A dos semanas de las elecciones las consultoras no pronostican sorpresas

Las encuestadoras coinciden en que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner superará los 50 puntos el próximo 23, mientras que el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, se ubicará en el segundo puesto. No hay coincidencias respecto a si el corte de boleta será importante como para provocar una menor proporción de bancas para el oficialismo. Incluímos una nota de Página/12, en donde se entrevtiso a diez de los consultores más conocidos de la Argentina, respecto a la composición del voto de Cristina Fernández, Duhalde, Rodríguez Saá. Alfonsín y Binner.

Crédito foto: Hugo Passarello Luna

Cristina estira la ventaja, pero hay dudas en el corte de boleta
Por Santiago Fioriti
Clarín
08 de octubre 2011

Cristina sube y, si mantiene la tendencia, podría superar el 52 por ciento con el que Raúl Alfonsín se mantiene hasta hoy como el presidente más votado desde la recuperación de la democracia. Hermes Binner se afianza en el segundo lugar y podría verse beneficiado por el llamado “voto útil”. Baja Ricardo Alfonsín pero peor la va a Eduardo Duhalde, que ya está relegado por Alberto Rodríguez Saá. El dilema se da en la elección de diputados: la gente admite que aún no sabe si cortará boleta.

Es decir, los encuestadores no tienen claro si también habrá un apoyo masivo en favor de la Casa Rosada o si se buscará un equilibrio en el Parlamento.

Los datos coinciden, según tres encuestas a las que tuvo acceso Clarín . El autor de uno de los trabajos, Enrique Zuleta Puceiro, director de Opinión Pública Servicios y Mercados (OPSM) sostiene que el crecimiento de la Presidenta se da por tres cuestiones. Una: el nuevo despegue de Daniel Scioli en la Provincia (Ver En la…) y el aporte, mucho menor pero aporte al fin, de Martín Sabbatella. Dos: el default de las fuerzas opositoras “empeñadas en una riña inexplicable”. Tres: el contexto de nubarrones e incertidumbre por la crisis global, ante el cual los electores privilegian “la capacidad para ‘hacerse cargo’”.

Sin embargo, los números de OPSM también reflejan que el voto puede tener alteraciones, aunque no drásticas, a la hora de elegir diputados. El Frente para la Victoria obtendría el 47% de los sufragios, pero el segundo puesto quedaría para la sociedad que componen la UCR y el denarvaísmo, con el 17%. Esto es: los postulantes de Binner caen al tercer lugar.

Otro encuestador, que no midió diputados, asegura que “la gente puede hacer cualquier cosa en el cuarto oscuro. Le importa votar presidente y no mucho más. Por eso es imposible medirlo ”. Las primarias dejaron una conclusión para los analistas de opinión pública: se produjeron cortes raros, rarísimos . En Capital, por ejemplo, hubo porteños que sumaron la boleta de Cristina a la del macrista Federico Pinedo.

Management & Fit le otorga a Cristina el 53,2%, ubica a Binner con el 12,4% y a Alfonsín con el 7,8%, apenas cuatro décimas por encima de Rodríguez Saá. El 10,2% no respondió o no resolvió a quién va a votar.

En términos prácticos, para Artemio López, un consultor muy identificado con el Gobierno, la suba de Cristina se debe a que “la mitad de los votos de Duhalde se trasladan a la Presidenta”.

El corte de boleta, la última ilusión
La Nueva
9 de octubre de 2011

El corte de boleta al que la oposición apuesta para el domingo 23 como forma de mantener la representación en las cámaras legislativas no será, según todos los indicios, tan relevante como aspiran sus líderes.

“A juzgar por lo que dice la gente, las encuestas no reflejan una tendencia de ese tipo; de hecho, no será superior a lo visto el 14 de agosto sino todo lo contrario”, aventuró Mariel Fornoni, de la consultora Management & Fit.

“La oposición alude al corte de boleta, lo pide, pero la gente no lo tiene claro y con un resultado casi anunciado, no se toma el trabajo de hacer el corte. Directamente, se piensa en poner la boleta completa”, añadió.

