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Entrevistas-Interviews

Junio 2008

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Febrero 27, 2008

La era CFK: Liliana De Riz

Argentina Elections realiza una encuesta a diversos académicos sobre los recientes comicios nacionales y la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Presentamos hoy la entrevista a Liliana De Riz.Por Hugo Passarello Luna

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La era CFK

Con el objeto de proveer una perspectiva académica en vistas de los resultados de las elecciones de Octubre de 2007, Argentina Elections envió una encuesta (1) a reconocidos especialistas políticos en Argentina. El cuestionario giró en torno a tres ejes: el sistema electoral y político en vistas de las últimas elecciones, el sistema partidario argentino y la futura gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Participan en esta serie de entrevistas varios expertos de universidades y centros de estudios tanto de Argentina como de otros países. En esta oportunidad les presentamos la entrevista al Dra. Liliana De Riz.

En las próximas semanas compartiremos las respuestas de otros entrevistados.

Serie anterior: Sobre el significado y relevancia historia y política de las elecciones de Octubre de 2004 Argentine Elections realizó una serie similar en el período previo a las elecciones nacionales del 28 de octubre del 2007. Del mismo participaron reconocidos políticos y especialistas en Argentina, tanto del exterior como del país.Puede ver esa serie accediendo a este enlace

(1) Entendemos como encuesta, “un conjunto de preguntas tipificadas dirigidas a una muestra representativa, para averiguar estados de opinión o diversas cuestiones de hecho.” (Real Academia Española)

Liliana De Riz

LILIANA DE RIZ, doctora en Sociología por la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales con Mención Especial y Licenciada en Sociología en la Universidad de Buenos Aires, con Diploma de Honor. En la actualidad se desempeña como investigadora del CONICET y profesora titular en la Universidad de Buenos Aires. Asimismo es profesora invitada en diversas universidades de América y Europa y ha sido invitada por diversos centros de investigación del exterior. Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, dirigió el Programa de Formación de Administradores Gubernamentales del Instituto Nacional de Administración Pública. Experta en política latinoamericana, ha dedicado sus estudios a los sistemas electorales, los partidos políticos, las políticas públicas y el desarrollo humano. Es autora principal de los Informes de Desarrollo Humano del PNUD ‘Aportes para el Desarrollo Humano en la Argentina/ 2002’ (PNUD 2002) -informe que obtuvo el premio a la “Excelencia en impacto de políticas públicas” otorgado por el PNUD en 2004- y ‘Argentina después de la crisis. Un tiempo de oportunidades’ (PNUD 2005). Es autora o coautora de libros entre los cuales figuran: “La Política en suspenso 1966-1976” y “Sociedad y Política en Chile: de Portales a Pinochet”. Ha compilado con Dieter Nohlen “Reforma Institucional y Cambio Político en Argentina”. Sus artículos académicos fueron publicados en Desarrollo Económico, Revista Latinoamericana de Sociología, Revista Mexicana de Sociología, Revista Española de Investigaciones Sociales, Quaderni dell´ Observatorio Eletorale, Problemes d´Amerique Latine. Entre los capítulos de libros publicados, “Argentina since 1946” en coautoría (The Cambridge History of Latin America: 1930 to the present) “Argentina: democracy in toumoil “Die Politischen Antworten auf die Krise der Dreibiger Jahre: Argentinien,Chile und Uruguay im Vergleich”. Fue distinguida con el Premio otorgado por la Fundación Konex a su labor en la Ciencia Política (1996) y con la “Rosa de Plata” por el Congreso de la Nación (2006).

Sistema Electoral y Político

Estas últimas elecciones recibieron el voto del 71.81% del electorado (alrededor de 7 millones de personas no se presentaron a votar). Este es el porcentaje más bajo desde el retorno de la democracia en 1983. Asimismo, hubo una enorme deserción de los ciudadanos llamados a ser autoridades de mesa. Y el día mismo de los comicios demostró ser un desafío logístico obligando a muchos ciudadanos a esperar horas para poder votar.

En vistas de estos sucesos, ¿Qué cambios cree necesita el sistema electoral y político para encarar este nuevo escenario?

En primer lugar hay que destacar los problemas que presenta el sistema electoral vigente en el país. El Senado tiene una fuerte sobrerrepresentación de las provincias menos pobladas con importante poder de veto. El sistema electoral para la Cámara Baja, de representación proporcional con listas cerradas y bloqueadas, tiene un sesgo mayoritario que beneficia a los partidos triunfadores en las provincias menos pobladas -ninguna provincia tiene menos de 5 bancas. La renovación parcial de los mandatos cada dos años amplifica el efecto mayoritario y arroja magnitudes que varían entre 2 y 35 bancas. La distribución institucional del poder en la Cámara baja refleja las preferencias de las dos últimas elecciones y esto conspira contra las terceras fuerzas que tienen menos recursos para mantenerse en sus bancas. Sin la reforma del sistema electoral, Argentina seguirá siendo un cementerio de nuevos partidos como lo ponen de manifiesto los frustrados intentos llevados a cabo desde el regreso de la democracia. Asimismo, la sobrerrepresentación de los distritos pequeños tiende a conformar gobiernos divididos cuando el presidente- elegido en los distritos grandes- no pertenece al partido que domina en esos distrititos pequeños (tradicionalmente el peronismo ha predominado en el interior) El gobierno dividido ha sido el rasgo de las dos administraciones radicales desde 1983. El sistema electoral ha favorecido al interior respecto de los centros urbanos, al peronismo predominante en las provincias pequeñas, frente al radicalismo y a ambos partidos, respecto de terceras fuerzas.
La diversidad de los sistemas electorales y la tendencia a obturar la alternancia política y el surgimiento de terceras fuerzas en los sistemas políticos subnacionales, no pueden ser ignoradas a la hora de diseñar una reforma del sistema electoral nacional. Lo cierto es que una reforma que contemple estos problemas ataca las bases mismas de funcionamiento del federalismo político argentino: un federalismo que es letra muerta en la práctica. Los procedimientos de la administración presupuestaria que confieren un amplio margen de arbitrariedad al presidente para decidir los gastos en las provincias, resultan una herramienta decisiva en la construcción de sus apoyos político. Así, la postergada definición del régimen de coparticipación de impuestos entre la nación y las provincias es una de las claves de bóveda del cambio del sistema político argentino. Hoy, el perfil del sistema partidario muestra a la UCR fragmentada y en continua pérdida de su caudal electoral, el predomino indiscutido del peronismo, unificado alrededor de la figura presidencial y la fragmentación y heterogeneidad de las fuerzas de la oposición. La elección presidencial de 2007, la de menor concurrencia desde 1922 y la de mayor voto en blanco desde 1963, se desarrolló en un clima de gran desorden administrativo y funcional. En gran parte, esto se debe a un sistema electoral con elecciones superpuestas para distintos cargos; a la proliferación de listas que se cuelgan detrás de las figuras que se postulan a cargos ejecutivos y quieren beneficiarse del efecto arrastre y de listas de un mismo partido presentadas para sostener a candidatos de partidos diferentes; al poco estímulo que da el Estado para que las autoridades de mesa designadas acepten sus funciones y a la carencia de preparación adecuada de muchos integrantes de las mismas para resolver situaciones irregulares. El padrón utilizado no está depurado de las bajas producidas entre los sucesivos comicios – circunstancia que sobrevalora el ausentismo-y es por lo tanto, un padrón integrado con muchos muertos con derecho a votar.
La proliferación de candidatos y de partidos “sellos” que cuelgan sus listas a la de un candidato/a es fruto de la permisividad de la legislación vigente sobre partidos políticos que explica que la cifra de partidos que compiten lleguen a los 700 en la actualidad y de las cambiantes interpretaciones de la legislación electoral que hacen posible, en el contexto de la pulverización de los partidos tradicionales, la proliferación de listas “ colgadas” a partidos. Una suerte de ley de lemas implícita, pero sin partidos, hizo de esta elección una interna abierta a la sociedad y de los votantes, personajes a la búsqueda de la boleta indicada en medio del mar de boletas que acopiaban agua para el mismo molino. Las irregularidades denunciadas en la organización de estos comicios forman parte del desorden de los códigos públicos que nos recuerda que la crisis de 2001 no es un asunto del pasado: sus consecuencias se hacen sentir hoy en el funcionamiento de un estado cuya reforma sigue pendiente.
En síntesis, la reforma política postergada requiere la reforma de los sistemas electorales nacional y subnacionales como tarea de mayor aliento. Reformas de los sistemas electorales provinciales orientadas a promover la representación de las minorías y reforma del sistema electoral nacional que impulse la personalización de la representación en los distritos grandes y medianos y la representatividad de las minorías en los más pequeños.
En lo inmediato, se necesita cumplir con los objetivos de alcanzar una administración transparente del proceso electoral y para ello, la creación de una Agencia Electoral Nacional – hoy el Miniterio de Interior, un ministerio político cumple la tarea de administración de los comicios- y la creación de un fuero electoral autónomo, son necesarios. Las reformas que urgen, entre otras medidas implican un nuevo sistema y proceso de afiliación para “limpiar” los padrones partidarios “inflados” que datan de 1982, la unificación de mandatos suprimiendo la renovación parcial de los legisladores en la mitad del período presidencial, elecciones concurrentes y calendario fijo que pongan fin a la práctica del calendario electoral escalonado a lo largo del año electoral y, una legislación de partidos políticos menos permisiva que desincentive la formación de pequeños partidos. Estas reformas son prioridad frente a la alternativa del voto electrónico.


