La experiencia de ser autoridad de mesa

Generalmente a aquel al que le llega la notificación para ser autoridad de mesa, ya sea presidente, suplente primero o suplente segundo, no suele iluminársele la cara con una sonrisa cuando la recibe. A partir de ese momento, se comienza a hacer a la idea de un domingo perdido, o quizás dos por la posibilidad de la segunda vuelta, que hoy por hoy es un hecho.

Además hay que comenzar a buscar un lugar en la agenda para asistir a la capacitación, que si bien no es obligatoria, serviría para poder ampliar lo que ya viene descripto en el instructivo que se recibe junto con la notificación. Por suerte, este instructivo es bastante claro ya que sólo 3 de las 12 capacitaciones se dictaron a las 19 hs., mientras que las restantes se realizaron a las 10 y 15, horarios complicados para aquellos que tienen una jornada laboral extendida. Esta situación iba a decantar sin dudas en la saturación de las capacitaciones vespertinas y en el desistimiento, en muchos casos, de presentarse a ellas, por lo que sería muy positivo que se tomara nota de esto.
Por: Gisela Lorca
Crédito Foto: Gisela Lorca

Finalmente llega el día de la elección y las autoridades deben presentarse en la escuela correspondiente a las 7.30 para encontrarse con sus compañeros y comenzar el armado de la mesa, de la cual serán la máxima autoridad. Es el momento de pegar padrones, preparar el cuarto oscuro, contrastar las boletas de todas las alianzas con las boletas oficializadas y dar apertura al acto electoral.

Las autoridades de la mesa estarán acompañadas por los fiscales de los partidos, cuya tarea es fiscalizar la correcta representación de los mismos y abastecer de boletas en los casos que en que fuera necesario. En varias ocasiones la convivencia es cordial, pero hay otras en las que surgen ciertos roces entre fiscales de distintos partidos o con las autoridades de la mesa cuando el empeño en entrar al cuarto oscuro a revisar las boletas supera lo imaginado. Los fiscales pueden ser generales y hacer rondas por todas las mesas de la escuela, o estar asignados a una mesa en particular. Por lo general, los partidos más grandes cuentan con fiscales fijos en la mayoría de las mesas y con fiscales generales que supervisan y coordinan las tareas. Los partidos más chicos suelen contar sólo con fiscales generales que van rotando. Como era esperable en la elección del domingo pasado, había fiscales asegurados por el PRO y el FPV en casi todas las mesas.

Otra presencia destacable en los locales de votación es la de personal del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, para asistir a todas las autoridades de mesa en relación a la normativa del acto electoral, tanto en el inicio como en su desarrollo y en el recuento de votos.

En líneas generales la jornada se despliega dentro de una extensa monotonía en que se corrobora la identidad de los ciudadanos en el padrón electoral, se entregan sobres para la emisión del voto y se sellan los documentos de entre 300 y 400 electores (en esta elección cada mesa tenía asignados 450 electores). Esta monotonía es apenas alterada por un clásico que se afianzó en los últimos años, los aplausos en alguna mesa donde un joven emite su voto por primera vez. Por cierto, el joven suele resistirse a este tipo de homenajes o responde con el vivo rojo de sus mejillas. Los más emocionados suelen ser los padres o familiares, que tienen la experiencia de haber vivido muchos años privados de este derecho.

El desarrollo de la elección, dependiendo de la mesa o la institución, puede haber tenido alguna que otra particularidad o nota de color, aunque lo substancial es que se llevó a cabo con total normalidad y con una gran afluencia de votantes. En muchos lugares, los electores seguían votando hasta pasadas las 18, hora pactada para el cierre de los comicios.

Una vez finalizado el acto el electoral, se procede a dar cierre a la mesa y dar comienzo al recuento de votos. Quiénes hayan pasado por esta experiencia coincidirán en que es el momento en que los fiscales empiezan a sobrevolar todos las mesas que van siendo escrutadas en busca de información y corroborando que no haya interferencias de fiscales de otros partidos en el recuento. Es importante no perder de vista que el presidente de la mesa es la autoridad máxima y que junto al resto de las autoridades son quienes deben llevar a cabo el recuento sin intromisiones. Ya llegará el momento de dar a conocer los resultados.

Una vez finalizado el recuento, solo resta terminar con el papeleo administrativo y el armado de los paquetes que serán entregados a los delegados del Tribunal Superior de Justicia y del telegrama que será entregado al empleado del correo.

En síntesis, se trata de una jornada extensa, pesada y cansadora. Por momentos aburrida, por momentos más entretenida. Sin embargo, se trata de una experiencia rica y de gran importancia. Su riqueza radica en que los ciudadanos puedan conocer de cerca el proceso electoral. Su importancia, en que puedan formar parte de dicho proceso no sólo emitiendo su voto sino también controlando que se lleve a cabo correctamente y permitiendo ejercer a otros ciudadanos el derecho a elegir sus representantes. Es cierto que no es la única forma de participación en un sistema democrático, hay muchas otras, pero esta es una de ellas y es fundamental poder ser protagonistas.