De Riz: “El gobierno debe reconstruir la confianza perdida”

La Dra. Liliana De Riz participó del cuestionario de Argentina Elections. Según De Riz, “el gobierno espera beneficiarse de la disyuntiva nosotros o el caos” para estas elecciones legislativos. Además agregó que es vital realizar la muy postergada reforma electoral ya que “la administración del proceso electoral sigue a cargo de un ministerio político, no se ha creado un fueron electoral independiente, la legislación partidaria es permisiva y favorece la territorialización de la política”. Por Hugo Passarello Luna


LILIANA DE RIZ, doctora en Sociología por la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales con Mención Especial y Licenciada en Sociología en la Universidad de Buenos Aires, con Diploma de Honor. En la actualidad se desempeña como investigadora del CONICET y profesora titular en la Universidad de Buenos Aires. Asimismo es profesora invitada en diversas universidades de América y Europa y ha sido invitada por diversos centros de investigación del exterior. Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, dirigió el Programa de Formación de Administradores Gubernamentales del Instituto Nacional de Administración Pública. Experta en política latinoamericana, ha dedicado sus estudios a los sistemas electorales, los partidos políticos, las políticas públicas y el desarrollo humano. Es autora principal de los Informes de Desarrollo Humano del PNUD ‘Aportes para el Desarrollo Humano en la Argentina/ 2002’ (PNUD 2002) -informe que obtuvo el premio a la “Excelencia en impacto de políticas públicas” otorgado por el PNUD en 2004- y ‘Argentina después de la crisis. Un tiempo de oportunidades’ (PNUD 2005). Es autora o coautora de libros entre los cuales figuran: “La Política en suspenso 1966-1976” y “Sociedad y Política en Chile: de Portales a Pinochet”. Ha compilado con Dieter Nohlen “Reforma Institucional y Cambio Político en Argentina”. Sus artículos académicos fueron publicados en Desarrollo Económico, Revista Latinoamericana de Sociología, Revista Mexicana de Sociología, Revista Española de Investigaciones Sociales, Quaderni dell´ Observatorio Eletorale, Problemes d´Amerique Latine. Entre los capítulos de libros publicados, “Argentina since 1946” en coautoría (The Cambridge History of Latin America: 1930 to the present) “Argentina: democracy in toumoil “Die Politischen Antworten auf die Krise der Dreibiger Jahre: Argentinien,Chile und Uruguay im Vergleich”. Fue distinguida con el Premio otorgado por la Fundación Konex a su labor en la Ciencia Política (1996) y con la “Rosa de Plata” por el Congreso de la Nación (2006).
1. Luego de dos años de presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el conflicto con el campo y con la derrota electoral en Catamarca en marzo de 2009 ¿Cree usted que el panorama electoral ha cambiado desde las elecciones presidenciales de 2007 siendo ahora desfavorable al kirchnerismo? Si es así ¿Cuál cree usted que fueron las principales causas que llevaron a esta situación? De no ser así, ¿Cuál cree usted son las razones de la fortaleza del movimiento kirchnerista?