Partidos Políticos

Los comicios del 28 de octubre del 2007 mostraron un escenario donde las alianzas partidarias fueron la regla. Ninguno de los dos tradicionales partidos (la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista) se presentaron como tales sino junto a diversas alianzas. ¿Cómo observa el futuro del sistema partidario en Argentina?

Por primera vez en mucho tiempo, ni el Partido Justicialista ni la Unión Cívica Radical tuvieron boletas propias en elecciones presidenciales de 2007, sólo fueron aliados de varias coaliciones. Desapareció el viejo sistema de partidos políticos. Con los partidos pulverizados, un personalismo rampante y las identidades políticas diluídas, han desaparecido también las señales de identidad que organizaban los comportamientos y ha crecido la volatilidad del voto. El heterogéneo mapa político surgido de los comicios refleja un sistema político descentrado en el que lo que cuenta es el poder territorial de quienes han logrado hacer valer sus títulos en sus jurisdicciones. Favorece esta situación la organización descentralizada de los partidos que propicia la nominación de los legisladores por parte de la organización partidaria a nivel provincial y esto fortalece el poder que los gobernadores ejercen sobre los legisladores. El corolario de este proceso es la dificultad de construir una agenda nacional de gobierno.

Todavía no se avisora cuál será el perfil del sistema político que está emergiendo tras el terremoto del 2001. Se abren varios interrogantes: ¿podrán consolidarse nuevos partidos políticos en el plano nacional que cristalicen en identidades colectivas o correrán la misma suerte que los intentos previos y desaparecerán? ¿El Frente para la Victoria, podrá transformar el peronismo en una nueva fuerza política o persistirá en el intento de replicar la estrategia del propio Perón anexando a socios menores al conglomerado peronista? Néstor Kirchner se consagra como el jefe del partido Justicialista hoy inmovilizado, pero no le será fácil lograr una mutación trascendental del movimiento creado por Perón. En las tres mayores ciudades argentinas, Buenos Aires, Rosario y Córdoba, Cristina Kirchner fue derrotada. Su fuerza electoral se afincó en el voto peronista, el voto del interior más alejado de las grandes ciudades; el voto más uniforme y masivamente pobre todos los presidentes electos desde 1983. Esa geografía del voto conspira contra el objetivo de transformar al peronismo en una suerte de aglutinador del centro izquierda e incentiva una política populista anclada en el clientelismo.


Gestión de CFK

Con la asunción de la nueva presidente y de todo su gabinete ¿Como observa que serán los primeros dos años de la gestión de CFK? Sus desafíos, sus prioridades, etc.

Controlar la inflación, subestimada en la cifras oficiales, es una gran desafío en un contexto caracterizado por el fenomenal crecimiento del empleo que reaviva las pujas distributivas. Esta es una de las prioridades de la presidente que ha convocado a la CGT para concretar un pacto social. Sin embargo, aun no se avizoran signos de un cambio en el tradicional comportamiento de la dirigencia sindical argentina que asegure estabilidad a compromisos asumidos como tampoco indicios de cambios en los comportamientos de los empresarios. El déficit energético; la insuficiencia de inversiones en bienes de capital y en infraestructura; los subsidios estatales; la escasez de financiamiento externo e interno de largo plazo; el aumento de la deuda pública y el deterioro del tipo de cambio real así como de los superávits fiscal y de la balanza comercial que han pasado a depender cada vez más de los buenos precios internacionales de la producción exportable y de mercados financieros externos, configuran un panorama que desafía la sustentabilidad del crecimiento. En el largo plazo se necesita más que el crecimiento de las exportaciones. Cristina Kirchner ha confirmado a la mayoría de los funcionarios de la administración de su esposo y dado continuidad a sus políticas. Su gestión comenzó con nuevos y viejos conflictos pendientes, domésticos e internacionales y de alguna forma es alcanzada por los problemas irresueltos que no pueden ser endilgados al gobierno precedente como si se tratara de una reelección. La amenaza de la desaceleración de la economía mundial tras la crisis y la perspectiva de la entrada en la recesión de Estados Unidos, plantean un nuevo desafío a la sostenibilidad del crecimiento económico argentino. Queda por ver si las respuestas a estos desafíos ponen fin a los altibajos que caracterizaron a la economía, la política y la vida nacional e inauguran una nueva era de progreso sostenido. Todavía es demasiado pronto para evaluar si la presidente habrá de cumplir con su promesa de instaurar el diálogo y la tolerancia a la disidencia y concretar reformas políticas postergadas que garanticen la transparencia en el ejercicio de la función pública y la división de poderes, tradicionalmente entreverados en la Argentina.

