Argentina en la nueva arena política: Twitter

Argentina en la nueva arena política TwitterEl siguiente artículo fue publicado originalmente en la Revista Campaigns & Elections No. 22 (Noviembre 2011) de Estados Unidos, en su edición para América Latina. Se agradece a todos quienes contribuyeron y a quienes participaron de la serie de entrevistas sobre el uso de las nuevas tecnologías: http://j.mp/r7btPm .

Argentina es uno de los países de la región donde Internet ha tenido una gran penetración en la sociedad: más del 60 por ciento de la población tiene acceso a la red. La avidez argentina por lo digital va más allá de la simple consulta de páginas y el envío de correos electrónicos, y se centra en el mundo de las redes sociales. La preferencia es por Facebook y Twitter como en la mayoría de los países. Pero en el caso de la red de microblogging, el crecimiento ha sido exponencial. Según mediciones de la consultora Ecualink, entre diciembre 2010 y septiembre 2011 las cuentas de Twitter en Argentina aumentaron un 130 por ciento y ya superan el millón de inscriptos.

 

El uso que se la da ambas redes es variado pero hay una clara diferencia entre las dos. Mientras que la creación de Marck Zuckerberg es usada con fines estrictamente sociales, como compartir fotos y videos con amigos, Twitter tiene una fuerte presencia en el mundo del entretenimiento, el periodismo y, particularmente, en la política.

Todas las grandes figuras de la dirigencia nacional sucumbieron al avance de Twitter. Desde la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hasta los alcaldes (o intendentes, como se llaman en Argentina) de los suburbios de Buenos Aires y otras localidades. Todos están y todos quieren estar presentes en la gran red del pajarito azul. Pero como toda nueva herramienta, todavía su uso, etiqueta y reglas no están bien definidas. Y en un año donde 29 millones de ciudadanos elegirán un nuevo presidente Twitter es un campo de investigación y de batalla a tener en cuenta.

 

Usos y desusos del Twitter en la política argentina

La pasión tuitera argentina comenzó en 2009, durante las elecciones legislativas, pero se multiplicó de manera febril en 2010. Apesar del poco tiempo ya hay ejemplos emblemáticos entre la dirigencia local de los diversos usos de Twitter. Uno de los más conocidos es el caso del ministro de Relaciones Exteriores argentino, Héctor Timerman, un verdadero apasionado del Twitter por lo que fue apodado “Twitterman”. Es uno de los tuiteros más importante y ocupa la posición 23 de acuerdo a las mediciones del sitiowww.los30tuiteros.com. Desde la creación de su cuenta el 26 de mayo de 2010, envió casi 7000 tuits, o sea 14 por día.

Gracias a sus constantes mensajes es fácil para los periodistas y otros ciudadanos conocer las actividades del funcionario, pero no todos sus tuits son relevantes o están a la altura de su cargo. Un ejemplo, de los tantos, tuvo lugar al principio del 2011, cuando el ministro intercambió duras palabras con un ex funcionario y… una vedette de televisión. El suceso, si bien mundano, vale ser descrito para comprender el uso indebido de esta herramienta.

 

Timerman fue calificado como una “amante herida” en un artículo publicado en los medios y escrito por Martin Redrado, el exdirector del Banco Central de Argentina que abandonó su puesto en muy malos términos con el gobierno nacional. El ministro respondió inmediatamente por Twitter diciendo: “Martin Redrado me califica de “amante herida”. Claro, total él sale con Luli Salazar y debe saber mucho de amantes”. El funcionario hacía referencia a una reconocida, glamorosa y también provocadora vedette de la televisión argentina con quien Redrado tuvo una breve relación. Sin entrar en todos los detalles, hubo luego un acalorado ir y venir de tuits entre Timerman, Redrado y la misma vedette (cuyo perfil Twitter en ese momento tenía una foto de ella semidesnuda junto a un caballo).