En las primarias, Cristina Fernández (Frente para la Victoria) obtuvo el 50,24% de las adhesiones, seguida por Ricardo Alfonsín (Udeso), Eduardo Duhalde (Frente Popular) y Hermes Binner (Frente Amplio Progresista), con 12,20%, 12,12% y 10,18%, respectivamente.

Desde entonces, varias fuerzas opositoras redirigieron sus campañas haciendo hincapié en la necesidad de sumar diputados y senadores para “controlar” al gobierno.

Los avisos de Coalición Cívica (Elisa Carrió), por caso, remarcan la necesidad de tener presencia y voz en el Congreso. También Proyecto Sur (Fernando Solanas), que no tiene candidato presidencial –Alcira Argumedo no alcanzó en agosto el piso del 1,5% de los sufragios–, reclama apoyo para que sus aspirantes a diputados en la Capital Federal, Patricia Walsh y Martín Scalabrini Ortiz, consigan bancas.

“De ocurrir un fenómeno de corte de boleta, será reducido, en escenarios locales. No es sencillo captar el voto con un corte de boleta completo”, opinó Analía del Franco, de Analogías.

“No parece tan fácil privilegiar el voto a un diputado para controlar a un presidente. Es forzado”, complementó.

Otro de los que apuesta al corte es el primer candidato a diputado nacional por Pro en la ciudad de Buenos Aires. Federico Pinedo no tiene una figura presidencial para defender.

“La experiencia en las primarias mostró que hizo un buen papel, pero lejos estuvo de conseguir los votos de Mauricio Macri cuando compitió por la jefatura del gobierno local”, comparó Del Franco.

En las primarias de agosto, Pinedo logró el 16%, la cuarta parte del 64% que Macri atrajo en el balotaje ante Daniel Filmus (Frente para la Victoria).

–¿Queda poco por descubrir?, se consultó a Fornoni.

–Es así. El resultado de las primarias fue contundente y no deja mucho espacio para pensar en un cambio. La elección de octubre dejó de tener expectativa. El discurso del oficialismo ya apunta a lo que hará en la próxima gestión, mientras que la oposición piensa en 2015.

–…

–Ese año será central en la agenda del próximo gobierno. Salvo que prospere una reforma constitucional, estaremos ante una presidenta sin posibilidad de reelección.

Del Franco coincidió con la esencia del enfoque y aseguró que la tendencia es casi imposible de modificar. “Las primarias fueron muy contundentes”, sentenció.

Cristina, según ambas especialistas, podrá alcanzar el 55% de los votos dentro de dos semanas, con Binner segundo. Alfonsín, Duhalde y Alberto Rodríguez Saá, de acuerdo a sus proyecciones, pelearán el tercer lugar”

“La oposición está en la peor situación posible: a cuarenta puntos de la presidenta y con sus candidatos con un mismo nivel de voto. No logró despertar polarización”, finalizó Fornoni.

El horizonte cercano
Por Raúl Kollmann
Página 12
9 de octubre de 2011

A dos semanas exactas de las elecciones, los encuestadores piensan que puede haber pocas o ninguna sorpresa. Parece estar claro que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sobrepasará el 50 por ciento de los votos y, hoy por hoy, Hermes Binner ocupa el segundo lugar. Sin embargo, en ese punto algunos de los consultores dicen que hay que esperar: que Ricardo Alfonsín todavía puede pelearle el puesto de escolta al santafesino. Quienes tienen los estudios más recientes afirman que Alberto Rodríguez Saá será finalmente cuarto y Eduardo Duhalde sufrirá una fuerte caída al quinto lugar, mientras que con porcentajes muy chicos quedarán Jorge Altamira y Elisa Carrió, incluso en ese orden. La primera pregunta es, entonces, ¿cuáles son las razones y la composición del voto de CFK?

Manuel Mora y Araujo: No cambió ninguna razón para votar a CFK. Los que lo hicieron en agosto lo harán ahora. En cambio, la oposición está peor. Empeoró la falta de propuestas y el atractivo. Todo es de una pobreza asombrosa en la oferta. Mientras tanto CFK se hace más fuerte, sobre todo en los sectores de menos recursos, pero también en las demás franjas. No aparece ningún candidato que represente a una franja o a un sector distinto.

