Thwaites Rey: “Hay ausencia de una expresión política clara de los intereses y demandas de los sectores populares más empobrecidos de la sociedad”

Mabel Thwaites Rey, Doctora por la Universidad de Buenos Aires, brindó su punto de vista a Argentina Elections sobre las futuras elecciones del 28 de Junio y afirmó que: “después del conflicto de 2008 con las entidades que representan los intereses agropecuarios, surgieron con mayor fuerza voces opuestas al rumbo y al estilo de conducción presidencial” pero al mismo tiempo expresó la dificultad de pensar en una oposición cuando se trata de una “una federación desordenada de grupos políticos originados en los partidos tradicionales, congregados alrededor de figuras más o menos mediáticas, pero sin proyectos capaces de movilizar y organizar amplios segmentos populares”. Por Marcelo Colombo.


Mabel Thwaites Rey, es Doctora por la Universidad de Buenos Aires (Derecho Político- Área Teoría del Estado) y Magister en Administración Pública. Posee una Maestría en Administración Pública en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. En la actualidad es Profesora Titular Regular de las materias “Sociología Política” y “Administración y Políticas Públicas”, ambas de la Carrera de Ciencia Política en la Facultad de Ciencias Sociales, UBA. Al mismo tiempo, dirige el Proyecto de Investigación de UBACyT (Secretaría de Ciencia y Técnica de la UBA) S/031 “Nuevos (y viejos) dilemas del Estado en América Latina”, en el marco del cual coordina el Seminario permanente “Aportes teóricos sobre el Estado latinoamericano”.
1. Luego de dos años de presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el conflicto con el campo y con la derrota electoral en Catamarca en marzo de 2009 ¿Cree usted que el panorama electoral ha cambiado desde las elecciones presidenciales de 2007 siendo ahora desfavorable al kirchnerismo? ¿Cuál cree usted que fueron las principales causas que llevaron a esta situación?
Es evidente que el panorama político ha cambiado desde las elecciones de 2007 y, sobre todo después del conflicto de 2008 con las entidades que representan los intereses agropecuarios (“el campo”), surgieron con mayor fuerza voces opuestas al rumbo y al estilo de conducción presidencial. Hay que distinguir varias cuestiones que, sin embargo, suelen aparecer muy mezcladas. Porque detrás del rechazo casi estético a los ”modales” presidenciales, hay una conjunción variopinta de intereses contrapuestos. Por ejemplo, detrás del conflicto por las retenciones está en discusión la posibilidad de que el Estado pueda disponer de una porción significativa de la renta agraria para destinarlo a políticas públicas. Con el argumento de que el gobierno puede usar mal ese dinero, siempre los sectores con capacidad contributiva real se han manifestado en contra de resignar parte de sus rentas. El resto de la población, no tiene opción cuando tiene que pagar los impuestos al consumo. En este caso, la apropiación de renta extraordinaria para destinarla a financiar otras actividades públicas esenciales es correcta. El problema es que no se tuvo en cuenta que dentro del bloque “del campo” hay situaciones muy diversas. En lugar de desagregar los intereses de los pequeños productores y de las pequeñas localidades del interior y de articularlos de un modo progresista, la torpeza política del gobierno en el manejo de esta crisis empujó a la conformación de un bloque “agrario”, incluyendo a entidades que históricamente habían tenido intereses contrapuestos. Este es un límite político muy importante que expuso el kirchnerismo, hasta entonces exitoso en el armado político. Así, dio la ocasión para que salieran a plantear batalla sectores que habían estado contenidos por el predominio kirchnerista, pero que no comulgaban con el fondo y/o con el estilo de construcción política de este grupo. Un párrafo particular sobre las capas medias urbanas: son varias las razones que impulsan la tirria anti-oficialista. Desde tradiciones políticas anti-peronistas, hasta la más compleja relación con una presidenta mujer, instruida, bella y de retórica didáctica, que molesta mucho. Pero creo que una razón más profunda de la falta de credibilidad reside en la manipulación del INDEC. En momentos en que la inflación se convertía en un problema perceptible para todos, la intervención del INDEC, de la manera burda en que se hizo, cosechó un creciente rechazo de amplios segmentos de la población. El conflicto con las entidades agrarias, así, canalizó diversos malestares presentes en la sociedad.
