Stolbizer: “La Reforma no tiene como objetivo estratégico fortalecer la representación”

Entrevistamos a la Diputada Nacional del GEN (Generación para un Encuentro Nacional), Margarita Stolbizer, en relación a la Ley de Democratización de la Representación Política, Equidad y Transparencia Electoral. En la misma expresó que la Reforma Política del Gobierno busca profundizar el sistema bipartidista. Por Javier Tejerizo


Margarita Stolbizer actualmente es Diputada Nacional por Provincia de Buenos Aires y Presidenta del Bloque Generación para un Encuentro Nacional (GEN) de Diputados Nacionales. Es la líder del GEN, partido político que integra el Acuerdo Cívico y Social, junto al PS, la UCR y la CC-ARI. Fue candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires en 2003 y 2007, año en el que logró un desempeño muy importante al ubicarse en segundo lugar, obteniendo un millón cien mil votos, el 16.6%.
Diputada Stolbizer, ha sido una de las Legisladores que más de cerca ha seguido la Reforma Política, ¿a qué se debe?
Porque con esta Ley se ha perdido la oportunidad de avanzar en la transformación de las reglas de la competencia política, para mejorar la calidad de la representación. Este proyecto de reforma no va al fondo de la cuestión y por lo tanto se desnaturaliza el objetivo estratégico que debería tener: relegitimar la política frente a la sociedad y recuperar la confianza de la ciudadanía en los Partidos.
Considero que esto se debe principalmente a que la Ley sólo se limita al sistema electoral y de Partidos políticos, cuando una reforma tendría que ser más amplia, tocando temas como transparencia y acceso a la información, entre otros. Asimismo, a pesar de limitarse a los Partidos y régimen electoral, no tiene como objetivo estratégico fortalecer la representación. Por ejemplo, la Ley profundiza la afiliación como legalidad para el reconocimiento de los Partidos; pero cual es el verdadero parámetro de la legitimidad, ¿los votos o los cartones de afiliados?, a mi entender debería ser los votos.
Esta última cuestión se ve agravada debido a que no habrá una renovación de los padrones de afiliados, por lo que varias personas quedarán en el sistema aunque ya no tengan la voluntad de seguir perteneciendo a un Partido; encima se agregó la renuncia expresa[1]. Si depuraran el padrón de los Partidos, con una consulta a sus afiliados sobre su deseo de permanencia, seguramente varias fuerzas políticas perderían su personería jurídica en muchos distritos; pero al no cambiar las exigencias del sistema de afiliaciones, realizando una depuración de los padrones o un proceso de reafiliación, mucho más certero sería entonces utilizar los votos como parámetro. Asimismo, al no haber una depuración se da por sentado que ciertos Partidos están más legitimados que otros y no se cumple con el objetivo de la mejora de la calidad de la representación.
Por otro lado, no me parece correcto que los Partidos no tengan la posibilidad de ser autónomos en elegir el número de afiliados; por lo que mantengo una discrepancia de fondo con el mantenimiento del sistema de afiliaciones como parámetro para el reconocimiento de los Partidos y para el mantenimiento de las personerías de los mismos.
Usted ha sido una defensora de que no debe haber límite en el número de Partidos, pero la reforma con estas medidas lo que buscaría es acabar con los sellos de goma y fortalecer a los Partidos.
La reforma política del Gobierno busca profundizar el sistema bipartidista a costa de las fuerzas que fueron surgiendo producto del disconformismo con las tradicionales, de esta manera lo único que se logrará es tener Partidos más fuertes y menos representativos. Asimismo, no se puede limitar la representatividad con una norma, ¿quién tiene la autoridad para decir a quién debo darle mi apoyo?, ¿Quién tiene derecho a quitarle su opción al representado?.
Lo que sí se debe apuntar es a terminar con los sellos de goma, que son un negocio, y son fácilmente identificables porque no tienen vida partidaria, sólo aparecen en épocas electorales. En base a esta característica una medida que se podría tomar es que no cobren determinadas remuneraciones que les corresponden a los Partidos que trabajan constantemente.