El panorama electoral ha cambiado y se presenta desfavorable al kirchnerismo. El mayor capital político del ex presidente Kirchner ha sido la fragmentación del arco opositor y la unificación del peronismo bajo su liderazgo. Esas dos condiciones han cambiado: hay drenaje de justicialistas y articulación de alianzas opositoras al kirchnerismo. Entre las causas que condujeron al panorama electoral cambiado puede mencionarse la gestión del conflicto del campo que erosionó drásticamente la imagen de la presidenta y de su esposo y puso de manifiesto la promesa incumplida de cambio con la que Cristina Kirchner llegó al gobierno. El enfrentamiento siguió sustituyendo al diálogo, la improvisación a la visión estratégica, la opacidad a la transparencia en la gestión de los recursos públicos, la excepcionalidad al respecto de las reglas. La desaceleración de la economía y el tardío reconocimiento de que la crisis mundial no era sólo el “efecto jazz” circunscripto al primer mundo- según lo entendía la presidenta- dejaron al desnudo las contradicciones de un gobierno sorprendido ante los acontecimientos y carente de una acción anticipatoria y previsora. Concluido el ciclo de expansión sostenido en la bonanza de los precios internacionales de las commodities, la caída de la actividad económica y de los ingresos fiscales redujo los márgenes de maniobra del gobierno acostumbrado a una gestión con importante superavits gemelos e hizo cada vez más patente a los ojos de la sociedad el retrato de la ilusión construido por las estadísticas oficiales. El aumento del desempleo, de la pobreza y de la inseguridad debilitaron a un gobierno que sostiene su popularidad en los altos índices de crecimiento de la economía y en la mejora relativa de los indicadores sociales iniciada en 2002. En el supuesto de un manejo responsable de la crisis económica, el gobierno tendrá que enfrentar las demandas de las provincias en dificultades financieras, la crisis de la producción agropecuaria agravada por la sequía, las demandas sindicales y empresarias, con menos recursos- aunque la estatización de los fondos de pensiones le permita hacer frente a las elecciones adelantadas. A la carencia de apoyo de las clases medias urbanas reflejada en las elecciones de 2007 se suma la pérdida del apoyo de las clases medias rurales. Por otra parte, en elecciones parlamentarias simultáneas en 24 distritos, el peso de las ciudades tiende a magnificarse y se reduce el poder de tracción de los votos del oficialismo.
2. En las últimas elecciones nacionales la oposición no pudo brindar una alternativa que convenciera a la ciudadanía ante la propuesta kirchnerista y se mostró desunida formando alianzas que duraban lo que dura una campaña ¿Cuáles han sido, —a su juicio— las claves para entender la imposibilidad de formar una oposición fuerte? ¿Cree que en estas elecciones el escenario opositor será diferente?
La fragmentación política del arco opositor obedece a diferentes causas. Por cierto la implosión de la UCR y su desgajamiento en diferentes partidos incluido el minúsculo agrupamiento de los radicales K que concertaron con el ex presidente Kirchner. La territorialización de la política, es decir, la ausencia de fuerzas nacionales que encolumnen a las provinciales, es un fenómeno que va más allá de la crisis del radicalismo. Hace ya mucho tiempo que Tulio Halperín observó con su habitual agudeza que en Argentina, los grandes partidos eran confederaciones de partidos provinciales unidos por conveniencia en el plano nacional. En el presente, antes que partidos, son los jefes provinciales (gobernadores en su mayoría) los que cuentan a la hora de aglutinar fuerzas. Esta situación no es ajena a una legislación partidaria permisiva que favorece la multiplicación de partidos, muchos de los cuales son pequeños emprendimientos en la política ni a un procedimiento de votación que hace posible boletas colectoras y boletas espejo para multiplicar las posibilidades de conseguir una banca.
Esta elección legislativa de renovación parcial de mandatos presenta rasgos singulares porque ha sido nacionalizada por el gobierno que espera beneficiarse de la disyuntiva “nosotros o el caos” y de la convicción difundida en la sociedad argentina, según la cual el peronismo es capaz de gobernar mientras que la oposición puede llegar al gobierno, pero no puede asegurar la gobernabilidad. Esa creencia no es independiente de las características del sistema electoral cuyo sesgo partidario y mayoritario sobrerrepresenta a las provincias pequeñas- que son aquéllas en las que predomina el justicialismo- y genera gobiernos divididos cuando no pertenecen a ese signo político. Tampoco lo es de la indisputable identidad peronista del sindicalismo.
El fantasma del fracaso de la Alianza es esgrimido para desacreditar coaliciones opositoras que, por otra parte, deben ser armadas en tiempo record debido al adelantamiento sorpresivo de los comicios decidido por el oficialismo. La voluntad del gobierno de convertir a estas elecciones legislativas en un plebiscito de su gestión imprime a estas elecciones un cierto dramatismo ya que lleva implícito el mensaje de su eventual abandono anticipado del poder. También se caracterizan porque el peronismo se ha dividido: al peronismo no kirchnerista se le suma el peronismo ex kirchnerista que se alió con la coalición de centro derecha – el PRO -en el estratégico territorio de la provincia de Buenos Aires en el cual se juega el resultado final de los comicios con el 38% del padrón electoral nacional. Los radicales K se transformaron en radicales partidarios del vicepresidente Cobos o volcados hacia algunas de las opciones del arco opositor.
