Cristina cerró su campaña en el Coliseo

Con un acto cargado de emotividad, la presidenta cerró la campaña en el mismo lugar en que su esposo, Nestor Kirchner, presentara a su equipo de gobierno. En su discurso recordó al ex mandatario, reivindicó las políticas de inclusión llevadas a cabo desde el 2003 a la fecha, prometió profundizar el modelo y mantener los valores de su proyecto, sintetizados en la bandera de la igualdad. También instó a la oposición a deponer sus mensajes de odio y a sumar su colaboración. Antes que ella, el ministro de economía Amado Boudou hizo un recuento de las medidas tomadas en los últimos ocho años de gestión y afirmó que a partir del 11 de diciembre, nunca más un vicepresidente votará no positivamente, en una clara alusión a Julio Cobos.

Crédito de la foto: sitio oficial Amado Boudou

“Me gustaría ser la Presidenta de la unidad”
Nicolás Lantos
Página 12
11 de agosto de 2011

Ante gran parte de los gobernadores kirchneristas y radicales K, la Presidenta reivindicó las políticas de inclusión, se emocionó al recordar a su esposo, Néstor Kirchner, y remarcó: “Cuenten conmigo para lo que resta hacer en la Argentina”, pidió.

“Me gustaría poder ser la Presidenta de la unidad de todos los argentinos”, manifestó Cristina Fernández ante la multitud que colmó el Teatro Coliseo, en la ciudad de Buenos Aires, donde decidió llevar a cabo su acto de cierre de la campaña previa a las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Allí dio un discurso firme y seguro, y aunque advirtió que “los votos se cuentan de a uno el domingo, en las urnas, y después de las seis de la tarde”, habló con la tranquilidad de quien se sabe en ventaja y con la mirada puesta en lo que será, eventualmente, su segundo período, al que imagina –o desea– menos turbulento que el que está transitando ahora sus últimos meses. “Pido a los argentinos que depongamos no nuestras ideas y convicciones, sino el mensaje de odio –apeló a la oposición–. La gente necesita que sus dirigentes les lleven alegría y coraje.”

En el mismo sentido, de hacer énfasis en los cuatro años por venir y no en el turno que está terminando, habló su compañero de fórmula, el ministro de Economía, Amado Boudou, quien luego de hacer un repaso por los logros que son bandera de los ocho años del kirchnerismo y destacar que “los sueños del 2003 son las realidades del 2011”, llamó a “buscar el voto por todo lo que falta, por más industrialización, más calidad educativa, más trabajo”. A su turno, la Presidenta retomó el tema: “Podría hablarles de miles de medidas hechas, pero lo importante es lo que está por venir”, prometió, para rematar con un compromiso: “Cuenten conmigo para lo que resta hacer en la Argentina”, pidió.

Vengan todos

La aplaudían, desde las gradas montadas sobre el escenario, los gobernadores aliados a la Casa Rosada, desde el bonaerense Daniel Scioli hasta el salteño Juan Manuel Urtubey –dos que buscan posicionarse en la larga carrera al 2015–, pasando por el sanjuanino José Luis Gioja, el tucumano José Alperovich, el chaqueño Jorge Capitanich, el entrerriano Sergio Urribarri, el mendocino Celso Jaque y los radicales K Maurice Closs (Misiones) y Miguel Saiz (Río Negro). También estaba el gabinete nacional en pleno, algunos candidatos escogidos de las boletas oficialistas y las principales espadas kirchneristas en el Congreso: Miguel Angel Pichetto y Agustín Rossi.

En la platea, las primeras filas fueron para la cúpula de la CGT (Hugo Moyano tenía una butaca de privilegio), dirigentes de La Cámpora (se podía ver a Eduardo “Wado” De Pedro, José Ottavis y Mariano Recalde, entre otros), diputados como el Canca Dante Gullo y Jorge Landau, además de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. También estaba la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, que fue mencionada en su discurso por CFK y recibió un cálido aplauso de la concurrencia. Más atrás alternaban otros legisladores y dirigentes con personalidades de la cultura; el primer pullman estuvo reservado a las agrupaciones de pedigree kirchnerista: La Cámpora y Kolina; más arriba colgaban las banderas de otros espacios, como el Movimiento Evita, el Frente Transversal y el Partido Comunista Congreso Extraordinario, entre otros.

Siempre positivo

El discurso de Amado Boudou, un hombre formado en la técnica y relativamente nuevo en las lides políticas, cumplió su cometido. La crisis económica mundial es un telón sobre el que el ministro, cuya principal medalla a la hora de ser elegido para completar la fórmula presidencial fue su iniciativa de recuperar los fondos de jubilaciones para que fungieran como colchón anticíclico ante los vaivenes de las finanzas internacionales, se siente cómodo. Así, Boudou comenzó jactándose de que “en este momento difícil para el mundo los argentinos podemos estar parados de otra manera”.