Pero la reforma impulsada por el Ejecutivo sólo permite mantener la situación vigente, que no representa el mapa político actual, ya que el transversalismo y el bipartidismo están agotados. La nueva norma debe reconocer la existencia y representatividad de Partidos viejos y nuevos, grandes, pequeños y medianos, porque son la expresión del pluralismo de nuestra democracia. Si se sigue por este camino, sólo se logra una recreación del bipartidismo, que no refleja la realidad diversa de la sociedad argentina. A su vez, las restricciones para la existencia de nuevos y pequeños Partidos también afectan los derechos y libertades públicas.
¿Encuentra algún punto positivo en la norma?
Sí, el proyecto tenía algunas cosas positivas, como es la prohibición de la contratación directa de la propaganda audiovisual en tiempos de campaña, uno de los problemas más graves que tuvo la última campaña legislativa de 2009. Pero estas mejoras son cosas puntuales, en especial en cuestiones de financiamiento, cosas sueltas, ya que, como mencioné anteriormente, la norma no tiene un objetivo rector. Además, la anterior Ley de financiamiento no era mala, el problema era que todos la incumplían, a pesar de ser bastante rígida y detallada; y no se cumplía principalmente porque el Gobierno nunca tuvo voluntad de que así sea. Esto lo quiero remarcar, el problema del financiamiento es que nadie hace cumplir los límites que la Ley establece para los gastos y tiempos de campaña. La reforma también debería resolver con justicia, transparencia y equidad la relación entre la política y el dinero, más aún después de los gastos de campaña de las últimas elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires. En este sentido, desde el GEN tenemos como ejes primordiales la austeridad, equidad y transparencia.
Por otro lado, hay que destacar que en el acuerdo entre el oficialismo y otros Partidos en el Congreso, para que se aplicara la Ley desde el 2012, tenía su sustancia la norma. Cuando se rompe este compromiso, que se había asentado por consenso, al vetar la Presidente los artículos 107 y 108, se pierde la naturaleza de la Ley. Una norma que busca cambiar las reglas de juego de la competencia electoral se tiene que sacar por consenso, el veto demuestra las intenciones del oficialismo de acumular poder. Los diferentes Gobiernos siempre llevan a cabo reformas cuando están debilitados; el Gobierno está debilitado y perdió credibilidad, esta norma implica el reconocimiento de los errores que ha cometido durante estos años.
¿Cómo afecta al GEN la Ley? ¿De qué se trata el Observatorio de la Reforma Política que impulsan?
El GEN es un partido nuevo, mediano, en crecimiento. En Buenos Aires no nos afecta porque ya estamos establecidos; pero en otras provincias, donde sólo se cuenta con las adhesiones (no afiliaciones) como la anterior Ley establecía, la personería podría caerse. De todos modos, a pesar de que no buscamos legitimar la Ley, hemos lanzado campañas de visibilidad, con lo que también se apunta a aumentar el número de afiliados.
Respecto a la segunda cuestión, el Observatorio está más pensado como un instrumento para mejorar la calidad democrática, no sólo para seguir la reforma política. Se buscará evaluar cuestiones como transparencia, acceso a la información pública y otras temáticas relacionadas con nuestra democracia, incluyendo la reforma.
Impulsar un instrumento que se encargue sólo de monitorear la aplicación de la reforma implicaría, en parte, estar convalidándola, y éso no es lo propio de este Observatorio; por eso la Reforma es sólo un punto. A través de esta convocatoria ciudadana se buscará tratar temas puntuales como, por ejemplo, la insuficiente regulación de la pauta oficial, lograr que el Gobierno divulgue los números de la pauta publicitaria oficial, cuestión que ya estamos trabajando desde la Comisión de Libertad de Expresión de Diputados.
Para ello, desde el GEN se impulsará una ronda de consultas con actores sociales y políticos a fin de acordar la constitución de un Observatorio, donde todos puedan expresar en su campo de acción ideas para asegurar los derechos y libertades.