El resultado es evidente: de un artículo periodístico se desató un escándalo en cuestión de minutos que dio la vuelta al país y llegó incluso más allá de las fronteras. Si el hecho hubiese tomado lugar en tiempos pre-Twitter, seguramente no habría llegado a mayores. Timerman, seguramente disconforme con el artículo de Redrado, hubiera respondido a través de un comunicado que hubiese sido curado por sus asesores y jefe de prensa. Sin embargo la inmediatez de Twitter y el impulso del ministro le permitieron dar una respuesta de la cual, seguramente, se arrepentió inmediatamente. El ministro no comprendió, o decidió no comprender, dos cosas: el carácter público e inmediato de sus tuits.

Por más que parezca una verdad conocida, los tuits no son privados. Y sin embargo muchos políticos argentinos continúan escribiendo mensajes como si solamente sus allegados y amigos los pudieran ver. Más aun, hay un uso irreflexivo e impulsivo de la red. Para algunos un tuit es solo 140 caracteres, pero en realidad pueden fácilmente desencadenar consecuencias no deseadas. En situaciones complejas, como cuando se desea contestar a una acusación, se debe discutir detenidamente con el equipo de asesores el contenido de la respuesta. Un político no puede darse el gusto de reaccionar intempestivamente.

Este es el caso del jefe de Gabinete de ministros argentino, Aníbal Fernández, también presente en la lista de los 30tuiteros. El funcionario responde seguido a sus detractores y se expone a discusiones de poco valor político y que afectan a su imagen. Su perfil en Twitter deja ver enfrentamientos con otros usuarios de la red con una regularidad casi a diario. La exposicion de los representantes frente a sus ciudadanos es una de las consecuencias inevitables que trajo Internet. Muchos políticos admiten que es difícil no reaccionar cuando deben enfrentar día a día ataques e insultos a través de las redes. Pero una figura política no puede permitirse esa actitud. Para evitar estos desmanes una estrategia posible es crear un circuito de validación antes de enviar un tuit. O sea que todo mensaje debe ser escrito por el político pero aprobado por un asesor antes de ser enviado a los miles de seguidores. De esta manera se mantiene el carácter “personal” de la comunicación sin caer en errores insalvables y vergonzosos.

Sería injusto hablar de Twitter en Argentina y no mencionar a la jefa de Estado, Cristina Fernández de Kirchner que tiene más de 640 000 seguidores. Sin embargo, el uso que la líder argentina le da a la red no es óptimo. A diferencia del jefe de Gabinete y del ministro Timerman, la presidente no administra ella misma su cuenta y no entabla jamás conversación alguna con otros usuarios. El resultado es una comunicación despersonalizada, fría y unidireccional. Sus tuits parecen ignorar la existencia de los seguidores y no logran acercar la presidente al ciudadano, que es justamente una de las riquezas de esta tecnología. Otra singularidad es que los mensajes de Cristina son muy extensos. Tan largos son que no caben en 140 caracteres, por lo tanto la mandataria reparte el mensaje en varios tuits, en general cinco. En concreto utiliza su cuenta de Twitter para enviar comunicados de prensa dividos en varias partes. Un uso que no es adecuado porque los mensajes se pierden en la marea de tuits.

Dejando de lado al oficiliasmo, en los 30tuiteros figura también la diputada de la oposición Silvana Giudici que, sin hacer mediciones exactas, debe estar entre las más agredidas e insultadas de toda la clase política nacional en Twitter. Las razones de las agresiones no son importantes para el objetivo de este texto pero, para saciar la curiosidad del lector, son casi exclusivamente de carácter político. ¿Por qué vale la pena observar el perfil de la diputada? Porque salvo un breve desliz en julio 2010, cuando llamó “salame” a otro tuitero que la increpó, Giudici decidió ignorar el resto de los ataques que recibe a diario. Esta regla, que podríamos llamar “no alimentar a la bestia”, debiera ser seguida a rajatabla por los políticos, pero sin embargo solo unos pocos la respetan.

