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Marzo 26, 2008

A la mayoría de los jóvenes, la política le interesa poco o nada

Esto afirmaron el 74 por ciento de los jóvenes argentinos a una encuesta de la consultora Fara & Asociados. También es alarmante que sólo el 24% de los "nuevos votantes" consultados, según este sondeo, mostró interés en los comicios presidenciales. Es más la imagen de los representantes políticos se encuentra por debajo de la de los integrantes de las Fuerzas Armadas, los cuales recogieron una mayor proporción de imagen positiva (18%) que los políticos (8%).

El 74% de los jóvenes dice que le interesa poco o nada la política
La Nación
25 de febrero de 2008

Al 74 por ciento de los jóvenes de entre 19 y 28 años les interesa poco o nada la política. Y el mismo porcentaje cosechó la escasa o ninguna atención al proceso electoral que concluyó con la consagración de Cristina Fernández de Kirchner como presidenta electa de los argentinos en octubre último.

Así surge de un estudio realizado por la consultora Carlos Fara & Asociados en el que, como contrapartida, tres de cada cuatro consultados se mostraron convencidos de que los jóvenes deberían involucrarse más en la política.

La encuesta fue realizada entre el 9 y el 12 de febrero último sobre una muestra de 442 casos tomada en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

A pesar de la fuerte apatía entre los ciudadanos jóvenes, el 30% de los encuestados dijo que votaría a la actual presidenta si tuviera que hacerlo al momento de ser consultados. El 11% se manifestó por la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, mientras que el 4% dijo que lo haría por Roberto Lavagna, hoy de regreso a la filas kirchneristas.

En materia de imagen, el matrimonio presidencial hace punta. El 47% tiene una visión positiva del ex presidente Néstor Kirchner, seguido apenas con dos puntos menos por la actual jefa del Estado. En tercer lugar, con el 37% de imagen positiva, se ubicó el actual gobernador bonaerense, Daniel Scioli.

El primer dirigente de la oposición que aparece en la lista de imagen positiva es Mauricio Macri (25%), seguido por Carrió (22%) y Roberto Lavagna (20%). Sin embargo, el jefe de Gobierno porteño sólo fue elegido por el 2% de los consultados ante una eventual elección presidencial.

Las buenas noticias para Cristina Kirchner también se traducen en los índices de aprobación de sus poco más de dos meses de gestión: 40%. Sin embargo, no debería confiarse, ya que el 33% desaprobó su administración. El 26% restante no emitió opinión al respecto.

La apatía de los jóvenes por la política se traduce también en el hecho de que el 94% de los encuestados dijo que no participa en ningún partido.

Este escaso interés también se proyecta a futuro, ya que el 68% se mostró reacio a integrarse en alguna de las fuerzas políticas existentes. Sólo el 21% se mostró entusiasmado ante esa posibilidad.

Esta cifra es contradictoria con el hecho de que casi seis de cada diez encuestados (59%) dijeron que el país andaría mejor si los jóvenes se involucraran en política.

Sólo el 16% mantuvo su escepticismo al extremo y dijo que todo seguiría igual aunque sus congéneres participen más en política.

El resultado de la encuesta demuestra los bajos niveles de interés que la vida política despierta en la franja etaria más joven del electorado argentino. Apenas el 20% dijo importarle bastante la política, y sólo el 3%, mucho.

Entre la población interesada, apenas poco más de dos de cada diez consultados (24%) dijo haber seguido con bastante o mucha atención el proceso electoral de octubre último.

Ese desinterés se traduce, además, en la escasa información sobre la materia demostrada por los encuestados. Apenas un 19% supo decir que el ministro más joven del gabinete de Cristina Kirchner es "el de Economía", en tanto que sólo el 5% respondió que se trataba de Martín Lousteau.

El titular del Palacio de Hacienda fue, además, elegido como la figura joven más atractiva de la política, con apenas el 3% de los consultados. Lo siguieron Macri (2%) y Scioli (1%).

Preocupaciones

El tema que más interesa a los jóvenes que respondieron la encuesta es la seguridad (55%), seguido muy de cerca por la educación (52%) y el desempleo (51%). Unos escalones más abajo se ubican la salud (29%), la pobreza (25%) y la inflación (21%).

No obstante, siete de cada diez encuestados se mostraron confiados en que el país estará en los próximos meses mejor o igual de bien, una cifra ampliamente superior al 20% de escépticos que dijo que la situación será peor o igual de mala que en la actualidad.

Es más, el 44% manifestó su confianza en que con Cristina Kirchner el país va a estar mejor o igual de bien que con su antecesor y esposo, Néstor Kirchner.

La encuesta consultó también la opinión de los jóvenes sobre otros actores de la sociedad argentina.

En este sentido, los periodistas fueron los que mayor opinión favorable recogieron (44%), contra un 35% que dijo tener un concepto regular y un 17% de imagen negativa. Casualidad o no, es casi la misma proporción que arrojó la encuesta en relación al concepto que tienen de sí mismos los jóvenes (sólo varía la imagen negativa, que es del 16%).

Estos dos estamentos son los únicos con un balance a favor, ya que la Iglesia les sigue en imagen positiva con un 31%, pero con opinión negativa superior (35%).

Peor imagen que la política tienen la policía -56% de opiniones negativas y sólo 11% positivas- y los sindicalistas -recogieron un 53% de rechazos y apenas un 6% de apoyo a su desempeño-.

Si se tiene en cuenta que este año se cumplirá un cuarto de siglo de democracia ininterrumpida, resulta llamativo que las Fuerzas Armadas recojan una mayor proporción de imagen positiva (18%) que los políticos (8%), aunque el 37% dijo tener una opinión negativa de los militares.

Preocupan los altos índices de descrédito de la juventud en la actividad política
Fabricio Moschettoni
Impulso Baires
26 de Febrero 2008

Una encuesta conocida en las últimas horas ratificó el continuo descreimiento de los jóvenes en la política. El estudio, que pertenece a la consultora “Fara & Asociados”, señala que el 74 % de los encuestados (de entre 19 y 28 años) mostró desinterés por la política, y un porcentaje similar no le prestó atención a las últimas elecciones. Precisamente, antes de las presidenciales pasadas, un trabajo de ONGs juveniles, habían advertido la situación. Consultado por IB, Daniel Wizenberg, de la Agrupación Argentina de Estudiantes para las Naciones Unidas, se mostró preocupado por “la distancia entre la política y los jóvenes”.

La investigación, a la cuál Impulso Baires tuvo acceso, fue realizada sobre 442 casos en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y en ella se demuestra, por ejemplo, que el 75 por ciento piensa que los jóvenes deberían involucrarse más en la política, mientras que el 10 por ciento considera que no, y el resto no saben.
Sobre a quién votarían, el 30% dijo que votaría a Cristina Kirchner, el 11% por la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, mientras que el 4% dijo que lo haría por Roberto Lavagna.
Asimismo, los Kirchner tienen un 47% de imagen positiva seguidos por Daniel Scioli con el 37%. El primer dirigente de la oposición que aparece en la lista de imagen positiva es Mauricio Macri (25%), seguido por Carrió (22%) y Roberto Lavagna (20%).
Un dato conocido aunque alarmante: el 94% de los encuestados dijo que no participa de ningún partido. Y el 68% se mostró reacio a integrarse en alguna de las fuerzas políticas existentes. Sólo el 21% se mostró entusiasmado ante esa posibilidad.
Entre los temas que le preocupan a los jóvenes se destacan la seguridad (55%), la educación (52%) y el desempleo con el (51%). Y más abajo la salud, la pobreza y la inflación.
Siete de cada diez encuestados se mostraron confiados en que el país estará en los próximos meses mejor o igual de bien y el 44% manifestó su confianza en que con Cristina Kirchner el país va a estar mejor o igual de bien que con su antecesor, Néstor Kirchner.
En diferentes temas, los periodistas fueron los que mayor opinión favorable recogieron con un 44%. Además la Iglesia les sigue en imagen positiva con un 31%, y la policía con un 56% de opiniones negativas y .los sindicalistas recogieron un 53% de votos negativos.


Se confirma una tendencia


En realidad, el trabajo no debiera sorprender a nadie, aunque por supuesto merece una fuerte preocupación por la contundencia de las cifras.
Unos días antes de las elecciones presidenciales de octubre del año pasado, Impulso Baires publicaba un informe realizado por la Agrupación Argentina de Estudiantes para las Naciones Unidas (AAENU) y la Asociación Sumando Argentina, con el asesoramiento de la Consultora Zooma, y en el que se advertía de la seriedad del problema, en cuanto a que la gran mayoría de los encuestados no estaba interesado en concurrir a las urnas. (Ver nota: Por el descrédito de los políticos, los que votan por primera vez no están interesados en hacerlo ).
La investigación se llamó “Los primeros votantes, participación y democracia”, realizada a través de una encuesta sobre 316 chicos de entre 17 y 20 años, que asisten a 17 escuelas y colegios de 8 barrios de la Capital Federal.
El objetivo que se habían planteado era saber qué quieren los chicos y qué necesitan, para luego incentivar a la participación.
En ese momento nos decía Daniel Wizenberg, coordinador general de AAENU: “esta investigación forma parte de otro trabajo que estamos haciendo, que consiste en abrir, para 2008, un espacio en la asociación para que los chicos que quieran participar puedan hacerlo desde otro lugar”, y agregó: “No es casual que los chicos estén desencantados para participar en un país donde la imagen de los partidos políticos está colapsada”.
Uno de los datos más llamativos que arrojó la investigación tiene que ver, precisamente, con la poca participación de los jóvenes en cualquier tipo de organización: sólo el 25% de los encuestados dijeron hacerlo, mientras que el 69% respondió que no. Además, el 82% dijo que nunca participó de un partido político, y sólo el 3% aseguró que participa en uno o lo hizo alguna vez.
Al ser consultados sobre por qué no participan en partidos políticos, el 58% señaló que no le interesa, el 13% dijo que sí le interesa pero que no tiene confianza en los partidos existentes ni en los políticos, mientras que las respuestas “me interesa pero no tengo tiempo” y “me interesa pero no encuentro el partido que me guste” obtuvieron el 7% cada una.


