Media sanción para la “Reforma Política”

Diputados aprobó la iniciativa, a pesar de las férreas críticas de la oposición, ya que la medida contó con 133 votos positivos contra apenas 99 negativos y 4 abstenciones. Diputados cobistas y del PJ disidente facilitaron el quórum y lograron que la norma pasara por escaso margen. El proyecto de Reforma Política, el cual sufrió más de 50 modificaciones, ahora deberá ser debatido en el Senado.


Diputados aprobó la Reforma Política: los curiosos aliados K
Perfil
18 de diciembre 2009
El kirchnerismo tuvo que apelar ayer a algunos nuevos aliados para conseguir la sanción en Diputados del proyecto de Reforma Política. Varios bloques de centro izquierda, habituales aliados oficialistas, votaron en contra, porque la norma los afecta directamente y hasta puede hacerlos desaparecer. Pero ante esa situación, el Gobierno consiguió votos de justicialistas “disidentes” como el del cordobés Arturo Heredia (ex periodista de Cadena 3), o del bloque Unión Peronista (el titular el Jorge Sarghini), como Beatriz Halack y Jorge Montoya. También estuvo a su lado la presidenta de la comisión de Asuntos Constitucionales, Graciela Camaño, esposa de Luis Barrionuevo.
Una de las sorpresas mayores fue el voto afirmativo del cobista Juan Scalesi (desde hace unos días jefe del bloque que responde a Cobos en la Cámara Baja. También se alineó con el oficialismo la correntina María Areta, primera señal visible del acercamiento del actual gobernador de Corrientes, Arturo Colombi, con Néstor Kirchner.
La suma muestra que el oficialismo reunió 106 votos del Frente Para la Victoria; 6 del Frente Cívico por Santiago; 3 de la Concertación; 3 el Movimiento Popular Neuquino; 2 del Partido Renovador Salteño; 2 de la Corriente Peronista Federal (ex Unión-PRO); 2 de Unión Peronista (Beatriz Halack y Jorge Montoya, peronistas disidentes); uno del Peronista Federal (el periodista Arturo Heredia) y uno que está siempre con el kirchnerismo, el del forjista Claudio Morgado. Hay que aclarar que esta vez su compañera de bloque, Silvia Vázquez, votó en contra).
Además, el Gobierno contabilizó el respaldo de bloques unipersonales afines como el cordobés ex radical Francisco Delich, el ex arista fueguino Leonardo Gorbacz; el peronista misionero Emilio Kakubur; el jujeño ex K Mario Martiarena; el catamarqueño Eduardo Pastoriza; la ex pattista Adriana Tomaz, la ex menemista bonaerense Paola Spatola y el último fue un “clásico” kirchnerista: el del alguna vez macrista Eduardo Lorenzo, “Borocotó”.

