno futuro.

Y por supuesto todas esas fuerzas comparten la idea que la causa suprema que tiene que estar por encima de todas, es la defensa del medio ambiente y del agua. Sin ella no podríamos ni discutir esto. Sin agua y sin naturaleza limpia NO hay vida.

Entonces hemos sentado acuerdo sobre estos valores, que no es poca cosa, es muchísimo. Miren, transformar la Argentina no es obra de un gobierno, dar vuelta el panqueque podrido que nos dejan, va a costar mucho; porque a la vez es un problema cultural serio. Buena parte del argentino está tocado por esa cultura del abandono, de la impunidad, del castigo, el abandono del Estado, el engaño, la mentira, cuántas veces le dijeron una cosa y le hicieron otra; y ha desertado, buena parte, de la idea colectiva solidaria de reconstrucción de la Argentina.

No está claro el valor de la moneda. No existe en Chile, Brasil y el Uruguay alguien que salga corriendo a buscar un dólar, no existe. Entonces al argentino sí le destruyeron la moneda, le destruyeron la información pública; cuando es legítima la adulteración y el fraude público como sucede en el INDEC, todo eso, provoca la fuga del argentino. Por supuesto no se va del país, pero se va de la moneda, no le cree a nadie, se refugia en su casa. Se rompe la idea del cambio, y no hay cambio sin reglas democráticas, no hay cambio sin cooperación, no hay cambio sin construcción, y no hay cambio sin esfuerzo.

Reconstruir todo lo que se destruyó va a ser obra de dos o tres gobiernos. Por eso acá hay que pactar grandes políticas del Estado. Lo que nos va a llevar reconstruir los ferrocarriles. Lo que va a llevar reconstruir la industria naval y la flota mercante. Por supuesto que hay, no murió todo. Por suerte todavía hay saberes, por suerte todavía existen los Elido Veschi y tantos ingenieros y técnicos; pero tampoco somos eternos.

Acá tenemos que poner todo en movimiento, tenemos que crear las industrias, las escuelas técnicas, la escuela ferroviaria, la escuela naval. Digo de estas industrias estratégicas porque son generadores de cientos y miles de talleres y fábricas subsidiarias, y de decenas de miles de puestos de trabajo estables. Y como son industrias de punta, ponen en movimiento las universidades, los institutos de especialización, toda esa historia. Reconstruir eso son muchos años. Las barbaridades del kirchnerismo de no haber hecho casi nada en energía, hoy es un bumerang que viene contra la cabeza; porque por más oro del mundo que desembarque hoy en la Argentina, no pueden reponer energía antes de cuatro o cinco años. Porque no se construye una represa hidroeléctrica ni se repone el faltante de gas en tres o cuatro años. Y por no haber hecho eso, hoy tienen que pagar 14, 15 mil millones de dólares en subsidios e importaciones energéticas.

En definitiva, por eso éste es el inicio de un camino que tendrá muchas vueltas, pero las causas, para los grandes objetivos estratégicos, se requieren grandes políticas de Estado, que es lo que hizo Brasil o Chile. Varios periodos de gobierno.

Por otra parte estamos amordazados, mejor dicho atados de manos, Menem nos dejó cincuenta y tres tratados de reciprocidad de inversiones que son verdaderos estatutos del coloniaje. No me voy a poner a desarrollarlos, pero éstos fueron en perjuicio de los intereses nacionales. Argentina no sale a invertir en Japón, ni en Pekín, ni en Londres, ni en Nueva York. Y eso permitió que todas las industrias extranjeras o empresas extranjeras sean consideradas como empresas argentinas. Y como empresas argentinas, con todos los beneficios de las empresas argentinas. Y como tienen siempre muchísimo más capital – estas multinacionales – que las PYMES nuestras, el crédito público lo usan ellos y no nuestras PYMES.

Y cuando uno tiene un litigio con ellos, Menem nos dejó el broche de los tribunales arbitrales del CIADI. Cuando tenés una bronca con una empresa, como es el caso de REPSOL, REPSOL va al CIADI. El fallo del CIADI es la renuncia al derecho de defensa de un país, porque el fallo del CIADI no reconoce defensa. Es un fallo obligatorio, inapelable e irreversible. El kirchnerismo con mayorías absolutas en estos diez años fue incapaz de denunciarlo. Brasil, por supuesto, nunca entró al CIADI, tampoco aprobó ningún tratado de reciprocidad de inversiones. ¿Entienden la diferencia entre Argentina y Brasil?

Y ahí tenemos lo de la deuda externa, que también es otro rollo porque nunca ningún gobierno de la democracia quiso recuperar la jurisdicción delegada en tribunales extranjeros, que eso lo modificó Videla. Nada hicieron, tampoco investigar la deuda externa, etcétera. Por lo tanto, nosotros tenemos por delante un gigantesco camino.

Volviendo al inicio, lamento profundamente que haya compañeros de este espacio y de otras fuerzas amigas que también se fueron. Nosotros en un primer momento estábamos con el sector de Claudio Lozano. Buenos Aires Para Todos fue uno de los fundadores de Proyecto Sur. Se fueron desplegando grandes banderas, inmaculadas. ¿Saben cuánto sacaron? Dos y medio por ciento, junto a otras fuerzas.