“Sigue la misma distancia entre la política y los jóvenes” aseguran desde AAENU


En esta ocasión, Impulso Baires nuevamente recurrió a Daniel Wizenberg, coordinador general de AAENU, y le preguntó acerca de qué interpretación hacen sobre los datos difundidos últimamente, y en ese sentido nos respondió: “pude ver que algunas de las inquietudes consultadas en la encuesta son parecidas a las que medimos en la nuestra a una semana de las ultimas elecciones, en ese sentido el índice de participación en partidos políticos por ejemplo sigue siendo de 1/10”.
“En resumen se sigue la misma línea, la misma distancia entre la política y los jóvenes, la política no es una opción cierta de ocupación y las preocupaciones pasan por mejorar su calidad de vida, estructurada sobre parámetros sociales claros: tener un buen trabajo, poder salir tranquilo y cursar en una buena universidad (Ref. "entre los temas que le preocupan a los jóvenes se destacan la seguridad con el 55%, la educación con el 52% y el desempleo con el 51%). Estos tres elementos muestran el rasgo individualista del pensamiento, la preocupación se centra en mejorar su propia vida y lejos está preocuparse profundamente por la cosa pública (por eso se ubicaron más abajo la salud, la pobreza y la inflación)”, dijo Wizenberg.
Posteriormente, le preguntamos si considera que existen esfuerzos por parte de los sectores políticos para revertir la situación, y al respecto nos dijo que “creo que últimamente se generó una nueva corriente de reestructuración del sistema de partidos, pero la población en general y sobre todo los jóvenes no ven en esa corriente nada de aire fresco, como nada parece ser nuevo depositan aún más la confianza en la democracia indirecta o sea de representación; pero a la vez no se ven representados por nadie”, y sugirió: “quizás tendríamos todos que repensar seriamente el sistema presidencialista vigente y el tema de la representatividad”.
“Lo hacen, creo yo, en función de su desinterés, o sea, parecieran decir: "que el otro (Cristina o Macri) se ocupe, y ojalá le vaya bien” indicó el joven.
En la conversación con Impulso Baires, Wizenberg puso atención en datos que se desprenden de la encuesta, al señalar: “en diferentes temas, los periodistas fueron los que mayor opinión favorable recogieron con un 44%. Además la Iglesia les sigue en imagen positiva con un 31%, y la policía con un 56% de opiniones negativas y .los sindicalistas recogieron un 53% de votos negativos. Destaca también que las Fuerzas Armadas recojan una mayor proporción de imagen positiva con un 18%”.
Sobre ese cuadro, continuó diciendo: “en mi opinión se deben a dos cuestiones: por un lado el nivel socioeconómico de la muestra de la encuesta (mayoritariamente clase media, media alta y alta) y por otro el hecho de que el sistema político argentino se envició en imagen y esencia, por eso dentro la sociedad es preferible confiar en los periodistas que informan y entretienen. Algo que no es necesariamente malo, a menos que derive en una concentración excesiva de poder en el cuarto poder valga la redundancia, porque implicaría que sólo unos pocos son los dueños de la verdad; y eso es peligroso”.
Impulso Baires continuará abordando esta temática, que tienen que ver con la necesidad del fortalecimiento institucional.
Fomentar la participación de los jóvenes en actividades políticas debe ser uno de los temas más destacados en las agendas públicas del presente.


Al 74% de los jóvenes argentinos la política le interesa "poco o nada"
Yahoo Noticias
25 de febrero 2008


Según el sondeo de la consultora Carlos Fara y Asociados, difundido por el diario La Nación de Buenos Aires, también el 74 por ciento de los encuestados, de entre 19 y 28 años, prestó una "escasa o nula" atención al proceso electoral de octubre, en el que Cristina Fernández fue elegida presidenta del país.
Teniendo en cuenta que la imagen de los políticos es considerada positiva sólo por el 8 por ciento de los jóvenes, Fernández sale ganando al contar con un 45 por ciento de los encuestados que tiene una buena imagen suya, sólo superada por su marido y antecesor, Néstor Kirchner, que goza de un 47 por ciento de la población que lo estima con una imagen positiva.
En tercer lugar, el político más valorado por los jóvenes parece ser el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, que alcanzó el 37 por ciento.
El sondeo indica que sólo el 20 por ciento de los jóvenes declara que le interesa "bastante" la política, y no pasan del 3 por ciento a los que les interesa "mucho".
El estudio añade que a los jóvenes argentinos lo que más les preocupa es la seguridad (55 por ciento), la educación (52 por ciento) y el desempleo (51 por ciento), seguidos de la salud (29 por ciento) y la pobreza (25 por ciento).
Pero a pesar de todo ello, el 70 por ciento de los encuestados se muestra optimista y confía en que, en los próximos meses, Argentina estará "igual o mejor" que actualmente, frente al pesimista 20 por ciento que cree que la situación será "peor o igual de mala".

Marzo 25, 2008

La era CFK: Luis Tonelli

Argentina Elections realiza una encuesta a diversos académicos sobre los recientes comicios nacionales y la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Presentamos hoy la entrevista a Luis Tonelli.Por Hugo Passarello Luna

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La era CFK

Con el objeto de proveer una perspectiva académica en vistas de los resultados de las elecciones de Octubre de 2007, Argentina Elections envió una encuesta (1) a reconocidos especialistas políticos en Argentina. El cuestionario giró en torno a tres ejes: el sistema electoral y político en vistas de las últimas elecciones, el sistema partidario argentino y la futura gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Participan en esta serie de entrevistas varios expertos de universidades y centros de estudios tanto de Argentina como de otros países. En esta oportunidad les presentamos la entrevista a Luis Tonelli.

En las próximas semanas compartiremos las respuestas de otros entrevistados.

Serie anterior: Sobre el significado y relevancia historia y política de las elecciones de Octubre de 2004 Argentine Elections realizó una serie similar en el período previo a las elecciones nacionales del 28 de octubre del 2007. Del mismo participaron reconocidos políticos y especialistas en Argentina, tanto del exterior como del país.Puede ver esa serie accediendo a este enlace

(1) Entendemos como encuesta, “un conjunto de preguntas tipificadas dirigidas a una muestra representativa, para averiguar estados de opinión o diversas cuestiones de hecho.” (Real Academia Española)

Luis Tonelli

Luis Tonelli es politólogo. Cursó la licenciatura en Ciencia Política en la Universidad del Salvador y estudios de postgrado en política en la Universidad de Oxford. Es profesor de ciencia política en la Universidad de Buenos Aires desde 1986. Ha enseñado ciencia política en las universidades argentinas de San Andrés, del Salvador, Palermo, CEMA. Ha sido Director Ejecutivo de la Cátedra Sarmiento de Estudios Argentinos en la Universidad de Salamanca. Es editor y columnista político de Revista Debate, Revista Actitud, Revista FOCUS y del diario Buenos Aires Económico. Es autor del libro La Vocación, publicado en el 2001 por Editorial Sudamericana, ha publicado numerosos artículos académicos y colabora asiduamente con diarios y publicaciones argentinas e internacionales. Tiene una amplia participación en la función pública de su país y en la consultaría profesional.

Sistema Electoral y Político

Estas últimas elecciones recibieron el voto del 71.81% del electorado (alrededor de 7 millones de personas no se presentaron a votar). Este es el porcentaje más bajo desde el retorno de la democracia en 1983. Asimismo, hubo una enorme deserción de los ciudadanos llamados a ser autoridades de mesa. Y el día mismo de los comicios demostró ser un desafío logístico obligando a muchos ciudadanos a esperar horas para poder votar.

En vistas de estos sucesos, ¿Qué cambios cree necesita el sistema electoral y político para encarar este nuevo escenario?