Hugo Haime: La Presidenta está hoy cerca del 55 por ciento de los votos y eso se sustenta en que la gente percibe una mejora de la situación, tanto del país como en lo personal. Además, hay un fuerte impacto de las políticas sociales: la incorporación de jubilados al sistema, la Asignación Universal por Hijo, el plan para embarazadas, los planes de trabajo y la incorporación de muchísima gente al mercado laboral. Pero a esto se agrega la percepción de quienes tienen trabajo en blanco respecto del aumento de sus salarios. En la clase media las cosas están peleadas, con 40 por ciento votando a CFK y 40 por ciento votando otras alternativas. Estos últimos dicen “los métodos no me gustan, esto no va a durar mucho, los planes fomentan la vagancia”. Desde el punto de vista ideológico, el 49 por ciento se declara independiente, el 18 por ciento justicialista y hay un 10 por ciento que se considera directamente kirchnerista. Un ocho adhiere al radicalismo, un cinco dice ser socialista, tres por ciento liberal y un dos por ciento de izquierda. De manera que CFK recoge muchísimo voto independiente.

Eduardo Fidanza: CFK mantiene con holgura el primer lugar porque los votantes le reconocen haber hecho un buen gobierno, básicamente debido a las mejoras económicas ocurridas en estos años. También debe computarse la debilidad de las distintas ofertas de la oposición, en las que no se encuentran liderazgos ni propuestas alternativas consistentes. La composición del voto de CFK es el típico de los candidatos peronistas: mayor caudal en los sectores populares y en la clase media baja. A medida que el nivel educativo y socioeconómico es mayor disminuye la cantidad de votos a la Presidenta; de cualquier modo, ella resulta ganadora en todos los segmentos sociales y económicos. Las razones por las que se repetirá, y aún se ampliará, su caudal se explica por al menos dos razones: el aura de haber triunfado y la escasa efectividad de las campañas de la oposición.

Graciela Römer: Sigue arriba porque la imagen de su gestión y la aceptación del rumbo general del Gobierno alcanza valores significativos, porque las expectativas económicas son favorables, porque existe una percepción en amplios sectores de la población de que su nivel de ingreso ha mejorado. Por supuesto que temas como la inseguridad y la inflación importan, pero no hay en el horizonte una oferta política con una base de credibilidad suficiente para resolver estos temas, de modo que han quedado fuera de agenda en la competencia electoral.

Enrique Zuleta Puceiro: Cristina Kirchner encabeza las intenciones de voto con una amplia mayoría desde mucho antes de ser candidata, en vida incluso del candidato Kirchner. Los únicos momentos de duda tuvieron que ver con los comicios de los grandes distritos –Capital, Córdoba, Santa Fe– que le fueron desfavorables y seguramente seguirían siéndolo si se volvieran a votar candidaturas locales. Esto es así, por varias rezones. El desempeño electoral extraordinario de la provincia de Buenos Aires –casi 40 por ciento del padrón nacional–, Daniel Scioli presenta una intención de voto cercano al 50 por ciento, a lo que Martín Sabbatella suma un caudal no menor al ocho. Ello brinda un piso que explica el 56 por ciento de intención de voto de CFK, proyectable por encima del 60. Junto a este factor cabe apuntar un segundo elemento: las dificultades de las alternativas opositoras, empeñadas hoy por hoy en una lucha inexplicable por una segunda oposición carente de significación política. Un tercer factor es igualmente decisivo: Argentina vota hoy gestión, no oposición. No gestión hacia atrás, sino gestión hacia adelante. Una gran mayoría del electorado avizora un futuro positivo y esperanzador pero, al mismo tiempo, muy problemático. Nadie ignora que la crisis nos alcanzó y que su administración requerirá dosis de energía, liderazgo, equipos, ideas y voluntad de poder casi ausentes en los elencos políticos de la oposición.