Frente a la crisis económica, prometió el candidato, “esta Argentina no necesita ni plan austral, ni plan primavera, ni convertibilidad, ni corralito, ni corralón”, sino “seguir por el camino de Néstor y Cristina”, al que caracterizó como “una autopista donde entran todos, el campo, los empresarios, los trabajadores y los estudiantes”. Y aunque sostuvo que el gobierno nacional tiene “con qué ir a pedirles el voto a los ciudadanos”, tras hacer un repaso por todos los logros del kirchnerismo terminó pidiendo el voto “por todo lo que falta por hacer”.

Boudou resumió los principales avances obtenidos por el kirchnerismo con la imagen de una mesa familiar: “De un lado los abuelos, que recuperaron su jubilación; del otro los hijos, que reciben la Asignación Universal. Pero en el medio, lo más importante, la mamá y el papá que tienen trabajo”. Y antes de cederle la palabra a la Presidenta, realizó una promesa: “Quiero tomar un compromiso: a partir del 11 de diciembre el vicepresidente de la República Argentina siempre va a votar en positivo”.

La compañera

La locutora la presentó, simplemente, como “la compañera Cristina”. Y el Coliseo estalló mientras muchísimos papelitos volaban desde cañones ubicados estratégicamente a ambos lados del escenario y en los palcos, bañando el auditorio de celeste y blanco. Comenzó su discurso recordando a Néstor Kirchner, que en el mismo teatro había lanzado, en abril del 2003, su plataforma para las elecciones que lo consagraron. A partir de allí, evitando cualquier estilo confrontativo, tendió una mano a la oposición, a la que le pidió que “apoyen lo que está bien y ayuden a corregir los errores” que pueda haber.

“No tenemos que enojarnos con los que aún no entienden”, pidió, con la tranquilidad de quien sabe que los números la respaldan. Sin embargo, pronto quiso diferenciarse de las otras propuestas que se presentan a comicios: “Acá hay algo más que política e ideas: acá hay valores. Este proyecto tiene valores. Valores que no cotizan en Bolsa”, sostuvo, haciendo estallar al auditorio. A esos valores los resumió en una palabra: igualdad.

“Es una demanda que recorre el mundo –sostuvo, mentando a Chile, Londres, Madrid y el Magreb–. No están pidiendo que les solucionen la vida, sino que les dejen tener una utopía. No se puede vivir una vida a plazo fijo.” Y tras volver a recordar a su marido hasta el punto de aguantar lágrimas (“El, acá, hace ocho años, soñaba la Argentina que tenemos hoy”, arriesgó), volvió a interpelar a la oposición: “¿Por qué no apoyar lo que está bien y ayudar a corregir los errores? –se preguntó–. No queremos aplausos ni agradecimientos, simplemente colaboración. Depongamos no nuestras ideas y convicciones, sino el mensaje de odio. La gente necesita que sus dirigentes le lleven alegría y coraje, con un mensaje y una conducta que genere paz en tiempos de tanta turbulencia”. Y el Coliseo volvió a estallar.

Emotivo cierre de campaña de Cristina
Diario de Cuyo
11 de agosto de 2011

Cristina Fernández, cerró ayer su campaña para las primarias del próximo domingo con un discurso de fuerte contenido emotivo, en el que llamó a la unidad y recordó la figura de su esposo, Néstor Kirchner, y se permitió, en el cierre, dejar escapar una lágrima.

La Presidenta afirmó que le “gustaría poder ser la presidenta de la unidad de todos los argentinos” y pidió “cuenten conmigo para lo que resta hacer en la Argentina”, al encabezar el acto del cierre de campaña de su candidatura a la reelección, de cara a las primarias.

Arropada por los miembros de su Gabinete y varios gobernadores, Cristina pidió a sus seguidores ser ‘muy humildes‘ pues, recordó, ‘los votos se cuentan de a uno‘.

Desde el escenario del Teatro Coliseo, de Buenos Aires, donde en 2003 Kirchner lanzó su candidatura para la Presidencia, CFK dijo que atraviesa un ‘momento de inmensa serenidad pero también de mucha firmeza‘ y aseguró que está dispuesta a ‘hacer lo que resta hacer en Argentina‘ y ‘profundizar‘ su modelo de gestión.

Emocionada hasta las lágrimas y de riguroso luto en la vestimenta, Fernández recordó a Kirchner, fallecido en octubre pasado por un ataque cardíaco, de quien dijo ‘le estalló el cuerpo de tanto pelear‘ por ella, de tanto quererle y defenderle.

“Estoy segura que ‘el pingüino’ (Néstor Kirchner) nos está escuchando y después de escucharlo a usted está más tranquilo”, dijo Cristina en alusión al candidato a vicepresidente, Amado Boudou, quien la precedió en el discurso y prometió que ‘nunca más un vicepresidente va a votar no positivo‘.

Cristina y Boudou fueron los dos únicos oradores del acto realizado en el Teatro Coliseo, que estuvo colmado por dirigentes y militantes kirchneristas, tanto en su interior como en sus adyacencias.

La Presidenta recordó que el Teatro Coliseo -donde tuvo lugar el acto- fue también donde Kirchner lanzó en abril de 2003 su plan de Gobierno.