La primera consideración es de orden general: la crisis del “que se vayan todos”, que marca la implosión del sistema de partidos políticos en el 2001 no ha sido completamente superada. Y la actitud contra los partidos políticos todavía cala muy hondo, especialmente en ciertas capas de la ciudadanía de las grandes urbes argentinas. Esto sumado a la persistencia de la democracia y puntualmente a la realización de elecciones poco competitivas para la presidencia seguramente ha impactado sobre las tasas de participación electoral y también sobre la asistencia a cumplir con la obligación de ser autoridad de mesa (que incluso deberíamos analizar desde un fenómeno más amplio como lo es el declive del hombre público, como diría Richard Sennet).
De todas maneras, las dificultades que enfrentó la ciudadanía en ciertas mesas (no conviene aquí generalizar) se debió fundamentalmente a un punto conectado con la crisis del 2001: la fragmentación política ante la ausencia de estructuras organizativas partidarias a nivel nacional con capacidad efectiva de controlar el proceso de nominación de las candidaturas.
Así la estrategia generalizada, de la cual el oficialismo kirchnerista hizo uso virtuoso fue permitir la presentación de varias candidaturas al mismo puesto ejecutivo secundando a la candidatura a la Presidencia, cosa repetida a nivel de gobernador y hasta de Intendentes, multiplicándose también las listas de representantes. Desde esta constatación empírica fue realmente un milagro que no hubiese habido más problemas de los que los hubo.
Y en todo esto no deja de haber algo paradójico: la actitud anti partidos de la clase media y alta especialmente porteña y de la prensa argentina se queja a la vez de los problemas que trae aparejados. Por eso creo que estos problemas no se solucionan con una reforma del sistema electoral o del sistema de votación, si no con decisiones políticas de reorganizar a los partidos.
La dificultad para elegir no se soluciona por ejemplo con el voto electrónico (y no hablo desde criterios duros de racionalidad, que liguen a preferencias concretas de políticas públicas con ofertas específicas para satisfacerlas, sino simplemente de colocar en la boleta a los candidatos que más gustan). Uno se imagina la cantidad de ramas que tendría el árbol de opciones, y casi mejor que las boletas estén exhibidas en una mesa.
Claro que esta la objeción por la desorganización del acto electivo, pero en primer lugar hay aquí una cuestión normativa, republicana: ser ciudadano no es cosa gratuita. Dedicar un día feriado a una cuestión pública decisiva como lo es una elección, no debería ser algo de mayor fastidio. Votar no es hacer una compra en un supermercado. Ni que hablar con la obligación ciudadana de ser autoridad de mesa.
En otro plano, el sistema de votación argentino es todavía bastante confiable. Las deserciones a ser autoridad de mesa fueron subsanadas en todos los casos, y aquí el problema es la falta de fiscales partidarios de algunas fuerzas que se apoyan básicamente en la popularidad mediática de sus líderes. Se sabe, el padrón universal, las autoridades ciudadanas de mesa, los fiscales partidarios y las actas en varias copias y firmadas por todos son los pilares del sistema de votación argentino. La ausencia de fiscales de un partido no es decisiva, pero genera desconfianza.
La cuestión aquí es de diseño institucional:¿debemos facilitarle las cosas a quienes no se organizan como partidos políticos tradicionales?. Yo creo que no. Que debemos al contrario incentivar la existencia de unos pocos partidos políticos y no una proliferación inestable de candidatos mediáticos.
Cuando uno va a comprar chocolate a un hipermercado se beneficia con una góndola repleta de opciones de calidad y precio, porque uno decide que va a comprar para consumir. Pero en política es diferente: satisfacer mi demanda personal al encontrar el candidato perfecto entre mil opciones lleva a que mi voto se pierda impotente en la fragmentación generalizada.
Es por eso que para que una democracia presente opciones relevantes ni tiene que estar dominada por un monopolio político ni debe licuarse en la multiplicación de ofertas. Una democracia necesita de oligopolios políticos, esos que han venido a llamarse históricamente “partidos políticos”.
La construcción política resuelve asimismo dos cuestiones que parecen contradictorias: la de garantizar la estabilidad y por el otro lado, la de permitir la renovación. Por un lado, reduce la volatilidad electoral, fidelizar a políticos y a electores, construye jerarquías, permite que los intercambios no sean solo la base de un toma y daca coyuntural, si no que puedan realizarse en la expectativa de la continuidad, que lleva a soportar ocasionales pérdidas en la negociación en la esperanza de una pronta recuperación.
Por el otro, permite el cambio pero ordenándolo internamente a la competencia a través de mecanismos como las internas y decisiones colectivas de consenso.
La construcción política demanda de un liderazgo enérgico que sea su personificación, pero que no la asfixie en el personalismo. Demanda la generación de una identidad simbólica, la instauración de rituales y tradiciones adaptadas al uso del nuevo siglo, pero también de reglas y disposiciones institucionales que den incentivos a los políticos a integrarse en partidos políticos y no a ser bolseros al mejor postor del pequeño capital de poder del que disponen.
Así en el plano electoral, por ejemplo, debería permitirse sólo una lista de candidatos por partido o coalición eliminando las listas colectoras y las listas espejos que apoyan a un mismo candidato de nivel superior. Además, debería prohibirse que en el plano provincial o local se dieran coaliciones entre partidos rivales en el plano nacional. En el plano legislativo deberían prohibirse que los representantes que ingresan al congreso por un partido formen luego su propio bloque. Sencillamente, quien rompe con el partido debe abandonar su banca.
En el plano jurídico, hay que aumentar los requisitos para constituir un partido político a nivel nacional, y terminar con las etiquetas reconocidas que se alquilan para candidatos individuales. En el plano financiero, hay que tender al financiamiento exclusivamente público, y en la transición hay que limitar los aportes que van directamente a los candidatos. Se debe centralizar el financiamiento en la dirección de las estructuras partidarias.
Y en el plano organizativo, los partidos deben formar a sus miembros, para generar políticos profesionales capacitados para enfrentar los desafíos que impone la gestión de la democracia en la actualidad. Todas reformas que pueden ser implementadas y que tendrían un efecto inmediato sobre la organicidad partidaria.

Partidos Políticos

Los comicios del 28 de octubre del 2007 mostraron un escenario donde las alianzas partidarias fueron la regla. Ninguno de los dos tradicionales partidos (la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista) se presentaron como tales sino junto a diversas alianzas. ¿Cómo observa el futuro del sistema partidario en Argentina?

En la Argentina hoy no existen los partidos políticos nacionales en términos efectivos. Ellos no tienen el monopolio de la nominación de sus candidatos, que me parece, es el grado cero que define un partido electoral, el decidir quien se presenta como candidato representante de tal o cual extracción política. El peronismo no ha presentado candidato oficial a las elecciones presidenciales desde que tomó la decisión de permitir en el 2003 que 3 peronistas (Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saa, y Néstor Kichner) se presentarán bajo etiquetas de fantasía a las elecciones presidenciales. Con esto el presidente interino y Jefe del peronismo bonaerense en ese momento, Eduardo Duhalde, logró evitar la ruptura partidaria a costa de colocar al peronismo en una situación gaseosa. Exactamente lo contrario pasó con el radicalismo, que ha sufrido rupturas y sangrías de relevancia (Elisa Carrió y Margarita Stolbizer, Ricardo Lopez Murphy, los radicales K) aún cuando la organización formal sigue funcionando. Sin embargo, esta estructura nacional fue la que nombró como candidato a un peronista, Roberto Lavagna que recientemente ha vuelto al redil.
Como tal más que coaliciones lo que ha habido son acuerdos electorales, pases efímeros, asociaciones oportunistas, todas a nivel mas o menos personal. No habiendo partidos organizados, no existe la posibilidad de coaliciones, ni tampoco estrictamente hablando un sistema de partidos a nivel nacional, que según la definición archiconocida de Giovanni Sartori es la pauta estable de interacción partidaria. Todo lo que hoy está ausente.
Sin embargo no hay que llevar las cosas al extremo y quiero ser totalmente preciso en esto. Lo que sucede es una situación de descalabro organizativo de los partidos políticos a nivel nacional acompañado de un clima antipartidario en las grandes ciudades, pero en retroceso, a medida que el país se recupera de su colapso económico, político y social.
La situación, obviamente, es totalmente diferente para el peronismo que para el radicalismo. La crisis no encontró al peronismo en el poder (aunque la linea interna conservadora, el menemismo, quedó muy debilitada después del éxito del kirchnerismo). Las diferencias con el radicalismo son importantes. El peronismo posee un mayor control territorial de las provincias interiores y más estabilizado que el radicalismo. El peronismo tiene un electorado popular más fiel. El peronismo es mucho más flexible (se dice que el lema peronista por antonomasia es “traidor es el que pierde”.
Las elecciones pasadas exhibieron que Cristina Fernández fue elegida por un conglomerado social que recuerda al del primer peronismo (con los niveles de pobreza y de desigualdad que exhibe hoy la Argentina a pesar de su recuperación, hay vastos sectores sociales de tal modo sumergido que es como si Perón y Evita no hubieran nunca existido para ellos. Ha sido esta persistencia peronista (incorregibilidad diría J.L. Borges) la que seguramente ha estado en la base de la decisión de Néstor Kirchner de reorganizar el peronismo como forma de consolidar su poder. Aparte, aparece en el horizonte Mauricio Macri con una aceitada red de contactos con peronistas del interior que podrían en un momento de debilidad del kirchnerismo en el poder migrar hacia horizontes más prometedores. Por supuesto que la organización del PJ no evita esta posibilidad, pero es un paso hacia recuperar el control de las candidaturas que se hagan en nombre del PJ.
Los efectos sobre el resto de las fuerzas políticas que, de llegar a buen puerto, tendría la reorganización del peronismo a manos de Kirchner pueden ser bastante diferentes, y también están muy ligados al éxito o no de la Presidencia de Cristina Fernández. Kirchner necesita de otras fuerzas para legitimar el predominio peronista, y en ese sentido ha estado tentando a los radicales K para que den la lucha por el control de la desahuciada UCR oficial, quien ha sufrido el impacto tremendo del pase a las filas del PJ de su candidato en las elecciones pasadas, Roberto Lavagna. De tener éxitos los radicales K, entonces se podría configurar una coalición formalizada y sin precedentes históricos entre el PJ y la UCR, ocupando ese espacio tan ambiguo como argentino como lo es el “nacional y popular”, con llegada a las clases populares y a la extendida clase media baja. De no funcionar la toma de poder del edificio formal de la UCR, entonces los radicales K, la centroizquierda K, y otros allegados podrían tratar de formar algún partido, como los peronistas disidentes del menemismo fundaron en su momento el FREPASO. Esto en el plano del oficialismo.
El plano de la oposición es mucho más incierto. El oficialismo cuenta con los recursos muy valiosos de la estructura política y económica que le da la ocupación del Estado. La oposición solo cuenta muchas veces con su presencia mediática, con el incentivo negativo a organizarse que significa que cada líder opositor se ve con posibilidades de ser él el beneficiado por los caprichos de la opinión pública.
Claro está que hay una personalidad en la oposición que se ha hecho del control del tercer presupuesto del país, después del de la Nación, y el de la Provincia de Buenos Aires: el Jefe de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri. Pero él sabe que su destino está ligado a los resultados que pueda mostrar a nivel ciudad, por lo menos mientras espera que el ciclo del agotamiento del kirchnerismo recorra todas sus fases. Luego está Lilita Carrió, con un desprendimiento de los radicales y su apelación al típico voto antiperonista.
Lo cierto es que más que una división de izquierda/derecha, o incluso peronista/antiperonista tenemos una división política entre las fuerzas y líderes que poseen dominio territorial y los que poseen “dominio” mediático, con algunos “infiltrados” en esa división política (como Daniel Scioli en el campo territorial), cada uno con sus sectores sociales típicos. Por su propia naturaleza, el dominio territorial tiene una propensión a la jerarquía (por la distribución de recursos en el peculiar federalismo centralizado argentino) y el dominio mediático a dispersarse.
En ese sentido, la alternancia dependerá mucho de la suerte del oficialismo, y la desmembración de la coalición territorial, aprovechada por algunos de los líderes mediáticos.
Más que elección, lo que se está dando en la Argentina es una democracia de confirmación o derrocamiento electoral del gobernante, tendencia generalizada que consigna Pierre Rosanvallón en su libro Contrademocracia.