Nota

La Dra. Liliana De Riz compartió con Argentina Elections una entrevista que realizó La Nación en Junio del 2006 y un artículo publicado en Clarín en Octubre del 2007 que complementan la lectura de nuestra entrevista. Puede ver estos textos en los siguientes enlaces:

"La necesidad de ir hacia un nuevo sistema de partidos" Martes 30 Octubre 2007, Clarín.

“La clave es cómo se reforma y se ganan elecciones a la vez” Sábado 10 de junio de 2006, La Nación.

Febrero 26, 2008

Financiamiento electoral

En el 2007 el gobierno repartió un total de $35 millones para el financiamiento de los partidos políticos y sus campañas. Por participar en los comicios cada fuerza recibió un promedio de 500.000 pesos.
Este Link nos proporciona la LEY DE FINANCIAMIENTO DE LOS PARTIDOS POLITICOS de la Republica Argentina.

El negocio de tener un partido político
Laura Serra
La Nación
25 de febrero 2008

¿Qué resulta más sencillo: crear una empresa o un partido político? No tenga duda: un partido político.

A diferencia de cualquier emprendimiento privado, un partido -si cumple con la ley- tiene garantía de financiamiento aun cuando no obtenga resultados; léase votos. No requiere créditos, pues siempre estará el Estado para asegurar su supervivencia.

Para muestra basta un botón: Juan Ricardo Mussa, que figuró último, con el 0,07% de los votos en las elecciones presidenciales de octubre pasado, recibió del Estado medio millón de pesos sólo por haber competido con su partido, Lealtad Popular, en la campaña.

El Estado debe garantizar la supervivencia de los partidos políticos; así lo establece la ley. Es el llamado "costo de la democracia". Por eso, al partido de Mussa se le giraron 323.370 pesos para solventar su actividad proselitista y otros 243.335 para la impresión de boletas: 566.705 pesos en total, según datos oficiales del Ministerio del Interior.

Esos mismos datos revelan que todos los partidos chicos que participaron en las elecciones recibieron del Estado cifras que promediaban el medio millón de pesos: el ex candidato presidencial Gustavo Breide Obeid, que con su Partido de la Reconstrucción obtuvo el 0,25% de los votos, embolsó 570.903 pesos, mientras que Raúl Castells, que también compitió pero apenas rozó el 0,30% de los votos, recibió 567.573 pesos (ver gráfico).

¿Quién lidera el ranking? La respuesta puede sorprender: Jorge Sobisch, ex candidato presidencial del Movimiento de las Provincias Unidas. Recibió en total 2.272.934 pesos porque tuvo la astucia de armar cuatro "listas espejo" que confluyeron en su candidatura. Es decir, cobró por cuatro, lo que explica que haya recibido más aún que la candidata del Frente para la Victoria, Cristina de Kirchner, que embolsó del Estado 1.637.388 pesos.

Curiosidades, o desviaciones, del financiamiento de los partidos.

Cómo es el reparto

Como ya se explicó, por ley el Estado garantiza un piso de financiamiento a todos los partidos políticos. Antes, la norma disponía que las agrupaciones recibían un determinado monto según los votos obtenidos en la elección anterior; en épocas electorales se llegó a pagar uno o dos pesos por voto.

Ahora, el sistema es distinto: cada año el presupuesto nacional dispone una partida fija que se reparte entre todos los partidos políticos vigentes. De acuerdo con la Cámara Nacional Electoral, hoy suman 716 en total, un verdadero récord en nuestro país, tal como informó LA NACION la semana pasada. El presupuesto de este año llega a los 17 millones de pesos, en concepto de aporte partidario permanente.

En un año electoral, esa partida fija aumenta, justamente para que cada partido pueda atender su actividad proselitista. El año pasado trepó a 35.000.000 pesos, que se repartieron entre las agrupaciones participantes de dos maneras: un 70 por ciento proporcional a la cantidad los votos obtenidos en los comicios anteriores y otro 30 por ciento de manera equitativa entre las candidaturas. Así se concibió el sistema para garantizar que los partidos chicos tuvieran un piso de dinero para poder competir.

Si bien se buscó el método más ecuánime para el reparto sin afectar demasiado las arcas del Estado, hay perlitas que revelan graves incongruencias. Por ejemplo, que cada voto que obtuvo Mussa en las últimas elecciones costó 53 pesos, muchísimo más que el de Cristina de Kirchner, que costó 19 centavos.

En momentos en que el Gobierno parece dispuesto a encarar una reforma en el sistema de partidos políticos, todos estos datos forman parte del análisis, según confiaron fuentes oficiales a LA NACION.

"El mayor problema no es tanto el costo que representan los partidos políticos para el Estado; en definitiva, se le asigna una partida mínima si se considera el total del presupuesto nacional. El mayor problema es la proliferación de partidos políticos: hay que preguntarse si realmente es válido que candidatos que no llegan al 1% de los votos en varias elecciones consecutivas deban seguir participando a costa del Estado. Habría que hacer más restrictiva la competencia, al menos en el nivel presidencial", dijo a LA NACION un funcionario que pidió no ser identificado.

La multiplicación de partidos es una consecuencia de haber eliminado, en 2002, una cláusula que establecía que aquel partido que no obtuviera en dos elecciones consecutivas más del 2% de los votos, no podía seguir compitiendo. Eliminada esa valla, las agrupaciones políticas florecieron como hongos, máxime porque apenas se necesitan 4000 firmas, aun en los distritos más populosos, como Capital y Buenos Aires, para constituirse.

Estas facilidades, sumado a que nunca falta el sostén del Estado para sobrevivir, hace que un partido político sea un emprendimiento sin demasiado riesgos.

Otorgan 500 mil pesos sólo por tener un partido
Infobae
25 de Febrero 2008

Según lo establece la ley, los partidos políticos deben ser subvencionados por el Estado y es lo que usualmente se denomina “el costo de la democracia”. Por ello, incluso fuerzas que apenas alcanzaron el 0,07% en las elecciones presidenciales, como Lealtad Popular, recibieron 500 mil pesos tan sólo por participar en la campaña.

Así lo reveló un informe del Ministerio del Interior, donde se especifica que el partido liderado por Juan Ricardo Mussa recibió 323.370 pesos para solventar su actividad proselitista y otros 243.335 para la impresión de boletas. Como Lealtad Popular, varios partidos chicos recibieron alrededor de medio millón de pesos.