“Por eso quise hacerlo aquí (al cierre de campaña), en el Coliseo, donde él había soñado con esta Argentina que hoy tenemos, una realidad aquí, frente a nosotros, en la que él tuvo un rol fundante, con valentía y coraje”, consideró.

En su largo discurso, Cristina, defendió el modelo y destacó el rol del ex presidente Néstor Kirchner al impulsar la ley que estableció el 6% del PBI de inversión estatal en educación también destacó la creación de empleo. “Tengo la fuerza que me dan los jóvenes y todos los sectores de la sociedad para profundizar más el modelo”, concluyó.

http://www.ieco.clarin.com/economia/Cristina-Boudou-minimizaron-impacto-crisis_0_533946776.html

Cristina y Boudou minimizaron el impacto de la crisis en el país
Leonardo Mindez, Guido Braslavzky
Clarín
11 de agosto de 2011

Durante un acto en el Coliseo, la Presidenta se preguntó “¿qué hubiera pasado en otra Argentina con la crisis global que hoy tenemos?”. Y el ministro dijo que el país “no necesita ninguno de esos planes” de ajuste que prepara el primer mundo.

Sin bombos. Sin Marcha Peronista ni las caras de Perón y Evita. Sin banderas de los caciques del conurbano ni de los sindicatos. Con un millar de funcionarios en la platea y algunos centenares de jóvenes en el pullman, Cristina Kirchner protagonizó anoche en el Teatro Coliseo su único acto estrictamente de campaña de cara a las primarias del domingo.

Con el recuerdo de Néstor Kirchner en primer plano, el acto pareció durante largos tramos una larga catarsis emotiva para la Presidenta. “Perdónenme si esto parece una sesión de terapia, pero lo tenía que hacer, por él, por nuestros hijos”, se disculpó Cristina hacia el final.

Amado Boudou la había precedido en el micrófono con un repaso en 12 minutos de las principales medidas de los ocho años de gestión K, Recordó la renovación de la Corte, el pago al FMI, los juicios a represores de la dictadura, la reestatización de jubilaciones, la Ley de Medios y la asignación por hijo. “Llevamos 8 años y no tenemos una sola medida de la cuál avergonzarnos. ¡No hay una sola Banelco!”, aseguró el ministro de Economía.

El candidato a vicepresidente se refirió a la crisis financiera internacional y a los planes de ajuste que se preparan en el primer mundo. “No necesitamos ninguno de esos planes porque nos hemos pasado ocho años trabajando en serio”, reivindicó. Cerró con un compromiso. “A partir del 11 de diciembre, el vicepresidente siempre va a votar en positivo. Nunca más un vicepresidente que vota no positivo”, prometió aludiendo a Julio Cobos y mirando a Cristina.

A la Presidenta se la vio emocionada desde el mismo momento en que tomó el micrófono y se sumó al coro que bajaba de las alturas con el “somos de la gloriosas juventud peronista/somos los herederos de Perón y de Evita …”.

“Ustedes dicen que son soldados del ‘pingüino’. Y si ese pingüino nos está escuchando, después de escucharlo a usted, Amado, estoy segura de que está mucho más tranquilo”, arrancó elogiando a su compañero de fórmula, al que comenzaron a llenársele los ojos de lágrimas.

Cristina también hizo referencia a “las imágenes terribles que nos llegan del mundo en este momento y que no nos alegran” y las contrapuso con “este momento maravilloso” que atraviesa a la Argentina. Y enseguida se preguntó: “¿Qué hubiera pasado en otra Argentina con la crisis global que hoy tenemos?”. Por lo pronto, la Bolsa perdió $28.700 millones en lo que va del mes.

La Presidenta dijo que se “llenó de orgullo” cuando vio que los jóvenes chilenos “pedían con carteles por la educación como en la Argentina”. “¡Qué hombre este!”, recordó entonces a su difunto esposo. “¡Haber pensado en 2005 que teníamos que tener 6 por ciento del PBI en educación! ¡Qué cabeza y qué corazón tan grande que no le entró en el cuerpo, tan grande que le estalló de tanto pelear por mí, de tanto defenderme!”, gritó conmocionada.

Había recordado un rato antes que en ese mismo teatro, en abril de 2003, su esposo había presentado sus equipos de gobierno. Ella había preferido ausentarse entonces porque “él era el único hombre que me ponía nerviosa”.

“Si yo era la Presidenta coraje, como él decía, él fue el Presidente militante, que se puso al frente para recibir los golpes y atajar las críticas”, aseguró, antes de revelar que, cuando ya su salud flaqueaba, él le había confesado: “Siento que ahora no voy a poder protegerte”.

“No creo que nadie haya pasado las turbulencias internas, externas, subterráneas y aéreas que pasó esta Presidenta”, describió sus años de gobierno. “Quiero decirles, en este momento tan particular que estoy atravesando, que cuenten conmigo para lo que resta hacer en la Argentina”, concluyó, antes de abrazarse con su madre, Ofelia Wilhelm, y marcharse mientras sonaba el “Dar es dar” de Fito Páez.