Gestión de CFK

Con la asunción de la nueva presidente y de todo su gabinete ¿Como observa que serán los primeros dos años de la gestión de CFK? Sus desafíos, sus prioridades, etc.

El inicio del gobierno de Cristina Fernández se planteó para transmitir una imagen de continuidad y no de ruptura. La permanencia de muchos de los integrantes del gabinete entre ellos Alberto Fernández y de Julio De Vido en sus puestos hace que no haya habido mayormente cambio ni en el rumbo general del gobierno ni en el modo de gestión y en la toma de decisiones de políticas públicas.
Si ha habido un cambio de estilo. Los presidencialismos ponen tan en el centro la figura personal que cada presidente tiñe con su personalidad a todo el gobierno. Y la de CFK es una personalidad mucho más formal, mucho más ordenada y apegada al trámite debido (en el sentido más limitado de la palabra) que su antecesor y cónyuge Néstor Kirchner.
Si CFK representa el rol de Jefa de Estado con sus atribuciones simbólicas y formales, Alberto Fernández oficia de superministro encargado del día a día de gobierno, salvo para las cuestiones de Infraestructura y Néstor Kirchner hoy es el equivalente funcional al partido político, gravitando en las relaciones con los actores políticos, los grupos de presión, las corporaciones y los medios.
Para el kirchnerismo “gobernar es crecer”, y consecuentemente el desafío que se ha propuesto públicamente CFK es mantener las altas tasas de crecimiento que caracterizaron los años de NK en la presidencia. La permanencia de un contexto internacional con la inversión de la tendencia al deterioro de los precios del intercambio, esta vez jugando a favor de los países productores de commodities ha sido decisivo en la dinámica del modelo argentino, basada en un tipo de cambio con un dólar alto que ha permitido un superavit “gemelo” que es la base de la estabilidad actual de la economía argentina. Pero también el crecimiento esta fogoneado por los alicientes al consumo a través del gasto público y los subsidios a la energía y a los servicios
Los desafíos de CFK son los que de alguna manera se derivan del éxito del modelo económico K: generar la infraestructura necesaria para apuntalar semejante crecimiento, mantener a raya la inflación que producen los incentivos al consumo, controlar las presiones de los diferentes grupos sociales en la puja redistributiva, mantener el flujo de inversiones.
Por otra parte, el modelo K ha logrado una impresionante reducción de la tasa de desempleo y un mejoramiento relativo de los desastrosos indicadores sociales que dejaron los 90, la crisis de la convertibilidad y su salida. Pero el gran desafío es por un lado mejorar la formalización del trabajo, que es el gran límite a recuperar el perfil equitativo de la Argentina. Por supuesto, el decil mas pobre de la sociedad argentina hace décadas que se reencuentra sumergido en la miseria, y no tiene las capacidades suficientes para aprovechar el crecimiento. Ahí es necesario la acción del Estado, pero, y este es otro gran desafío para CFK, hay muy pocas áreas del sector público que puedan exhibir capacidad de gestión
Luego están los desafíos de generación de instituciones, pero para el kirchnerismo primero están las cuestiones de la estructura económica y social y luego las cuestiones superestructurales.

Marzo 23, 2008

La democracia y los partidos políticos

Maria Seone en esta nota publicada en Clarín expone las presentes dificultades de la democracia en Argentina, describiendo su fragilidad como una "democracia Gruyere".

Del que se vayan todos a esta "democracia Gruyere"
María Seoane
Clarín
23 de marzo del 2008

La mayoría de los argentinos sospecha de los partidos políticos. Esos a quienes en la tremenda crisis de 2001 les gritaban "que se vayan todos". Las razones de esta sospecha son antiguas y múltiples pero los partidos políticos son el suelo de la democracia. Y no es poco importante: tienen el monopolio para la postulación de candidatos, es decir la promoción al poder de aquellos hombres y mujeres que con sus decisiones modificarán la vida de todos los argentinos.

Su educación, las normas del trabajo, el nivel de ingresos, el de bienestar, el de reparto de la riqueza, la forma en que se curarán, se casarán, tendrán hijos y, aún, podrán definir su sexualidad. Dos extensos informes realizados en julio de 2007 por la Cámara Nacional Electoral, "Afiliados a los partidos políticos" y "Datos sobre el sistema de partidos", radiografían con un detalle desconocido hasta ahora qué pasó luego de la debacle del 2001 sobre el sistema político.

Y dan cuenta no sólo de una crisis profunda sino que, también, se revela la necesidad de su reforma. No sin un toque de humor, lejos del lenguaje académico, los que sí creen que con la democracia se come, podrían definir a la de la Argentina como una "democracia Gruyère", por el famoso queso suizo que tiene burbujas que lo hacen frágil.

El cuadro es el siguiente: existen 716 partidos políticos reconocidos, pero solo 42 son nacionales, el 5,9%, y el resto son distritales (94,1%). De los 42 partidos nacionales, 38, es decir el 90%, están territorialmente asentados en la Capital Federal, lo que indica la la hipertrofia territorial del sistema. El resto, (apenas el 2% ) están en la extensa Buenos Aires y la misma cantidad en Catamarca, Córdoba, San Luis.

A su vez, sólo 31 tienen representación parlamentaria, y existe la abrumadora cantidad del 50% de bloques unipersonales en Diputados. Esto implica que la fragmentación llega a la médula de las instituciones donde se realizan las leyes. La proliferación de partidos pos 2001 —se eliminó la prohibición de que un partido que en dos elecciones consecutivas no obtuviera más del 2% de los votos no pudiera seguir compitiendo— fue una respuesta al estallido del modelo económico por el descrédito de los grandes partidos, pero también fue su talón de Aquiles. ¿Se está ante una crisis terminal, un colapso del sistema de partidos?

Los analistas consultados por Clarín— los sociólogos Torcuato di Tella y Liliana de Riz y los politólogos Ernesto Calvo Bleichmar y Juan Abal Medina— dan explicaciones para la crisis. Para Di Tella, a pesar de la crisis "el sistema de partidos evoluciona desde el bipolarismo— PJ y UCR— entre un movimiento nacional y popular y otro centrista de clase media hacia otro popular y socialdemócrata versus uno de orientación conservadora." Calvo no acuerda con que el sistema de partidos haya colapsado: "Lo que colapsó es la oposición y con ello la imposibilidad de tener elecciones competitivas. ".

De Riz culpa al negocio de formar un partido: "La permisividad del régimen de partidos permite su multiplicación, muchos de ellos como ''pequeños emprendimientos'' que reciben financiamiento estatal con porcentajes ínfimos de votos. A eso se suma el reconocimiento de los partidos de distrito en la competencia nacional —la Corte estableció que un partido nacional nace del pedido de reconocimiento de por lo menos cinco partidos de distrito— del 2007 con su explosión de partidos y de candidaturas y de listas colectoras y espejo.".

Abal Medina es más optimista: ve, como Di Tella, una crisis de "reorganización y recomposición porque los partidos nacionales dejaron de funcionar en la Argentina, con la intervención del PJ, la división de la UCR y la crisis de las terceras fuerzas. Hasta 2002, dado que el Estado estaba colapsado, la competencia fue territorial. Eso explicaría la proliferación de partidos de distrito. Ahora, desde que el Estado vuelve a controlar la autoridad y los recursos, es posible avanzar. Para tener partidos nacionales sólidos hace falta un Estado sólido.".

Ahora bien, la proliferación de partidos no es sólo el problema, también lo es la situación de la afiliación a los partidos. Hay 27.032.985 electores. Sólo está afiliado a un partido el 30, 81% de ese padrón, es decir, unos 8 millones de argentinos. El 69,19 restante— casi 19 millones— es independiente. La anomia y el desinterés político se ve en que durante un año sólo 4 mil argentinos creyeron importante afiliarse o no irse de un partido.

Sólo dos partidos de los 716, el PJ con el 43,46% y la UCR, con el 30,53%, reúnen más del 70% de afiliados a un partido. El PJ controla territorialmente 21 de las 24 provincias argentinas aunque tiene solo el 13,8% del padrón nacional de afiliados y la UCR el 9,4%. El ARI, con el 0,58% de afiliados sobre el total de afiliados del país (44.226 afiliados) es la base de la principal fuerza opositora, la Coalición Cívica liderada por Elisa Carrió.

Así, principal fuerza electoral de oposición tiene representación en 15 distritos del país pero su cantidad de afiliados parece ser igual a la de Acción por la República, que creó Domingo Cavallo. Las mayores afiliaciones la tienen el PJ (3.600.000), UCR (2.500.000), Frente Grande (191.000), Partido Socialista (113.000), UCeDé (78.000).

Hay otras paradojas: el liderazgo de la derecha se basa, hoy, en un partido como el PRO, de Mauricio Macri, y tiene solo 20 mil afiliados en todo el país. Lo curioso es que los afiliados del PRO, hasta julio 2007, en Santiago del Estero son casi la mitad de los que el PRO tiene en la Capital Federal, que hoy gobierna. El Frente de los Jubilados, para dar cuenta de la distorsión del sistema, es un partido nacional pero con sólo mil afiliados y representación en sólo tres distritos: la mayoría en Misiones.