EL OFICIALISMO CONSIGUIÓ LA APROBACIÓN EN DIPUTADOS DE LA REFORMA POLÍTICA

Agenciafe
19 de diciembre 2009
La suerte ya estaba echada antes de que comenzara la sesión. El kirchnerismo lograría la media sanción de la reforma política en la Cámara baja, pero no conseguiría un apoyo que atravesase la frontera del oficialismo y sus aliados más fieles. La votación arrojó 136 votos a favor, 99 en contra y una sola abstención. Junto al oficialismo, se encolumnaron los santiagueños del Frente Cívico, los neuquinos del MPN, los ex ARI fueguinos, los monobloques filo K y los peronistas disidentes cordobeses. Radicales, cívicos, macristas, el resto del PJ disidente, socialistas y los bloques de centroizquierda, además de radicales y socialistas K, se opusieron a la futura norma que regulará el Código Electoral y la vida de los partidos políticos. Pero el proyecto que establece la realización de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para la elección de los candidatos presidenciables de 2011 se resolverá el año que viene en el Senado, ya con su nueva composición legislativa.
“Siéntese Rossi, así empezamos”, dijo el presidente del cuerpo, Eduardo Fellner, dirigiéndose al jefe de la bancada oficialista. Con Agustín Rossi sentado en su lugar, el oficialismo reunió el quórum (129 diputados) para iniciar la sesión. Era más de las 13.30 de una sesión citada para las 11. Una muestra que al oficialismo no le sobraba demasiado para sancionar la reforma política. La oposición, en tanto, se aglutinaba en sus despachos para evitar aportar al quórum.
El diputado Jorge Landau fue el miembro informante del kirchnerismo. Graciela Camaño, la presidenta de Asuntos Constitucionales y del plenario de comisiones en el que se discutió el despacho que llegó al recinto, dio un paso al costado. Dirigir ese debate y votarlo a favor fueron las últimas funciones que Camaño desempeñó para el oficialismo.
“El texto ya no es el mismo que envió el Gobierno, pero se reforzaron sus propuestas de mayor democratización y representación política, más transparencia y equidad electoral”, abrió Landau parafraseando el extenso título de la reforma. Un texto que “contempló 111 proyectos preexistentes” e incorporó más de 50 modificaciones sugeridas desde todo el arco opositor.
Landau enumeró varios de los ejes centrales de la reforma (ver aparte) y se adelantó a las críticas opositoras: “Están equivocados los que dicen que la norma beneficia a los partidos mayoritarios. El 80 por ciento de los costos de la campaña electoral se van en radio y televisión; y ahora eso se resolverá con equidad y el aporte del Estado. Eso favorece a los partidos con menos recursos y ha sido un reclamo de distintos partidos opositores”.
Pero las críticas no tardaron en llegar. El radical Pedro Azcoiti acusó al oficialismo de la “suspensión de las internas partidarias, de implementar las candidaturas testimoniales, el presidente del PJ usa a su antojo los recursos del Estado y el Gobierno instauró un nuevo clientelismo de gobernadores e intendentes”. “El bipartidismo es un hecho natural de la sociedad, no se hace por ley”, sumó el jefe del bloque de la UCR, Oscar Aguad, para refutar a quienes descalificaron el proyecto porque fortalece el bipartidismo.
La cívica Patricia Bullrich también embistió contra el oficialismo. Dijo que “el clientelismo político funciona como disciplinador social” y reclamó “una autoridad electoral independiente, la implementación de la boleta única y que las fórmulas de las internas partidarias sean abiertas”, para que los partidos decidan si pueden mezclar ganadores y perdedores en una misma candidatura. “La reforma del kirchnerismo no elimina el clientelismo ni garantiza transparencia en el sistema electoral”, dijo por su lado Adrián Pérez.
“No estamos de acuerdo con este debate exprés del oficialismo de una norma hecha a medida de sus propios intereses”, soltó la socialista Silvia Augsburger y se sumó al coro opositor por la implementación de la boleta única. “Este proyecto es profundamente conservador”, sorprendió el macrista Esteban Bullrich, para afirmar que “limita la aparición de nuevas fuerzas políticas”. Luego, dedicó su tiempo a replicar políticamente al kirchnerismo y sus denuncias: “Los mayores desestabilizadores están en el gobierno nacional”, aseguró.
Los cuestionamientos también llegaron por izquierda. “A diferencia de otros proyectos que apoyamos, hoy no estamos de acuerdo con el corazón de esta iniciativa. Ese corazón es el de las internas abiertas, que en lugar de reordenar el sistema político busca resolver las internas del PJ y del Acuerdo Cívico y Social”, sostuvo Carlos Raimundi, de SI. “Esta ley es para resolver la interna del partido gobernante. Pero si ven que la van a perder, esta ley va a tener cambios”, advirtió su compañero de bancada Eduardo Macaluse.