Si bien es importante no reaccionar ante ataques injustificados, por otro lado los políticos tienen mucho por ganar si contestan dudas y críticas “constructivas” de los usuarios. Hay muy pocos candidatos en Argentina que lo hacen, pero uno de ellos es Francisco De Narváez que casi religiosamente no deja mensaje sin respuesta a pesar de los más de 130.000 seguidores. ¿Cómo lo logra? Gracias a una fuerte inversión en recursos humanos y tecnológicos. De Narváez desarrolló una legión de militantes y empleados dedicados exclusivamente a esta tarea.

Es verdad que la mayoría de los políticos no cuentan con los recursos suficientes para llevar a cabo esta estrategia (De Narváez, gracias a una fortuna personal puede permitirse estos gastos). De todas maneras el ejemplo es relevante hacia el futuro ya que la táctica le permite a los candidatos tener una comunicación, quizás indirecta, pero eficaz con sus electores y detractores.

 

Como se usa Twitter en las campañas electorales argentinas

El uso de Twitter en las campañas electorales argentinas está lejos de ser adecuado. La mayoría, sino la totalidad, de los candidatos no lograron comprender que la riqueza de estas herramientas reside en que permiten entablar una conversación con el ciudadano. Y ese es un aspecto que el elector valora mucho, porque se siente parte de la discusión.

Sin embargo los políticos y sus asesores insisten en aplicar una estrategia propia de los medios tradicionales, como la televisión, en donde el mensaje es emitido por el candidato y recibido por una audiencia. Es una estrategia unidireccional que considera a los ciudadanos como entes pasivos que absorben tuits. Pero con el  2.0 la comunicacion es bidireccional. El elector ya no solo recibe, sino que es parte viva y activa del mensaje.

Y esto provoca algo de temor y desconfianza en los políticos que no desean verse expuestos. Pero es una realidad que se debe aceptar porque llegó para quedarse. Ignorar al elector es darse un tiro por la culata. Se debe hacer todo lo contrario y aprovechar la riqueza que el ciudadano ofrece. Con Twitter los usuarios pueden “apoderarse” de la campaña e incluso desarrollarla y mejorarla ellos mismos. En concreto, hay que darles las herramientas digitales necesarias para que la gente pueda retuitear, escribir tuits y, por ejemplo, guiar a posibles electores al sitio del candidato o movilizarlos para un acto en un lugar y día determinado. La capacidad de organizarse sin una jerarquía y una compleja logística es uno de los aspectos primordiales de Twitter que deben ser abrazados en toda campaña.

En este aspecto son los jóvenes simpatizantes del gobierno nacional que hacen un trabajo que vale la pena destacar. Desde finales de 2010 tienen una muy fuerte presencia en Internet, y en particular en Twitter. Son ellos los principales referentes de lo que hoy se llama “militantes tuiteros” que con apenas 140 caracteres arengan a sus pares y los movilizan constantemente. Desde Twitter comunican la organización de nuevos eventos, y comparten recursos digitales como el sitio web “Kirchnerismo para armar”, también editado en libro físico. En este sitio los militantes pueden, por ejemplo, desgargar un archivo PDF de un pingüino (símbolo del movimiento kirchnerista) que puede ser armado como un pequeño muñeco. Luego, los simpatizantes pueden fotografiarlo y enviar las fotos al mismo sitio, que las recopila y publica.

Otro ejemplo es la producción de un documental sobre la vida de Néstor Kirchner. Gracias a Twitter y otras redes, los militantes hicieron un llamado para que la gente envíe fotos, videos y textos que serán la materia prima con la que se realizará la película. La participación fue masiva. Estos gestos simples tienen una impresionante capacidad de movilizar al electorado y no pueden ser desestimados.

