Moix: “Minimiza la desorbitante cantidad de partidos en nuestro país”

La Licenciada María Elisa Moix, asesora política del Diputado Nacional por la UCR Gustavo Cusinato, nos ofrece su visión del proyecto de Ley de Reforma Política presentado por el Ejecutivo.


María Elisa Moix es Licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires. Actualmente se desempeña como Asesora política del Diputado Nacional por la UCR Gustavo Cusinato (Provincia de Entre Ríos).
El día en que el kirchnerismo volvió a Perón
Esta semana se anunciaron dos de las más importantes medidas implementadas por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en los últimos meses (dejando de lado la ley de medios): ellas son la reforma política y la asignación universal por hijo para protección social.
La primer medida suscitó tanto críticas como elogios: críticas de los partidos más chicos por amenazar su funcionamiento futuro al establecer como condición un piso del 5% del padrón para mantener la personería jurídica del partido (como se estableció en Alemania por ejemplo) y elogios por tratarse de una reforma necesaria, bien planteada y que pretende organizar nuestro sistema de partidos a fines de institucionalizar lo máximo posible la política en nuestro país, mientras crea un compromiso férreo entre la ciudadanía y el acto eleccionario (a través de las internas abiertas, simultáneas y obligatorias) y minimiza la desorbitante cantidad de partidos en nuestro país (¡alrededor de 680!)
Si es un traje a medida de Kirchner o no, es un tema pasible de análisis de aquí en adelante. Lo cierto es que el debate izquierda- derecha en Argentina está muerto: todos los sectores están haciendo el esfuerzo necesario por teñirse de distintas ideologías a fines de no ser etiquetados bajo ninguna orientación, nada tienen nuestros partidos que ver con los partidos de izquierda o de derecha de naciones como Brasil o España. Nada.
Tampoco nuestra sociedad se expresa a través de 680 preferencias electorales. Todos sabemos cuales son los beneficios de crear partidos políticos, alianzas, bloques partidarios, interbloques, etcétera. Es una pena no poder analizar este proyecto en relación al bipartidismo, al concepto de ideología, y a muchas otras categorías que dudo puedan ser aplicadas en esta sociedad de bifurcaciones y oportunismos inundados de patetismo.
Por otro lado, no puedo dejar de lado la similitud de esta medida con aquella impulsada por Perón para su segunda presidencia, cuando modificó el sistema electoral (alternando circunscripciones que perjudicaban a las minorías y beneficiaban al peronismo) e implementó el voto femenino a fines de asegurarse la primera magistratura. No vamos a ser tan ingenuos de creer a esta altura de la historia que al voto femenino lo lanzó Evita debido a su ferviente (dudosa bajo mi perspectiva) corriente feminista. Fue otro de los “manotazos” a que el general hiciera uso, como lo hará también hasta el final de su carrera política.
En cuanto a la asignación universal para hijos de desocupados o trabajadores de la economía informal se está cubriendo un vacío. Claramente puede advertirse cierto oportunismo en torno a la medida ya que es un proyecto que desde el ARI viene planteándose hace alrededor de10 años a través del Ingreso Ciudadano a la Niñez (INCINI) y que la oposición en forma conjunta viene reclamando durante los últimos meses: universal, de forma organizada y mediante proyecto de ley, a través del tratamiento correspondiente en el congreso.
Con estas medidas el gobierno ha dejado en evidencia su tinte peronista, después de varios meses de llevar todo a la crispación, al enfrentamiento más tortuoso, provocando inestabilidad de todos los tipos y formas, generando desconfianza en la economía internacional. No hace falta aclarar aquí las consecuencias nocivas que provoca la incertidumbre en materia económica.
En esta oscilación permanente entre autoritarismo y democracia no pierde el oficialismo o la oposición, perdemos todos. En este 30 de octubre celebramos 26 años del primer acto eleccionario luego de la dictadura más atroz que sufrió nuestra sociedad. Si se revive continuamente el resentimiento y el dolor que esta dictadura nos provocó, al menos tengamos la inteligencia de evitar los errores que polarizaron nuestra sociedad y pongámonos a disposición de encaminarnos a un futuro mejor para todos, con consignas y planes diferentes tal vez, pero con un único objetivo: la reconstrucción de nuestra Nación.