Los números sorprendieron al mostrar que el número uno del ránking al recibir financiamiento fue Jorge Sobisch, del Movimiento Provincias Unidas, que en total recibió 2.272.934 pesos, porque participó de cuatro listas que lo llevaban como candidato a presidente. Así, incluso, logró superar a la propia presidente Cristina Kirchner que embolsó del Estado 1.637.388 pesos, según publica hoy La Nación.

Actualmente, en el país hay 716 partidos y el presupuesto asignado fue de 35 mil millones de pesos que se dividieron de dos maneras: un 70% proporcional a la cantidad de votos obtenidos en los comicios anteriores y otro 30% de manera equitativa entre las candidaturas. De esa manera se garantiza un piso fijo para que los partidos chicos puedan competir.

Febrero 20, 2008

La era CFK: Carlos Malamud

Argentina Elections realiza una encuesta a diversos académicos sobre los recientes comicios nacionales y la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Presentamos hoy la entrevista a Carlos Malamud.Por Hugo Passarello Luna

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La era CFK

Con el objeto de proveer una perspectiva académica en vistas de los resultados de las elecciones de Octubre de 2007, Argentina Elections envió una encuesta (1) a reconocidos especialistas políticos en Argentina. El cuestionario giró en torno a tres ejes: el sistema electoral y político en vistas de las últimas elecciones, el sistema partidario argentino y la futura gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Participan en esta serie de entrevistas varios expertos de universidades y centros de estudios tanto de Argentina como de otros países. En esta oportunidad les presentamos la entrevista al Dr. Carlos Malamud.

En las próximas semanas compartiremos las respuestas de otros entrevistados.

Serie anterior: Sobre el significado y relevancia historia y política de las elecciones de Octubre de 2004 Argentine Elections realizó una serie similar en el período previo a las elecciones nacionales del 28 de octubre del 2007. Del mismo participaron reconocidos políticos y especialistas en Argentina, tanto del exterior como del país.Puede ver esa serie accediendo a este enlace

(1) Entendemos como encuesta, “un conjunto de preguntas tipificadas dirigidas a una muestra representativa, para averiguar estados de opinión o diversas cuestiones de hecho.” (Real Academia Española)

Carlos Malamud

Carlos Malamud es profesor de Historia de América de la Universidad Nacional de Eduación a Distancia (UNED), de España, e Investigador Principal para América Latina y la Comunidad Iberoamericana del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos. Ha sido investigador visitante en el Saint Antony´s College de la Universidad de Oxford y en la Universidad Torcuato Di Tella de Buenos Aires y ha estado en posesión de la Cátedra Corona de la Universidad de los Andes, de Bogotá. Entre 1986 y 2002 ha dirigido el programa de América Latina del Instituto Universitario Ortega y Gasset, del que ha sido su subdirector.
Comenzó su carrera académica trabajando en historia económica del período colonial para luego especializarse en historia política latinoamericana de los siglos XIX y XX. Actualmente compatibiliza su trabajo de historiador con el de analista político y de relaciones internacionales de América Latina.
Ha escrito numerosos libros y artículos de historia latinoamericana, entre los que se cuentan: Historia de América, Alianza, Madrid, 2005 (que ya va por la segunda reedición); Cádiz y Saint Malo en el comercio colonial peruano (1698-1725), Cádiz, 1986; América Latina. Siglo XX. La búsqueda de la democracia, Madrid, 1992; Partidos políticos y elecciones en la Argentina: la Liga del Sur (1908-1916), Madrid, 1997, El Estado en crisis (1920-1950), t. IV de la Historia contemporánea de América Latina, Madrid, 2003. Entre las obras que ha editado se cuentan: El caso Pinochet. Un debate sobre los límites de la impunidad, Madrid, 2000; Legitimidad, representación y alternancia en España y América Latina: las reformas electorales (1880-1930), México, 2000; con Elizabeth Joyce, Latin America and the Multinational Drug Trade, Londres, 1998 y con Eduardo Posada Carbó, The Financing of Politics: Latin American and European Perspectivas, Londres, 2005.
Es colaborador de distintos periódicos y responsable de la sección de América Latina de la Revista de Libros.

Sistema Electoral y Político

Estas últimas elecciones recibieron el voto del 71.81% del electorado (alrededor de 7 millones de personas no se presentaron a votar). Este es el porcentaje más bajo desde el retorno de la democracia en 1983. Asimismo, hubo una enorme deserción de los ciudadanos llamados a ser autoridades de mesa. Y el día mismo de los comicios demostró ser un desafío logístico obligando a muchos ciudadanos a esperar horas para poder votar.

En vistas de estos sucesos, ¿Qué cambios cree necesita el sistema electoral y político para encarar este nuevo escenario?

La falta de interés de los votantes está relacionada con la falta de atracción de la elección, bien por el desprestigio de los partidos, bien por la calidad de los candidatos. En esta línea es necesario reforzar el sistema de partidos, introducir el voto no obligatorio y, a la vez, endurecer el régimen de sanciones para las autoridades designadas de mesa que no cumplen con sus obligaciones.
Hay que revalorizar el sistema de distribución proporcional de los cargos y para ello habría que abolir los mecanismos perversos, como las listas colectoras, que buscan la ventaja de determinadas opciones.

Partidos Políticos

Los comicios del 28 de octubre del 2007 mostraron un escenario donde las alianzas partidarias fueron la regla. Ninguno de los dos tradicionales partidos (la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista) se presentaron como tales sino junto a diversas alianzas. ¿Cómo observa el futuro del sistema partidario en Argentina?

Con gran preocupación. Es necesario que el Ejecutivo tome conciencia de la necesidad de valorizar en su medida el papel de la oposición. El fomento de la transversalidad y de fenómenos como los radicales K ayudan muy poco, o nada, a la consolidación de los partidos. Algo similar se puede decir de la perpetuación de la figura del “gran elector” o de la selección arbitraria de los candidatos.

Gestión de CFK

Con la asunción de la nueva presidente y de todo su gabinete ¿Como observa que serán los primeros dos años de la gestión de CFK? Sus desafíos, sus prioridades, etc.

El comienzo de la gestión no ha podido dejar más claras las líneas de continuidad con la gestión del presidente Kirchner. Se suponía que la política exterior iba a ser una de las apuestas de la presidenta Kirchner para marcar un nuevo estilo, pero no ha sido así. La respuesta al gobierno de EEUU en relación con el tema del maletín ha sido sobreactuada. Algo similar se puede decir del manejo del “canje humanitario” y del viaje de Néstor Kirchner a Colombia. Es curiosa la falta de críticas del gobierno argentino a las FARC.
El tema energético es otro aspecto claro. Se mantiene la negativa a hablar de crisis energética, aunque estamos sumidos plenamente en ella, y no se afrontan con valor los retos de la falta de inversión en el sector. Inflación e intervencionismo estatal marcan un estilo cada vez más sesgado en torno a políticas populistas, que pueden comprometer en el medio plazo los buenos resultados de los últimos años.