“Toda la ciudadanía deben dirimir lo que resuelven los órganos partidarios, para los cuales no hay nuevas exigencias. Pero no hay ninguna decisión para democratizar los partidos”, agregó Vilma Ibarra, del Encuentro Popular y Social. Sus compañeras de bloque, Cecilia Merchán y Victoria Donda (Libres del Sur), habían señalado a través de un comunicado que “el oficialismo dice que quiere terminar con los sellos de goma, pero ha puesto todo su esfuerzo para salvar dos estructuras viejas y anquilosadas, como son el PJ y la UCR”.
El cierre fue para el jefe del bloque oficialista. “Quiero despejar el fantasma de que (la reforma) es un traje a medida para algún candidato. Faltan dos años (para 2011), en la Argentina eso es mucho tiempo, vale ver lo que pasó en los dos últimos”, remarcó Rossi. “Creo que estamos votando una buena ley –continuó–, debatida intensamente, tratando de recabar la opinión de todos los bloques, incorporado modificaciones más allá de que su voto sea positivo o negativo.” La penúltima batalla del año parlamentario ya estaba ganada para el kirchnerismo en la Cámara de Diputados. La que queda no será fácil: el 3 de diciembre, y ya con la nueva composición parlamentaria, la oposición irá por la mayoría en todas las comisiones legislativas de la Cámara baja.
El oficialismo buscará hoy darle media sanción a la reforma política
La Capital
18 de diciembre 2009
   El Frente para la Victoria emitió dictamen de mayoría ayer en el plenario de comisiones (Asuntos Constitucionales, Presupuesto y Justicia) y, entre otros cambios, aceptó bajar el requisito del 3 al 1,5% el porcentaje de votos que necesitarán obtener los partidos políticos —con una o más líneas internas— en las Paso (primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) para así calificar e ingresar como contendientes en la elección general. Por lo demás, el 1,5% acordado refiere a votos válidos emitidos y no al padrón general que, se sabe, de cada 10 empadronados sólo 6 ó 7 emiten un voto positivo.
   También bajó el porcentaje de afiliados necesarios para mantener la personería del 5 al 4 por mil en cinco distritos, con un tope de un millón de empadronados, y eliminó el uno por mil del total nacional (unos 27 mil afiliados), un dato muy resistido por los partidos chicos. Por lo demás, para evitar la caducidad de la personería, los partidos necesitarán obtener al menos el 2% de los votos elección por medio.
   Si bien ayer quedó escrito y firmado un dictamen de mayoría con 107 artículos donde se plasmaron decenas de cambios incluso hasta en los minutos previos y durante el plenario, no estaría cerrada de manera definitiva la redacción de la normativa, que sigue retocándose en la medida que distintos grupos de diputados proponen y comprometen apoyo parcial o total a la hora de votar.
   Entre los temas muy discutidos ayer en el plenario sobresalió el de la publicación del padrón de afiliados de cada partido —a través de una página web— que prevé la nueva ley. Está pensado para purificar los padrones y que cada argentino verifique si está o no afiliado a un partido y, si desconoce la afiliación, pueda rechazarla mediante un telegrama gratuito a través del correo.
   El mecanismo busca clarificar los padrones partidarios que todos reconocen por lo bajo son un carnaval de superposiciones e irregularidades, con la excepción de la Capital Federal, único distrito donde la Justicia electoral rechaza las dobles afiliaciones. No son pocos los diputados que consideran que la publicación de un padrón de afiliaciones afectaría la privacidad consagrados en los derechos de hábeas data.
   A diferencia de experiencias recientes, el oficialismo parece encaminada a constituir la mayoría calificada que necesita, 129 votos, en alianza con bloques provinciales (Neuquén y Santiago del Estero), una fracción del radicalismo K, monobloques, algunos votos del PJ disidente e incluso apoyos parciales de la Coalición Cívica y la UCR. No contará con aliados habituales, como la centroizquierda. Uno de los representantes más caracterizados del sector, el diputado Carlos Raimundi (SI) adelantó que no acompañará porque “la ley no cumplirá el objetivo de ordenar el sistema, y por más que hagan cambios no modifican el núcleo: favorece el bipartidismo”, comentó a La Capital.
   Del lado del oficialismo, el diputado Jorge Landau (coautor de la norma) contestó, preguntando: “Si la ley se aplicara a partir de mañana habría ocho partidos, y no dos, en condiciones de presentar candidatos a presidente, entonces, ¿por qué hablan de bipartidismo?”.


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