Abal Medina: “Los partidos pequeños saldrán fortalecidos”

El Secretario de la Gestión Publica, el Dr. Juan Manuel Abal Medina participó de un cuestionario de Argentina Elections en relación al proyecto de reforma política del Ejecutivo que ya cuenta con media sanción en el Congreso Nacional. A pesar de las objeciones de prácticamente todo el arco opositor, Abal Medina asegura que la reforma permitirá fortalecer a los partidos políticos, incluso aquellos con un caudal de voto relativamente menor. Por Hugo Passarello Luna


Juan Manuel Abal Medina. Licenciado (UBA, 1994) y Doctor en Ciencia Política (FLACSO México y Georgetown Univesity, 2000) Es Profesor Titular Regular de Ciencia Política y Sistemas Políticos Comparados de la UBA e Investigador del CONICET. Ha publicado decenas de artículos en las principales revistas científicas de su especialidad (Party Polítics, Electoral Studies, etc.) así como varios libros. Actualmente se desempeña como Secretario de la Gestión Publica de la Argentina.
1. Cuales son los principales objetivos que persigue el proyecto oficial de Reforma Política?
Hay dos objetivos principales de la reforma política. Por un lado, democratizar la competencia entre los partidos, logrando mayor equidad entre las fuerzas políticas y dando al ciudadano la posibilidad de conocer realmente todas las opciones a su disposición. Las primarias abiertas y simultáneas, junto a las modificaciones al financiamiento y la publicidad en campañas (se prohíben los aportes de empresas y se impide contratar espacios audiovisuales de forma privada; con la reforma los garantizará el Estado a los partidos según criterios de equidad y proporcionalidad) permiten un mayor protagonismo ciudadano en la selección de las candidaturas y una mayor igualdad en la difusión de las propuestas. Se terminan las candidaturas “a dedo”, y se terminan las enormes inequidades en las posibilidades de contratar publicidad electoral. En definitiva, se mejora la calidad de nuestra democracia.
Por otro lado, la reforma apunta a volver a institucionalizar un sistema de partidos que se atomizó tras la crisis de 2001-2002 y que nunca volvió a recomponerse plenamente. Todos los estudios muestran que la excesiva fragmentación y volatilidad partidaria es perjudicial para la democracia, dificulta la construcción de mayorías legislativas estables e impide al ciudadano hacer un voto informado. Cuando se forman sellos electorales para cada comicio, y desaparecen inmediatamente después, no hay posibilidad de evaluar y controlar el desempeño de los representantes. Por eso buscamos que la Argentina tenga partidos fuertes, sólidos y duraderos.
Ésos son los grandes objetivos del proyecto.
2. ¿Como afectará la reforma al espectro de partidos políticos argentinos? Particularmente ¿cuales serán los efectos en los partidos políticos que en general obtienen un caudal de votos relativamente pequeño?
Las exigencias establecidas en el proyecto se orientan, como decía antes, a fortalecer a los partidos políticos y a garantizar que posean una inserción real en la sociedad. Se trata, especialmente luego de las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados, de exigencias realmente bajas cuando se las compara internacionalmente. Si un partido aspira a representar a la ciudadanía, no debería tener problemas en alcanzar, por ejemplo en Capital o Provincia de Buenos Aires (con padrones de millones de electores), la cifra de 4 mil afiliados para constituirse y mantenerse como partido. Tampoco debería tener problemas en superar el 1,5% de los votos en la elección primaria. Si comparamos esto con la situación en muchos otros países, que utilizan magnitudes uni o binominales, o que poseen umbrales legales nacionales para acceder a una banca, vemos que las exigencias no son desmedidas ni mucho menos. Se trata de criterios mínimos para empezar a ordenar un sistema caótico, con casi 700 partidos políticos con personería jurídica reconocida.
A su vez, aquellos partidos pequeños que superen estos requisitos mínimos tendrán mayores posibilidades de difundir su propuesta y de competir en igualdad de condiciones con los partidos grandes. Por lo tanto, más allá de la retórica o los posicionamientos mediáticos, es indudable que los partidos pequeños que representan una opción real saldrán fortalecidos.
3. La reforma previene realizar elecciones primarias abiertas, simultáneas y de voto obligatorio para todos los electores. Sin embargo, en los últimos comicios se observó una creciente abstención a votar, a pesar que el voto también es obligatorio. ¿Cuáles son las expectativas del proyecto en relación a las elecciones internas si la participación ciudadana es cada vez menor?
La declinación en la participación es precisamente la consecuencia de la crisis de representación política. Esta reforma aspira a involucrar a la ciudadanía en la definición de las candidaturas, a difundir mejor todas las propuestas, a abrir a los partidos a la sociedad. Sabemos que, por sí solas, estas modificaciones no reconstruirán lo que se rompió en 2001-2002. Pero pretendemos que sean un paso adelante para achicar la brecha entre representantes y representados, aumentando la legitimidad y la confianza social en los partidos. Ése es el camino para que vuelva a crecer el entusiasmo de la ciudadanía por la política.