3. La última elección nacional estuvo signada por varias alianzas partidarias (Frente para la Victoria, Coalición Cívica, Una Nación Avanzada) compuestas ellas por varios miembros de partidos políticos tradicionales. ¿Cree que esta elección presentará el mismo escenario partidario? ¿Cuál cree que será el futuro de los partidos políticos tradicionales?
A diferencia de las elecciones presidenciales en distrito único, estos son comicios en los 24 distritos y las alianzas se deciden en cada distrito. El sistema electoral – representación proporcional con listas cerradas y bloqueadas por distrito- la despersonalización de las ofertas electorales, y la estrategia de polarización del gobierno son incentivos para la concertación de fuerzas de la oposición, pese a que en las elecciones legislativas el voto tiende a fragmentarse. El escenario partidario se ha modificado por la presencia de nuevas coaliciones ya concretadas en algunos distritos y otras por concretarse Esta es una elección de candidatos antes que de partidos como lo fue la de 2007, pero su novedad son las alianzas en el ahora extendido arco opositor compuesto por la alianza entre el centro derecha (PRO) y el peronismo disidente, por una parte, y la Coalición Cívica, el socialismo y el radicalismo, por otra. Que esas alianzas tengan la capacidad de aglutinar fuerzas a escala nacional es un desafío con miras al 2011. Hoy, el escenario de una victoria de la oposición parece más probable si se tiene en cuenta que ésa ha sido la tendencia de las renovaciones parciales del poder legislativo cuando el liderazgo presidencial se debilita. Los cambios en la sociedad, en la política y el desgaste del gobierno se conjugan para dar credibilidad a la emergencia de nuevos realineamientos partidarios en los diferentes distritos. Acaso se esté gestando un sistema multipartidario moderado como pilar de coaliciones de gobierno capaces de sostener los compromisos en el tiempo.
4. Luego de las dificultades para votar que se tuvo en la ultima elección nacional, con electores votando hasta dos horas después del cierre, se discutió a nivel nacional y provincial la necesidad de hacer una reforma electoral (en el caso de la provincia de Córdoba efectivamente se realizó) en la que se incorporen, entre otras cosas, la boleta única, el voto electrónico, el voto no obligatorio, y la creación de un ente electoral que no dependiera del Poder Ejecutivo. ¿Considera usted factible y necesario la posibilidad de una reforma electoral? ¿Cuáles serian a su juicio los principales elementos que debieran ser debatidos en una posible reforma?
Argentina necesita una reforma político electoral. Es una reforma postergada a lo largo de los años de democracia. La administración del proceso electoral sigue a cargo de un ministerio político, no se ha creado un fueron electoral independiente, la legislación partidaria es permisiva y favorece la territorialización de la política, por no mencionar sino algunos de los problemas más importantes. Las deficiencias del procedimiento de votación se pusieron de manifiesto en las últimas elecciones de 2007, las más desorganizadas desde el retorno de la democracia. El gobierno rechazó el debate sobre la propuesta de adopción de la boleta única que entre otras ventajas reduce las principales manipulaciones como el robo de boletas y asegura el fin de las listas colectoras y las listas espejo. Es necesario depurar los padrones, hacer transparente el financiamiento de los partidos, fortalecerlos… En síntesis, una reforma integral del régimen electoral es necesaria, pero poco probable. El fracasado intento de la oposición aglutinada alrededor de la demanda de reformas en la administración electoral factibles como la introducción de la boleta única muestra la reticencia del oficialismo a introducir cambios cuyo costo político no está dispuesto a pagar.
5. En líneas generales ¿Cuáles cree serán los principales desafíos de esta administración luego de las elecciones legislativas?
Reconstruir la confianza perdida, lo que supone entre otros aspectos, terminar con las estadísticas irreales fabricadas en el INDEC, sostener la situación fiscal, económica y social evitando convulsiones sociales, hacer frente a las obligaciones externas, dar respuestas al problema de la inseguridad que es la principal causa de preocupación de los argentinos en todas las encuestas y generar un clima de paz social. Sin embargo, el principal desafío que subyace a los antes mencionados es la comprensión por parte de la presidente de que la negociación y el diálogo para lograr los necesarios consensos no son síntomas de debilidad sino rasgos de un liderazgo democrático.