700 partidos políticos en Argentina

En este artículo de Laura Serra se observa un paisaje sumamente poblado de partidos políticos en Argentina a pesar de la fuerte apatía de la sociedad frente a la política y sus representantes.

Récord histórico: en la Argentina ya hay más de 700 partidos políticos
Laura Serra
La Nación
18 de Febrero del 2008

Nunca antes hubo tanta apatía en la gente por la política y, paradójicamente, nunca antes hubo tantos partidos políticos y afiliados en la historia argentina.

Los datos son elocuentes: según un informe elaborado por la Cámara Nacional Electoral, en todo el país hay inscriptos 716 partidos políticos (entre nacionales y de distrito), lo que significa un 43% más de los que había en 2001, cuando estalló la mayor crisis económica y social de las últimas décadas, que marcó un punto de inflexión en la credibilidad de la gente en la política.

Desde entonces, la participación de los ciudadanos en actividades partidarias cayó en picada, a tal punto que en las últimas elecciones presidenciales sólo el 72% de los ciudadanos se acercaron a las urnas a elegir un candidato. Fue el índice más bajo desde 1928.

En este contexto de indiferencia generalizada resulta también contrastante la alta cantidad de afiliados: según el informe de la Cámara Electoral, más de 8 millones de ciudadanos están inscriptos en un partido, un 30% del total del padrón electoral.

El ranking de agrupaciones nacionales con más afiliados es encabezado por el Partido Justicialista, con 3,6 millones, y la Unión Cívica Radical, con 2,5 millones, pese a vivir una profunda crisis.

Resulta evidente que estas cifras se dan de bruces con la realidad. Por esa razón, el Gobierno pretende impulsar una reforma en los partidos, con el argumento de corregir las falencias que demuestra el sistema, tal como informó La Nacion la semana pasada.

Si bien coincide con la necesidad de aplicar reformas, la oposición teme que la estrategia del kirchnerismo sea, en realidad, puro maquillaje para erradicar del mapa político a los partidos chicos. Algunos dirigentes recuerdan la experiencia de la reforma del Consejo de la Magistratura, impulsada con bombos y platillos por la actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y por la cual se disminuyó el número de miembros para favorecer, a su juicio, al oficialismo.

La oposición sostiene que una verdadera reforma política pasaría, entre otras cosas, por la eliminación de las llamadas listas colectoras, que inundaron de boletas los cuartos oscuros en las últimas elecciones presidenciales y que sirvieron para consolidar el poder kirchnerista.

Estas listas colectoras, sumadas a otras decenas de partidos políticos participantes, provocaron un verdadero caos para el votante en el cuarto oscuro. Así, la Cámara Nacional Electoral lanzó un llamado de atención a los partidos "por los inconvenientes con que se enfrentaron los votantes".

"Creemos que ha llegado el momento de mencionar y reflexionar sobre otro de los sistemas de votación, el de boleta única suministrada por el tribunal electoral, en la cual el votante marca la opción elegida. Es el que se utiliza en nuestro país para los electores privados de libertad y para los argentinos residentes en el exterior", propusieron, al introducir el informe, el presidente del cuerpo, Rodolfo Munné, su vicepresidente Alberto Dalla Via y el juez Santiago Corcuera.

Un sistema atomizado

Más allá de qué tipo de reforma se instrumente finalmente, lo cierto es que el sistema actual de partidos políticos evidencia múltiples problemas, uno de los cuales es la proliferación de agrupaciones.

Esto obedece, en buena parte, a que en 2002 se flexibilizó uno de los requisitos para crear partidos: se derogó una cláusula que establecía la caducidad inmediata de aquellos que no alcanzaran en dos elecciones consecutivas al menos el 2% de los votos sobre el padrón electoral.

Así, a partir de 2003 y hasta 2007, un récord de 400 partidos fueron reconocidos como tales. Según el informe de la Cámara, en la actualidad la Capital Federal y Buenos Aires lideran el ranking de distritos con más agrupaciones políticas, con 67 y 66 partidos respectivamente. Los siguen Córdoba (45), Formosa (35) y Catamarca (33).

Esta multiplicación de partidos, consecuencia imprevista de la reforma de 2002, motivó que cuatro años después y con las consecuencias a la vista los legisladores decidieran volver sobre sus pasos: en diciembre de 2006, restablecieron por ley ese piso del 2 por ciento.

Pero, en el medio, muchas agrupaciones y "sellos de goma" se crearon, se financiaron y se siguen financiando del Estado, que cada año destina a todos los partidos recursos para su sostenimiento (aportes partidarios permanentes) y, en los años electorales, fondos para sus campañas y para la impresión de boletas.

El financiamiento público ha sido una de las principales motivaciones para que se fundaran nuevos partidos. A esto se suma que, desde 1985 (hace 23 años) no se actualiza el requisito de avales que se necesitan para crear una agrupación política.

Según la ley 23.298, un partido de distrito requiere la adhesión de un número de electores no inferior al cuatro por mil del total de los inscriptos en el registro electoral correspondiente, con un tope máximo de un millón de firmas.

Los partidos de distrito reconocidos que resolvieren actuar en cinco o más distritos con el mismo nombre, declaración de principios, programa o bases de acción política pueden solicitar su reconocimiento como partido a nivel nacional, dice la norma.

Las sanciones

Si bien muchos partidos políticos fueron creados en estos últimos años, muchos otros también sufrieron sanciones e incluso caducaron como tales por no cumplir con los requisitos vigentes en la ley.

Por el control que realiza la Cámara Electoral, 68 partidos caducaron en 2004; 45, en 2005; 50, en 2006 y otros 48, en 2007.

La mayoría de las caducidades se produjeron porque las responsables partidarios no presentaron los libros contables correspondientes ni el acta de designación de autoridades.

Otro dato llamativo del informe de la Cámara Nacional Electoral es que no todos los partidos políticos creados participaron en las elecciones, y mucho menos obtuvieron alguna representación parlamentaria.

Por tomar un distrito, en la Capital, en 2005, había 67 partidos reconocidos, pero sólo 26 (22 de los cuales compitieron en alianzas) obtuvieron representación en la Cámara de Diputados, según el informe. Estos datos constituyen la base del análisis que por estos días realiza el Ministerio del Interior, que conduce Florencio Randazzo, con miras a una futura reforma.

Una ronda de consultas informal con partidos de la oposición ya comenzó en el Congreso, aunque la palabra final la tendrá la presidenta Cristina Kirchner.