Analía Del Franco: Hoy un 70 por ciento de la población evalúa positivamente la gestión de CFK y ha aumentado posprimarias. Ha mantenido un ritmo de trabajo y de gestión como si tuviera que defender voto a voto la elección del 23, además de haber profundizado la apertura a diferentes sectores socioeconómicos, y esto responde de manera directa a las críticas recurrentes por su falta de diálogo. Sus mayores apoyos se concentran en la población menor de 45 años, sin diferencia entre mujeres y varones (este es un cambio respecto del 2007, donde el peso de los varones en su voto fue mayor), sectores sociales medios bajos y bajos, área metropolitana y localidades medianas y chicas. Según tipología de confianza al gobierno nacional, hoy un 70 por ciento de los ciudadanos corresponden a las categorías hipersatisfechos (38 por ciento) y satisfechos (31) con la gestión, mientras que el 31 restante se distribuye entre hipercríticos (20,4) y críticos (10,9) justamente los valores inversos a dos años atrás.

Roberto Bacman: Nada ha cambiado bajo el sol. Nada ha cambiado desde la realización de las PASO, apenas un par de meses atrás. Los componentes estructurales del escenario tienden a profundizarse. Cristina Fernández sigue fuerte en los segmentos de la población que en mayor medida la votaron en las internas: los más jóvenes (18 a 34 años); los pertenecientes al nivel socioeconómico bajo (representan alrededor del 55 por ciento de nuestra sociedad) y los habitantes del interior del país. Incluso sigue fuerte en electorados urbanos que le fueron esquivos en 2007, como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza.

Artemio López: Al igual que en las PASO, Cristina se destaca por sus atributos personales para ejercer el liderazgo político y la gestión de gobierno. Su supremacía electoral está vinculada al balance favorable de los ocho años de despliegue del proyecto kirchnerista que, por citar un ejemplo contundente, desempobreció al equivalente poblacional de la provincia de Buenos Aires y quitó de la indigencia al equivalente de la población de Córdoba, Santa Fe y Mendoza juntas. La composición de su voto es muy heterogénea, pero el plexo está en los sectores más vulnerables integrantes del 40 por ciento de la población de la base de la pirámide, y el segmento etario de mayor acompañamiento corresponde al 50 por ciento del padrón electoral compuesto por menores de 40 años.

Ricardo Rouvier: No hay ningún motivo para que CFK haya perdido su caudal electoral. Por el contrario, el 23 de octubre seguramente estará por encima de las primarias. Las encuestas muestran ahora un piso del 50 por ciento para la Presidenta. Considerando a todos los candidatos, hay dos que tienden a crecer desde las primarias. CFK y Binner en rangos muy distintos. La composición de su voto es muy similar a la distribución histórica del voto peronista. Con una alta correlación entre voto al Frente para la Victoria y nivel socioeconómico. A medida que descendemos por la pirámide social crece el voto a CFK.

Doris Capurro: Los distintos estudios de opinión pública siguen acreditando un clima social que se distingue por el optimismo, la esperanza y el orgullo. Este es el sustrato anímico con el que la sociedad se aproxima a las elecciones. La adhesión al gobierno nacional está apoyada en tres pilares: optimismo económico, aun en el marco de la crisis internacional, reconocimiento a las políticas públicas del Gobierno y liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, que conjuga aspectos intelectuales y emocionales.

Sobre los disidentes

–¿Cuál es la situación del peronismo disidente, de Rodríguez Saá y Duhalde?

Haime: –Hoy el peronismo está detrás de CFK y de los gobernadores del peronismo. No tiene mucho sentido el término peronismo disidente. Las políticas sociales son encarnadas por el Gobierno y lo mismo pasa con la independencia económica y la soberanía. Además, el Gobierno se reivindica peronista. El espacio que queda es muy reducido. Rodríguez Saá puede crecer, porque es una especie de novedad, pero Duhalde está en caída porque una parte de sus votos van hacia CFK y otra parte hacia Binner.

Del Franco: –Rodríguez Saá basa su campaña en sus comprobables logros de gestión que, sin embargo, no logran entusiasmar al electorado nacional, su imagen de provincia-feudo relativiza estas acciones. A Duhalde no se lo percibe como alternativa de gobierno, es un dirigente que fuera de la época electoral no perfora el 25 por ciento de imagen positiva a nivel nacional, le resulta difícil acceder al electorado del interior del país y esta situación es la misma por lo menos desde el 2003.