2. En las últimas elecciones nacionales la oposición no pudo brindar una alternativa que convenciera a la ciudadanía ante la propuesta kirchnerista y se mostró desunida formando alianzas que duraban lo que dura una campaña ¿Cuáles han sido, —a su juicio— las claves para entender la imposibilidad de formar una oposición fuerte? ¿Cree que en estas elecciones el escenario opositor será diferente?
La implosión del sistema político en 2001 no fue un episodio banal ni sus causas profundas han sido superadas. El kirchnerismo logró recomponer parcialmente el sistema político en crisis, pero no renovó sustantivamente el formato de representación perimido. Peor aún, abandonó prontamente la idea innovadora de “transversalidad”, para recostarse en las estructuras más tradicionales y cuestionadas del PJ. Lo que ha emergido es una federación desordenada de grupos políticos originados en los partidos tradicionales, congregados alrededor de figuras más o menos mediáticas, pero sin proyectos capaces de movilizar y organizar amplios segmentos populares. Como nunca, la política queda convertida en puro (y pésimo) espectáculo. Es difícil, en este contexto, pensar en LA OPOSICIÓN, como si las diferencias con el actual gobierno se plantearan por una única causa y con un mismo objetivo. Además de que el pan-radicalismo y el pan-peronismo no son reductibles, históricamente, a una misma matriz política, ambos espacios disputan con el kirchnerismo la representación de los intereses y valores que, aún en crisis y con conflictos internos, son los dominantes. Lo que despierta mayores interrogantes es la ausencia de una expresión política clara de los intereses y demandas de los sectores populares más empobrecidos de la sociedad. Estos, hoy por hoy, parecieran quedar subsumidos bajo la égida kirchnerista, lo que les impide instalar en el debate público, como cuestiones prioritarias, la distribución del ingreso y la lucha contra la pobreza. El peligro tras las elecciones es una regresión aún mayor con relación a las demandas populares. En suma, hay oposición por derecha que se intenta organizar y, simétricamente, no existe una opción realmente consistente por izquierda, capaz de disputarle seriamente al kirchnerismo.
3. Luego de las dificultades para votar que se tuvo en la ultima elección nacional, con electores votando hasta dos horas después del cierre, se discutió a nivel nacional y provincial la necesidad de hacer una reforma electoral (en el caso de la provincia de Córdoba efectivamente se realizó) en la que se incorporen, entre otras cosas, la boleta única, el voto electrónico, el voto no obligatorio, y la creación de un ente electoral que no dependiera del Poder Ejecutivo. ¿Considera usted factible y necesario la posibilidad de una reforma electoral? ¿Cuáles serian a su juicio los principales elementos que debieran ser debatidos en una posible reforma?
Cualquier reforma procedimental será válida y factible si es precedida de un debate sobre su sentido. Y este debate debería ser animado por fuerzas sociales y políticas realmente involucradas en procesos de renovación. No veo que este sea el escenario ni que se estén dando pasos consistentes en ese sentido. Por otra parte, se lanzan algunas propuestas que aparecen como “técnicas” o “neutrales”, algunas recogiendo sentidos comunes bastante ramplones, sin que se expongan con claridad sus eventuales consecuencias. Por mi parte, no comparto en absoluto la propuesta despolitizante y elitista del voto no obligatorio. Es como si se dijera que, frente a los males de la política, mejor dejarla librada aún más a la decisión de aquellos que sí tienen ganas de ocuparse, a los que implícitamente se califica de mejores ciudadanos. Y esto con el aval de los indiferentes, que ni siquiera quieren molestarse en votar. Es un disparate, y un disparate muy peligroso.
4. En líneas generales ¿Cuáles cree serán los principales desafíos de esta administración luego de las elecciones legislativas?
Creo que el mayor desafío será lidiar con una relación de fuerzas sociales y políticas seguramente más adversa que la actual, que pujará para volcar las decisiones gubernamentales cada vez más hacia la derecha. Esto, amén de no ser bueno para el gobierno, le plantea grandes desafíos a los sectores que apuestan a lograr transformaciones más progresistas e inclusivas. Los sectores populares tendrán que revisar sus estrategias de construcción política si no quieren ser arrasados por el impulso restauratorio de una derecha social y política, que pretende retomar a pleno la conducción estatal.

Sitio Web de la Dra. Thwaites Rey