Brasil: Habrá segunda vuelta

La candidata oficialista, Dilma Rousseff, obtuvo el 46,90% de los votos y no alcanzó el 50% requerido para evitar una segunda vuelta. El próximo 31 de octubre deberá enfrentarse con José Serra del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) que obtuvo un 32,67%. En tercer lugar quedó Marina Silva del Partido Verde con 19,33%.


Dilma fica com 46,9% dos votos válidos e Serra, 32,6%
Folha de sao paulo
3 de octubre de 2010

Dilma Rousseff (PT), 62, e José Serra (PSDB), 68, irão disputar o segundo turno da eleição presidencial no dia 31 de outubro.
Com 99,96% dos votos apurados, a petista ficou com 46,90% (47,6 milhões) dos votos válidos e o tucano 32,62% (33 milhões).
Marina Silva (PV) teve 19,33% dos votos válidos (19,6 milhões), votação que foi decisiva para o segundo turno.
Serra teve mais votos no São Paulo, Paraná, Santa Catarina, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Rondônia, Acre e Roraima. Marina venceu no Distrito Federal. Dilma ganhou nos demais 18 Estados.
Brasil: Rousseff ganó en las urnas, pero habrá ballottage para suceder a Lula
La Nacion
3 de octubre de 2010

BRASILIA.- Brasil deberá esperar hasta fin de mes para conocer al sucesor de Lula, después de que su candidata del Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff, se quedara a las puertas de ingresar al Palacio de Planalto en primera vuelta, tras conseguir el 46,87% de los votos, una cifra que no le permite evitar el ballottage, en el que deberá enfrentar al opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien obtutvo el 32,63% de los votos y peleará mano a mano en las urnas el próximo 31 de octubre.
Pese a que todos los pronósticos señalaban una humillante derrota a manos de la candidata impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, los ciudadanos hicieron caso omiso a las cifras y no permitieron que Dilma se convirtiera en la primer presidenta de Brasil, al menos en primera vuelta y sin un desempate.
Ahora, con el foco puesto en el ballottage que definirá quién será el nuevo presidente de la nación sudamericana, las miradas están puestas sobre la ex ministra de Medio Ambiente de Lula y candidata del Partido Verde (PV), Marina Silva, quien resultó la carta destacada de la fecha al conseguir el 19,35% de los votos.
Con una campaña bien planificada, Silva consiguió un respetable papel en la cita electoral de hoy, y en mérito a ello se convirtió en la tercer fuerza del país, obligando a Rousseff y Serra a apuntar a sus electores para intentar sumar votos de cara a la campaña final.
Las cifras del escrutinio dejaron al desnudo los sondeos divulgados durante la última semana previa a las elecciones, en los cuales Rousseff se movía en la órbita de la mayoría absoluta (52%), un escenario en el que ballottage hubiera pasado a formar parte de la historia.
Tras una extenuante campaña de tres meses, unos 136 millones de brasileños acudieron a las urnas para elegir al sucesor de Lula, un presidente que abandona el cargo con un 85% de popularidad y que se ha tomado la cita electoral casi como un plebiscito sobre su gestión. El mandatario apostó por ella incluso cuando en su partido preferían otro candidato con un perfil más político.
Rousseff, una ex guerrillera de 62 años que busca convertirse en la primera mujer presidenta de Brasil, necesita un fuerte mandato para continuar con las políticas de Lula amigables al mercado y los programas sociales que han nutrido un largo crecimiento en la mayor economía de América latina.
Sin embargo, ella no tiene el carisma de Lula ni su cercanía con los votantes, y eso podría socavar su capacidad para liderar una amplia coalición de gobierno en un momento en el que Brasil necesita más reformas económicas para seguir creciendo con fortaleza.
El voto de los candidatos. Rousseff, abanderada del oficialismo, votó en la ciudad de Porto Alegre, en el sur del país, y en su rostro pareció reflejar las dudas que han sembrado las encuestas ante la posibilidad de una segunda vuelta.
“Nuestra militancia es aguerrida, es guerrera y no desiste nunca. Ella es mejor ante los obstáculos que ante las facilidades. No le temo a nada”, declaró tras emitir su voto la candidata apadrinada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Rousseff aseguró, sin embargo, que “sea cual sea” el resultado que arrojen las urnas, ella y su partido darán “una buena lucha”.
El candidato opositor José Serra sufragó en una escuela de la zona oeste de San Pablo y dijo que espera que la contienda tenga una segunda vuelta “por el bien de Brasil”. Serra acudió a votar vistiendo un sweater azul claro y posó para las fotos señalando, con sus manos, su número en la urna electrónica.
El abanderado opositor fue acompañado por su esposa, Mónica Serra, y por su compañero de fórmula como candidato a vicepresidente, Antonio de Siqueira Indio da Costa. “Estamos en un país multicolor; no es la ola verde, no es la ola roja, no es ni la ola azul, es la ola verde y amarilla que va a estar en todos los corazones de los brasileños, que quieren un gobierno honesto y trabajador”, declaró.
Sufragio obligatorio. Los 136 millones de electores (de los 192 millones de habitantes) convocados hoy a las urnas de forma obligatoria tuvieron que elegir, además del presidente de la República, a los gobernadores de los estados. Se renovaron también cargos en la Cámara de Diputados, en el Senado y en los parlamentos estatales.
El Supremo Tribunal Federal zanjó el jueves pasado la polémica sobre los documentos necesarios para la votación. Finalmente, los electores sólo tendrán que llevar un carné oficial y no dos, como establece una reciente ley. La decisión favorece al PT, con un electorado de extracción social más baja, sin demasiada información sobre los cambios normativos.