Capurro: –Si hay algo que estas elecciones van a ratificar, es que el peronismo es kirchnerismo (o viceversa) y que no hay espacio para otro peronismo por fuera del kirchnerismo. Aunque, al día siguiente del 23 de octubre, comiencen las peleas internas dentro del propio kirchnerismo. El peronismo disidente tendrá que encontrar un lugar afuera, con el PRO, asumiendo su pertenencia dentro de la nueva “derecha popular”. Un cambio de página en la historia argentina.

Rouvier: –El peronismo de Rodríguez Saá es un peronismo de enclave. Su epicentro es San Luis con derrame hacia Cuyo. Y Duhalde es un político que ha tenido un territorio propio, y está en declinación desde hace mucho tiempo. Es visto por la ciudadanía como un represente de la vieja política; ha quedado enganchado con la crisis del 2001, más que con la superación. Rodríguez Saá, que está manteniendo su caudal electoral, se salvará del fracaso y quedará acotado a su poder local, en cambio veo al sector duhaldista en una crisis final con escalera de incendio hacia Macri.

Artemio López: –En general el peronismo disidente ha dejado de existir como alternativa político-electoral activa. Entre sus deudos, el más avispado resulta indudablemente el Alberto, que con una gestión provincial bien evaluada en la región Cuyo fundamentalmente, pareciera estar tomando primacía en su ya bizarra competencia con Eduardo Duhalde, que ha reforzado tras las primarias su evidente perfil de ex político.

Bacman: –Sin proyectos concretos y creíbles de gobernabilidad es muy difícil crecer en las encuestas. Lo que alguna vez fue el Peronismo Federal (disidente o anti K), hoy atraviesa una etapa de muy difícil pronóstico. Eduardo Duhalde le cuesta mantener su posicionamiento original. Todo parece indicar que el resultado de las PASO le propinó un fuerte golpe del que le resulta muy difícil recuperarse. Alberto Rodríguez Saá parece estar un poco mejor. Al menos se plantó de un modo diferente frente a los resultados de las PASO y reaccionó con mayor rapidez. Aunque su campaña para la mayor parte del electorado resulta poco creíble (en particular para electorados urbanos de clase media), tiende a mejorar y hasta a emparejarse con Duhalde.

Zuleta: –El peronismo disidente fue ante todo una posición estratégica. Duhalde fue el gran articulador. Creo que no pensó jamás en ser candidato presidencial. Si lo fue es por la defección de referentes como Macri, Reutemann, Romero, Puerta, los Rodríguez Saá, Solá, Busti, De la Sota y tantos otros. Creo que su sentido de la responsabilidad lo obligó a asumir una candidatura en el fondo no deseada. Lo ha hecho con dignidad y dudo que le implique costos políticos mayores.

Römer: –Es buena la manera en que hacés la pregunta, porque allí está la respuesta. No existe hoy algo homogéneo que pueda llamarse peronismo disidente. Lo que hay son varios dirigentes peronistas que pujan por quedar con una porción de peronismo no oficialista y lograr la adhesión de sectores especialmente de clase media baja a los que el modelo K no alcanzó.

Cuestiones radicales

–¿Qué está sucediendo con el radicalismo?

Zuleta: –El radicalismo es una fuerza nacional capaz de desplegar una logística e infraestructura de campaña superior incluso a la del kirchnerismo, controlará con comodidad las 81.000 mesas electorales distribuidas en 24 distritos electorales. Lo que es más importante, liderará con más de 40 diputados y 20 senadores a la oposición de los próximos años. Alfonsín parece haber entendido mejor el mensaje del 14 de agosto y ha habilitado a todas las candidaturas territoriales de su partido a abrir la boleta presidencial. Esto le concederá una ventaja que ya tenían el resto de los candidatos y que en la UCR se empeñaban tozudamente en rechazar. Bajo estas condiciones es posible que reconquiste la segunda posición lograda in extremis el 14 de agosto.