Según la justicia electoral, los mayores lugares de afiliación son las provincias pobres del norte argentino: Corrientes y Formosa llevan la delantera, contra la Capital Federal, un lugar que se supone de clase media informada.

Aquí, la sospecha es la afiliación clientelar por las fuerzas políticas que controlan los estados provinciales. Los analistas consultados por Clarín coinciden en que los datos de afiliación son, por lo menos, ficticios. Que los padrones están inflados.

Calvo señala que esta es la herencia institucional de "un sistema de afiliaciones que fue utilizado durante décadas para dirimir las internas partidarias (con punteros) tanto del PJ como de la UCR. Por supuesto la Argentina tiene datos extraordinariamente elevados de afiliación: el promedio de afiliados partidarios en Europa es apenas el 5%. La cuestión acá se agrava porque no existe un sistema de caducidad que obligue a renovar la inscripción de afiliados luego de dos o tres elecciones." En este sentido, De Riz cree que la baja afiliación da cuenta de "la consolidación de partidos como maquinarias electorales más que como proyectos políticos de largo plazo.".

Pero los informes de la justicia electoral muestran que el sistema político no sólo está fragmentado sino al mismo tiempo concentrado. Tal como caracterizó el politólogo italiano, Giovanni Sartori, vivimos en un sistema pluripartidista pero hegemónico a diferencia de lo que ocurría antes de la crisis de 2001, cuando todavía el bipartidismo entre radicales y peronistas gozaba de buena salud. Esto es así no por una maldad intrínseca del peronismo que reina con poder territorial e institucional sino porque la oposición está fragmentada y sin potencia territorial e institucional.

Consejos al Príncipe (o al gobernante, tal como lo llamaba Nicolás Maquiavelo): la hegemonía política no hace más segura la perpetuación del poder sino que la debilita. ¿Cómo se sale de la crisis? Calvo apunta a que hay que superar el colapso de la oposición. De Riz quiere un legislación de partidos menos permisiva, con reformas en los sistemas electorales provinciales y afiliaciones. Abal Medina cree que los partidos deben reformarse no sólo para afiliar sino para capacitar a sus cuadros. Pide una "mayor formación" en los dirigentes, capacitarlos en las ideas políticas y sobre todo en los programas partidarios. Di Tella sella: "Hay que dedicarse a organizar a los partidos por la base (territorial) y fomentar el análisis político e ideológico por parte de los afiliados". En síntesis, más política, más debate, más ideas, más militantes y menos funcionarios.

Este informe habla sobre el punto más débil de la democracia argentina.La reforma política demorada, cajoneada y vuelta a ventilar para ser de nuevo demorada, no es, en este cuadro, una medida más de maquillaje del sistema político. Es su deuda.

Marzo 13, 2008

La oposición y la reforma política

En esta nota en La Nación se menciona la unión de varios frentes de la oposición para presentar una alternativa a la reforma política que se espera presente el oficialismo en los próximos dias.

Une a la oposición la reforma política
Laura Serra
La Nación
13 de marzo del 2008

Será una foto inédita: los cuatro principales partidos políticos de oposición de nuestro país, la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica, Pro y el Partido Socialista, se mostrarán juntos, como pocas veces antes, para lanzar en unos días más, en el Congreso, un Foro Plural para la Reforma Política y Electoral, un ámbito de debate cuyo objetivo será acordar alternativas que garanticen la transparencia electoral y permitan reforzar el sistema de partidos.

La motivación central que impulsa a estos cuatro partidos políticos a unir esfuerzos es evitar que se reediten los episodios de caos y confusión que se vivieron en las últimas elecciones presidenciales, con una proliferación de boletas electorales y la ausencia de autoridades de mesa en varias escuelas. La oposición no denunció formalmente el fraude, pero teme que este fantasma reaparezca en los comicios de 2009. Por eso, los ejes inevitables del foro, cuando inicie sus debates, serán la posibilidad de impulsar una boleta única o la instrumentación del voto electrónico; un nuevo sistema de designación de autoridades de mesa y la prohibición de listas colectoras que confunden al electorado.

Este foro será el primer ensayo de tarea compartida de la oposición después de las elecciones presidenciales de octubre; de allí las expectativas políticas que despierta. El centro de dicho foro será el Congreso de la Nación, es decir que sus protagonistas serán los legisladores de los partidos participantes, no sus líderes políticos. De todas maneras, la idea es que este nuevo espacio sea lo más abierto y plural posible, por lo que de inmediato se invitará a otras fuerzas partidarias y organismos no gubernamentales especializados en reforma política a participar del debate.

Tan plural pretende ser el foro que, incluso, se cursará una invitación al oficialismo, según señalaron a LA NACION los legisladores que trabajan en la convocatoria.

Sin embargo, descuentan que los kirchneristas no aceptarán el convite: de hecho, el Gobierno ya estaría trabajando en su propio proyecto de reforma política, el cual daría a conocer en breve. Justamente, lo que la oposición pretende es presentar una alternativa al proyecto oficialista; sospecha que éste será apenas un maquillaje o, peor, una reforma para consolidar la hegemonía de un partido único, el justicialista.

En las últimas horas, los diputados Oscar Aguad (UCR-Córdoba), Adrián Pérez (Coalición Cívica-Buenos Aires), Federico Pinedo (Pro-Capital) y Rubén Giustiniani (socialismo-Santa Fe) avanzaron en las conversaciones para dar forma al foro. En principio, el lanzamiento estaba previsto para mañana, pero fue postergado porque Giustiniani debió partir a Rosario.

Objetivos

"El objetivo de este foro es plantear una alternativa al proyecto de reforma política que presentaría el Gobierno que, al parecer, se focalizaría en disminuir la cantidad de partidos políticos hoy vigentes y hacer más estrictos los requisitos para formar una agrupación nacional. Nosotros queremos ir más a fondo: queremos evitar que haya fraude electoral; no queremos que se repitan las irregularidades de la pasada elección", explicó Pérez a LA NACION.

"La intención es lograr la mayor pluralidad posible en el foro; por ello invitaremos a otras fuerzas. De todas maneras, esto no se debe entender como un proyecto electoral compartido porque entre algunas fuerzas hay visiones distintas en lo económico y en lo político, pero sabemos que en lo institucional podemos llegar a puntos de coincidencia importantes", sostuvo Gerardo Conte Grand, hombre de confianza de Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica, quien participó activamente en las conversaciones.

En el mismo sentido se pronunció su par Federico Pinedo. "Hay que garantizar la transparencia en los comicios. Tenemos que reformular hoy el sistema de las listas sábana, explorar la posibilidad de una boleta única, tal como propone la Cámara Nacional Electoral. Hay que evitar la proliferación de boletas colectoras y espejo, un invento que introdujo el kirchnerismo y que confunde a la gente", dijo.

Por su parte, el diputado Aguad propone tres ejes para el debate: uno de ellos, garantizar la transparencia electoral. En este sentido, coincide con Pinedo y Pérez. Pero también sugiere que se discutan alternativas para reforzar el sistema de partidos políticos. "Tiene que haber partidos que funcionen, que satisfagan las necesidades de la gente", enfatizó.

Aguad anticipó a LA NACION que en el lanzamiento del foro participará el bloque completo de diputados y senadores radicales, con lo que el titular del partido, Gerardo Morales, estará presente. También asistirá el jefe del Socialismo, Giustiniani. No estará presente Carrió. Sin embargo, está de un todo de acuerdo con el proyecto común, según confirmaron a LA NACION fuentes cercanas a ella.

Nuevamente el voto electrónico

Una congresista del Frente por la Victoria comparte en La Nación sus perspectivas sobre la posibilidad de implementar el voto electrónico en Argentina.

La reforma y el voto en la democracia
Marta Velarde
Para La Nación
13 de marzo del 2008


Bien se ha dicho que 2001 significa un punto de inflexión en la política argentina. Un antes y un después de aquel mentado “que se vayan todos”. Desde entonces, la famosa, pero nunca alcanzada reforma política se ha transformado en uno de los temas más abordados mediática y políticamente. En el último año electoral, fuimos testigos de casos de apatía cívica, demoras en el escrutinio, denuncias de fraude, desaparición de boletas y clientelismo político.

Es conocido el arraigo que tienen las prácticas clientelares en nuestro país, experiencias que revelan su peor cara cuanto mayor es la marginación y la pobreza en las que viven los ciudadanos. Esta tendencia tiene el correlato de ómnibus repletos de gente llevada a votar con la boleta en los bolsillos y psicológicamente condicionada a elegir aquello que le indican.

Si bien todas estas situaciones deben ser atacadas desde varios frentes, no sería errado empezar por lo más sencillo, a la luz de la experiencia de nuestras naciones vecinas. No hace falta ser un país desarrollado para instrumentar el voto electrónico, y se ha comprobado que es un gran primer paso para resolver diversas situaciones anómalas en las contiendas electorales.

Según el Programa Voto Electrónico de la provincia de Buenos Aires, votar electrónicamente significa emitir el voto a través de computadoras y asegurar el recuento automatizado del voto. Con la expresión “voto electrónico” pueden indicarse distintas maneras de utilizar la tecnología en una contienda electoral. En este sentido, existen dos grandes métodos:

–Sistema de votación presencial: terminales que se encuentran en un centro de sufragio común (la urna electrónica y las pantallas táctiles).

–Sistema de votación remota: el votante no necesita ir al centro de votación. Puede votar por SMS, TV digital o Internet, aunque esta última tiene varios puntos desfavorables.

La primera votación remota de América latina se hizo en nuestro país, en diciembre de 2005, en Mendoza, lo que no hace más que confirmar nuestra capacidad técnica para hacer operativo el sistema que consideremos más adecuado a nuestra realidad y necesidades.