Esta fuerte actividad tuitera de los kirchneristas tiene un aspecto que, a toda vista, es negativo. Algunos de estos militantes tuiteros (no todos) se dedican a fustigar en Twitter (y a veces de manera muy agresiva) a los referentes de la oposición y también a sus seguidores. Gracias a estos “trolls politizados” se volvió común ver timelines plagadas de ataques gratuitos e insultos de todo tipo que no agregan valor al debate.

 

Polarización política en 140 caracteres

Los “trolls politizados” no son personajes aislados en el panorama argentino. Lamentablemente la política nacional esta en pleno proceso de polarización entre quienes apoyan la gestión de los Kirchner y quienes no (este último campo se divide en varios otros con el solo denominador común de estar contra el gobierno). Antes de entrar en detalles hay que resaltar que la situación dista de ser irreversible pero lentamente se han afianzado discursos en las redes sociales a favor y en contra.

Una ilustración de esta polarización se observó durante los últimos comicios en la Ciudad de Buenos Aires en julio pasado, cuando los porteños elegieron a su alcalde. La segunda vuelta confrontó a un candidato afín a Kirchner, Daniel Filmus, y el alcalde oficial opositor al gobierno nacional y que buscaba su reelección, Mauricio Macri. El mismo día de la elección surgió una curiosa pelea por el uso de los hashtags. Mientras que gran parte de los militantes kirchneristas habían elegido como hashtag #CABAelige (CABA por Ciudad Autónoma de Buenos Aires), otros se inclinaron por #urna2011.

La breve querella se dio porque la segunda opción había sido sugerida por medios de comunicación que no comulgan la política del gobierno y por lo tanto son rechazados por la gran masa de militantes kirchneristas. Sin embargo, como no todos estaban al tanto de esta disputa sectaria, algunas conocidas organizaciones simpatizantes del gobierno eligieron #urna2011. La respuesta de sus camaradas no se hizo esperar y se vieron mensajes en Twitter que decían “Por que usan el hashtag de Perfil y La Nación????” (ambos medios no simpatizantes de la presidente Kirchner). El ejemplo es mínimo pero muestra el inicio de la politica y la militancia en el mundo virtual y en particular en Twitter.

 

Desafíos de Twitter en las campañas argentinas

La campaña electoral del 2011 vio avances en relación a la del 2009. El principal es que la enorme mayoría de los políticos nacionales ya fueron convertidos y crearon su cuenta Twitter. Si en 2009 muchos resistían hoy prácticamente no quedó nadie afuera. Parte de esta mudanza tiene que ver con la reforma electoral que condiciona casi en su totalidad la inversión de los partidos en campañas electorales que dependen exclusivamente de los fondos que brinda el Estado. Esta medida rige para todos los medios a excepción de Internet donde todavía los candidatos pueden dar rienda suelta a los gastos, si disponen de los recursos. Este es solo el primer paso de una tendencia de la cual todavía no queda claro como seguirá pero que ya presenta algunos desafíos.

El primer y principal desafío es comprender que las nuevas tecnologías son parte integral y esencial de las campañas políticas. Todavía muchos políticos y sus jefes de prensa no comprenden el alcance de estas herramientas. Los medios tradicionales siguen teniendo un peso muy superior que Twitter al momento de trasmitir un mensaje. Pero las nuevas generaciones consumen cada vez más información política a través de las redes sociales. Los candidatos deben incluir a los asesores de multimedia en el núcleo de quienes definirán la estrategia de comunicación de la campaña. Twitter y el 2.0 no puede ser considerado simplemente como un complemento sino como parte integral de todo el proceso. Más pronto de lo que muchos creen el 2.0 tomará un lugar vital para definir las elecciones.

 

Hugo Passarello Luna
Artículo publicado en la Revista Campaigns & Elections No. 22 (Noviembre 2011)

 

 

Fuentes 

Los 30 Tuiteros: www.los30tuiteros.com

Argentina Elections – Elecciones Argentinas:  www.argentinaelections.com

Consultora Ecualink: http://www.ecualinkblog.com/2011/04/datostwitterlatinoamerica-2011.