Elecciones en Brasil: ganó Dilma, pero habrá balotaje
Clarin
3 de octubre de 2010

La candidata oficialista Dilma Rousseff se impuso ampliamente en las elecciones presidenciales brasileñas de hoy, con casi 47 por ciento de los votos válidos, pero no logró evitar la segunda vuelta, en la que competirá el 31 de este mes con el socialdemócrata José Serra, que obtuvo poco menos de 33 por ciento.
Escrutado 99,27 por ciento de los centros de votación, en los que estaba registrado 99,38 del padrón total de 135,8 millones de ciudadanos, Rousseff reunía 46,79 por ciento de los sufragios válidos contra 32,66 por ciento de Serra, según informó el Tribunal Superior Electoral (TSE) en su sitio web.
Rousseff, que con este resultado queda perfilada como favorita para el balotaje, no logró superar al fundador y líder del Partido de los Trabajadores (PT), el presidente Luiz Lula da Silva, quien ganó en segunda vuelta las dos presidencias consecutivas que está a punto de terminar.
Tal vez por esa experiencia, y pese a que la mayoría de las encuestas pronosticó que Rousseff se consagraría hoy, tanto la candidata como el mandatario restaron importancia, en las declaraciones que hicieron luego de emitir sus votos, a la posibilidad de tener que dirimir la Presidencia en el balotaje. “Sea en el primer turno o en el segundo, quien hace un buen combate sale más fortalecido de lo que entró; ya es una victoria haber llegado hasta aquí”, dijo Rousseff.
“En Brasil es muy difícil lograr más de la mitad de los votos en el primer turno”, completó Lula, quien aseguró que continuará “haciendo política” una vez que deje la Presidencia.
En tercer lugar se ubicó la candidata del Partido Verde, Marina Silva, con 19,40 por ciento de los votos, mientras ninguno de los otros seis postulantes consiguió alcanzar al menos un punto porcentual, en un comicio en el que se registró una abstención de 18,09 por ciento del padrón y hubo 8,63 por ciento de votos en blanco o nulos.
Silva es una antigua dirigente del PT que fue ministra de Medio Ambiente de Lula durante todo su primer mandato, iniciado el 1 de enero de 2003, y parte del segundo, hasta mayo de 2008, y que sólo en agosto de 2009 se desafilió del partido gobernante, por lo que las especulaciones sobre un eventual acuerdo entre Rousseff y ella para la segunda vuelta fueron una de las comidillas del día.
De hecho, no desmintió esa posibilidad el coordinador ejecutivo del programa de gobierno del PT, Alessandro Teixeira, cuando el escrutinio apenas comenzaba y la posibilidad de la segunda vuelta era aún incierta. “Se verá después de ese momento”, respondió Teixeira a la consulta, en alusión al instante en que el escrutinio determinara que el balotaje fuera irreversible.
La jornada transcurrió en general con una normalidad que sólo se vio empañada por la detención del ex gobernador de Pernambuco y candidato a diputado federal Mendona Filho, en Recife, capital de ese estado, por realizar propaganda proselitista ilegal.
Una de las notas polémicas de los comicios de hoy fue la reciente sanción de la Ley de Ficha Limpia, que impide la candidatura de ciudadanos condenados por la justicia.
El presidente del TSE, Ricardo Lewandowski, calificó a la norma como una “revolución para las costumbres políticas brasileñas”, pero subsiste una controversia entre los miembros del Superior Tribunal Federal (STF, corte suprema) sobre si debía aplicarse en estas elecciones o debe entrar en vigencia desde las de 2012.
Ante esa confusión, algunos candidatos, como Joaquin Roriz, que fue cuatro veces gobernador de Brasilia, desistieron de presentarse a los comicios de hoy, en tanto otros planteaban entablar demandas judiciales para defender sus cargos si resultaban electos.
La nota de color la dio el popular payaso Tiririca, quien resultó el candidato más votado de todo el país para ocupar una banca en la Cámara de Diputados, con 1,35 millón de sufragios, después de haber dicho en su polémica campaña: “Vote por Tiririca, no puede quedarse peor de lo que está”.