El sistema de votación presencial es el más conveniente para nuestro sistema político. Asegura la accesibilidad a un sistema electrónico de voto en un espacio público destinado a ello. La libertad del voto es más tangible, ya que se reduce la posibilidad de coacción. La identidad del votante es realmente comprobable y la seguridad del sistema puede verse menos afectada. El voto electrónico se presenta así como una opción, cuyas bondades reconocidas son: mayor economía en recursos materiales, pero también en recursos humanos; transparencia, porque se hace casi imposible asociar el voto emitido con el votante emisor; seguridad, porque el sistema sólo funciona el día de las elecciones; agilidad, porque votar así es más rápido y también más fácil, y velocidad en el recuento de votos.

Para instituir alguno de estos sistemas en el país se requieren las siguientes medidas: nueva legislación y adecuación de las normas existentes, capacitación para las autoridades de mesa y fiscales, campañas masivas de comunicación, gradualidad en la instrumentación, adecuación de la infraestructura y, sobre todo, consenso entre las fuerzas políticas, para ratificar la validez del sistema.

Sin duda y como cualquier paso que signifique un cambio de sistema, la adopción del voto electrónico tiene puntos complejos, pero debemos coincidir en la tesis de que resulta un buen punto de partida para mejorar la calidad de nuestra democracia y para encauzar finalmente la tan mentada reforma política.

La autora es doctora en Derecho y Ciencias Sociales y diputada nacional (Frente para la Victoria).

Marzo 10, 2008

Castells refuerza el partido con vistas al 2009

Los candidatos después de las elecciones

El referente del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), ha visitado distintas localidades con el propósito de formar listas para las elecciones legislativas del próximo año.
Por otro lado, Raúl Castells, quiere que su organización sea incorporada a la Central de Trabajadores (CTA), lo cual ha producido una fuerte interna entre los dirigentes de la central.

Para presentarse en las próximas elecciones El dirigente Raúl Castells inscribe su partido político en Entre Ríos
Analisis Digital
13 de febrero 2008

El apoderado nacional del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) que lidera Raúl Castells, Adrián Morales, realizó este miércoles en Paraná los trámites ante la Justicia Electoral para poder presentarse a elecciones en la provincia de Entre Ríos. Adelantó además que el líder piquetero y su esposa Nina Peloso regresarán a Entre Ríos, pero esta vez visitarían Paraná tras el congreso nacional que se hará en Rosario el 22 y 23 de febrero.

“Estamos en Entre Ríos para presentar el reconocimiento del partido en la provincia para las próximas elecciones”, expresó Morales en declaraciones a LT14. Enseguida recordó que en las últimas elecciones nacionales su partido participó en todo el país y en ocho jurisdicciones a nivel provincial.

El dirigente recordó que Castells estuvo días atrás en Bovril y su esposa, Nina Peloso, en Gualeguaychú. Además precisó que ahora el líder visitaría la capital entrerriana tras el congreso nacional en Rosario programado para el 22 y 23 de febrero.

Raúl Castells estuvo junto a militantes en la ciudad para armar su partido político
Noticias Mercedinas
7 de febrero 2008

Este jueves cerca del mediodía silenciosamente llegó a Mercedes uno de los máximos referentes de un sector social marginado en Argentina, Raúl Castells. Estuvo acompañado por un nutrido grupo de militantes, con quienes recorrió diferentes municipios pertenecientes a la primera sección electoral de la provincia de Buenos Aires entre ellos: Marcos Paz, General Rodríguez, Luján y Mercedes.
Durante una entrevista exclusiva que mantuvo con NOTICIASMERCEDINAS.COM, Castells comentó: “Estamos visitando a vecinos de la ciudad tratando de estructurar un frente conformado por trabajadores y el pueblo para las próximas elecciones”. Además confirmó que en el 2009 “Nina Peloso será candidata a Diputada Provincial y la voy a acompañar como 1º candidato a Diputado Nacional”.
“Es la primera vez que venimos a Mercedes, es importante aprovechar esta oportunidad para invitar a todas las personas que se quieran sumar en este espacio que tiene como objetivo reivindicar las causas justas”, dijo Raúl Castells en la puerta del comercio de comidas rápidas ubicado en Avenida 29 entre 50 y 52, “Don Pepino”, mientras disfrutaba de una clásica milanesa.
“Es necesario tener una mayor equidad en la distribución de la riqueza”, dijo Castells. “Desde el Gobierno envían información sobre el crecimiento de la economía, pero hay que preguntarle a los vecinos de Mercedes cuánta plata pueden tener en los bolsillos y allí notamos que nuestra lucha es concreta”, señaló Castells y adelantó que “el 22 de abril junto a la CTA convocaremos a una marcha nacional en Capital Federal reclamando la justa distribución de la riqueza”.
En cuanto a la política nacional y la alianza entre Kirchner y Lavagna, el referente piquetero remarcó: “La población sabe que hay una manga de delincuentes que los estafa. El kirchnerismo instaló a Lavagna como opositor cuando siempre fue un hombre del Gobierno y simplemente son mafiosos que dejan a millones de personas marginadas”.

Quejas de Castells
Martín Piqué
Página 12
21 de Febrero 2008

Como adelantó ayer Página/12, la posibilidad de que Raúl Castells ingrese a la Central de Trabajadores Argentinos generó una dura polémica entre los principales dirigentes de la CTA. Tras la difusión de la novedad en este diario, la controversia se extendió a buena parte de los afiliados y obligó a organizar reuniones de último momento para tratar de acercar posiciones. El propio Castells salió a opinar del tema y lo hizo en su característico lenguaje directo y frontal. “Resulta curioso que los sectores kirchneristas quieran proscribir que 20 mil personas del movimiento (por el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados) integren la CTA. Se trata de una actitud democrática que ni los peores burócratas de la CGT se atreverían a asumir”, cargó Castells.
La polémica por el probable ingreso de Castells había monopolizado una parte importante de la reunión de la mesa nacional de la CTA, el martes a la noche en la sede de Piedras al 1000. En esa reunión hubo fuertes cruces entre Víctor De Gennaro y Pablo Micheli, por un lado, y Edgardo Depetri, por otro. Ayer, la trascendencia pública del debate hizo que se celebrara una reunión fuera de agenda entre Micheli, secretario adjunto de la CTA y titular de ATE, y Depetri, diputado y vocal de la mesa nacional. También hubo un plenario de delegados de ATE convocado por Micheli. “Fue duro”, contaron a Página/12 desde el entorno de Depetri. “Acercaron posiciones”, fue el diagnóstico que se escuchó cerca de Luis D’Elía.
Tras dialogar por más de dos horas, tanto Depetri como Micheli habrían acordado hacer una nueva reunión para sumar a D’Elía. Tras su exclusión de la mesa nacional, decidida en el último congreso de la CTA, D’Elía quedó bastante enojado con la mayoría de los dirigentes de la central (sobre todo con los más críticos al Gobierno, que impulsaron su desplazamiento). Desde que se hizo pública la intención de Castells de sumarse a la CTA, D’Elía no perdió ocasión para criticarlo. “Afrenta a tantos años de lucha compartidos”, dijo. Sin embargo, a pesar del enfrentamiento histórico que tiene con Castells, D’Elía estaría dispuesto a aceptar su ingreso.
Los criterios democráticos de la central, como también su inusual método de encuadramiento (afiliación directa e individual), favorecerán los deseos de Castells: ya tendría su incorporación garantizada. “Nadie va a resistir su inclusión, pero que lo voten para integrar la mesa nacional es otra cosa”, dijo ayer a Página/12 uno de los dirigentes de la CTA.

Piqueteros pusieron a la CTA al borde de la fractura
Infobae
21 de Febrero 2008

El líder del MIJD, Raúl Castells, generó cruces entre los dirigentes de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) cuando anunció su intención de ingresar al gremio alternativo.

Los militantes del MIJD realizarán un congreso el domingo 24 para analizar la incorporación a la CTA, fundada por Germán Abdala y Víctor De Gennaro. El ingreso es posible porque el gremio permite la afiliación directa.

"Todos aquellos que sean trabajadores se pueden afiliar. No tenemos un cartel que diga nos reservamos el derecho de admisión", aseguró a un matutino el titular de ATE, Pablo Micheli.

Por su parte, el diputado Edgardo Depetri criticó la intención del líder piquetero y consideró: "El ingreso de Castells sería la ridiculización de la CTA, él representa la ridiculización de la pelea de los pobres".

Para algunos críticos, el ingreso del líder del MIJD podría perjudicar a la CTA en su búsqueda de la personería jurídica, que debe otorgar el Gobierno. "Si entra Castells se rompe la central", aseguran.

En este sentido, Castells dijo esta mañana en diálogo con el programa El Oro y el Moro, por Radio 10, que el rechazo es de sectores afines al Gobierno nacional. "No nos van a proscribir", afirmó el piquetero.

