Elecciones en Chile 2010

“Dudar sobre la legalidad de los procesos electorales y de los resultados finales, no tiene asidero en la estructura institucional del sistema chileno” fueron las claras palabras del analista político chileno Juan Pablo Fuentealba Somov. El especialista fue entrevistado en relación a las últimas elecciones en Chile, que tuvieron como ganador al empresario y político de derecha, Sebastian Piñera, y brindó un diagnostico sobre las causas de la derrota de la Concertación y los futuros desafíos del electo mandatario. Por Hugo Passarello Luna


Juan Pablo Fuentealba Somov, Cientísta Político de la Universidad Central de Chile. Coordinador de Programas Especiales en la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de dicha Universidad. Profesor ayudante de las Cátedras de Análisis de Riesgo Político y de Liderazgo. Investigaciones sobre las Relaciones Chile-Bolivia, sobre una salida al Mar. Moderador y miembro del equipo organizador de la Primera Conferencia Internacional de diversificación de la Matriz Energética de Chile (2006) Estudiante Magister en Estudios Internacionales.
¿Cómo evalúa el proceso electoral chileno en los últimos comicios (en relación a la transparencia, organización, actitud de los candidatos, participación del electorado, etc.)?
La tradición histórica de los comicios en Chile, con seguridad desde finales de los años ochenta, período en que se produce la transición democrática, siempre han estado sujetos a un concepto claro de transparencia y dudar sobre la legalidad de los procesos electorales y de los resultados finales, no tiene asidero en la estructura institucional del sistema chileno.
La existencia de los vocales de mesa y de los apoderados, que representan a los distintos partidos políticos y/o candidatos, impide de antemano que se produzcan los vicios electorales de las democracias inmaduras o de facto, como el “cohecho” y el sufragio nominal de personas muertas o inexistentes, como también la cuenta pública de los votos; por lo tanto los actores políticos y la ciudadanía en general, no pueden dudar de la veracidad y de la transparencia del proceso.
En relación a la participación ciudadana, debemos señalar que la elección presidencial en Chile, a diferencia de otros países de la región, se produce por mayoría absoluta, en donde aquel candidato que obtenga el 50% + 1 voto es elegido Presidente de la Republica, resultando generalmente en una segunda vuelta electoral con los dos candidatos que obtengan la mayoría de los votos.
En Chile la inscripción electoral es voluntaria y el voto obligatorio, por lo tanto a pesar de que no aumentó de manera relevante la inscripción juvenil, en la primera elección (o primera vuelta) el índice de justificación ciudadana por no sufragar, se mantuvo en el promedio de las elecciones pasadas, pero en la segunda vuelta electoral se produjo algo muy diferente, la justificación por impedimento de votar, fueron muy inferior a los años anteriores, lo que nos demuestra que el electorado manifestó un claro interés en la importancia del proceso y la necesidad de imponer una tendencia, ya sea impedir el advenimiento de un Presidente de la derecha política, en cuyas filas se encuentran antiguos colaboradores del Gobierno Militar o la necesidad de renovar el Gobierno, como punto claro de la importancia de la alternancia en el poder e inhabilitando a la coalición gobernante por los diferentes casos de corrupción, promesas incumplidas y por el lógico desgaste de los actores políticos del oficialismo.
Los candidatos a la presidencia que obtuvieron las mayorías durante la primera vuelta fueron Eduardo Frei Ruiz-Tagle (DC) y Sebastián Piñera Echeñique (RN), el primero representante del oficialismo, de la Concertación de Partidos por la Democracia (coalición centro izquierda) y el segundo de la Coalición por el Cambio (centro derecha) realizaron campañas políticas con diferentes matices.
Por su parte Frei, realzó los logros obtenidos por la Concertación durante los últimos 20 años de administración, apoyándose en la popularidad de la Presidenta Bachelet, que según las encuestas superaba el 80% de aprobación ciudadana, sumado a las profundas descalificaciones a su contendor, haciendo hincapié en la riqueza, irregularidades en su gestión empresarial y señalando la conexión de los miembros de la Coalición por el Cambio con la Dictadura de Pinochet, caracterizándola como una campaña agresiva, que a pesar de ello no tuvo los efectos esperados en la ciudadanía.
Por su parte Piñera, realizó una campaña con miras al desarrollo futuro de la Nación, a la pluralidad en los cargos públicos, señalando por sobre todo reformas al sistema educativo y de salud, bloqueando los continuos ataques de su contendor, sin caer en un “boomerang” de descalificaciones; actitud positivista que tuvo como resultado el triunfo en la segunda vuelta, siendo el próximo presidente de la República y el que encabezará las celebraciones del Bicentenario.