Febrero 13, 2008

La era CFK: Juan Eugenio Corradi

Argentina Elections realiza una encuesta a diversos académicos sobre los recientes comicios nacionales y la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Presentamos hoy la entrevista a Juan Eugenio Corradi.Por Hugo Passarello Luna

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La era CFK

Con el objeto de proveer una perspectiva académica en vistas de los resultados de las elecciones de Octubre de 2007, Argentina Elections envió una encuesta (1) a reconocidos especialistas políticos en Argentina. El cuestionario giró en torno a tres ejes: el sistema electoral y político en vistas de las últimas elecciones, el sistema partidario argentino y la futura gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Participan en esta serie de entrevistas varios expertos de universidades y centros de estudios tanto de Argentina como de otros países. En esta oportunidad les presentamos la entrevista al Dr. Juan Eugenio Corradi.

En las próximas semanas compartiremos las respuestas de otros entrevistados.

Serie anterior: Sobre el significado y relevancia historia y política de las elecciones de Octubre de 2004 Argentine Elections realizó una serie similar en el período previo a las elecciones nacionales del 28 de octubre del 2007. Del mismo participaron reconocidos políticos y especialistas en Argentina, tanto del exterior como del país.Puede ver esa serie accediendo a este enlace

(1) Entendemos como encuesta, “un conjunto de preguntas tipificadas dirigidas a una muestra representativa, para averiguar estados de opinión o diversas cuestiones de hecho.” (Real Academia Española)

Juan Eugenio Corradi

Juan Eugenio Corradi. Profesor titular de sociología en la New York University, donde también fue decano de la Escuela de Posgrado. Docente e investigador en varios países (Argentina, EE.UU., Canadá, Francia e Italia). Autor de numerosos artículos y libros en varios idiomas, sobre política, cultura y desarrollo. Actual presidente de South-North Development Initiative de Nueva York y co-editor de la revista virtual Opinión Sur en Buenos Aires. Su último libro en español se titula Los hilos del desorden. Primeras trayectorias geopolíticas del siglo XXI. Su deporte principal es la navegación a vela oceánica. Website personal www.juancorradi.com.ar

Sistema Electoral y Político

Estas últimas elecciones recibieron el voto del 71.81% del electorado (alrededor de 7 millones de personas no se presentaron a votar). Este es el porcentaje más bajo desde el retorno de la democracia en 1983. Asimismo, hubo una enorme deserción de los ciudadanos llamados a ser autoridades de mesa. Y el día mismo de los comicios demostró ser un desafío logístico obligando a muchos ciudadanos a esperar horas para poder votar.

En vistas de estos sucesos, ¿Qué cambios cree necesita el sistema electoral y político para encarar este nuevo escenario?

En vistas de estos sucesos, ¿Qué cambios cree necesita el sistema electoral y político para encarar este nuevo escenario?
El ausentismo electoral y la apatía del electorado son fenómenos universales. En Argentina el fenómeno se repite a pesar de la obligatoriedad del voto. El sistema de dos vueltas (ballotage) estimula a veces el ausentismo. Las explicaciones son muchas, pero todas giran en torno a la percepción de la política nacional como algo muy distante del ciudadano común y un proceso sujeto a manipulaciones y cuantiosas sumas de dinero que están fuera del alcance y del control del ciudadano común. El ausentismo aumenta cuando las opciones son confusas o cuando el resultado final se da por "descontado." En casos particulares, como la Ciudad de Buenos Aires, que paso por un proceso electoral poco antes de las elecciones nacionales, se da a veces una "fatiga electoral", sobre todo a nivel de los funcionarios de mesa. En otros países, a veces el "desafío logístico" (sobre todo en localidades del interior) es parte de la manipulación del voto (semi-fraude) que practican algunos gobiernos. Este fenómeno tiene distintas versiones locales, y se ha constatado hasta en democracias maduras fuertemente institucionalizadas, como en ciertos estados de los Estados Unidos. A mi juicio, los principales cambios que pueden revertir un poco esta tendencia a la deserción electoral son la re-estructuración de los partidos o coaliciones en forma más clara y contrastante para dar al electorado una verdadera opción viable (situación que no es la de la Argentina actual, donde hay un "semi-partido" hegemónico y una oposición dispersa e impotente). El segundo cambio necesario es conseguir una mayor descentralización política y de gobierno, dando más poderes a las regiones, las provincias y las municipalidades. Es allí donde, aún hoy, se perciben nuevas iniciativas y una forma de hacer política más sana (señalo el caso de Rosario en Santa Fé). Hoy hay sólo 5 gobernadores no alineados (Neuquén, Tierra del Fuego, San Luis, Santa Fe, y Capital Federal), pero en algunos de estos pocos se vislumbra una posible alternativa de poder nacional (Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Santa Fé).

Partidos Políticos

Los comicios del 28 de octubre del 2007 mostraron un escenario donde las alianzas partidarias fueron la regla. Ninguno de los dos tradicionales partidos (la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista) se presentaron como tales sino junto a diversas alianzas. ¿Cómo observa el futuro del sistema partidario en Argentina?

En efecto: por primera vez en la historia, el radicalismo no presentó candidato a la presidencia del país. Y los afiliados al PJ que se presentaron (CFK, Rodríguez Saa y Lavagna) lo hicieron bajo otras rúbricas. Me viene en mente al respecto los políticos italianos comunistas que hoy se han reciclado.