La CTA se gana otro conflicto
Martín Piqué
Página 12
21 de febrero 2008

Si algo le faltaba a la Central de Trabajadores Argentinos para entrar en un debate interno de consecuencias imprevisibles, ese condimento llegó de la mano de Raúl Castells. El barbado fanático del poncho (“ya es como si fuera un amigo, un compañero”, llegó a decir sobre su vestuario) quiere incorporar su organización a la central alternativa fundada por Germán Abdala y Víctor De Gennaro. El domingo 24, el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados realizará un congreso para debatir el ingreso a la CTA. Como la central de la calle Piedras tiene afiliación directa y presume de sus principios democráticos, no habría ningún obstáculo formal para que Castells pueda afiliarse con todos los miembros del MIJD. Sin embargo, la mera posibilidad de que pueda incorporarse el ex candidato presidencial (sacó 60 mil votos) ya generó una dura polémica entre los dirigentes de la CTA. Incluso sobrevuelan amenazas de ruptura.
“Todos aquellos que sean trabajadores se pueden afiliar. No tenemos un cartel que diga nos reservamos el derecho de admisión”, aseguró a Página/12 el titular de ATE, Pedro Micheli. “El ingreso de Castells sería la ridiculización de la CTA, él representa la ridiculización de la pelea de los pobres”, dijo el diputado Edgardo Depetri. Micheli y Depetri se conocen desde hace muchos años. Ambos integran la mesa de conducción de la CTA aunque hoy representan posiciones cada vez más enfrentadas. Micheli está a la cabeza del sector más crítico con el Gobierno, suele compartir opiniones con el influyente De Gennaro. Depetri es kirchnerista y trata de conciliar sus roles como dirigente del Frente Transversal y cuadro histórico de la central sindical alternativa.
Las diferencias entre los críticos y los kirchneristas se profundizaron tras la reunión con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Allí hubo una fuerte discusión en la que CFK los identificó con un partido político, los recriminó por los paros docentes y no dio ninguna garantía de que el Estado vaya a concederle la personería a la CTA. Anteayer, en la primera reunión de evaluación tras aquella agitada charla con la Presidenta, la cúpula de la CTA volvió a mostrar diferencias. Unos plantearon que el matrimonio presidencial había optado por la CGT y el PJ, por mantener el modelo sindical y una política económica basados en el crecimiento de las grandes empresas. Otros recordaron que en la asunción de Cristina se habían escuchado elogios de todos los presidentes de la región, sobre todo de Evo Morales, Hugo Chávez y Rafael Correa.
La controversia sobre cómo seguir adelante y qué hacer ante el kirchnerismo se profundizó cuando se mencionó a Castells. Desde el sector más crítico al oficialismo defendieron su posible ingreso con el argumento de que fortalecerá la resistencia al Gobierno. “Si entra Castells se rompe la CTA”, es la respuesta que están haciendo circular los sectores más afines al kirchnerismo. Castells venía pensando en sumarse a la central alternativa desde hace rato.
Luego comenzaron los tanteos con los dirigentes de la central. En un programa de TV se cruzó con Micheli y le comentó su idea de incorporarse con todos los miembros del MIJD. La incorporación de Castells sería un gesto difícil de tolerar para los sectores kirchneristas pero sobre todo para Luis D’Elía, fundador de la Federación de Tierra y Vivienda. D’Elía supo integrar por muchos años la mesa nacional de la CTA. En el último congreso fue excluido de los cargos directivos por iniciativa de los más críticos con el Gobierno. D’Elía es un viejo conocido para Castells. En los últimos años se cruzaron epítetos de todo calibre.
“Prostituta del Gobierno”, lo llamó Castells a D’Elía. “Monigote funcional a la derecha”, le contestó el fundador de la FTV. En aquel momento Castells se había instalado en el barrio Che Guevara de Resistencia. Tanto D’Elía como Depetri acusan a Castells de haber tenido acuerdos secretos con Carlos Menem y, luego, con Carlos Ru-ckauf. El dirigente del MIJD contesta con duras críticas a la administración K. “Los Kirchner son un gobierno conservador y de derecha, que usa un lenguaje izquierdoso para una política liberal.”
Mediático como pocos dirigentes sociales, Castells puede sorprender con la apertura de un comedor en Puerto Madero o la incursión de su esposa, Nina Pelozo, en el programa Bailando por un sueño, de Tinelli. Imprevisible, puede dar una conferencia en la Universidad Di Tella, protagonizar un documental que es premiado en el Festival de Biarritz y al mismo tiempo cuestionar a Chávez por los “bolsones de miseria inmensos” de Venezuela.
A partir de la semana que viene sumará un pergamino más a su multifacético perfil.

La era CFK: Marcelo Leiras

Argentina Elections realiza una encuesta a diversos académicos sobre los recientes comicios nacionales y la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Presentamos hoy la entrevista a Marcelo Leiras.Por Hugo Passarello Luna

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La era CFK

Con el objeto de proveer una perspectiva académica en vistas de los resultados de las elecciones de Octubre de 2007, Argentina Elections envió una encuesta (1) a reconocidos especialistas políticos en Argentina. El cuestionario giró en torno a tres ejes: el sistema electoral y político en vistas de las últimas elecciones, el sistema partidario argentino y la futura gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Participan en esta serie de entrevistas varios expertos de universidades y centros de estudios tanto de Argentina como de otros países. En esta oportunidad les presentamos la entrevista al Dr. Marcelo Leiras.

En las próximas semanas compartiremos las respuestas de otros entrevistados.

Serie anterior: Sobre el significado y relevancia historia y política de las elecciones de Octubre de 2004 Argentine Elections realizó una serie similar en el período previo a las elecciones nacionales del 28 de octubre del 2007. Del mismo participaron reconocidos políticos y especialistas en Argentina, tanto del exterior como del país.Puede ver esa serie accediendo a este enlace

(1) Entendemos como encuesta, “un conjunto de preguntas tipificadas dirigidas a una muestra representativa, para averiguar estados de opinión o diversas cuestiones de hecho.” (Real Academia Española)

Marcelo Leiras

Marcelo Leiras es Profesor del Departamento de Humanidades y Director de las Licenciaturas en Ciencia Política y Relaciones Internacionales en la Universidad de San Andrés. Es Licenciado en Sociología (Universidad de Buenos Aires) y Ph. D. in Political Science (University of Notre Dame). Su actividad de investigación se concentra en el análisis comparado de los partidos políticos, los sistemas de partidos y las instituciones federales de gobierno. Recientemente ha publicado Todos los caballos del rey: la integración de los partidos políticos y el gobierno democrático de la Argentina, 1995-2003 (Buenos Aires: Prometeo, 2007) y “Latin America’s electoral turn: left, right and wrong.” Constellations. 13 (2): 398-408. 2007.

Sistema Electoral y Político

Estas últimas elecciones recibieron el voto del 71.81% del electorado (alrededor de 7 millones de personas no se presentaron a votar). Este es el porcentaje más bajo desde el retorno de la democracia en 1983. Asimismo, hubo una enorme deserción de los ciudadanos llamados a ser autoridades de mesa. Y el día mismo de los comicios demostró ser un desafío logístico obligando a muchos ciudadanos a esperar horas para poder votar.

En vistas de estos sucesos, ¿Qué cambios cree necesita el sistema electoral y político para encarar este nuevo escenario?

