Entrevista a Carlos Waisman

Carlos Waisman se desempeña como profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de California, San Diego. Especializado en Sociología política y teoría del desarrollo, Waisman obtuvo su doctorado en la Universidad de Harvard en 1977. Es autor, entre otros libros, de “Reversal of Development in Argentina: Postwar Counterrevolutionary Policies and their Political Consequences” (Princeton University Press, 1987), editado en la Argentina como “Inversión del proceso de desarrollo en la Argentina, Políticas contrarrevolucionarias y sus consecuencias estructurales” (Eudeba, 2006). Este libro obtuvo el Hubert C. Herring Award, premio otorgado al mejor libro sobre América Latina. Ha editado además, entre otras numerosas compilaciones, “From Military Rule to Liberal Democracy in Argentina” (Westview Press, 1987), junto a Mónica Peralta-Ramos.


1. La etapa democrática iniciada en la Argentina luego de la caída de la última dictadura militar lleva ya 25 años. ¿Cómo interpreta las próximas elecciones presidenciales a la luz de este proceso? ¿Tienen estas elecciones un significado especial?
Estas elecciones son un hecho positivo en el sentido de que el presidente en ejercicio, Néstor Kirchner, ha terminado su mandato completo (cosa que no sucedió con dos de sus antecesores electos desde el restablecimiento de la democracia: Raúl Alfonsín y Fernando de la Rua). Lo negativo es que la candidata ganadora, Cristina Kirchner, fue designada “a dedo” por su marido, sin elección dentro de su partido o de otros partidos de su coalición. Además, esta candidata no ha tenido una carrera política independientemente de su marido.
2. El peronismo ha demostrado una notable capacidad de supervivencia. Al cabo de más de 60 años, continúa ejerciendo una influencia decisiva en la política argentina. Como interpreta este fenómeno? ¿Cuáles han sido, —a su juicio—las claves de la permanencia del peronismo en la sociedad y la política argentina?
El origen de la identificación peronista reside en el recuerdo colectivo del periodo 1946-1955. Aunque ese fue un régimen hibrido (entre democracia plebiscitaria y autoritarismo), la memoria colectiva rescata sus aspectos distributivos e integrativos: expansión económica, mejoramiento radical del nivel de vida de los sectores populares, institutucionalizacion de derechos sociales, integración de la clase obrera a la vida política.
El peronismo hoy, como partido, tiene sin embargo existencia muy débil. Lo que se llama actualmente “peronismo” son los aparatos políticos de distintos ocupantes de los poderes ejecutivos nacional, provinciales, municipales. La segunda clave de su supervivencia es que el peronismo se convirtió en una “marca”, usada por distintos aparatos políticos construidos desde el poder.
3. La corriente peronista conocida como kirchnerista ha monopolizado en los últimos años las preferencias electorales de los argentinos. ¿Como interpreta este fenómeno? ¿Cuales han sido, a su juicio, los aportes –positivos y negativos– del kirchnerismo, tanto al interior del peronismo como hacia fuera, en la sociedad y la política argentina en general?
El apoyo al kirchnerismo tiene base económica: los votantes atribuyen al gobierno de Kirchner la gran recuperación de la economía de los últimos cuatro anos, en especial la expansión del consumo, la caída de la pobreza y el desempleo, etc. Esta recuperación se basa en gran parte en el aumento extraordinario de los precios de las commodities que Argentina exporta, pero el votante percibe su bienestar personal antes que fenómenos económicos internacionales.
En realidad, la política económica de Kirchner ha sido hibrida: mantención del superávit fiscal por un lado, medidas populistas de dudosa sostenibilidad por el otro (políticas que causan inflación considerable, creación de una crisis energética en el futuro próximo, etc.). Un sistema impositivo basado en los impuestos a la exportación (retenciones) no es muy racional.
Un aporte positivo: la política de derechos humanos (anulación de la amnistía a violadores de estos derechos, nuevos juicios, etc.). Un aporte negativo: continuación del proceso de concentración del poder en manos del presidente (superpoderes, uso extraordinario del poder de legislar por decreto, etc.).
4. ¿Cómo interpreta la transformación del peronismo de su vertiente o versión menemista a su vertiente o versión kirchnerista? ¿Cuál ha sido –a su juicio– la clave del éxito del kirchnerismo?
Ver mi respuesta a la pregunta anterior.
5. A pesar de tener las encuestas a su favor, el presidente Kirchner acaba de renunciar a la posibilidad de buscar su reelección, designando como sucesora a su esposa. ¿Qué representa esta decisión según su opinión?
La designación de Cristina Kirchner como candidata del kirchnerismo abre la posibilidad de que ambos esposos puedan alternarse en el poder con dos periodos cada uno.
6. ¿Cuáles cree serán los principales desafíos de la administración que asuma en el 2008?
Los principales desafíos de la próxima administración serán de tipo económico: la necesidad de enfrentar la inflación y la crisis energética, ambas producidas por las políticas económicas de Néstor Kirchner. A menos que aumenten aun más los precios de las commodities, será difícil responder a estos desafíos sin enfriar la economía (en el caso de la inflación), y reducir las retenciones al petróleo y aumentar la seguridad jurídica para atraer inversiones extranjeras (en el caso de la energía).