El tradicional bi-partidismo argentino (justicialismo/radicalismo) ha entrado probablemente en una crisis terminal. Ambos partidos se han fragmentado y sus diversas partes han quedado disponibles para recomponerse en distintas alianzas. La crisis no es nueva. Se manifestó en el voto bronca del 2001, en la expresión "que se vayan todos" del 2002, y en la fragmentación entre candidatos de ambos partidos en el 2003. No es un fenómeno particular de la Argentina. Se da en muchos países de América Latina, donde el bi-partidismo de larga tradición desapareció, como fue el caso de Venezuela, a favor de nuevas "coaliciones de ocasión" en torno a un personalismo acentuado. Quedan pocas excepciones de coaliciones estables en torno a las cuales se agrupan partidos tradicionales, como es el caso de Chile. En casi todos los otros, surge el fenómeno que anticipara Max Weber hace muchos años, bajo el rótulo (en alemán) de Plebizitaeren Fuehrer Democratie, o "democracia plebiscitaria de líderes fuertes". A veces un líder fuerte salido de un partido sobrevive en el poder a pesar de la crisis o debilitamiento de su partido, como es el caso de Lula en el Brasil. Esta tendencia es parte de un fenómeno más general que podemos llamar la "des-institucionalización" de las democracias. El politólogo inglés Colin Crouch, del Instituto Universitario Europeo piensa que el fenómeno es estructural, no coyuntural, y habla ya de una "post-democracia." La post-democracia se verifica tanto en la baja institucionalidad, en un modo de gobernar a través de poderes de excepción, en la tendencia a desequilibrar la división de poderes a favor del ejecutivo, en un cortocircuito entre líderes y masas pasando por alto a los partidos, en una política de imágenes y de espectáculo más que de ideologías, y en un oportunismo descarado y audaz por parte de los gobernantes. Es un sistema más frágil y superficial que el de alternancia de partidos tradicionales. La sociedad lo tolera en la medida en que el manejo del sistema socio-económico no pase ya por la política, si no por otros canales y resortes de poder "global." En sociedades como la argentina, donde las políticas públicas de un gobierno tienen todavía mayor incidencia en la estabilidad del sistema socio-económico, la "post-democracia" puede tener consecuencias más graves, ya que una crisis política se transmite con facilidad a todo el sistema. Con respecto al futuro, me arriesgo a predecir la supervivencia del peronismo bajo la forma de un partido justicialista más o menos actualizado, con algunas alianzas. Más problemático es el reemplazo del agonizante radicalismo por un partido que cumpla sus antiguas funciones. Partidos de centro-izquierda y centro-derecha seguirán sin mayor futuro en la Argentina. Lo ideal sería la aparición de un bi-partidismo en forma de coaliciones sólidas en torno a propuestas claramente alternativas, sin romper la estabilidad del sistema. Por ejemplo una coalición justicialista "progresista" de tipo "new Labour" inglés, por un lado, y por el otro, una coalición "capitalista-modernizante" como en algunos países europeos, en la que se sientan representados los jóvenes emprendedores, las clases medias urbanas, y todos aquéllos que aspiran al ascenso social rápido. Estamos lejos de ello, pero no hay que descartar sorpresas. Comentario puntual sobre las elecciones: A pesar del triunfo de CFK en la primera vuelta, y a pesar de una impresión superficial, fue un triunfo difícil. A pesar de la buena coyuntura económica y de ganar con la mayor distancia del segundo, CFK saco menos porcentaje que Alfonsín en 1983 (52%), Menem en 1989 (47%), Menem en su reelección de 1995 (49%) y De la Rua en 1999 (48%). Más aun, no fue para CFK una elección (o reelección) fácil. A pesar de la coyuntura económica favorable y de políticas de NK destinadas a "apaciguar" a las clases medias de las ciudades, estas se mostraron reacias a votar por el gobierno y prefirieron hacerlo por la oposición, aun cuando esta última presentara un estado de salud lamentable. Debo recordar que en la Argentina, el "humor" de las clases medias es fundamental, (como lo es en los EE.UU.). Pero registro una constante sociológica: el voto peronista se mantiene en sus niveles históricos (42-45%) desde 1946. Los sectores medios, por su parte, mantienen su rechazo del peronismo --otra constante desde 1946, solo interrumpida en los anos 70 por el guerrillerismo de los sectores juveniles de clase media, que se "peronizaron" estratégicamente para llegar al poder "revolucionario", proyecto que fue desastroso. El panorama por lo tanto se presenta así: crisis del bipartidismo; constancia en las bases sociales. Como señalaron otros analistas, 4 de cada 5 votos para CKF habían votado a Menem. La diferencia entre el voto a Menem y el voto a CFK es que el 5to votante venia del centro-derecha en la época de Menem, y hoy viene del centro izquierda para CFK. Esto indica que el voto peronista (más como sentimiento que como partido) sigue siendo el fiel de la balanza política argentina, oscilando un poquito de acuerdo a las circunstancias ya sea a la derecha o a la izquierda. El centro-derecha perdió la oportunidad de articular una alternativa a nivel nacional, pero no a nivel local en la Ciudad de Buenos Aires.

Gestión de CFK

Con la asunción de la nueva presidente y de todo su gabinete ¿Como observa que serán los primeros dos años de la gestión de CFK? Sus desafíos, sus prioridades, etc.

Podrá gobernar, no sabemos si mejor, igual, o peor que su marido. Lo que es seguro es que no habrá ningún proyecto hegemónico, porque no da el trapo político para ello.
En lo económico, continuará una política de corte "Gelbardista." Observo en lo ideológico la persistencia de un viejo esquema "cepalino", con arreglos corporativos con la UIA y la Cámara de Comercio, pero con fricciones con el agro. Es una ironía, ya que hoy el campo argentino es un campo "industrial" con el mayor grado de productividad de toda la actividad económica. Ni los términos de intercambio entre commodities y productos industriales son los de la era CEPAL, ni el campo es más el dominio de una oligarquía rentista. Esperemos que la administración CFK enfrente esta nueva era estructural con esquemas menos envejecidos del "rechazo a los terratenientes" y la emoción frente a las maquinas. En el frente social, el gobierno CFK apuntara a un pacto salarial con un 15% de aumento con actualización semestral. Pero el frente sindical será difícil y se puede desencadenar una espiral de precios y salarios. Tratará de hacer acuerdos por 3 años, hasta la próxima campaña electoral.

La gestión de CFK se va a caracterizar por un cierto continuismo inicial (como un motor que arranca con primera velocidad lenta y larga), y luego por una toma de velocidad y un andar en algunas direcciones distintas a las de la administración NK anterior. Entre estas últimas han de destacarse nuevas iniciativas y acercamientos internacionales, empezando con algunos países europeos y --aunque les sorprenda a Uds.) con una nueva relación con los EE.UU. después de las elecciones presidenciales en aquel país (no antes). El "enfriamiento" actual de esas relaciones es pasajero y anecdótico. El desafío en materia de relaciones internacionales esta más cerca de casa de lo que parece: en el vapuleado MERCOSUR, en la relación con la única potencia emergente "seria" de América Latina, que es el Brasil, y en un necesario redimensionamiento de la relación (hoy exagerada) clon Venezuela. Es posible que CFK haga un juego geopolítico continental mas equilibrado que NK. Re-equilibrar al Brasil con Venezuela es una vieja tentación de la política exterior argentina, que hay que re-evaluar con calma. Es un tiro que puede salir por la culata.

En políticas internas, el sesgo diferente estará dado por un mayor impulso a la ciencia, tecnología y cultura aplicadas a la producción y al mercado. Hay que reconstruir el maltrecho capital cultural de la Argentina (que es a la larga la garantía de su desarrollo y de la productividad y una inversión de fondos no inflacionaria) y conectarlo con la producción y la comercialización. Hay un enorme programa por hacer, y creo que esto entusiasma a CFK. Hoy se habla mucho de la futura gestión de CFK como de un manejo de crisis y desafíos que se avecinan. Es cierto, crisis y desafíos los hay, y no son un secreto para nadie: evitar una espiral inflacionaria, sincerar la economía, acelerar el desarrollo de suministro energético, negociar la deuda residual, y manejar un crecimiento económico sostenido sin "recalentar" la economía y la sociedad, con inversiones (no solo del estado) a largo plazo. Pero insisto: el gran desafío y meta alcanzable es el científico-cultural. Es el sesgo definitorio de la Argentina en América Latina y en el mundo. Estas políticas deberán estar en marcha y deberán exhibirse al mundo en ocasión del bi-centenario de la Republica. No serán los fuegos artificiales, sino el cambio en cultura lo que tal vez defina el bicentenario y a través de el toda la administración CFK.

