María Servini de Cubría: “No hubo fraude, sino simples errores”

La jueza federal con competencia electoral en Capital Federal, María Romilda Servini de Cubría, se refirió a los comicios electorales de las elecciones primarias en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En una entrevista con Radio Mitre, indicó que de mas de ocho mil mesas electorales sólo se debieron recontar los votos de cuatro urnas, habiendo una diferencia de inscripción de 20 votos en una de ellas. Lo definió como  una “picardía” del presidente de mesa y descartó que se tratara de un acto doloso. Asimismo, calificó como positivo el desempeño de las primarias.

Crédito foto: Centro de información Judicial

“En la Capital no hubo fraude, sino simples errores”
Lanacion.com
Lunes 22 de agosto de 2011

Así lo manifestó la jueza María Servini de Cubría; reveló que de más de ocho mil meses solo se abrieron cuatro; admitió que hubo “picardía de un presidente de mesa”

La jueza federal María Romilda Servini de Cubría advirtió esta mañana que en la Capital Federal “no hubo fraude”, aunque reconoció que sí se registraron “simples errores” en el procesamiento de los datos vinculados a las elecciones primarias del domingo 14 de agosto pasado.

La magistrada con competencia electoral en la Capital Federal habló con Radio Mitre en un reportaje en el que precisó que fueron solo cuatro urnas las que tuvieron que abrirse para confirmar que los datos ingresados por las autoridades de mesa coincidían con los sufragios emitidos efectivamente. Servini de Cubría desestimó que se hubieran registrado maniobras fraudulentas luego de que la semana pasada concluyera el escrutinio definitivo.

“No hubo fraude, sino simples errores”, aclaró Servini, al advertir que hubo “diferencias” en una de las mesas por la inscripción de “20 votos” y consideró que esas irregularidades no fueron un acto doloso sino que “el presidente de mesa se mandó una picardía”. La magistrada, de todos modos, aclaró que se definirá en un futuro si el responsable de ese “error”, pero evitó precisar si habrá una condena.

Servini de Cubría consideró “muy positivo” el desarrollo de las primarias
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elam

La jueza federal con competencia electoral María Servini de Cubría, consideró como “muy positivo” el desarrollo de las elecciones primarias en esta capital, donde fuentes tribunalicias estiman que votó entre el 65 y el 67 por ciento del padrón.

“Haciendo un balance entre pros y contras, estamos muy satisfechos”, dijo la magistrada, máxima autoridad electoral en este distrito, a los periodistas acreditados en el Palacio de Tribunales.

La jueza adelantó que esta noche se constituirá en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para recibir las urnas, que serán trasladadas hasta ese lugar por efectivos de las distintas fuerzas de seguridad, coordinados por el Comando Nacional Electoral.

“En esta ocasión no hubo problemas con la apertura ni con la asistencia de las autoridades de las mesas” de votación, agregó Servini de Cubría, quien lamentó, en cambio, los problemas suscitados con la tinta para los sellos que se utilizan para certificar en los documentos de identidad la emisión del sufragio.

“Veremos cómo solucionar la situación de quienes votaron pero no tienen el documento sellado”, dijo la magistrada.

En tal sentido manifestó que “quienes quieran pueden presentarse (a partir de mañana) en la secretaría electoral”, ubicada en Tucumán 1.320 de esta capital.

Servini de Cubría destacó la importancia de los delegados de la Justicia electoral en colegios con más de 10 urnas para atender reclamos por imprevistos

El miedo a la sanción movilizó a los que no sufragaron
La Gaceta

23 de Agosto de 2011

La hilera impenitente se gestó el lunes 15 de agosto, al día siguiente de la celebración inaugural de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Una larga cola de ciudadanos armados con DNI y constancia policial o certificado médico superó rápidamente el pequeño aforo de la Secretaría Electoral del Juzgado Federal Nº1.

Entre el martes y el miércoles, la gran concurrencia obligó a habilitar una mesa de entradas en la planta baja (la gente hizo cola a la intemperie, en la vereda de Las Piedras y Congreso). El viernes, empleados y funcionarios podían afirmar que nunca antes habían tramitado tantos pedidos de justificación de no emisión del voto (hay plazo hasta noviembre). O sea, el electorado tucumano anotó dos récords en las primarias: de participación (el 80,81% del padrón sufragó el domingo pasado) y de diligencias tendientes a acreditar la imposibilidad de votar (entre 200 y 300 trámites diarios, según fuentes judiciales). La primera marca sorprendió más que la segunda: pese a no comprender del todo su sentido o razón de ser, la gente participó en las PASO.

“La apatía obligó a los jueces con competencia electoral a insistir en el carácter obligatorio del sufragio. Ese incentivo tuvo mucho que ver con la alta asistencia a las urnas”, evaluó Rogelio Rodríguez del Busto, secretario electoral del Juzgado Federal Nº1.

Al igual que los magistrados María Servini de Cubría (Ciudad de Buenos Aires) y Reynaldo Rodríquez (Santa Fe), Daniel Bejas recordó a los tucumanos que sufragar es un derecho… y un deber. “Quien no concurra a votar será objeto de las sanciones que prevé el Código Electoral Nacional. Esto es, multa e imposibilidad de desempeñar funciones o empleos públicos durante tres años y de obtener pasaporte”, advirtió el juez en una entrevista que LA GACETA publicó el sábado 13 de agosto.

Veinticuatro horas después, la exhortación surtía efectos en los centros de votación… Y en las comisarías: como nunca antes desde la recuperación de la democracia, los ciudadanos que no sufragaron se abocaron masivamente a conseguir constancias policiales que acreditasen que se hallaban a más de 500 kilómetros del domicilio anotado en el DNI.

Esa explosiva e inédita sujeción a la normativa electoral despertó sospechas en los Tribunales. “La gente vino a hacer el trámite por temor a perder los planes sociales. La ley obliga a justificar la no emisión del sufragio, pero sería bueno que las normas se respeten por convicción y no por un subsidio”, teorizó un funcionario.

En la fila del viernes pasado había todo tipo de razones para soportar la espera. “No voté por enfermedad y corresponde que lo acredite”, confió José García. “Estaba lejos y quiero que me pongan el ’sellito’ en el casillero del 14 de agosto”, bromeó la estudiante Agustina Vallejo. “M’hija, ¡mire si tengo que mostrar que voté para cobrar la jubilación!”, explicó preocupada Elena Martínez.

Todas las posibles sanciones son, sin embargo, elucubraciones. “Dependen de la Administración Pública. Si el Estado quiere, puede aplicarlas, aunque históricamente no haya castigado a quien no votó”, subrayó Rodríguez del Busto. También existen imposibilidades prácticas: el Poder Legislativo nunca actualizó la multa de $50 a $500 pesos argentinos establecida en el Código Electoral Nacional de 1983 (en el presente, esa suma equivale a un puñado de centavos), al margen de que no existe ninguna ventanilla dónde abonarla -el Código autoriza a impedir la realización de gestiones o trámites durante un año ante organismos estatales si el ciudadano no votó, no justificó y no pagó la multa-.

La transgresión del deber de sufragar no es de sanción sencilla por esas y otras razones. En lo inmediato, la diligencia para salvar la omisión recarga la tarea burocrática de los órganos de fiscalización de los comicios en coincidencia con las tareas propias del escrutinio definitivo. Los electores que no sufraguen este domingo ni el 23 de octubre deben justificar la no emisión del voto respectivamente en la Junta Electoral Provincial y en el Juzgado Federal Nº1. Un consejo: no se apuren, la cola tiende a achicarse según pasan los días.