No me parece que exista un nuevo escenario sino que se profundiza una tendencia anterior. Esto se aprecia mejor prestando atención a la proporción de votos positivos sobre el total del padrón antes que al nivel de asistencia electoral o a las dificultades logísticas de los comicios. Los problemas que expresa la profundización de esta tendencia no requieren cambios en las reglas de juego sino en el discurso y las prácticas de los partidos políticos.
¿Cuál es la novedad de la elección presidencial de 2007? No dispongo de información suficiente para estimar la relevancia de los rechazos a integrar mesas y creo que las demoras en la votación pueden atribuirse fácilmente a las dificultades para emitir el voto resultantes de una campaña muy poco informativa y de la multiplicación boletas producto de las llamadas listas colectoras (distintos candidatos para cargos legislativos o locales con el mismo candidato para cargos nacionales o ejecutivos) y listas espejo (idénticas listas de candidatos con sellos de distintos partidos). No hay novedad significativa en estos dos fenómenos.
La cifra de asistencia electoral que menciona la pregunta está calculada sobre el escrutinio provisorio. De acuerdo el escrutinio definitivo, la asistencia fue del 76%. Esta cifra es la más baja desde 1983, pero no mucho menor que el 78% registrado en 2003. En las dos elecciones presidenciales anteriores (1999 y 1995) la asistencia fue de alrededor de 82%, tres puntos porcentuales menos que los registrados en las dos primeras elecciones desde el retorno de la democracia (1989 y 1983). La serie sugiere que, efectivamente, el conjunto de ciudadanos que prefieren no votar aumenta a lo largo del tiempo, pero el ritmo de aumento es más lento que lo que indica la pregunta.
Para complementar el análisis propongo considerar a la inasistencia electoral junto con los votos en blanco y los impugnados. Todas estas formas de comportamiento pueden interpretarse como rechazos de la oferta electoral. En general, la distribución de preferencias políticas entre los ciudadanos es más amplia y más compleja que el conjunto de posiciones que expresan las candidaturas presidenciales. En este sentido, las ofertas de los candidatos pueden pensarse como una condensación de la distribución de preferencias de los votantes, y los votos en blanco, los impugnados y las ausencias, como un conjunto residual, integrado por los ciudadanos cuyas preferencias no encuentran reflejo en la oferta electoral. Deliberadamente, omito los problemas de estimación que pueden derivar de la falta de actualización de los padrones. Supongamos, entonces, que todos los ciudadanos incluidos en las listas estaban en condiciones de emitir un voto positivo y que quienes no lo hicieron eligieron no hacerlo. Cuanto menor es el tamaño del conjunto de ciudadanos que no emite un voto positivo mayor es la eficacia representativa del conjunto de candidaturas presidenciales.
Los datos indican que esa eficacia se ha venido reduciendo desde 1983. En las dos primeras elecciones presidenciales las ausencias, los votos blancos y los nulos representaron un 17% de los inscriptos en el padrón. En las tres siguientes, incluyendo la de 2003, ese grupo sumó 24% de los votantes registrados. En 2007 casi el 30% de los ciudadanos habilitados para votar no emitió un voto positivo. Este significativo aumento de tamaño del “conjunto residual” es, en mi opinión, el rasgo más notorio de la elección de 2007. Obedece fundamentalmente a un aumento de los votos en blanco. Ellos alcanzaron en 2007 algo más del 6%, tres veces más que el promedio de las elecciones presidenciales anteriores. Como vemos, la tendencia no es estrictamente novedosa sino un incremento en la magnitud de un fenómeno más antiguo.
¿Cuál es el porcentaje de votos positivos que debe esperarse obtener en una democracia como la Argentina? Carecemos de modelos teóricos y de estudios empíricos que nos permitan responder de modo convincente esta pregunta. Por este motivo, es difícil explicar el origen e interpretar el significado de la tendencia que estamos analizando. Sin embargo, pueden hacerse algunas observaciones a partir de los datos disponibles. Comparando los resultados electorales desde 1983 con los previos, creo que las primeras elecciones presidenciales desde el retorno de la democracia fueron momentos de excepcional entusiasmo y que no deben considerarse como parámetros de lo que puede esperarse bajo condiciones normales. La primera caída respecto de este momento inicial coincide con los primeros aumentos en los niveles de pobreza y desempleo. Puesto que en otros países la probabilidad de votar es menor entre los ciudadanos más pobres y teniendo en cuenta que las personas que cayeron en la pobreza y perdieron sus trabajos en la Argentina quedaron de ese modo excluidas de las redes de producción, consumo y comunicación, no sería sorprendente que muchas de ellas hayan dejado de presentarse a votar o de emitir votos positivos.
El argumento anterior ayuda a interpretar la caída inicial en la proporción de votos positivos pero no la de 2007. Como indico más arriba, en la última elección el “conjunto residual” creció fundamentalmente porque aumentó la proporción de votos en blanco. Para entender este aumento es necesario identificar cuáles fueron las posiciones políticas que se quedaron fuera de la oferta electoral de octubre de 2007. No tengo una respuesta categórica para esta pregunta, pero creo que dos posiciones no estuvieron adecuadamente expresadas en la campaña electoral. La campaña oficialista subrayó los logros económicos y sociales del gobierno. Las campañas opositoras acentuaron las deficiencias en el funcionamiento de las instituciones republicanas. Dos grupos de electores se quedaron afuera de esta combinación: quienes rechazan la agenda política y económica del gobierno pero no se preocupan tanto por las deficiencias institucionales y quienes comparten tanto las prioridades de la agenda oficialista como el compromiso republicano.
En total, no forman un grupo grande de gente, pero se suman a otro conjunto importante que, por distintos motivos, hace tiempo está retirado de la política electoral. ¿Puede el sistema político argentino recuperar a estos “votantes perdidos”? Seguramente no a todos. ¿Qué reformas institucionales pueden ayudar a recuperar a los recuperables? No creo que un cambio en el régimen de gobierno, o en la conformación de los distritos, o en la fórmula electoral, o en el método de emisión y recuento de votos pueda ofrecer estímulos para los votantes que han perdido motivación. Subrayo, en cambio, dos problemas importantes dentro de las numerosas dificultades que enfrentan los partidos políticos argentinos.
Uno es bastante antiguo: la inconsistencia ideológica y el extremo pragmatismo. Ningún partido político en ningún lugar del mundo sobrevive electoralmente sin alguna medida de flexibilidad ideológica y capacidad de adaptación. Ahora, los partidos políticos cuyas ofertas programáticas van, en muy poco tiempo, de un polo al otro del espectro ideológico, deben pagar cada vez más cara la colaboración de sus militantes (muchas veces sólo la consiguen a cambio de dinero o empleo públicos) y confunden a sus votantes. Los partidos políticos con propuestas más ambiguas o menos creíbles resultan menos atractivos para los votantes que valoran la consistencia ideológica y programática.
El segundo problema deriva de un malentendido sobre la naturaleza y una sobre-estimación de la eficacia del marketing político. A juzgar por algunos episodios de la campaña, muchos candidatos creyeron que los mensajes simples, las fotos llamativas, la informalidad y el sentido del humor impostados, son modos eficaces de atraer la atención del electorado y que llamar la atención es suficiente para motivar el voto. Me parece que se equivocan. Los comportamientos llamativos pueden tanto motivar la adhesión como el rechazo de parte del electorado.
Esta equivocación y la inconsistencia ideológica señalada más arriba pueden entenderse como manifestaciones de un problema más general que es el privilegio del corto plazo respecto del mediano plazo. Creo que las elecciones se ganan y se pierden no sólo por las cosas que se hacen o dejan de hacer en la campaña electoral. No tengo datos para afirmarlo categóricamente pero sospecho que por lo menos algunos votantes deciden tomando en cuenta horizontes temporales más largos. Las contradicciones o inconsistencias que pueden registrarse en el comportamiento de los principales candidatos en un período más largo pueden comprometer su credibilidad y entonces motivar el rechazo de algunos ciudadanos.
Si estas conjeturas son correctas, la solución de los problemas de inconsistencia y cortoplacismo permitiría recuperar a alguno de los votantes perdidos. Pero quizás motivaría el rechazo de otros. Ni la inconsistencia ni el cortoplacismo han impedido que los principales partidos y candidatos sigan ganando elecciones. Tampoco creo que estos problemas sean males específicamente argentinos. Es probable, entonces, que alguna medida de indiferencia política y malestar sean condimentos inevitables dado el modo en que funciona la mayoría de las democracias contemporáneas.


Partidos Políticos

Los comicios del 28 de octubre del 2007 mostraron un escenario donde las alianzas partidarias fueron la regla. Ninguno de los dos tradicionales partidos (la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista) se presentaron como tales sino junto a diversas alianzas. ¿Cómo observa el futuro del sistema partidario en Argentina?

alianzas. ¿Cómo observa el futuro del sistema partidario en Argentina?
La conformación de alianzas electorales con centro en alguno de los grandes partidos nacionales tampoco es un fenómeno estrictamente novedoso. Como se observa en los gráficos, las organizaciones provinciales de ambos partidos siempre dispusieron de amplia autonomía para adaptar las estrategias electorales a las demandas de cada contexto provincial, aún cuando estuvieran en juego candidaturas nacionales. En otras ocasiones, como la elección de 1989 para el caso del PJ o las de 1997 y 1999 para la UCR, la política de alianzas fue básicamente definida por las conducciones nacionales de los partidos. Los gráficos también muestran que la tendencia a integrar frentes se hizo más pronunciada en ambos partidos a partir de 1999. En el caso del Partido Justicialista, a esta tendencia se le sumó en 2005 el incremento de los cismas partidarios.

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El incremento de las alianzas y los cismas del PJ reflejan la pérdida de valor de las etiquetas de los grandes partidos, el debilitamiento de las estructuras nacionales de decisión y la ineficacia de los mecanismos no electorales de resolución de conflictos dentro de los partidos.
Los gráficos no incluyen las elecciones de 2007 porque en este caso es virtualmente imposible identificar al Partido Justicialista o a la Unión Cívica Radical como tales. La mayoría de los principales dirigentes del justicialismo integraron alguna de las listas del Frente para la Victoria o alguna de sus variantes provinciales. La mayoría de los principales dirigentes radicales integraron alguna de las varias coaliciones a las que la UCR se sumó, en general como socio secundario. Pero han podido encontrarse también dirigentes con pasado justicialista o radical en las listas de muchas otras agrupaciones. Se observa entonces una disociación entre los ámbitos de militancia y la conformación de las listas de candidatos.
Expresando un fenómeno semejante, ha sido muy frecuente encontrar la misma fórmula presidencial o de gobernador adosada a dos o más listas de candidatos legislativos nacionales, provinciales o locales. La solidaridad electoral “vertical” entre los candidatos para cargos principales y cargos secundarios parece estar dañada. Los candidatos mayores explotan la capacidad de movilización de los candidatos de segundo orden. Los candidatos de segundo orden prefieren explotar el reconocimiento público de la figura principal y la confusión de los electores en el cuarto oscuro antes que disputar una elección interna en un partido. La lógica del doble voto simultáneo predomina y se extendió a las elecciones nacionales, a pesar de que las Leyes de Lemas fueron abolidas en la mayoría de las provincias en las que todavía estaban vigentes.
La difusión de estas prácticas dificulta la decisión electoral, compromete la transparencia de los resultados y debilita la cohesión de los bloques legislativos. Creo, en suma, que es negativa tanto desde el punto de vista de la representación como desde el punto de vista de la eficacia de gobierno.
Estimo que estas tendencias se mantendrán hasta que se hagan electoralmente insostenibles o hasta que algún partido obtenga mejores resultados electorales y de gobierno adoptando otra estrategia. Desde este punto de vista me parece muy importante observar las gestiones de Hermes Binner en Santa Fé y Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires. El Partido Socialista Popular y PRO son las primeras agrupaciones distintas del PJ y la UCR que ganan el ejecutivo de un distrito grande. El PSP, con mayor tradición y, aparentemente, consistencia que PRO, la ha ganado luego de mantener el rumbo y la cohesión partidaria a pesar de haber perdido elecciones anteriores. El PSP es un partido con cuadros y extensa experiencia de gobierno en la Ciudad de Rosario. Una gestión exitosa en la provincia podría difundir su ejemplo a otros distritos del país y a la escala nacional. En mi opinión, esta difusión contribuiría positivamente a fortalecer a los partidos y al sistema de partidos.

Gestión de CFK

Con la asunción de la nueva presidente y de todo su gabinete ¿Como observa que serán los primeros dos años de la gestión de CFK? Sus desafíos, sus prioridades, etc.

El discurso de campaña, la elección de ministros y el discurso de asunción sugieren que se mantendrá una política económica basada en un tipo de cambio alto, superávit fiscal y superávit comercial. Tampoco hay señales de que vayan a modificarse la estructura tributaria, la política de subsidios ni las medidas para reducir la inflación. A juzgar por las declaraciones de las principales figuras del gobierno saliente y del actual, la alta inflación no es percibida como un problema prioritario. Me sorprendería que en el mediano plazo no hubiera ajustes sobre esta política: la alta inflación no es consistente con los objetivos sociales del gobie