Römer: –Vienen cometiendo errores, luego de reinstalarse de manera relativamente importante hasta el acuerdo con De Narváez, no han logrado encontrar un espacio creativo y novedoso desde donde posicionarse. Cada vez la figura de Ricardo Alfonsín se parece más a la de Raúl. El problema es que 2011 no es el ’83.

Capurro: –Estas elecciones pueden marcar el fin del bipartidismo histórico de la Argentina, con un radicalismo superado por el socialismo. Un radicalismo que no sólo perdió predicamento en la sociedad en su conjunto, sino que no logró aglutinar a sus propias fuerzas.

Rouvier: –La UCR está en crisis desde hace muchos años, y no sólo no se recupera, sino profundiza su confusión. Ricardo Alfonsín no es el líder que necesitan a pesar de que la mala idea de la alianza con De Narváez es de Sanz, y seguramente será Alfonsín el que pague los platos rotos. Alfonsín no proyecta autoridad, su similitud con el padre, como lo sabemos desde hace mucho, no lo favorece.

López: –El radicalismo está desmembrado como opción nacional, funciona sí bajo el formato de alternativas distritales. Sin embargo el despliegue local de las fórmulas vinculadas con la UCR reconocen el lastre de estar articulados a Alfonsín-Fraga y han desarrollado una serie de imaginativos artilugios para evitar lo que juzgan un collar de melones. El precandidato mendocino Roberto Iglesias, empleado de la última dictadura, hasta ha lanzado un jingle propiciando el corte de boleta que arranca con el no muy ingenioso “Cortá, cortá, ¡cortá boleeetaaa!”.

Del Franco: –El resultado obtenido en las PASO provocó ante todo una gran decepción interna llevando a la atomización de cierta parte de la dirigencia que busca una salida individual, despegándose de Udeso o agregando listas a la propia. La alianza con extrapartidarios en el distrito más importante nunca pudo llegar a cristalizarse o a mostrar sinergia o por lo menos afecttio societatis. Todo esto llevó a desdibujar el espacio, si bien se mantiene con cierta presencia en su rol legislativo.

Bacman: –El radicalismo hizo todo al revés y priorizó un acuerdo de conveniencia, en lugar de posicionarse en el lugar de la reconstrucción del histórico voto radical. Su alianza en la provincia de Buenos Aires con Francisco De Narváez fue un estrepitoso fracaso: no sumó para ninguno de los socios y a nadie le alcanzó. Tras las PASO, ambos socios se quedaron con la sensación de las manos vacías.

Haime: –La publicidad de Ricardo Alfonsín es real: la UCR tiene muchísimos diputados, senadores e intendentes, pero lo cierto es que no tiene liderazgo. Por eso, lo que se está haciendo es forzar un liderazgo, sin trayectoria ni perfil. Eso no funciona.

Mora y Araujo: –Ricardo Alfonsín es un candidato poco representativo en el marco de un partido, que muestra muchas divisiones. Para colmo, no acertó en lo que debe proponer, su mensaje es débil y la política de alianzas demuestra que no sabe bien a dónde ir. Eso se paga en las urnas.

El factor Binner

–Buena parte de los encuestadores registra un crecimiento de Hermes Binner, ¿por qué?

Del Franco: –Binner se instala desde un par de semanas antes del 14 de agosto como un candidato sorpresa para el gran público, sin un pasado controvertido, con un espacio político sin conflicto (pos huida de Pino Solanas), ordenado, sin estridencias en comparación con las desventuras del Peronismo Federal y la UCR, y con un respaldo de gestión que tranquiliza al electorado. El FAP se constituye como una alternativa interesante para los no peronistas, el centroizquierda progre, y es una oportunidad para aquellos que quieren votar oposición con cierto entusiasmo, también para aquellos que apoyan gran parte de las políticas públicas que lleva a cabo CFK, pero disienten en formas y estilo.

Capurro: –Básicamente, subsiste la debilidad de la oferta opositora global. Sin embargo, ésta se agudiza especialmente en las propuestas edificadas sobre caracterizaciones pesimistas del presente y del futuro y zigzagueantes en su posicionamiento e identidad. En consecuencia, crece una oposición como la de Hermes Binner, que cultiva un discurso crítico, pero no tanto, y mantiene coherencia en su discurso y sus alianzas.

