Alfonsín y De Narváez de estreno en La Matanza

El sábado pasado se llevó a cabo el primer acto de campaña del frente político Unión para el Desarrollo Social (UDESO), que llevará como candidato nacional a Ricardo Alfonsín y como candidato a la provincia de Buenos Aires a Francisco De Narváez. Con una mixtura de simbología peronista y tradición radical como telón de fondo y con dos estilos de oratoria bien distintos, ambos candidatos apuntaron contra el gobierno nacional y el provincial. El candidato a presidente arengó a propios y ajenos a trabajar juntos y situó como eje central de su discurso el tema de la pobreza. Sin más precisiones que el supuesto miedo de Cristina Fernández de Kirchner a ser vencida en las próximas primarias, expresó su temor a que dichas elecciones sean suspendidas, e instó a su tropa a realizar una importante demostración de fuerza el 14 de agosto.

Foto: Alfonsín y De Narváez en acto en La Matanza
Crédito de la foto: Sitio oficial de Francisco de Narváez

A los besos y sin ponerse colorados
Sebastian Abrevaya
Página 12
19 de junio de 2011

Ricardo Alfonsín saludó con los dedos en V. Francisco de Narváez rediseñó su estética para teñirla del rojo y blanco radical. Para arrancar, el Himno Nacional; para cerrar, la marcha peronista. Así, con esa síntesis de las dos tradiciones más importantes de la política argentina, el candidato a presidente de la UCR y el candidato a gobernador del peronismo disidente protagonizaron el primer acto juntos como Unión para el Desarrollo Social, el frente político que inscribieron a nivel nacional y local. En pleno corazón de La Matanza, De Narváez y Alfonsín llamaron a “ganar las elecciones en la provincia y el país”. Y así como al pasar, Alfonsín definió lo que consideran su máximo desafío político: “Tenemos que hacer una demostración importante. Una demostración de fuerza importante el 14 de agosto”, cuando lleguen las primarias abiertas que oficiarían como globo de ensayo para las generales del 23 de octubre.

Frente al cementerio de San Justo, en el distrito más poblado y más pobre de la provincia de Buenos Aires, De Narváez se plantó con una crudeza pocas veces vista contra el gobierno nacional y bonaerense. “Vengo a decirles lo que ya saben. Este Gobierno miente y roba. Miente cuando dice que la inseguridad es una sensación, no ha construido ni medio hospital que funcione en La Matanza. Me da vergüenza y asco lo que han hecho con la causa de las Madres y los Schoklender”, remató el Colorado, de jeans y camisa blanca.

Por momentos forzando la voz, De Narváez disparó dos frases tajantes durante su discurso. La primera apuntó al gobernador Daniel Scioli: “Esta provincia necesita ser gobernada por alguien que tiene las pelotas que tengo yo”. Y la segunda, a la presidenta Cristina Fernández: “Tiene miedo porque hace dos años, con Néstor Kirchner, con Daniel Scioli, con Espinoza, dijeron que iban a defender el modelo y la provincia de Buenos Aires le dio la paliza electoral que jamás se hubieran esperado. Paliza electoral que le vamos a volver a dar el próximo 23 de octubre”.

Detrás del escenario, De Narváez contó que habían señado cuatro lugares distintos para hacer el acto y que uno a uno se lo fueron suspendiendo, por presión del kirchnerismo. Finalmente, lograron un predio lindante al cementerio de San Justo, hasta donde se acercaron los denarvaístas Gustavo Ferrari, Daniel Amoroso, José “Pepe” Scioli y Natalia Gambaro, entre otros, mientras que el radicalismo concurrió con una escueta comitiva de militantes y dirigentes. Se destacaban Miguel Bazze, Carlos Pérez Gresia, Daniel Katz y el candidato a vice, el economista independiente Javier González Fraga. Estuvo, además, la ex ministra Graciela Ocaña, que se perfila como candidata a diputada por la Ciudad de Buenos Aires.

Después de recibir los elogios del Colorado, Alfonsín arrancó su discurso, menos ordenadito que el de su socio y con la cadencia típica de los viejos oradores de pura cepa boina blanca. Pero antes de pasar a los ejes centrales sobre la pobreza y la asignación de recursos, el hijo del ex presidente soltó una frase que llamó la atención: “Tengo miedo –dijo–, me parece que el Gobierno está pensando en suspender las elecciones del 14 de agosto porque sabe que va a salir vencido en estas primarias”. Sin dar más explicaciones, pasó a otro tema.

El radical, dicen las malas lenguas, cosechó una muy buena relación con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, cuando ambos fueron legisladores bonaerenses. Elisa Carrió, incluso, siempre miró con desconfianza ese supuesto vínculo entre ambos.

Aunque no le hablaba a su tribuna radical, Alfonsín justificó nuevamente su sociedad con el diputado del peronismo disidente. “Yo sé que a veces hasta en nuestra propia tropa nos resulta difícil explicar y algunos frente a las dificultades, por temor a no ser comprendido o a pagar algún costo político, desisten de lo que creen que es lo mejor que le puede pasar al país. Nosotros realmente creemos que lo mejor que le puede pasar a la Argentina y a la provincia es la unidad del peronismo y el radicalismo.”