¿Cuáles cree que fueron las principales causas que llevaron a la victoria de Piñera y al fin de casi dos décadas de gobierno por la Concertación?
Sin dudas, el desgaste político de la Concertación le pasó la cuenta en las últimas elecciones. Como emblema de esta situación debemos citar la candidatura de Marco Enríquez-Ominami, joven diputado que se desprendió de las bases del Partido Socialista, quien comenzó su candidatura presidencial a pulso, enarbolando la necesidad de un cambio real en la inquebrantable estructura binominal del sistema político chileno y de romper con el pasado, señalando a Frei y a Piñera como representantes del status quo y no de un cambio real. El joven candidato obtuvo el 20% de la votación en primera vuelta, restándole votos al candidato oficialista obteniendo éste el 29% y Piñera mantuvo el 46% de la votación histórica de la derecha.
La aparición de nuevos agentes políticos como Enríquez-Ominami, sumado al incremento en la votación de la ultra izquierda, representada por Jorge Arrate (6%) dio más ventajas a Piñera, ya que el electorado del joven diputado no tenía un componente partidista sino más bien transversal a los mismos.
Otra causa fundamental que permitió el triunfo de Piñera, fue el error estratégico de la Concertación en la elección de su candidato presidencial, Eduardo Frei. Frei que fuera Presidente de la República durante el período 1994-2000, debió manejar los embates de la Crisis Asiática, que sin duda perjudicaron el crecimiento del país y de la economía, sumado a la crítica ciudadana por sus excesivos viajes al extranjero y a la precaria situación nacional, por lo tanto de acuerdo a la votación de primera vuelta se demostró que su figura no es digna de la confianza de los electores.
Debemos señalar como ultimo tópico, que las distintas escisiones de la Concertación y la falta de cohesión interna, a diferencia de la Coalición por el Cambio que se unieron en un mismo objetivo, impidieron la proclamación de un candidato con mayor respeto ciudadano, o en su defecto que no hubiera sido afectado por los errores del pasado.
¿Cuáles creen que serán los principales desafíos que enfrentará Piñera durante su mandato?
El Presidente Electo sin duda tendrá grandes desafíos en su gestión, comenzando por la inexperiencia de la Derecha Chilena en la administración gubernamental, ya que ésta no ha sido Gobierno desde la presidencia de Jorge Alessandri (1958-1964) por lo tanto estamos hablando de más de 45 años sin detentar el poder ejecutivo, siendo la derecha actual totalmente ajena a ese Gobierno, ya que en sus filas no encontramos representantes de la antigua derecha Alessandrista.
El apoyo que la derecha chilena prestó al Gobierno Militar de Pinochet, no puede considerarse como una gestión real de la misma, ya que los cargos de relevancia ejecutiva, se encontraban en su mayoría en manos de representantes de las Fuerzas Armadas y de Orden, jugando ésta un papel netamente discrecional.
El Presidente Electo y el ejecutivo tienen como misión inicial un “distendido diálogo parlamentario” ya que la Coalición por el Cambio en este momento no posee mayoría en el Congreso Nacional, por ende debe buscar mayor cercanía con los agentes moderados e independientes de ambas cámaras para llevar a cabo la aprobación de los proyectos de ley, que como en la mayoría de los sistemas Presidencialistas emanan del Ejecutivo para ser discutidos y aprobados por el Parlamento.
Los primeros 2 años de la gestión del Presidente Piñera estarán cargados de una fuerte estrategia política, ya que deberá cumplir con las promesas sociales, como por ejemplo la disminución del desempleo, sumado a las promesas de pluralismo y transparencia en los cargos públicos; debido a que cumplidos los 2 primeros años de su mandato, de acuerdo a la Constitución se deben realizar elecciones parlamentarias, en donde se renueva el 50% de ambas Cámaras, siendo este un período clave para lograr más escaños en el Congreso, o en su defecto la sanción ciudadana a su gestión.
Otro punto de análisis es el desplazamiento del oficialismo a la oposición, quienes durante 20 años han gobernado y conocen con exactitud el funcionamiento de la maquinaria burocrática y la integración a las filas de la misma de parlamentarios de la ultra izquierda, del Partido Comunista en particular. Esta nueva oposición ve con mucha desconfianza al Presidente Piñera, lo que dará como resultado fuertes tensiones entre el Ejecutivo y la oposición parlamentaria, obligando al nuevo Gobierno a un continuo diálogo y a aumentar el apoyo popular, ya que de su gestión depende la continuidad de la Derecha en las próximas elecciones presidenciales.