Febrero 7, 2008

Padrones provinciales desagregados por departamentos

A través de esta presentación buscamos difundir mayor información sobre los Padrones Definitivos, de las Elecciones Generales del 28 de Octubre de 2007, del Total del País divididos por Distrito/Provincia desagregados por Departamento/Partido.
Estos datos estadísticos, de la Dirección Nacional Electoral del Ministerio del Interior argentino, nos permiten apreciar el total de electores hábiles y mesas establecidas por departamento, discriminados según sea de sexo femenino o masculino.

Buenos Aires

Capital Federal

Catamarca

Chaco

Chubut

Córdoba

Corrientes

Entre Ríos

Formosa

Jujuy

La Pampa

La Rioja

Mendoza

Misiones

Neuquén

Río Negro

Salta

San Juan

San Luís

Santa Cruz

Santa Fe

Santiago del Estero

Tierra del Fuego

Tucumán

Febrero 1, 2008

Voto obligatorio

El Dr. Ariel Armony participa en la discusión por la baja participación electoral registrada en las últimas elecciones nacionales a pesar de la obligatoriedad del voto en Argentina. Para Armony, en Argentina "el voto voluntario sería un mejor camino." Por Hugo Passarello Luna

Esta entrevista es parte del trabajo que comenzó con el artículo La obligacion de elegir sobre el voto obligatorio en Argentina y la tendencia a la baja participación electoral ciudadana.

Ariel Armony es profesor de ciencias políticas en Colby College (EE.UU.). Su libro más reciente es The Dubious Link: Civic Engagement and Democratization, publicado por Stanford University Press.


1. Desde la elección presidencial de 1983 hasta la reciente del 28 de octubre se observa una tendencia a que cada vez menos gente se presente a votar. En la ultima el 28.2 % (alrededor de 7.5 millones de electores de un total de 27 millones) no votó. ¿A que cree que se debe esta tendencia?

Es difícil responder sin tener más datos. Pero se me ocurre que existen varias razones. El grueso de los que no votan son, posiblemente, ciudadanos que han ido alienándose progresivamente con respecto a la política y la “clase política”. Recordemos la importancia que tenía el llamado “voto bronca” hace unos años. Pienso que muchos de los que votaban de esa manera ya no se molestan en hacerlo. La “bronca”, que es un elemento muy positivo para la democracia, se ha transformado en cinismo y, últimamente en apatía. La apatía es un elemento muy pernicioso para el desarrollo democrático.

Una parte de los no votantes deben ser argentinos que viven en el exterior. Como sabemos, la ola emigratoria ha sido gigante en la última década, particularmente después de la crisis de diciembre del 2001. Si bien no tengo cifras concretas (ni conozco si las hay), mi impresión es que muchos argentinos que viven en el exterior nunca efectúan el cambio de domicilio, con lo que continúan figurando en el padrón electoral. Como el voto por correo no es una opción, es complicado acercarse a un consulado para votar.

No nos olvidemos que un sistema de voto obligatorio debe estar basado en una adecuada penalización para el que no vota. Hacer cumplir la ley es un tema complicado en la Argentina. Es necesario, entonces, preguntarse cuales son los costos de no votar: mientras menores sean, mayor será la tentación de no cumplir con esta obligación cívica.

2. En otros países donde el voto es voluntario también se observa una tendencia a que menos gente vote ¿Como compara esta tendencia en un país con voto obligatorio y en otro con voluntario? ¿Cree que camino empujará a Argentina a adoptar el sistema voluntario?

Algunos académicos proponen hacer el voto obligatorio para incrementar el porcentaje de votantes. El razonamiento es que la acción de votar es importante para el individuo, ya que tiene un efecto en su modo de pensar y actuar, y que el voto obligatorio refleja mejor las preferencias colectivas que el voto voluntario. El problema, según se ha observado, es que cuando se obliga a votar a quienes no tienen interés en hacerlo o no están suficientemente informados, lo que se logra es aumentar la proporción de votos “al azar”. Estos votos pueden alterar el resultado del proceso electoral, por ejemplo, llevando al triunfo a los candidatos menos populares.

La tendencia a que menos gente vote se ve tanto en las democracias “viejas” como en las “nuevas”. En las democracias de larga data, donde el voto es voluntario, los ciudadanos se han transformado en críticos severos de sus democracias. El resultado ha sido una mayor erosión de la legitimidad del sistema político. En las democracias de Europa Occidental y Norteamérica no sólo ha disminuido el porcentaje de votantes: también ha caído el interés de los ciudadanos en los asuntos públicos, la identificación con un partido político y la estabilidad de las preferencias de los votantes. El prestigio de los políticos y el papel asignado a las legislaturas por parte de los ciudadanos son cada vez más bajos. O sea, existen problemas serios que afectan a la democracia liberal, los cuales no tienen que ver con el voto sea voluntario o compulsivo.

Con respecto a la Argentina, mi posición es que el voto voluntario sería un mejor camino, simplemente porque no veo que el voto obligatorio ofrezca más o mejores beneficios. Pero la Argentina es un país donde este tipo de cambios son muy difíciles de concretar. No creo que exista una clase política con la capacidad necesaria para asumir una discusión seria sobre este tema.

3. En el caso que el voto fuese hecho voluntario en Argentina, ¿Cómo cree que impactaría este escenario en la participación ciudadana y en el sistema político? ¿A quienes beneficiaria y a quienes perjudicaría?

Varios estudios muestran que las variables estructurales no son las más importantes cuando se trata de explicar el “no voto”. Los no votantes están concentrados en ciertos sectores sociales. En general, los estudios muestran que el “no voto” es inversamente proporcional al nivel de educación y de ingreso.

Siendo un poco osado, me animo a sugerir una idea interesante, que ha sido recientemente discutida en Europa: adoptar un sistema voluntario en el que los ciudadanos reciban un pago por votar. Bajo este sistema, los ciudadanos con menor nivel educativo y menores ingresos tendrían una motivación para votar, lo que incrementaría el porcentaje de votantes. En el contexto argentino, el “voto pago” podría servir como una herramienta para combatir el clientelismo, ya que ofrecería mayor autonomía a los ciudadanos de menores recursos económicos, justamente el sector más afectado por la maquinaria clientelista de los partidos más importantes (especialmente el Peronismo).

Si asumiéramos que este cambio podría tener un efecto en la autonomía de millones de votantes, los más perjudicados serían los políticos que viven del sistema clientelista. Lamentablemente, no creo que exista una masa crítica de políticos con el poder como para promover este tipo de iniciativas. Me temo que si esta propuesta surgiera de la sociedad civil, sería vista como una idea elitista, cuando en realidad es todo lo contrario, ya que serviría para balancear la “pérdida” de votos causada por el cambio de sistema y, especialmente, introduciría un componente de igualdad muy significativo.