Con un emotivo discurso sobre la pobreza y poniendo como ejemplo la situación social que vio en Formosa hace unos meses, Alfonsín apeló a hacer política no sólo con la cabeza, sino con el corazón. “Y como decía Francisco recién, política también se hace con algo que está abajo de la cintura, se necesita algo que está abajo de la cintura para hacer la propuesta que les hemos hecho a los argentinos desde la provincia de Buenos Aires”, dijo esquivando el término que usó su socio y sin ponerse colorado.

Alfonsín, con la mística peronista
Laura Serra
La Nación
19 de junio de 2011

Ricardo Alfonsín debutó ayer como candidato presidencial de Unión para el Desarrollo Social (Udeso) con un baño de peronismo en pleno corazón de La Matanza. Lo recibieron en San Justo su socio y candidato a gobernador bonaerense, Francisco de Narváez, y una populosa concurrencia peronista con toda su liturgia de campaña: bombos, trompetas y, sobre el final, la marcha que inmortalizó a Juan Domingo Perón.

Alfonsín superó el desafío: no cantó la marcha peronista, pero arengó a radicales y a peronistas a “trabajar juntos para resolver los problemas de los argentinos” y a “terminar con la dictadura de la pobreza”. La gente lo aprobó con una ovación y Alfonsín convocó, en un tono casi de súplica, a que todos participaran con su voto en las elecciones primarias de agosto próximo.

“El 14 de agosto tenemos que hacer una demostración de fuerza importante. Tengo miedo: me parece que el Gobierno está pensando en suspender las elecciones porque sabe que va a salir vencido”, alertó Alfonsín. No quiso decir más, pero ni falta hacía: fue una advertencia al Gobierno de que no tolerará una eventual suspensión de las primarias, obligatorias y simultáneas en todo el país. La oposición sospecha que el oficialismo podría dejarlas sin efecto si comprueba que en ese primer test electoral no logra perforar el 40% de los votos. Sería un golpe duro para la reelección de la presidenta Cristina Kirchner, que lanzaría esta semana su candidatura. “Cristina tiene miedo -enfatizó De Narváez-. Hace dos años ella, con Néstor Kirchner y Daniel Scioli dijeron que iban a defender el modelo y esta provincia les dio una paliza electoral que no imaginaban. ¡Paliza que les vamos a volver a dar el 23 de octubre!”.

De Narváez estaba exultante y rompió su estilo habitualmente medido. “¡Buenos Aires tiene que ser gobernada por alguien que tenga las pelotas que yo tengo!”, exclamó, y la ocurrencia fue festejada a coro por los bombos y las trompetas. Alfonsín no se animó a tanto. “Como dijo Francisco, ¡se necesita algo que está debajo de la cintura para hacer las transformaciones que proponemos!”, enfatizó. Sobre el escenario aplaudían y reían los principales dirigentes de la coalición: Javier González Fraga, candidato a vicepresidente; José Scioli, Miguel Bazze -presidente de la UCR bonaerense-, Mónica López, Gustavo Ferrari, Carlos Roberto, Natalia Gambaro y el organizador del acto, Daniel Amoroso. Como invitada especial participó Graciela Ocaña, candidata a diputada nacional. “Gracias, Graciela, por tu presencia. Vos representás valores, ideas importantes”, la elogió Alfonsín.

No faltó el clásico cotillón de campaña en el conurbano: carteles y globos rojos inundaban el predio, al igual que el olor inconfundible del choripán. Había militantes, pero también familias con niños y bebes.

Pero no fue un acto más. Alfonsín hizo el aporte distintivo con la efusividad de sus gestos, cada vez más parecidos a los de su fallecido padre, el ex presidente Raúl Alfonsín. También con la promesa de barrer con la corrupción, infaltable en el discurso radical.

“Necesitamos recuperar la ejemplaridad de la política. Jamás designaríamos a un solo funcionario si alguna duda tuviera de su honestidad. Sé que alguien me puede traicionar, pero si eso sucede: ¡preso se tendrá que ir y no habrá gobierno que lo proteja!”, clamó, finalizando con su ya clásico “¡Desde luego!”.

La Matanza: De Narváez y Alfonsín lideraron su primer acto de campaña
Infobae
19 de junio de 2011

Los candidatos a presidente y a gobernador bonaerense encabezaron un acto en un predio del partido bonaerense, donde estrenaron el nombre y símbolo de Unión para el Desarrollo Social, acordado por ambos

Mientras sus operadores políticos apuran el armado de las listas de candidatos a legisladores e intendentes de cara al cierre de listas del 25 de junio, Alfonsín y De Narváez comenzarán a mostrarse juntos al menos una vez por semana en distritos del conurbano y del interior de la provincia.

El acto de ayer tuvo lugar en un predio al aire libre ubicado en la intersección de Rincón y Mendoza, frente al cementario de San Justo, donde se montó un gran escenario, en el que actuó un grupo de cumbia antes del discurso de los candidatos.

Para no faltarle a su aliado, Alfonsín adelantó para el viernes su regreso desde Ginebra donde participó de la asamblea de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En el acto se estrenó, con el logo color rojo incluido, el nombre Unión para el Desarrollo Social que los candidatos acordaron, luego de arduas negociaciones, para competir en las elecciones de octubre.