Y en la provincia de Buenos Aires, su correlato, el partido de Víctor de Genaro, con el apoyo de CTA, con el apoyo del MST, con el apoyo del PTP y la Corriente Clasista y Combativa; y lamentablemente también con la participación de algunos sectores nuestros de la provincia de Buenos Aires, que rechazaron nuestra política nacional, y creyeron que lo correcto era reforzar ese sector social y la izquierda de PODEMOS. ¿Saben cuánto sacaron? Uno coma dos y no entraron… La gente es tonta… La gente es tonta…

La gente sabe muy bien donde coloca el voto y sabe castigar con el voto. Y sabe ayudar a corregir los errores. Por supuesto como nadie es perfecto, y como todos hemos cometido errores y los seguiremos cometiendo, por suerte deseamos no cometer los mismos, nadie está exento de cometer un error, deseamos que nuestra fuerza vuelva a estar unida, aquí y en todos los distritos del país.

Que los compañeros comprendan que vivimos épocas en la que necesitamos construir una gran mayoría. Que no basta conque en el interior de nuestra fuerza estemos unidos, que no basta que nos respetemos entre nosotros porque es elemental. Nos hemos cansado de decir que en nuestra fuerza, hacia adentro y hacia afuera, no aceptamos que ningún dirigente o compañero descalifique, insulte o agreda a un compañero y mucho menos al dirigente de una fuerza amiga.

Nosotros recibimos muchos insultos y descalificaciones. “Nos habíamos corrido a la derecha” y todas esas estupideces que se dijeron. En nuestras participaciones públicas, en nuestros compromisos, en todos lados no nos hemos movido un ápice de todo lo que hemos venido defendiendo siempre.

Entonces, termino diciendo que tampoco es bueno llevar en la mochila rencores ni heridas no suturadas. Paciencia, tolerancia, no hay que hacerse los sordos, hay que escuchar al Papa Francisco que está a la izquierda de todos. Esta es la nueva era. Tuvimos compañeros tan sectarios, que en lugar de alegrarse de que Jorge Bergoglio era nombrado Papa, empezaron a buscar si había un piojo, un piojito, los piojos antiguos; una cosa la verdad ¡que insólita! Y por supuesto hoy no tienen palabras, no saben que decir frente a las llamaradas que tira el Papa Francisco: “dejen de ocuparse de los bancos, ocúpense de los pueblos”; “no hay lugar para los corruptos ni para la corrupción, ni para las mafias”; “hay que ocuparse de los que más necesitan, solidaridad, cooperación”; “jóvenes tienen la palabra, reaccionen, protesten, hagan lío”. La verdad, el que no escucha más o menos todas estas cosas, pobre, está a la derecha del Papa. Jodido…

Esta fuerza está tocada – la nuestra – el espacio que hoy constituye el germen del cambio, nos está tocando alguna estrella. Porque hemos nacido en esta era tan extraordinaria, donde un viejo, un conocidísimo pastor social como Jorge Bergoglio llegó a ser Papa, y nos está ayudando una barbaridad, a todos. Acaba de meter junto con el Rey de Jordania un pedido de paz, desterremos la guerra que es un acto de locura colectiva.

Entonces lo que sí hay que hacer, es una guerra al sectarismo, una guerra a la intolerancia y al prejuicio, y a esa cosa de rechazo y de internas. Este espacio que fue seriamente dañado por el sectarismo y el asambleísmo permanente de otro sector de Proyecto Sur de la provincia, que desoyó los pedidos de la conducción nacional. Este espacio seguirá trabajando para reconstruir la unidad de Proyecto Sur en la provincia de Buenos Aires y todo el país. Lo pasado pisado compañeros. Sólo podemos reconstruir unidad, no escarbando las cosas de hace diez años o del año pasado, acá adentro como con la fuerzas amigas. Si hacemos eso no hay destino posible para la Argentina.

Nuestro mensaje es compañeros -hoy comienza la campaña Pino senador- junto a la queridísima Fenarda Reyes, Alcira Argumedo que va en la lista de diputados, Julio Raffo, Javier Gentilini – que es nuestro primer legislador – y Alberto Sánchez que es el presidente del Instituto de Propuestas del Proyecto Sur que también es el otro legislador de Proyecto Sur en la ciudad. Tenemos que apoyar esto, y le pedimos encarecidamente a los compañeros de la provincia de Buenos Aires que nos den una mano. Y tomamos con alegría esta propuesta de trabajar fuerte en la comuna 4, la que junto a la comuna 8, son dos comunas fuertes del macrismo y del kirchnerismo.

Hago votos y les pido a todos que trabajemos por la unidad de la fuerza, que podamos incorporar a los otros sectores que hoy no están acá. Lo que está de fondo todavía es la incomprensión de que la mejor política posible en la Argentina es la que estamos haciendo, al menos desde la oposición, que es esta unidad que estamos construyendo.

Entonces compañeros, aquéllos que no compartan esta unidad, no están en este espacio. El espacio éste, es lo suficientemente tolerante, amplio y grande. No hay excusas para no colocar todas las energías, toda la invención y capacidad creativas que tenemos, para trabajar afuera, para convencer al ciudadano indeciso, para ir hacia la juventud que hoy está muy cooptada por el kirchnerismo y otras fuerzas, para hablar con cada uno de los vecinos para decirles que participe y que apoyen esta construcción.
Hago votos por este trabajo futuro.

Pino Solanas.
La Plata, 31 de agosto de 2013.