Rouvier: –Binner encontró un espacio progresista no kirchnerista y proyectó en su campaña, no una opción de poder sino un mejoramiento de lo existente. Un testimonio hacia el centroizquierda. Creo que este espacio es limitado porque es ocupado en forma amplia y profunda por el Gobierno.

Artemio López: –Ganó conocimiento. Antes de las primarias un 40 por ciento no lo conocía. Al mismo tiempo, frente a los altos niveles defraudatorios del resto de los principales opositores, en especial de la UCR y el peronismo disidente, resultó el que menos daños de expectativas sufrió. En consecuencia, Hermes está recibiendo votos defraudados tradicionales del imaginario socialdemócrata de la vieja UCR y recepta también electores de derecha dura y antiperonista que acompañaron a Duhalde en las primarias, atraídos por el perfil discretamente gorila de Binner y su constitución de opositor principal.

Bacman: –Fue la sorpresa de las PASO. A fines del año pasado rondaba entre dos y tres puntos porcentuales. Binner comenzó a construir con muy poco. Sin embargo, logró ponerse al frente de la única fuerza que intentó posicionarse como proyecto alternativo al oficialismo. Su campaña planteó y plantea construir una fuerza que trascienda estas elecciones presidenciales, en base a un proyecto que seguirá en pie de cara al 2015. No priorizó los acuerdos electorales por conveniencia (que a veces restan más que sumar). Buscó sus socios al amparo de las afinidades políticas e ideológicas. Y este formato le está asegurando el segundo lugar.

Zuleta: –Si bien Binner ostenta un segundo lugar en las encuestas, el pronóstico es por ahora reservado. Su ventaja es mínima, apenas tres puntos, y deriva de su buena performance en la provincia de Buenos Aires, el único distrito aparte de Santa Fe en que ha conectado una alianza territorialmente significativa como es la encabezada por Stolbizer. La mayor fortaleza de Binner es su perfil moderado, su experiencia de gobierno y su estrategia inteligente de no confrontar con un gobierno legitimado y prestigioso. Sin embargo, el radicalismo tiene por su parte algunas ventajas que tal vez le brinden una ventaja final en la pugna por el segundo lugar.

Römer: –Mi impresión es que se ubica segundo porque es el de menos oposición de la oposición. El menos confrontativo y, además, el que es visualizado como menos obstructivo de las políticas del gobierno K.

Haime: Es el único emergente nuevo, viene de una provincia grande y exhibe gestión. Es opositor, pero no es un señor feudal como los que existen en el interior, no parece impulsar un modelo muy distinto y no registra sospechas de corrupción. Pasadas las PASO aparece como una novedad y eso lo ayuda.

Mora y Araujo: –Binner crece porque las expectativas eran menores y entonces la mala primaria pegó mucho en los otros candidatos de oposición. Además, es un candidato fresco, con futuro. Los otros postulantes de la oposición tienen más pasado que futuro.

En la Provincia, Scioli aumenta la diferencia
Clarína
8 de octubre de 2011

Daniel Scioli crece en la provincia de Buenos Aires y le otorga el último espaldarazo a Cristina Fernández de Kirchner para mejorar su performance de las primarias. Por lo menos, es lo que se desprende del trabajo de Opinión Pública Servicios y Mercados. La consultora le otorga al gobernador una intención de voto del 55% y a Francisco de Narváez del 20%. Ambos crecen un puñado de puntos con relación al 14 de agosto.

En el tercer puesto se ubica Margarita Stolbizer, la candidata del Frente Amplio y progresista que lidera Hermes Binner, con el 11%. Para beneficio del kirchnerismo, el diputado Martín Sabbatella está cuarto y se queda con el 8% y luego lo siguen Eduardo Amadeo (2%) y Juan Carlos Morán (1%). La tendencia de voto a presidente le otorga a Cristina, en territorio bonaerense, el 61%.

Un escenario bonaerense
Página 12
9 de octubre de 2011